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<channel><title><![CDATA[Peregrinos y sus letras - Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar]]></link><description><![CDATA[Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var]]></description><pubDate>Thu, 09 Apr 2026 02:41:36 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Entre recuerdo y olvido. Cementerios que mueren]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/entre-recuerdo-y-olvido-cementerios-que-mueren]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/entre-recuerdo-y-olvido-cementerios-que-mueren#comments]]></comments><pubDate>Wed, 28 Oct 2020 05:12:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/entre-recuerdo-y-olvido-cementerios-que-mueren</guid><description><![CDATA[       Texto y fotos de Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var En Par&iacute;s , en el cementerio de Montparnasse est&aacute;n enterrados Carlos Fuentes, Julio Ruelas y Porfirio D&iacute;az. Durante a&ntilde;os cre&iacute; err&oacute;neamente que D&iacute;az se encontraba en P&egrave;re Lachaise. En cambio, ca&iacute; en la cuenta de que visit&eacute;, en este &uacute;ltimo cementerio, la tumba de Balzac. De cualquier modo, en los panteones de Par&iacute;s las tumbas c&eacute;lebres son, a menudo,  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/dsc-0035_orig.jpeg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><span style="color:#000000; font-weight:700"><br />Texto y fotos de Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">En Par&iacute;s , en el cementerio de Montparnasse est&aacute;n enterrados Carlos Fuentes, Julio Ruelas y Porfirio D&iacute;az. Durante a&ntilde;os cre&iacute; err&oacute;neamente que D&iacute;az se encontraba en P&egrave;re Lachaise. En cambio, ca&iacute; en la cuenta de que visit&eacute;, en este &uacute;ltimo cementerio, la tumba de Balzac. De cualquier modo, en los panteones de Par&iacute;s las tumbas c&eacute;lebres son, a menudo, de poetas y escritores. Feliz aquel que no muere entre h&eacute;roes y salvas de ca&ntilde;&oacute;n y, en cambio, se echa a dormir la muerte eterna entre las flores y los versos y los murmullos de la literatura. Tambi&eacute;n las novelas acogen a unos panteones como sus favoritos. Le P&egrave;re Goriot de Honorato de Balzac y Jean Valjean de Victor Hugo fueron enterrados en P&egrave;re Lachaise, mismo que sirvi&oacute; de encuadre descriptivo al texto de La educaci&oacute;n sentimental de Gustave Flaubert. Y afortunados aquellos cuyas tumbas pasan la prueba del tiempo. Otros, con menos suerte, desaparecieron en fosas comunes, ya sea por falta de dinero o de familiares que mantuviesen un lazo en vida y el cuidado del sitio de reposo de su finado.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Los panteones y las memorias que nos proporcionan es el tema de este escrito, reformulado a partir de otro que publiqu&eacute; en el pasado.&nbsp; Desde que escrib&iacute; este texto he visitado muchos panteones, el &uacute;ltimo que fotografi&eacute; con tiempo y detalle, se encontraba a la vera de la carretera que me condujo hasta Tubac, cerca de la frontera entre las vecinas Nogales, de Sonora y Arizona, siguiendo el cauce seco del r&iacute;o Santa Cruz. Pero las fotos que acompa&ntilde;an este escrito son apenas una muestra de los contrastes que dan cuenta de la memoria de quienes nos han antecedido. Las tumbas representadas en estas fotos denotan anonimato, pese al cuidado de la cruz y la pintura. Son evidencia, asimismo, de sociedades estratificadas donde morir no exim&iacute;a a las personas de seguir sufriendo de inequidad y marginalidad, incluso en el nombre. Un d&iacute;a, todo termina en una tumba o en las ambiciones de un urbanizador. Te invito a trav&eacute;s de esta reflexi&oacute;n, a que rindas homenaje a la muerte, que este a&ntilde;o parece no admitir humor, ni colorido, ni flores, ni llantos, pues los panteones est&aacute;n cerrados, como tantos otros recintos p&uacute;blicos, por motivo de la pandemia mundial generada por la COVID 19.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">I Los cementerios y yo</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Transitaba de la ni&ntilde;ez a la adolescencia cuando fui a vivir al sur de la ciudad de M&eacute;xico, San Angel Inn, en una casa que por la parte trasera gozaba de una gran vista, hoy sabemos que ef&iacute;mera, hacia El pante&oacute;n jard&iacute;n. &ldquo;Un pulm&oacute;n&rdquo;, le llamaba mi padre, que de otro modo no permit&iacute;a que diese nadie rienda suelta al temor de que la vista estuviese asociada a un cementerio. A&ntilde;os despu&eacute;s, trabaj&eacute; en un edificio cuyo frente daba, por un extremo, al pante&oacute;n civil de Dolores, sobre la avenida Constituyentes. Y ya, por &uacute;ltimo, como para conjeturar cierta disposici&oacute;n hist&oacute;rico-geogr&aacute;fica a verme en la proximidad de los panteones, el tercer pante&oacute;n que me brind&oacute; su cercan&iacute;a fue el de San Jos&eacute;, adjunto a la mole que compart&iacute;a uno de sus muros con la oficina que ocup&eacute; en la delegaci&oacute;n de la villa de Milpa Alta. &iexcl;Uyyyy! El olor a humedad y los cuentos l&uacute;gubres de apariciones, ruidos y otras an&eacute;cdotas inspiradas por la ch&aacute;chara de las oficinas, no me llevaron, lo lamento much&iacute;simo, a indagar acerca de quienes descansaban en aquel sitio, tan antiguo. No obstante, guardo memoria del aire calmo, los &aacute;rboles y las flores de los que disfrut&eacute;, sobre todo de d&iacute;a, los a&ntilde;os en que trabaj&eacute; en esa zona semi-rural de la ciudad de M&eacute;xico.&nbsp; </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Hoy, mi inter&eacute;s por los panteones se ha vuelto m&aacute;s pol&iacute;tico e hist&oacute;rico que espiritual. Los muertos son nuestro v&iacute;nculo con el pasado. Ya sea que los miremos a trav&eacute;s de lazos familiares o comunitarios, quienes yacen en esas tumbas fr&iacute;as, de adobe o de cemento, simbolizan la continuidad de nuestra cultura y de nuestra sed de identidad. Sin ellos dejamos de ser.&nbsp; </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">En su mestizaje cultural M&eacute;xico ha mantenido, adem&aacute;s de las pr&aacute;cticas espirituales del occidente cat&oacute;lico con respecto al reposo eterno, la conciencia enraizada en las culturas antiguas, las que me tocan, son las que se desarrollaron en el altiplano central que conforma el mundo mexica. Me gusta la visi&oacute;n renovadora que de la muerte mantuvieron los aztecas. En los panteones de hoy se renueva esa fusi&oacute;n que pone en un mismo plano la dualidad de la vida y la muerte casi como un di&aacute;logo que dura y se verifica en el encuentro c&iacute;clico con nuestros seres queridos. Fue, tambi&eacute;n, en los campos que bordeaban mi trayecto hacia Milpa Alta que comprend&iacute; el valor del cempas&uacute;chil, que viste de amarillo los campos en oto&ntilde;o. Y, muchas veces, aunque no hubiese tumbas qu&eacute; visitar, me deten&iacute;a en el mercado de Xochimilco a comprar flores, nube, crisantemos, gladiolas. Las flores en un jarr&oacute;n son para m&iacute; un espect&aacute;culo ef&iacute;mero que me dispenso cuando estoy triste o que me siento sola. Seguramente debo a esas compras previas al d&iacute;a de muerto mi gusto por los jarrones combinados con ocre, amarillo, naranja, morado y blanco, con que hoy mi hija adorna nuestras mesas, un par de veces por mes.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Seth Mallios y David M. Catarino, en su lectura antropol&oacute;gica de los cementerios de San Diego, </span><span style="color:#000000; font-weight:400">Cemeteries of San Diego</span><span style="color:#000000; font-weight:400">, citan al primer ministro ingl&eacute;s, el liberal William Ewart Gladstone (1808-1898) en una oraci&oacute;n reveladora:</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&ldquo;Show me the manner in which a nation or community cares for its dead, and I will measure with mathematical exactness the tender sympathies of its people, their respect for the laws of the land and their loyalty to high ideals.&rdquo;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">[Mu&eacute;strenme la manera en que una naci&oacute;n o comunidad cuida de sus muertos, y me dar&aacute;n la medida, a exactitud matem&aacute;tica, de la tierna compasi&oacute;n de su gente, de su respeto por las leyes de la tierra y de la lealtad que guarda para con sus m&aacute;s caros ideales.]</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Y cabe recordar que la palabra cementerio proviene del griego </span><span style="color:#202124; font-weight:400">koimet&eacute;rion que significa dormitorio o sitio para dormir y que morir, es dormir, eternamente.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">II Monumentos y nombres que cambian a capricho</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">En 2003, inici&eacute; una investigaci&oacute;n que todav&iacute;a dura acerca de los or&iacute;genes de San Diego. La ausencia de documentos y monumentos me sorprendi&oacute;, desde el principio. En cada uno de los parajes, ya sea impresos o reales, encontr&eacute; vaguedad, errores, contradicciones, inconsistencias que saltan a la vista. A las migraciones y desplazamientos forzados, ocurridos durante siglos, se agrega una cultura m&oacute;vil que se transport&oacute;, primero en los barcos, luego en el ferrocarril. Casas, monumentos, menajes eran llevados de un lado a otro, sin m&aacute;s. A eso se agrega el traslado de las casas, de una calle a otra o hasta de un barrio a otro; un monumento refundado al buen juicio del encargado del proyecto. Todo esto ocurr&iacute;a, no s&oacute;lo en lo que respecta a datos o edificios menores, sino a temas premisa o momentos clave. La ciudad que es hoy San Diego fue refundada San Miguel el 28 de septiembre de 1542 en tierra </span><span style="color:#000000; font-weight:400">Kumeyaay. </span><span style="color:#000000; font-weight:400">&nbsp;El buque capitaneado por Juan Rodr&iacute;guez Cabrillo, El Salvador, ancl&oacute; en hoy Punta Ballast, que no fuera rebautizado puerto San Diego sino a la llegada de Sebasti&aacute;n de Vizca&iacute;no -en honor a ese santo en su d&iacute;a, noviembre 10 de 1602-. As&iacute;, mediante decisiones que van de lo personal a lo colectivo, de lo arbitrario a lo marcado por la fatalidad, se teje todo un entuerto de memorias y nombres que mudan o desaparecen.&nbsp; </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">El punto de llegada de Rodr&iacute;guez Cabrillo y De Vizca&iacute;no no fue el que hoy acoge al Monumento a Cabrillo (Ca-bri-lo). En el lugar original se construy&oacute; el fuerte de Ballast en 1890. Con los a&ntilde;os, el faro de Ballast, que hab&iacute;a envejecido, fue arrumbado en el museo Cabrillo, haciendo creer a muchos visitantes que ese es el sitio en donde naci&oacute; el antiguo San Diego. Cabrillo muri&oacute; el 3 de enero de 1543 en la isla San Miguel, del archipi&eacute;lago del Norte o Islas del Canal. Con &eacute;l se esfum&oacute; el nombre original. De Vizca&iacute;no falleci&oacute;, lejos tambi&eacute;n, en la ciudad de M&eacute;xico. De la rama de los exploradores no hay sitios que venerar, salvo ese punto movedizo de Ballast o </span><span style="color:#000000; font-weight:400">cabo de San Miguel</span><span style="color:#000000; font-weight:400">.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">III Los vivos</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Hacia finales del siglo dieciocho pisar&iacute;a suelo diegue&ntilde;o un criollo de Sonora. Juan Bautista de Anza, original de Fronteras. De Anza, guiado por Sebasti&aacute;n Tarabal -oriundo de la regi&oacute;n aleda&ntilde;a a la misi&oacute;n de San Gabriel en el sureste californio- lleg&oacute; por tierra hasta la Alta California.&nbsp; El 8 de enero de 1774 se puso en marcha la dicha expedici&oacute;n, ribereando por Altar, Colorado y Gila hasta San Diego y de ah&iacute; a Monte[r]rey. Los registros, que no dan cuenta de las mujeres que viajaban en la expedici&oacute;n, nombran a 3 sacerdotes, 20 soldados, 11 sirvientes, 35 mulas, 65 cabezas de ganado y 140 caballos. Desde San Ignacio de Tubac, paraje en el que se detuvieron a finales de mayo de 1774, los expedicionarios de De Anza hicieron caminito hasta afincarse en la zona fortificada del Presidio San Diego, de cara a la bah&iacute;a donde Rodr&iacute;guez de Cabrillo colocara la bandera espa&ntilde;ola. Pero no ser&iacute;a sino hasta los a&ntilde;os veinte del siglo diecinueve que ver&iacute;a sus primeras piedras pueblo San Diego, al oeste de la primera misi&oacute;n california, fundada por Jun&iacute;pero Serra (1769), y al sur de su, ya para entonces, extinto fuerte militar, en tierra plana. </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Los trazos de la ciudad son dignos de novela. Se fij&oacute; en lotes la designaci&oacute;n de cada una de las familias principales y se determin&oacute; cu&aacute;l ser&iacute;a el sitio de una peque&ntilde;a plaza. Las primeras familias terminaron sus construcciones de adobe hacia los a&ntilde;os treinta y solo una generaci&oacute;n goz&oacute; de los honores y privilegios de la fundaci&oacute;n. Para el a&ntilde;o 1846 se levant&oacute; la primera bandera estadounidense en la plaza, confeccionada con girones de los vestidos de las se&ntilde;oritas Bandini, hijas de uno de sus fundadores, Juan Bandini, un criollo de origen italiano, nacido en Per&uacute;. Hasta entonces los muertos expedicionarios hab&iacute;an sido enterrados en la misi&oacute;n o en el fuerte. Tambi&eacute;n los registros apuntan hacia una zona de playa donde yacen cad&aacute;veres de marinos. Y muchos, de entre la alcurnia desaparecida de los rancheros californios, dictaron que su eterno reposo se diese en sus haciendas. La historia de este grupo diverso conformado de criollos, mestizos, indios, negros, mulas, caballos y uno que otro espa&ntilde;ol, en la mayor&iacute;a de los casos, se hace polvo entre las elusivas y perdidizas copias manuscritas de los libros de nacimientos, matrimonios y muertes, de antes del M&eacute;xico independiente.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">IV Error y memoria</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">La fugaz existencia mexicana de California, que permiti&oacute; en 1820 la fundaci&oacute;n de Pueblo San Diego y el abandono del Fuerte capitaneado por los ej&eacute;rcitos reales de su majestad el rey de Espa&ntilde;a, se diluye por esas transformaciones que la relegan bien al subsuelo, bien a las inexactitudes o al olvido. El anonimato de much&iacute;sima gente se deb&iacute;a a que no eran gente de dinero o pertenecientes a la clase militar o civil asociada con el virreinato. Los ind&iacute;genas y los mestizos, cuando no consegu&iacute;an un nombre &ldquo;digno&rdquo;, recib&iacute;an alg&uacute;n apelativo colectivo, cuando no exp&oacute;sito o alg&uacute;n nombre religioso&hellip; Mar&iacute;a de Santa Teresa o Juan de Dios. Suerte parecida corr&iacute;an los hijos que nac&iacute;an fuera del matrimonio o que eran hu&eacute;rfanos, quedando bajo la tutela de autoridades eclesi&aacute;sticas. Y es de subrayar, tambi&eacute;n, la falta de precisi&oacute;n de los libros de registro que llevaban las misiones, sometidos &eacute;stos a poco escrutinio y celo cuando los interesados eran mestizos o castas &ndash;la mayor&iacute;a- (as&iacute; se refer&iacute;a a los miembros de distintas razas que conformaban las poblaciones &ldquo;no criollas o peninsulares&rdquo; de M&eacute;xico), o cuando la falta de espacio dictaba el uso de abreviaturas e iniciales que luego sustitu&iacute;an el nombre de mujeres y ni&ntilde;as con la relaci&oacute;n del padre o el esposo. Es el caso de Feliciana Arvallo que se uni&oacute; a la expedici&oacute;n de De Anza siendo viuda, dejando por tanto de ser nombrada salvo a manera de ap&eacute;ndice en una lista en la que figuraba entre poqu&iacute;simos adultos, solteros. Ya en Tubac, do&ntilde;a Feliciana se volvi&oacute; a casar con Francisco L&oacute;pez, lo que extra&ntilde;amente la llev&oacute; a aparecer como Feliciano Arvallo en la entrada 1318 del libro de los fallecimientos &ndash;a raz&oacute;n de que L&oacute;pez muri&oacute; el 6 de enero de 1800 y fue enterrado en el presidio- en el espacio destinado a los deudos. Aquel gazapo dio al traste con tan contundente dato hist&oacute;rico. La se&ntilde;ora Arvallo, oriunda de Sinaloa, se distinguir&iacute;a mayormente por sus hijas, Eustaquia Guti&eacute;rrez, madre del gobernador P&iacute;o Pico y Mar&iacute;a Ygnacia L&oacute;pez, madre de Benicia Carrillo, esposa del gobernador Mariano Vallejo. Parad&oacute;jicamente, tan famosa descendencia convirti&oacute; a Feliciana en tan solo &ldquo;abuela&rdquo; de P&iacute;o Pico.&nbsp; Y Mariano Vallejo la nombraba asimismo &ldquo;la abuela&rdquo; de su mujer.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">V Y los panteones mueren<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Un poco m&aacute;s de cuatro centenas de difuntos yac&iacute;an en Calvary Cemetery, el primer cementerio moderno de San Diego que comenz&oacute; a operar en 1875, tambi&eacute;n nombrado Mission Hills, ya durante el nuevo estatuto de California, bajo r&eacute;gimen estadounidense. Para el a&ntilde;o de 1968, en que se declar&oacute; &ldquo;abandonado&rdquo; se contaba con un vago registro de casi cinco mil tumbas, muchas de ellas sin l&aacute;pida. Sobre su superficie se construy&oacute; un parque, dejando en el subsuelo, sin marca alguna, los restos de sus moradores. Las l&aacute;pidas todav&iacute;a en pie fueron retiradas y enterradas en una gran fosa del todav&iacute;a activo cementerio de Mount Hope, ubicado en el n&uacute;mero 3751, de la calle Market. A manera de homenaje p&oacute;stumo colectivo, fueron seleccionadas algunas lozas, de entre las menos da&ntilde;adas, mismas que se colocaron en grupo, en una l&iacute;nea evocativa de lo que fuera el cementerio original. Las l&aacute;pidas, removidas para ser enterradas, fueron fotografiadas, individualmente, quedando as&iacute; constancia de ellas en los archivos de la sociedad hist&oacute;rica. Por lo menos 1500 tumbas se perdieron sin huella. En el sitio donde se orden&oacute; la construcci&oacute;n de un parque se estableci&oacute; un m&iacute;nimo homenaje a los moradores de ese cementerio en placas donde aparecen los nombres con los que se contaba, por orden alfab&eacute;tico. Sin embargo, muchos nombres hispanos fueron cambiados en la transcripci&oacute;n. Algunas personas fallecidas perdieron sus apellidos o nombres dobles. Es el caso de Rosario E. de Ferrer, fallecida siendo la esposa del Coronel Manuel Ferrer. Do&ntilde;a Rosario fue enterrada, seg&uacute;n consigna el </span><span style="color:#000000; font-weight:400">San Diego Union</span><span style="color:#000000; font-weight:400">, en el lote 28 B de la segunda secci&oacute;n. Para cuando muri&oacute;, la se&ntilde;ora Ferrer abreviaba su apellido paterno, Estudillo y, al parecer, lo perdi&oacute;, quedando en la lista de nombres de las tumbas enterradas, como Rosario Ferrer, simplemente. Ello no ser&iacute;a importante si do&ntilde;a Rosario no hubiese tenido una hija de nombre Rosario Ferrer, lo que acab&oacute; por oscurecer para siempre si una o las dos se hallaban reposando en ese sitio. De igual manera, Don Manuel Ferrer, que en vida ostent&oacute; el t&iacute;tulo de Coronel, de finado aparece como Manuel Coronel Ferrer y no como Manuel A. Y. Ferrer.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Pueblo San Diego tuvo un primer camposanto, proporcional a sus primeras dimensiones demogr&aacute;ficas. El cementerio de Pueblo San Diego (hoy Old Town) tambi&eacute;n sufri&oacute; cambios. El terreno original designado en 1849, para el entierro de John Adams, se encogi&oacute; de manera visible, seg&uacute;n las fotograf&iacute;as de &eacute;poca. Muchos de sus sepulcros perdieron sus marcas. La sociedad hist&oacute;rica de San Diego reconstruy&oacute; en 1933 el lugar, en base testimonios orales y fotogr&aacute;ficos, en el mismo punto donde oper&oacute; el Camposanto, hasta 1880. De las tumbas marcadas destaca la de Jos&eacute; Antonio Estudillo, uno de los patriarcas de la California, probablemente acompa&ntilde;ado por su esposa Victoria Dom&iacute;nguez, pese a que no lo consigna la l&aacute;pida existente. El cementerio original, como tal, decay&oacute; en el olvido. Las tumbas desaparecieron bajo el suelo sobre el que se tendi&oacute; el asfalto y el trazo de las calles. Los descendientes protestaron, en su momento, la rezonificaci&oacute;n que propici&oacute; el desdibujamiento de los terrenos del camposanto. En el subsuelo quedaron, ocultos de las nuevas generaciones, las marcas de esa sociedad diversa, llegada con De Anza.</span></strong><br /><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">VI Echar tierra</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&iquest;Por qu&eacute; desaparecieron los cementerios? La ciudad los conden&oacute;. Muchas fueron las excusas. En el caso de Pueblo San Diego, se argument&oacute; que el abandono de la ciudad y las cambiantes l&iacute;neas divisorias, de propiedad a propiedad, hab&iacute;an sido la causa de la reducci&oacute;n y el deterioro de sus espacios. En el de Calvary, el cementerio se convirti&oacute; en un sitio oscuro, sin atenci&oacute;n, en gran parte saqueado y vejado sin que la ciudad pudiese impedirlo. Al momento de ser condenado, su superficie luc&iacute;a desfigurada, con pocos nichos exteriores y muchas l&aacute;pidas movidas de lugar o simplemente destruidas por la hierba y la falta de mantenimiento. Al desaparecer o cambiar de libros los registros, los datos m&aacute;s vulnerables fueron los de hispanos, sobre todo de aquellos que constaban en los registros de antes de la anexi&oacute;n de California o, en su defecto, que no aparec&iacute;an en ning&uacute;n libro. Finalmente, qu&eacute; mejor manera que tornar borroso el pasado mexicano de California, que eliminando la evidencia de sus muertos y de sus cementerios, predominantemente cat&oacute;licos.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Dicen que no hay lugar m&aacute;s democr&aacute;tico que un camposanto, afirmaci&oacute;n que resulta por dem&aacute;s cuestionable a la vista de las majestuosas criptas y monumentos, que se levantan entre un mont&oacute;n de l&aacute;pidas m&aacute;s bien modestas en casi todos los panteones del mundo. La narrativa de los panteones muestra el orden jer&aacute;rquico de las clases. De hecho en el mundo novohispano los panteones reflejaban como ninguna otra instituci&oacute;n pol&iacute;tico-religiosa las pol&iacute;ticas raciales. Cerca del templo yac&iacute;an los restos de los espa&ntilde;oles peninsulares y de ah&iacute;, en c&iacute;rculos inexplicables de poder y opresi&oacute;n los criollos, los mestizos y las castas &ndash;cada casta m&aacute;s lejos del cielo seg&uacute;n se alejase de la et&eacute;rea noci&oacute;n de la pureza de la sangre-. En base a esta creencia, en misiones y asentamientos civiles los ind&iacute;genas carec&iacute;an de apellido y por tanto de identificaci&oacute;n personal, salvo que hubieran obtenido la distinci&oacute;n por honor o servicio a un colonizador de sangre pura. A las mujeres, las favorec&iacute;a asumir el apellido del esposo cuando estas proced&iacute;an de una casta y que ellos se contasen entre espa&ntilde;oles o criollos. En San Diego, ese orden se rompi&oacute; al tiempo en que fueron privados de su marca de reconocimiento y homenaje los muertos de los extintos campos santos, de todas las clases por igual.&nbsp; No s&eacute; de otro sitio en donde haya ocurrido este desplazamiento de l&aacute;pidas y de historias. Como tampoco he le&iacute;do, ni en los peri&oacute;dicos, ni en la literatura el caso de una fosa com&uacute;n para todo un pante&oacute;n, para toda una &eacute;poca, tal y como ocurri&oacute; en el cementerio Calvary de San Diego/San Miguel/Kosa&rsquo;aay (Cosoy)&hellip; California.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&iquest;Verdad que nos deja con m&aacute;s preguntas que respuestas un texto como este, plagado de detalles imprecisos e informaciones que resultan dif&iacute;ciles de creer? La pr&oacute;xima vez que vayas a un pante&oacute;n lee las fechas de las tumbas. Algunas, dan fe de aquellos tiempos olvidados. Pero cada vez m&aacute;s pocas evocan esos tiempos. Toma fotograf&iacute;as, no dejes que se nos escape esa existencia ef&iacute;mera de los panteones que tienden a desaparecen. Si puedes, sigue la pista de esos brev&iacute;simos epitafios que apenas si revelan algo de esas &aacute;nimas en reposo&hellip; Una fecha, un nombre, a veces el lugar de donde vinieron o las personas que lloraron su partida. Eso es lo que queda de uno sobre la tierra&hellip; a veces, por unos cuantos a&ntilde;os.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">[Este escrito se document&oacute; en datos de primera mano, obtenidos en los cementerios de Calvary y Old Town y en la hemeroteca digital Newspapers.com mediante la cual se tuvo acceso a corroborar datos de tumbas, e informaciones referentes a las personas y los hechos que aqu&iacute; se narran. Se tuvo acceso, tambi&eacute;n, al libro de los nacimientos y de las defunciones de la Misi&oacute;n de San Diego de Alcal&aacute;. Esta cr&oacute;nica cumple el prop&oacute;sito de contar, utilizando el m&eacute;todo del ensayo de no ficci&oacute;n, pero con miras a inspirarte una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica m&aacute;s seria y profunda.]</span></strong><br /><br /></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/dsc-0036_orig.jpeg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tenamaztle: La otra independencia en pie de lucha]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/tenamaztle-la-otra-independencia-en-pie-de-lucha]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/tenamaztle-la-otra-independencia-en-pie-de-lucha#comments]]></comments><pubDate>Thu, 22 Oct 2020 04:51:31 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/tenamaztle-la-otra-independencia-en-pie-de-lucha</guid><description><![CDATA[       (Texto publicado el 19 de septiembre de 2008 y reeditado y anotado el 16 de octubre de 2020)Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;varAnotaci&oacute;n a la distancia, octubre de 2020. En d&iacute;as recientes se ha hablado mucho de Col&oacute;n y Cort&eacute;s, de Moctezuma, de su bello penacho verde, mantenido en El Museo del Mundo en Viena. Y con eso de proemio, c&oacute;mo no evocar nuestro complejo pasado mexicano, que es una mezcla de culturas, experiencias, sangres, atropellos, despojo [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/huziache_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">(Texto publicado el 19 de septiembre de 2008 y reeditado y anotado el 16 de octubre de 2020)</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Anotaci&oacute;n a la distancia, octubre de 2020. En d&iacute;as recientes se ha hablado mucho de Col&oacute;n y Cort&eacute;s, de Moctezuma, de su bello penacho verde, mantenido en El Museo del Mundo en Viena. Y con eso de proemio, c&oacute;mo no evocar nuestro complejo pasado mexicano, que es una mezcla de culturas, experiencias, sangres, atropellos, despojos, olvidos y etc&eacute;teras. Y todo esto a raz&oacute;n de las futuras fiestas patrias, las que ya se anuncian como escenario de luminosos amores conmemorativos -el hito del veintiuno (los quinientos a&ntilde;os de la llegada de Cort&eacute;s al valle del An&aacute;huac, en 1521, y los doscientos a&ntilde;os de la partida del &uacute;ltimo virrey -cuyo cargo se hab&iacute;a modificado a jefe pol&iacute;tico superior, gobernador y capit&aacute;n, Don Juan de O&rsquo;Donoj&uacute;, el 23 de septiembre de 2021)- As&iacute;, decid&iacute; revivir mi serie de escritos que he ido publicando con ese tema y, cuando se pueda, agregar otros cuantos. Aqu&iacute; el primero. Publicado el 19 de septiembre de 2008. La violencia mexicana de la era reciente comenzaba. Por eso aludo a aquella matanza hoy paradigm&aacute;tica y premonitoria de tiempos muy negros, en Morelia. Quiz&aacute;s hubiese, de haberlo escrito hoy, obviado la referencia directa y abordado, desde otras matanzas y desapariciones forzadas, hasta el &uacute;ltimo grito &ldquo;al vac&iacute;o&rdquo; determinado por la pandemia de COVID 19 y, tambi&eacute;n, h&eacute;las, por el estilo extra&ntilde;o con que se gobierna hoy desde el mismo palacio virreinal y como evidencia de un plan macabro que nos ha hecho sentir que la patria se desmorona. Vaya pues, este primer texto, para revivir mis participaciones en este gran espacio de </span><span style="color:#000000; font-weight:400">Peregrinos y sus letras</span><span style="color:#000000; font-weight:400">. Las fechas y los personajes no pretenden ser cambiados. He agregado algunas anotaciones debidas a la distancia y la cualidad ef&iacute;mera de los textos period&iacute;sticos. Con el tiempo, cuando son efectivos y sin necesidad de ser decantados, esos textos pueden convertirse en ensayos no ficticios o cr&oacute;nicas. Por eso es voluntario el errorcillo (con su debida anotaci&oacute;n) o la alusi&oacute;n a personajes que obrar&aacute;n de fantasmas, muchos de ellos, en los tiempos presentes o aquellos, tambi&eacute;n, cuyo parecido ineludible con la clase que los forja, los vuelve arquetipos </span><span style="color:#000000; font-weight:400">wannabe</span><span style="color:#000000; font-weight:400">, con muchas posibilidades.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">Abre texto original</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Las fiestas de la independencia de M&eacute;xico se conocen como El grito, porque evocan ese pasaje de la guerra contra el poder espa&ntilde;ol en el que Hidalgo &ndash;a la cabeza del criollismo conformado por una parte del clero y los hijos de espa&ntilde;oles nacidos en Am&eacute;rica, todav&iacute;a sin plenos derechos pol&iacute;ticos- tom&oacute; la campana de la independencia y llam&oacute; al pueblo a unirse a luchar contra el poder imperial. Las fiestas, tal y como se celebran hoy, dieron inicio en los tiempos de Porfirio D&iacute;az. Para toda fiesta siempre hay una explicaci&oacute;n menos solemne, y la fijaci&oacute;n de &eacute;sta nos ha sido contada de maneras distintas. La realidad es que la fecha &ldquo;del grito&rdquo; fue cambiada por Porfirio D&iacute;az para hacerla coincidir con su cumplea&ntilde;os. Obsesionado con su papel de pr&oacute;cer (que le vino no de los a&ntilde;os de dictador, sino de La batalla de Puebla &ndash;celebrada &eacute;sta el 5 de mayo-, D&iacute;az imagin&oacute; que no habr&iacute;a fecha mejor para celebrar el cumplea&ntilde;os de la patria que el suyo personal.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Y mire si no cumpli&oacute; con su obra, &eacute;l que fue el &uacute;nico gobernante que rein&oacute;, con las riendas en la mano, durante el mayor per&iacute;odo de tiempo. Note bien que se&ntilde;alo que ten&iacute;a las riendas en la mano, aunque nunca dej&oacute; de ser la patria el caballo bronco que al final se liber&oacute; de su jinete. Hay que notar, no obstante que no lo depuso, sino por efecto de la met&aacute;fora. Porfirio D&iacute;az sali&oacute; del pa&iacute;s por propio pie (o vapor), como si nada. Se fue pensando que volver&iacute;a muy pronto. En cambio, vivi&oacute; y muri&oacute; en Par&iacute;s, imposibilitado de volver, a&uacute;n despu&eacute;s de su muerte. Sus restos todav&iacute;a hoy se hallan en el pante&oacute;n P&egrave;re Lachaise. [Error que decid&iacute; anotar en lugar de corregir, pues la tumba de D&iacute;az se encuentra en el cementerio de Montparnasse y no en el Pere Lachaise, seg&uacute;n constat&eacute; luego de publicado este escrito.]<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Las fiestas de la independencia fueron por mucho tiempo lo que &eacute;l imagin&oacute;: una pleites&iacute;a al poder &ndash;aunque no a su persona-, por m&aacute;s que espont&aacute;nea; el happening colectivo de un pueblo que sal&iacute;a a la calle para celebrar los a&ntilde;os de paz o, mejor dicho, los pocos a&ntilde;os sin violencia acumulados por la historia. As&iacute; se difundieron los gobiernos. Fue ese su palmar&eacute;s ante la poblaci&oacute;n. Nos vendieron la paz Santa Anna y D&iacute;az y, desde entonces, uno por uno de los gobiernos priistas. Podr&iacute;a haber corrupci&oacute;n, crisis, desastres econ&oacute;micos, de una u otra forma ligados al petr&oacute;leo, pero todo se hilaba a partir de la paz. Con paz &ndash;no pan- hay circo, deber&iacute;amos modificar la alegor&iacute;a romana. Con paz hab&iacute;a pa&iacute;s y, quiz&aacute;s sea ya tiempo de preguntarse, en d&oacute;nde qued&oacute; esa pax priista y por ende &ldquo;ese&rdquo; pa&iacute;s.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Pregunt&aacute;rselo, s&iacute;, porque el 15 de septiembre [de 2008] esa paz no existi&oacute; en Morelia, corolario de a&ntilde;os en que las ejecuciones, las matanzas, los secuestros fatales ya son cosa de todos los d&iacute;as. Y no puede haber escena m&aacute;s dantesca que la del gobernador Leonel Godoy, antes presidente del PRD (el partido opositor que casi gan&oacute; las elecciones presidenciales del 2006), cuando llevado por la euforia de la campana y del discurso, no pudo ver que la poblaci&oacute;n de abajo apuntaba hacia donde detonaban granadas y ca&iacute;an, como moscas, un mont&oacute;n de personas. Media docena de muertos y m&aacute;s de cien heridos es el saldo de un acto terrorista sin precedentes para las fiestas patrias de M&eacute;xico.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Se rompi&oacute; el orden; la poblaci&oacute;n ha perdido la guerra contra el crimen; el pa&iacute;s no es ya, ni en las zonas urbanas ni en las rurales, un sitio seguro. &ldquo;En tiempos de paz&rdquo;, las muertes se disparan. &ldquo;En tiempos de paz&rdquo;, el gobierno perdi&oacute; las riendas.</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&iquest;Qu&eacute; sigue? Nadie lo sabe. Las situaciones nacionales no se definen ya al interior de los pa&iacute;ses sino en la realidad et&eacute;rea de la globalidad.&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">&iquest;Y qui&eacute;n es Tenamaztle?</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Para la mayor&iacute;a de los mexicanos (puesto que los j&oacute;venes de menos de 25 son mayor&iacute;a) la independencia de M&eacute;xico es una fecha m&aacute;s en el nutrido calendario de d&iacute;as de asueto. Triste realidad cuando se piensa que muchos de esos j&oacute;venes emigrar&aacute;n a Estados Unidos y se ir&aacute;n olvidando de su patria, o la ir&aacute;n bru&ntilde;endo en sus sentimientos de maneras distintas a las imaginadas por Hidalgo, Morelos, Aldama.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">O acaso sea ya tiempo de reconsiderar la noci&oacute;n misma de h&eacute;roe y comenzar a situarse en una realidad menos ficticia. En la capital de M&eacute;xico las autoridades ya compiten por demostrar mediante espect&aacute;culos y ceremonias que no se ha olvidado la gesta independentista. Esta semana Hidalgo, Morelos y Aldama deambularon por las calles de la ciudad de M&eacute;xico, en una suerte de happening realista que buscaba hacer reflexionar a la gente acerca de los h&eacute;roes. Actores vestidos en traje de car&aacute;cter intentaron generar ese momento que se acerca con el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revoluci&oacute;n. Cierto, oscilantes entre el pa&iacute;s de ayer y el de hoy, los mexicanos deber&iacute;amos de reflexionar qu&eacute; es lo que entendemos por patria.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Y cual ap&eacute;ndice de estas disquisiciones semanales hall&eacute; un interesante art&iacute;culo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre manera. Un grupo de compa&ntilde;&iacute;as mezcaleras present&oacute;, con la anuencia de las secretar&iacute;as de agricultura y desarrollo econ&oacute;mico del estado de Zacatecas la marca de mezcal </span><span style="color:#000000; font-weight:400">Tenamaztle</span><span style="color:#000000; font-weight:400">. Se trata de las empresas Cristeros Santuario, Diamante del Desierto, Empresa Integradora Regional de Organizaciones Magueyeras, Escorpi&oacute;n de la Estanzuela, Grupo San Jos&eacute; Allende y Pi&ntilde;&oacute;n Gigante de Juchipila. Colocar el mezcal zacatecano en el mundo no es mala idea, &iexcl;qu&eacute; va! Pero nos merece cierto comentario el que se coloque en la etiqueta de dicha bebida espiritosa el nombre del luchador a favor de los derechos humanos de los ind&iacute;genas.&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">Algunas reflexiones:</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Aprovech&eacute; lo que considero yo un entuerto m&aacute;s del gobierno actual, en manos de Amalia Garc&iacute;a Medina, para preguntar a amigos y colegas si sab&iacute;an lo que significaba el nombre:<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">Aqu&iacute; lo obtenido:</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">20 personas, entre ellos dos c&oacute;nsules, me preguntaron si no habr&iacute;a pronunciado mal el nombre y creyeron recordar un nombre parecido, pero no exactamente igual, de tequila del norte de Jalisco.</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">50 personas, casi todas estudiantes, me aseguraron que se trataba del nombre de una planta, como el ixtle o el huizache, en n&aacute;huatl.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">60 personas me aseguraron no tener la menor idea.</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">10 personas me pidieron buscar de nuevo el nombre, asegur&aacute;ndome que se trataba de un error, que tal vez era tonaxtle o tenaztle.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Ninguno, ay, ay, ay, evoc&oacute; al h&eacute;roe de los derechos humanos. Y cuando lo traje a colaci&oacute;n para levantar asombro, el asombro se revirti&oacute; contra m&iacute;, hubo dos que me aseguraron que ten&iacute;a el nombre equivocado pues &ldquo;que ellos supieran&rdquo; no hab&iacute;a existido ning&uacute;n l&iacute;der de los derechos humanos caxc&aacute;n que viajase a Espa&ntilde;a en tiempos de Fray Bartolom&eacute; de las Casas. &iquest;No ser&iacute;a un pseud&oacute;nimo para Fray Bartolom&eacute;? Me dijo un interlocutor virtual que se interesa por la historia.</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">As&iacute; que triste anda la cosa cuando al pr&oacute;cer se le evoca v&iacute;a un mezcal. Lo que falta es evocar su consigna a muerte para retar a bebedores. &iexcl;Si hasta parece broma!&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Me fascina el mezcal, lo considero un tesoro de la cultura, pero no me parece apropiado reivindicar a un h&eacute;roe de ese modo, a&uacute;n tomando en cuenta la intenci&oacute;n de que se le conozca y compre, mundialmente. Ya no se diga hacer depender la econom&iacute;a futura de Zacatecas de un solo producto que dif&iacute;cilmente traer&aacute; la cornucopia.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Parecer&iacute;a que la ignorancia de los gobernantes raya ya en lo inusual, en lo ins&oacute;lito. Ya s&eacute; que ha habido intentos previos de nombrar un tequila Suave Patria (como consign&oacute; Eduardo Hurtado), Idilio Salvaje, Gesta de Dolores. Pero &iquest;Tenamaztle? &iexcl;Por Dios! Ojal&aacute; que La Plaza de Armas tomase ese nombre -yo le pondr&iacute;a El Mixt&oacute;n de Tenamaztle-. O a la biblioteca central: Biblioteca/Centro Cultural Tenamaztle. Que se construyera una estatua a Tenamaztle, ah&iacute; donde figura ese horrendo obelisco que alguien coloc&oacute;, creo que por falta de imaginaci&oacute;n. Ciudad Tenamaztle pudo llamar la gobernadora diligente a esa nueva ciudad que nombra Argento (parece que celebrando la parte m&aacute;s negra de la explotaci&oacute;n americana &ndash;la miner&iacute;a-). Premio al m&eacute;rito Tenamaztle se pudo instituir la medalla de reciente creaci&oacute;n otorgada a Amparo D&aacute;vila.&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Qu&eacute; afrenta y qu&eacute; desgracia que habiendo reprobado Historia, los gobernantes se pongan a decidir la manera de comercializar a los h&eacute;roes y sus nombres. &iquest;Y donde estuvieron mientras se decid&iacute;a semejante atrocidad los historiadores locales, que los hay; el cronista, tanto de Zacatecas como de Nochistl&aacute;n; la poblaci&oacute;n toda de Nochistl&aacute;n donde todav&iacute;a se yergue la que ser&aacute;, probablemente, la &uacute;nica estatua del l&iacute;der de los derechos humanos, el primero de que se tenga noticia en el mundo?<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">El lema de los caxcanes, que pelearon contra el invasor espa&ntilde;ol, era sencillo y directo: -&ldquo;&iexcl;Axcanquema, tehual nehual! &ndash;hasta tu muerte o la m&iacute;a-. Sacado de contexto, aquel lema de lucha, originado en un largo sitio que concluy&oacute; con el apresamiento del l&iacute;der llevado a Espa&ntilde;a, donde present&oacute; al rey Los Agravios (defensa de su lucha), podr&iacute;a parecer, incluso, un llamado absurdo a beber a muerte&hellip;&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Ignoro las razones o los nombres que compitieron en el caso de las mezcaleras que aqu&iacute; cito, pero, queda el hecho, como un fen&oacute;meno peculiar, por decir lo menos. Y claro que les deseamos suerte, y si inminente es que vayan por el mundo ampar&aacute;ndose tras el equ&iacute;voco de invocar a un pr&oacute;cer colocado sobre una barrica de mezcal, que de menos se informen bien a bien qui&eacute;n fue y hasta elaboren la estampilla obligatoria en las primarias.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Y les decimos tambi&eacute;n que cuando no se tenga cabal certeza de lo que se dice, mejor es que no se diga y menos que se lleve al mercado, con todo y patente. Imag&iacute;nense ustedes la burla que ser&iacute;a para la historia que ha obviado de por s&iacute; a semejante personaje, que en el futuro se lo recuerde, ya no como un pseud&oacute;nimo de Fray Bartolom&eacute; que, aunque no del todo, todav&iacute;a lo honra, sino como el mezcal&hellip; &ldquo;aquel, te acuerdas, que nos sirvieron en Zacatecas&hellip;&rdquo;. Sacar&aacute;n patente del nombre los dichos due&ntilde;os, sin chistar nadie respecto del despojo. Hoy todo es posible. As&iacute; sac&oacute; patente un japon&eacute;s de la Virgen de Guadalupe y alguien se agandall&oacute; &ldquo;las ma&ntilde;anitas&rdquo; y Frida Khalo aparece hasta en calzones&hellip; Y ahora, Francisco Tenamaztle, here I come!<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Ver para creer&hellip; &iexcl;y qu&eacute; sigue! Usted&hellip; &iquest;ya se ha bebido su&nbsp;</span><span style="color:#000000; font-weight:400">Tenamaztle</span><span style="color:#000000; font-weight:400">? O &ldquo;Nos echamos un tenamaztle.</span></strong><br /></div>  <div class="paragraph"></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Sin que se sepa por qué, co-incidimos]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/sin-que-se-sepa-por-que-co-incidimos]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/sin-que-se-sepa-por-que-co-incidimos#comments]]></comments><pubDate>Wed, 10 Jun 2020 05:07:16 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/sin-que-se-sepa-por-que-co-incidimos</guid><description><![CDATA[       Dedico este texto a las dos Mireyas, porque han tenido la presencia de esp&iacute;ritu para seguir la labor de escribir, a pesar del dolor, a pesar de la ausencia y para dar tregua a la memoria.  Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;varAbro con una canci&oacute;n cuyo tema me gusta porque no lo he encontrado en ninguna otra l&iacute;rica, corta, popular, cl&aacute;sica o antigua. El t&iacute;tulo ya es sugerente: &ldquo;Coincidir&rdquo;. Su autor es el jalisciense Alberto Escobar. &ldquo;T [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/los-de-arizona-2_orig.jpeg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><em><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Dedico este texto a las dos Mireyas, porque han tenido la <br />presencia de esp&iacute;ritu para seguir la labor de escribir, a pesar del <br />dolor, a pesar de la ausencia y para dar tregua a la memoria.</span></strong><br /></em></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;"><strong><span style="color:#000000; font-weight:400"></span></strong><em style="color:rgb(0, 0, 0)">Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var</em><strong><span style="color:#000000; font-weight:400"><br /><br />Abro con una canci&oacute;n cuyo tema me gusta porque no lo he encontrado en ninguna otra l&iacute;rica, corta, popular, cl&aacute;sica o antigua. El t&iacute;tulo ya es sugerente: &ldquo;Coincidir&rdquo;. Su autor es el jalisciense Alberto Escobar. &ldquo;Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir&hellip;&rdquo; En mis &uacute;ltimos tiempos mexicanos se escuchaba mucho y, tambi&eacute;n, representaba una nostalgia por la soledad que dejan las migraciones, que nos toc&oacute; compartir, de manera masiva, con todo su dolor, con todas sus nostalgias. </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Cuando uno imagina esa gran nebulosa de coincidencias que sugiere la canci&oacute;n de marras, parece impensable, entre todo ese c&uacute;mulo de probabilidades, comprender la complejidad de las relaciones humanas. Vamos, pasamos, somos, dejamos de ser&hellip; suma de encuentros y hechos fugaces que se esfuman. A veces, la mayor&iacute;a de las veces, esos encuentros van a dar al olvido. No hace mucho se me ocurri&oacute; calcular el n&uacute;mero de alumnos que he tenido. En el intento, se volv&iacute;a pr&aacute;cticamente imposible la exactitud, pero al hacerlo, me ven&iacute;an a la mente tantos rostros y nombres, tantas aulas y fechas que la tarea me abandonaba en un desgano preventivo. </span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Algunos llaman a las personas que encontramos constelaciones, redes, zonas, genealog&iacute;as, ecosistemas, comunidades y etceterilla. Y por eso se vuelve tan crucial entender el poder, la m&iacute;stica, la magia, la importancia, el momento mismo de coincidir y de ah&iacute; a la coincidencia. Y no me refiero a coincidir, sino realmente a co-incidir, esto es, emprender un tramo de camino de manera coordinada, reunirse a incidir, detenerse, tomar aire, imprimir una huella, propiciar un efecto, algo que quede.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Vuelvo a mi cuento/m&aacute;s bien la cuenta. Ya iba por ese punto en el que cualquier tarea no da con el retorno, o la terminas o la terminas&hellip; cuando alguien opin&oacute;, volviendo mi c&uacute;mulo de incidencias algo todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil, si no imposible. &iquest;Ser&iacute;as capaz de hacer una lista, como una lluvia de ideas acerca de las personas a las que has ense&ntilde;ado algo? Y fue en ese momento que trac&eacute; un c&iacute;rculo, imaginario, alrededor de algunas. El primer a&ntilde;o de mi profesorado en Arizona, no tengo idea de por qu&eacute;, se lleva la parte del le&oacute;n. (Fin de un largo preludio)</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">I</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Toda buena historia debe contar con un t&iacute;tulo, un preludio, uno o varios personajes, una trama&hellip; Pero no tomar&eacute; esta secci&oacute;n de mi escrito para hablar de </span><span style="color:#000000; font-weight:400">las</span><span style="color:#000000; font-weight:400"> historia</span><span style="color:#000000; font-weight:400">s</span><span style="color:#000000; font-weight:400">, en general, sino de una en particular. David apareci&oacute; en mi vida en una de esas clases de mi primer a&ntilde;o de profesora en Arizona State University. Mu&ntilde;oz. El estudiante que llega puntual; Mu&ntilde;oz, lee todo lo que tiene que leer; es Mu&ntilde;oz, el que hace preguntas; Mu&ntilde;oz, quien se acerca al escritorio, religiosamente, al final de la clase. Quiere saber m&aacute;s, quiere seguir leyendo, quiere contar y compartir su historia. Sabe de Wittgenstein y Nietzche, profundiza, filosofa, ha le&iacute;do a Marx, dice que como todos los estudiantes mexicanos de su generaci&oacute;n, pero adem&aacute;s le gusta el teatro, la poes&iacute;a, siempre se sabe el t&iacute;tulo de la canci&oacute;n que una no recuerda, conoce a los compositores al dedillo, en la primera reuni&oacute;n del grupo se presenta tarareando una estrofa de Serrat. Al poco tiempo fundamos un club. Mu&ntilde;oz es quien llega primero a las juntas, propone, se interesa, participa. Luego fundamos un simposio. Me detengo un poco aqu&iacute;, porque tambi&eacute;n las incidencias se multiplican. Recuerdo como si a&uacute;n tuviera la pintura fresca la muestra que me trajo para hacer las camisetas, con las tarjetas de la loter&iacute;a. Organiz&oacute; en su college (porque ya trabajaba en un colegio comunitario) las conferencias con que nos ayud&oacute; a recabar m&aacute;s fondos. De &uacute;ltima hora le pedimos que fuera al aeropuerto. De su chistera sacaba lo que fuera, hospedaje, comidas, soluciones.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Un d&iacute;a me pidi&oacute; dirigir su tesis. Como no hay tr&aacute;mite sin obt&aacute;culo este se present&oacute; con su debido obst&aacute;culo. Yo, la nueva, no podr&iacute;a dirigir hasta salvar un hilo de autorizaciones que iban desde el decano menor hasta el mayor y deteni&eacute;ndose en todos los decanos intermedios. &ldquo;&Aacute;ndale, Mar&iacute;a&rdquo;. Pues recorr&iacute; la brecha. Recuerdo que pasaron un par de a&ntilde;os antes de recibir la carta de la primera etapa. Casi al punto de recibir la tal autorizaci&oacute;n decid&iacute; irme de Arizona. Al principio no repar&eacute; en detalles. Un d&iacute;a, David me invit&oacute; a almorzar. En la pl&aacute;tica recorrimos esos a&ntilde;os, menos a vuelo de p&aacute;jaro que ahora, todav&iacute;a m&aacute;s fresca la pintura y m&aacute;s a la mano todo lo vivido. Apenas pod&iacute;a creer que luego de aquella larga cadena de tropiezos me decidiera por cortar de tajo, y sin dirigir su tesis: &ldquo;Ya ni la chingas&rdquo;. Yo me fui, luego de cuatro simposios, cuatro tandas de alumnos organizados en semestres, con sus respectivos veranos. Y al cabo de los a&ntilde;os, realmente nada modifica su nitidez en mi recuerdo, Carlos, Francisco, Cristina, Juli&aacute;n, Constantino, B&aacute;rbara, Sa&uacute;l, Ang&eacute;lica, los Manueles.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">II</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">En Zacatecas fui invitada a editar un suplemento cultural diario. Llenar las p&aacute;ginas de un peri&oacute;dico no es pan comido, mucho menos de un suplemento cultural. Ah&iacute; vuelve a aparecer David, con un grupo peque&ntilde;o de arizonenses/sonorenses a quienes invit&eacute; a sumarse a mis labores diarias. Ped&iacute; textos. El de David llegaba puntual&iacute;simo. Le asign&eacute; los mi&eacute;rcoles, le suger&iacute; que no escribiera textos largos. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de eso puedes escribir de lo que quieras.&rdquo; Con esas tres indicaciones los textos no dejaron de llegar. David, junto con Manuel Murrieta, Sa&uacute;l Cuevas y Leo Cervantes se volvieron mi base editorial. Y hasta all&aacute; fueron, en persona, recorriendo las carreteras que se deten&iacute;an en Melchor Ocampo y Mazapil para perderse, como el camino que lleva a Comala, en ese M&eacute;xico profundo de ca&ntilde;ones, huizaches, lomas y hondonadas. Los recibimos en un evento p&uacute;blico en donde presentaron libros, filosofaron, brindaron, se rieron a sus anchas. Pero las cosas no iban bien para m&iacute;. Recuerdo el primer mensaje en que lanc&eacute; mi SOS, apenas empezaban los emails y las comunicaciones cibern&eacute;ticas. Tendr&aacute;s que empezar a pensar en volver a EEUU, dijo, escueto, y me cont&oacute; una an&eacute;cdota que involucraba empezar de cero. Sus palabras me inspiraron. En 2003 me establec&iacute; de nuevo en San Diego. Y la amistad sigui&oacute;, como esas matas que se dan ma&ntilde;a para sobrevivir, echando brotes y flor durante cada primavera -las verdaderas sobrevivientes del desierto-. El colaboraba con Olas Civiles, mi revista digital, y yo con Peregrinos y sus letras, la suya. Su puntualidad y su constancia eran motivadoras. Si te llamaba para decir que no pod&iacute;a, te sorprend&iacute;a con una petici&oacute;n fuera de serie, &ldquo;te lo mando antes.&rdquo; David era, adem&aacute;s, el amigo que siempre te hac&iacute;a un campito en su agenda. &ldquo;Necesito una carta&rdquo;, &ldquo;necesito una cr&iacute;tica&rdquo;, &ldquo;me urge un comentario&rdquo;. Para lo que fuera, siempre estaba.&nbsp; Nunca exig&iacute;a de m&aacute;s ni tampoco dejaba de mantenerte en el c&iacute;rculo. &ldquo;Aqu&iacute; tienes tu espacio&rdquo; era como decir, aqu&iacute; tienes tu casa, tu caf&eacute; y un amigo receptivo, aguardando.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Con Olas Civiles, las peticiones de mi parte aumentaron. Cada semana un texto y una fotograf&iacute;a. Y David jam&aacute;s fall&oacute;. No s&eacute;, nunca supe de donde sacaba tiempo para mantenerse en su puesto de tiempo completo, calificar aquellas pilas de trabajos de an&aacute;lisis filos&oacute;fico, cuya fotograf&iacute;a nos compart&iacute;a, sin parecer desmayar; darse ma&ntilde;a para celebrar y guardar los d&iacute;as de la familia, viajar, bailar, echarse un palomazo con mariachi o banda.&nbsp; Y nunca daba excusa o antepon&iacute;a un pretexto para </span><span style="color:#000000; font-weight:400">dejar de hacer</span><span style="color:#000000; font-weight:400">. Con David siempre era s&iacute;, para todo. Y los a&ntilde;os y las co-incidencias siguieron. Vimos crecer las horas de junio, las jornadas po&eacute;ticas de San Luis R&iacute;o Colorado, las lunas de Octubre, la feria del libro en Puerto Rico. Tiempo y oportunidades para constatar que aquel encuentro breve, aquella constelaci&oacute;n inesperada, que hasta hubiera podido resultar en algo intrascendente, morir en una fila burocr&aacute;tica o asfixiarse en el pasillo verde del Departamento de Lenguas y Literaturas, trascendi&oacute;, en una amistad que se activaba a trav&eacute;s de las letras, de los pa&iacute;ses, de estado a estado, del quehacer de escribir, al reportaje del sue&ntilde;o, de la creaci&oacute;n, del vivir sin desperdicio y a parejas con el viento/tiempo. Porque escribir era parte de su ethos, sin duda; el resto, era la amistad.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">III</span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Al escribir este texto, quise cerrar con una memoria que me viene como salida de esos aparatos de realidad aumentada, donde ves y percibes casi todo. Est&aacute;bamos en el Viejo San Juan, probablemente la &uacute;ltima vez que coincidimos en persona. Luego de un largu&iacute;simo d&iacute;a y recorrido a pie, por las callejas y casonas de ese maravilloso puerto antiguo, detenido en el tiempo, nos sentamos a conversar en el patio cuadrado de una casona muy parecida a la que describe Amparo D&aacute;vila en un cuento que le&iacute;mos para una de mis clases, el hu&eacute;sped. A cada arranque de conversaci&oacute;n, se inmiscu&iacute;a un coqu&iacute;. Fue imposible abordar otro tema que no fuese el coqu&iacute; ese, escandaloso, ensordecedor, h&iacute;per presente&hellip; y nos pusimos a tratar de fotografiarlo, sin &eacute;xito. No volv&iacute; a ver a David, pese a que la amistad continu&oacute; como aqu&iacute; narro. Su presencia en mi vida se volvi&oacute; aquel coqu&iacute; que irrump&iacute;a a trav&eacute;s de las pantallas y las plataformas cibern&eacute;ticas cantando, avisando, desquiciando las rutinas de todos con un llamado que parec&iacute;a ineludible. &iexcl;A escribir se ha dicho!&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">David, como se dice en ingl&eacute;s, incidi&oacute; en la cultura de Phoenix -La Finiquera-. No solamente con sus libros y sus cuentos que van desde lo m&aacute;s personal hasta las redadas y el ominoso trato a ni&ntilde;os inmigrantes; por su gesti&oacute;n lleg&oacute; a esa ciudad, a ese valle, una hilera larga de estrellas del mundo chicano. David era una universidad en s&iacute; mismo, se conectaba con el mundo desde Gilbert-Chandler como si tuviera una antena parab&oacute;lica a su servicio. &Eacute;l aviva esa pl&eacute;yade de la literatura chicana con esa sobria visi&oacute;n de que si est&aacute;s en un desierto, lo &uacute;nico que tienes que hacer es mirar para arriba -Miguel M&eacute;ndez, Mar&iacute;a Amparo Escand&oacute;n, Luis Valdez, Sandra Cisneros, Estella Pope Duarte-. Pero, ojo, David no vive en una torre de marfil, se mueve en los mercados, en los bares, en los peri&oacute;dicos que no dijeron no al espa&ntilde;ol, en las calles de Guadalupe, en la radio que contrarresta a la cultura del desaprender. A sus terrenos -espacios siderales- no llegaron los &iacute;ndices absurdos, ni los minutemen, ni figur&oacute; el cherife Arpaio ni la gobernadora Brewer. No deber&iacute;a subrayarlo pero David era David, con su mariachi, con su pinta, su guayabera, su comparsa, en el coraz&oacute;n de la Arizona blanca. Lo vi en un video cantando &ldquo;No me amenaces&rdquo; y su p&uacute;blico de fans eran sus compa&ntilde;eros profesores que se fueron con &eacute;l hasta el mismo Garibaldi, a conocer el M&eacute;xico que ning&uacute;n tour hubiera podido mostrarles. Pens&eacute; en ir a rencontrarme con Sandra Cisneros; ir&iacute;a a charlar con Luis Valdez. Conocer&iacute;a, por fin a Mar&iacute;a Amparo Escand&oacute;n, parar&iacute;a por su casa cuando pasara por Phoenix en el 2019. Pero los encuentros no siempre dependen de la voluntad. Y cada una de esas veces nos reiteramos la afici&oacute;n, la pasi&oacute;n y el deseo de escribir&hellip; qu&eacute; importa todo lo dem&aacute;s. &iexcl;A escribir se ha dicho! Se volvi&oacute; el lema com&uacute;n y martes o mi&eacute;rcoles, los d&iacute;as de entrega.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Sus espectaculares fotos de amaneceres no dejar&aacute;n de faltarnos, sus palmaditas en la espalda para empezar el d&iacute;a, sus corazonadas esperanzadoras, sus puntuales deseos de que pas&aacute;semos un muy feliz cumplea&ntilde;os. Porque David era el amigo indiscutible de las redes sociales, ese que no nom&aacute;s revira y gusta, sino que da sustancia a su presencia. Por sus redes entr&aacute;bamos en su oficina, segu&iacute;amos su trayecto de d&iacute;a, la vuelta a casa; nos enter&aacute;bamos de los alumnos dif&iacute;ciles, los embotellamientos, las tormentas, la salida del sol, el baile de la luna. Y no me falte espacio para tocar el modo como forj&oacute; su red m&aacute;s contundente, la de sus compas, una, varias generaciones de estudiosos de la literatura y que fueron entrando en nuestras vidas a trav&eacute;s de esa gran p&aacute;gina que sigue siendo Peregrinos. Kepa Uriberri, desde Chile; Violant Mu&ntilde;oz Genov&eacute;s, desde Espa&ntilde;a; Enriketta Luisi, desde San Diego, como yo. Cuando supe que estaba enfermo, me fall&oacute; el c&aacute;lculo. Pens&eacute; que saldr&iacute;a bien librado. &iexcl;C&oacute;mo no! Por eso me sorprendi&oacute;, deb&iacute; decir desconcert&oacute;, el anuncio de su deceso. Ya hab&iacute;a pensado comentarle lo jalado que me pareci&oacute; que dejara preparado el texto de antes de su &uacute;ltima operaci&oacute;n. Ten&iacute;a pensado decirle que era un mal ejemplo, a nuestra edad, andar cumpliendo tan a pie juntillas con todo. Alguna vez hubiera tenido que fallar&hellip; no llegar, no enviar nada, faltar a la lectura, inventarse un pretexto para no entregar la tarea&hellip; Pero no. No s&eacute; de qu&eacute; pasta lo hicieron a este hombre que en todo lo dem&aacute;s parec&iacute;a el vivo retrato de cualquier mexicano. Y con esto acabo, era un placer verlo disfrutar los viajes. &iquest;C&oacute;mo le hac&iacute;a para siempre acabar cantando con un mariachi o bailando al ritmo de una banda en alguna plaza p&uacute;blica? Su </span><span style="color:#000000; font-weight:400">joie-de-vivre</span><span style="color:#000000; font-weight:400"> era algo contagioso, infeccioso (como se dice en ingl&eacute;s).&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Y as&iacute; quedan, amigo, aquellas disquisiciones interminables, filos&oacute;fico literarias; los sue&ntilde;os de llevar la cultura popular mexicana a cuestas, hasta los campus que pisamos. Las camisetas y los carteles que nos volvieron famosos por nuestro simposio que trascendi&oacute; m&aacute;s all&aacute; de lo que nos propusimos; los amigos que te extra&ntilde;aremos en esas cantadas y brindadas sin fin; y todas esas fiestas y todos esos hilos de una red infinita que se quedan por hilar, para otras co-incidencias y encuentros donde tocaremos la cuarentena y los virus, el del COVID, el de la rabia blanca, el del racismo, el de la desmemoria&hellip; en otros mundos, otros siglos, otros espacios.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Julio Cort&aacute;zar que trat&oacute; de muchos temas, y por eso no habr&iacute;a dejado de lado la amistad, nos dej&oacute; estas palabras, a prop&oacute;sito de los amigos:</span></strong><br /><br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">&ldquo;En el tabaco, en el caf&eacute;, en el vino,</span><br /><span style="color:#222222; font-weight:400">al borde de la noche se levantan</span><br /><span style="color:#222222; font-weight:400">como esas voces que a lo lejos cantan</span><br /><span style="color:#222222; font-weight:400">sin que se sepa qu&eacute;, por el camino&rdquo;.</span></strong><br /><br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[FRONTERA y MUROS (bueno, cercas, bardas, murallas virtuales.... what?)]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/frontera-y-muros-bueno-cercas-bardas-murallas-virtuales-what]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/frontera-y-muros-bueno-cercas-bardas-murallas-virtuales-what#comments]]></comments><pubDate>Wed, 01 Feb 2017 19:53:44 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/frontera-y-muros-bueno-cercas-bardas-murallas-virtuales-what</guid><description><![CDATA[       FRONTERA y MUROS (bueno, cercas, bardas, murallas virtuales.... what?) Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var&nbsp;I. OBELISCOS COMO FALOS.Las primeras marcas que sirvieron para trazar la frontera entre EEUU y M&eacute;xico, ideadas luego de la guerra del 47, fueron Obeliscos y piedras (las mojoneras). Se mandaron a hacer muy lejos (algunas en Boston) as&iacute; que viajaron, como inmensos falos que recorr&iacute;an el mar, costeando "Am&eacute;rica" (la real). Luego el tiempo los destru [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/ccsmanomeca-nicaclose-1_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong><font size="4"><br />FRONTERA y MUROS (bueno, cercas, bardas, murallas virtuales.... what?) </font></strong><br /><em>Por Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var</em><br />&nbsp;<br /><strong>I. OBELISCOS COMO FALOS.</strong><br />Las primeras marcas que sirvieron para trazar la frontera entre EEUU y M&eacute;xico, ideadas luego de la guerra del 47, fueron Obeliscos y piedras (las mojoneras). Se mandaron a hacer muy lejos (algunas en Boston) as&iacute; que viajaron, como inmensos falos que recorr&iacute;an el mar, costeando "Am&eacute;rica" (la real). Luego el tiempo los destruy&oacute; o algunos se los llevaron de recuerdo o se cambiaron de lugar como los r&iacute;os y la gente. O los pulveriz&oacute; la erosi&oacute;n en un terreno agreste donde hasta los huesos de los mamuts se desintegran. Un d&iacute;a se les ocurri&oacute; poner esas planchas de metal acanalado, tomadas de las barricadas de la primera guerra de Irak. El simbolismo era adem&aacute;s de ofensivo deprimente. Cuando esas barreras todav&iacute;a no estaban empez&oacute; la operaci&oacute;n guardi&aacute;n en la frontera que divide a los estados de California y Baja California, alguna vez unidos por virtud de su geograf&iacute;a y de su historia. Los seguidores de Guardi&aacute;n aluzaban desde camionetas y autos, seg&uacute;n dec&iacute;an, para ayudar a la patrulla fronteriza. Hoy esos viejos guardianes aluzan a las focas de La Jolla aplic&aacute;ndoles la misma filosof&iacute;a. Las indocumentadas focas duermen pl&aacute;cidas en las caletas ajenas al rechazo perturbador de los luminosos promotores del odio.<br /><strong><br />II. RODADORAS.</strong><br />A principios del siglo surgieron Los Minute Men... que se apostaron en el este de California, buscando la afinidad de sus vecinos arizonenses. El calor de Campo y Tierra del Sol y las v&iacute;boras de cascabel influyeron en la disminuci&oacute;n de sus filas. Por mucho tiempo actuaban como Trump, acudiendo al poder de la palabra. La organizaci&oacute;n Minute Men dec&iacute;a contar con miles y miles de seguidores. Yo, que los busqu&eacute; constante, llegu&eacute; a entrevistar a dos de ellos. Eran viejos y parec&iacute;an enojados con el mundo. Su misi&oacute;n se adelgaz&oacute; y optaron por una actividad m&aacute;s lucrativa, llevar a corte a sus opositores a quienes provocaban para luego acusar. Cuando por fin ganaron su &uacute;nica batalla legal adoptaron un tramo de Free Way al norte de San Onofre para jugar a los soldados. Todav&iacute;a se los ve con sus carteles y banderas, aparecer aqu&iacute; y all&aacute;, como llevados por su furia. Pero ante la inmensidad de la frontera, su actividad se vuelve irrelevante. En 2010 recorr&iacute; la frontera. El trazo de la cerca denota la tozudez irracional de los seres urbanos. Construir un muro en uno de los desiertos m&aacute;s inclementes de la tierra parece m&aacute;s una broma de mal gusto que una medida pol&iacute;tica inteligente. Ya se ha intentado. La primera mentira de Trump es la de que &eacute;l lleg&oacute; primero al club de los empecinados en la tarea. El muro virtual de Boeing, construido en partes, fue f&aacute;cilmente derrotado, pero no por las hordas de migrantes procedentes de otras partes y en pos de invadir a Estados Unidos... &iexcl;no! Los invasores furtivos que asediaban de d&iacute;a y de noche eran bolas de ramas de los arbustos secos conocidas como "rodadoras" (en ingl&eacute;s Tumbleweed).<br /><strong><br />II. TRAMPAS MORTALES.</strong><br />De hecho, el factor que m&aacute;s ha influido en el descenso de la migraci&oacute;n desde M&eacute;xico es, precisamente, la construcci&oacute;n de esas cercas que obligaron a los migrantes a optar por esa v&iacute;a. Cruzar el desierto, con calor o con fr&iacute;o es una trampa mortal. Muchos muertos son testimonio tr&aacute;gico de esa pr&aacute;ctica. Ya de por &uacute;ltimo est&aacute;n los r&iacute;os. Esos r&iacute;os secos que cuando se levantan arrasan con todo lo que est&aacute; a su paso. Las presas, resultado de acuerdos binacionales, jam&aacute;s han servido a los intereses de M&eacute;xico y s&iacute; a los de EEUU. Cuando se llenan las presas, el desag&uuml;e se hace hacia el sur. Justo en el 2010, en un verano de tormentas, me toc&oacute; ver la evacuaci&oacute;n de las colonias ribere&ntilde;as. En EEUU el saldo material palidec&iacute;a frente al de M&eacute;xico. Y mientras M&eacute;xico se paralizaba hasta tan lejos como Nuevo Le&oacute;n y Saltillo, en las ciudades fronterizas la vida transcurr&iacute;a como si nada. &iquest;Salir del TLC? Pero si M&eacute;xico jam&aacute;s debi&oacute; de entrar, as&iacute; de simple. El TLC destruy&oacute; al campo mexicano, llen&aacute;ndolo de maquiladoras que producen bienes de consumo que ni siquiera tocan el pa&iacute;s y s&iacute; dejan muchos desperdicios. El mejor ejemplo es Le&oacute;n, donde mucha maquila de zapato involucra la manufactura para el extranjero. Antes, Le&oacute;n era la capital del calzado de excelente calidad. Hoy, como el resto del mundo, s&oacute;lo aporta los cueros y la mano de obra para que se produzca, en partes, el calzado que uniforma los pies de todos los consumidores.<br />&nbsp;<br /><strong>III. VECINAS OBLIGADAS</strong><br />El dato m&aacute;s interesante que me qued&oacute; de mi viaje por la frontera, que luego se repiti&oacute; una y otra vez, en segmentos m&aacute;s cortos, fue descubrir su enorme diversidad horizontal. En a&ntilde;o de campa&ntilde;as (2010) s&oacute;lo me top&eacute; con gente local, subrayar&iacute;a que local&iacute;sima. Los de Nogales jam&aacute;s van a Brownsville; los de San Ysidro desconocen que una San Isidro, en un brazo del Bravo, se llama igual, pero sin la "Y Griega". Las relaciones fronterizas se efect&uacute;an en espejo. Viajar de un punto a otro de la frontera es a veces tan lejano e innecesario como hacerlo de un pa&iacute;s latinoamericano al otro. La interdependencia es tal que a las ciudades se las percibe m&aacute;s como espejos o ciudades gemelas. Es absurdo creer que el colocar un muro entre ellas activar&aacute; la econom&iacute;a de este lado, o disminuir&aacute; la carga de la globalidad en el lado americano, o que asemejar&aacute; un tiempo ido sin computadoras ni tel&eacute;fonos celulares. Entorpecer&aacute;, eso s&iacute;, los cruces locales, tan numerosos o escasos como las poblaciones que los realizan. He intentado viajar a Sonora por avi&oacute;n, en un trayecto que deber&iacute;a ser de menos de una hora, pero los vuelos llegan a rebasar el costo de un vuelo a Nueva York o Chicago. La carretera a Tecate, de Tijuana, una que muchos recorren diario, para trabajar o realizar sus compras, es m&aacute;s moderna del lado mexicano. Y todav&iacute;a hoy, en la era de las comunicaciones instant&aacute;neas, cruzar La Rumorosa por el lado estadounidense, hace pensar en los tiempos del caballo y las carretas. Entre Tijuana y San Diego, los cruces diarios equivalen a millones. La poblaci&oacute;n ha crecido sin que var&iacute;en sus pr&aacute;cticas ancestrales. En S&aacute;sabe, el mismo ir y venir transcurre de modo que quienes cruzan se conocen y saludan. Sol&iacute;a bromear con mis alumnas de Nogales cuyos pueblos, vecinos, no sobrepasan unas cuantas cuadras habitadas.<br />&nbsp;<br /><strong>IV. TRABAS A VENCER.</strong><br />Los que piensan que un muro modificar&aacute; la vida de las fronteras denotan ignorancia, sobre todo. &iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima! Yo que nac&iacute; entre los c&aacute;lidos matorrales del desierto sonorense creo que se han perdido de mucho. Las complicaciones, pocas o muchas, se convierten en retos que uno toma a seg&uacute;n vaya el d&iacute;a. Recuerdo cuando entr&eacute; por primera vez a Agua Prieta, procedente de Douglas, la vuelta que formaba una rechoncha B, dise&ntilde;ada para controlar el tr&aacute;fico, era una rid&iacute;cula previsi&oacute;n para un futuro hipot&eacute;tico en el que m&aacute;s de diez veh&iacute;culos realicen el trayecto. En el mismo pasaje los mitos que proliferan son los que hablan de pasajes subterr&aacute;neos ins&oacute;litos, de tan bien construidos. Tambi&eacute;n en esa franja me toc&oacute; presenciar la diligencia con que las m&aacute;quinas constru&iacute;an un tercer refuerzo fronterizo. En ese punto &ldquo;el muro&rdquo; no es uno sino tres, divididos por canales profundos. De broma, un conocido m&iacute;o mencion&oacute; que no tardar&iacute;amos en ver esos canales llenos de cocodrilos como nos cuentan que suced&iacute;a en las murallas que rodeaban a las ciudades medievales.<br /><br />&#8203;El caso es que Obeliscos y mojoneras, tierra, tablas, l&aacute;mina o cemento, esto de construir un muro parece una obsesi&oacute;n irracional. Por ahora, s&oacute;lo me pregunto si opinar no depender&iacute;a, vayamos a lo b&aacute;sico, de saber bien a bien de qu&eacute; se habla. [Continuar&aacute;...]<br />&nbsp;<br />&copy; Mar&iacute;a Dolores Bol&iacute;var</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/del-rio-11.jpg?1485978946" alt="Picture" style="width:735;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[​Si me ahogo en tus julios]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/si-me-ahogo-en-tus-julios]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/si-me-ahogo-en-tus-julios#comments]]></comments><pubDate>Thu, 02 Jun 2016 21:45:23 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-dolores-boliacutevar/si-me-ahogo-en-tus-julios</guid><description><![CDATA[Actualmente ense&ntilde;o Interpretaci&oacute;n y Espa&ntilde;ol para los campos m&eacute;dicos y educativo, en San Diego State University. &iquest;Qu&eacute; escribo? Cuentos, poemas, cr&oacute;nica, micro ficci&oacute;n, guiones. Dirijo Olas Civiles (revista electr&oacute;nica) donde soy autora de las columnas El ojo en el muro y La Ruda. Tengo licenciatura en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad Estatal de San Diego &ndash;SDSU-; y maestr&iacute;a y doctorado en letras y estudios cultur [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:justify;">Actualmente ense&ntilde;o Interpretaci&oacute;n y Espa&ntilde;ol para los campos m&eacute;dicos y educativo, en San Diego State University. &iquest;Qu&eacute; escribo? Cuentos, poemas, cr&oacute;nica, micro ficci&oacute;n, guiones. Dirijo Olas Civiles (revista electr&oacute;nica) donde soy autora de las columnas El ojo en el muro y La Ruda. Tengo licenciatura en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad Estatal de San Diego &ndash;SDSU-; y maestr&iacute;a y doctorado en letras y estudios culturales por la Universidad de California, San Diego -UCSD y estudios de escritura de gui&oacute;n por la Universidad de California, Los &Aacute;ngeles -UCLA. He sido int&eacute;rprete (por mis venas corre el arrojo de Malinche) lexic&oacute;grafa, editora, reportera, columnista, conductora de radio, fot&oacute;grafa, papelera, orfebre, ilustradora, mam&aacute; soltera, activista, profesora, muse&oacute;grafa, dise&ntilde;adora, culturalista&hellip; Mil usos que echa mano de cuanto talento &ndash;la buena cocina y habilidad tejedora de Elo&iacute;sa, las virtudes negociadoras de Dolores Rojo, los talentos did&aacute;cticos de Carmen Zamacona y Carmen Terrazas, las dotes de estratega e inventiva sin freno de dos tatarabuelos, la magia alqu&iacute;mica de padre y la facilidad de palabra de madre, la paciencia de mi hijo y el arrojo de mi hija&hellip; Sigo la vena period&iacute;stica de varios de la familia, convencida que si es dif&iacute;cil &ldquo;vivir&rdquo; del periodismo, m&aacute;s lo es &ldquo;morir&rdquo; de &eacute;l&hellip; o morir-morir sin &eacute;l. Est&aacute; por salir mi libro R&iacute;o que re&uacute;ne mi obra po&eacute;tica &ldquo;postdoctoral&rdquo; (es decir, de cuando empieza la vida).<br />&nbsp;<br />I currently teach Interpretation and Spanish for the Medical and Educational Fields at San Diego State University. What do I write? I write short stories, poems, chronicles, micro fiction, and scripts. I direct Olas Civiles (electronic journal) and pen the columns El ojo en el muro and La Ruda. I have a BA in Political Science from San Diego State University &ndash;SDSU-; a PhD and MA in Literature and Cultural Studies from the University of California, San Diego &ndash;UCSD-, and studied script writing from The University of California, Los Angeles &ndash;UCLA-. I have been an interpreter (Malinche&rsquo;s daring attitude runs in my veins) lexicographer, editor, reporter, columnist, radio anchor, photographer, paper maker, jewelry maker, illustrator, single mother, activist, professor, museographer, designer, and cultural critic&hellip; I am just a weird brew of multitalented-intellectual-labor who uses Eloisa&acute;s gourmet cooking and skilled knitting; the negotiating powers of Dolores Rojo; the didactic talents of Carmen Zamacona and Carmen Terrazas; the gift of strategist and untamed inventive of two great grand parents; the magic alchemy of my father, the gift of speech of my mother, the patience of my son, and the daring nature of my daughter. I got the journalistic call of many in the family, convinced that if it is hard to be a journalist, it is both harder to die of it or to die without it. My book R&iacute;o, an anthology of my postdoctoral poetic work (that is my work from the real start of my life), is about to come out<br /><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>