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<channel><title><![CDATA[Peregrinos y sus letras - Esteban Dom&iacute;nguez]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez]]></link><description><![CDATA[Esteban Dom&iacute;nguez]]></description><pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:37:13 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[EL GUAPO]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/el-guapo]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/el-guapo#comments]]></comments><pubDate>Wed, 08 Apr 2020 23:35:59 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/el-guapo</guid><description><![CDATA[       Esteban Dom&iacute;nguez&nbsp;(1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario Gestos del silencio, publicado por la Unison en 1997. Autor de Soy tu confidente, soy tu secundaria, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002, con Ruinas de Pueblo Viejo. Su libro&nbsp; de cuentos Detr&aacute;s de la barda fue seleccionado para la [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/1459154501-413581-1459937305-sumario-normal_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong style="">Esteban Dom&iacute;nguez</strong>&nbsp;(1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario Gestos del silencio, publicado por la Unison en 1997. Autor de Soy tu confidente, soy tu secundaria, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002, con Ruinas de Pueblo Viejo. Su libro&nbsp; de cuentos Detr&aacute;s de la barda fue seleccionado para las bibliotecas de aula de la SEP en el 2005. Actualmente Dirige La Editorial Mini Libros De Sonora.&nbsp;</font><font color="#000000"><br /><br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; ***<br /><br />EL CUENTO SEMANAL 1<br />&nbsp;<br /><strong><font size="4">EL GUAPO</font></strong><br />Esta es otra historia que no se podr&iacute;a dejar de contar. Otra vez a la compa&ntilde;era de trabajo se le descompone el carro y una llamada justo en el momento de la salida pidiendo raite marca la diferencia de un d&iacute;a rutinario. La ves venir hacia ti contone&aacute;ndose con sus cuarenta bien llevados y ahora en plena efervescencia hormonal por su m&aacute;s reciente divorcio. No hay problema, me queda en el camino su casa, as&iacute; que v&aacute;monos. Y es cuesti&oacute;n de avanzar un poco, picar temas diversos hasta que salta la liebre. De un tema se pasa a otro, inicia por lo de los respectivos hijos, roza su- de &eacute;l-&nbsp; ya pr&oacute;xima jubilaci&oacute;n, vuelve la conversaci&oacute;n a su hija- de ella- y su educaci&oacute;n, la formaci&oacute;n del car&aacute;cter que no se debe dejar en manos de otros y llega a la historia de una maestra que lloraba ante sus alumnos. Ah&iacute; &eacute;l para oreja, no sin dejar de echar ojo a aquellas piernas que se asoman bajo el corto vestido rojo que hoy se ha puesto. La madre, o sea&nbsp; ella, la compa&ntilde;era de trabajo, pendiente de su hija, se entera de que la maestra llora continuamente en el sal&oacute;n. Se lanza a encarar a la llorona, resulta que llora por problemas familiares, tiene un marido a quien llama &ldquo;El guapo&rdquo; y seg&uacute;n esto s&iacute; est&aacute; guapo, adem&aacute;s es un mujeriego y para rematarla es agente viajero, se ausenta seguido de casa, as&iacute; que la maestra se la lleva de drama en drama en el sal&oacute;n de clase ante unos azorados chamacos que ni la deben y s&iacute; la temen. Seg&uacute;n la compa&ntilde;era, despu&eacute;s del reclamo que le hizo a la llorona, hubo un cambio de actitud y ahora s&oacute;lo lloraba en su casa o encerrada en el ba&ntilde;o de la escuela.<br />&nbsp;<br />Ahora, &iquest;Qu&eacute; se hace con esa informaci&oacute;n? La compa&ntilde;era se ha quedado ya en su casa, pero &eacute;l se ha estacionado en la farmacia tan s&oacute;lo para pensar qu&eacute; se puede hacer en el caso de la maestra lloricona. Durante los siguientes d&iacute;as se dedic&oacute; a asediar a la compa&ntilde;era para completar la informaci&oacute;n acerca de la escuela y grupo donde est&aacute; su hija, en nombre de la maestra y algunos otros detalles. Y un d&iacute;a, disfrazado como vendedor de licuadoras se presenta ante la maestra. Despu&eacute;s de darle toda una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo funciona el aparato y ya ganada su confianza le explica que en realidad lo que pretende es ayudarla con su problema. Ella al principio recelosa niega tener un problema, pero &eacute;l la convence ense&ntilde;&aacute;ndole una foto del guapo llegando a otra casa y siendo recibido por una alta y distinguida se&ntilde;ora. Por si fuera poco, le muestra otra en pleno abrazo con la susodicha. Durante los d&iacute;as siguientes, la seguir&aacute; proveyendo de informaci&oacute;n para irla desenga&ntilde;ando definitivamente acerca del comportamiento del guapo. Claro que la dej&oacute; desahogarse, hasta que casi se le acabaron las l&aacute;grimas. Pero al fin vio la luz. Guiado por el inesperado &aacute;ngel guardi&aacute;n, decidieron presentarse en la casa donde el guapo iba cada tercer d&iacute;a. &Eacute;l ir&iacute;a en calidad de testigo y lo presentar&iacute;a como el primo lejano que vino a visitar. As&iacute; lo hicieron, el siguiente mi&eacute;rcoles estaban ante la puerta del nidito de amor. Iban a tocar, pero al darle vuelta a la perilla de la puerta esta cedi&oacute; y procedieron a entrar. No se o&iacute;a nada, as&iacute; que subieron sigilosamente hasta la rec&aacute;mara y, en efecto, ah&iacute; estaba el guapo en plena faena amorosa sobre una mujer que gritaba de satisfacci&oacute;n. El grito de la mujer del guapo se escuch&oacute; a varias casas. Despu&eacute;s hubo un connato donde volaron varios objetos que fueron a estrellarse en la humanidad del guapo y la bella dama, gritos, jaloneos. Finalmente los dos intrusos a ese nido de amor salieron. &Eacute;l la acompa&ntilde;&oacute; hasta su casa, donde la mujer terminar&iacute;a la faena haciendo pedazos la ropa del guapo, cambiando chapas, decidida a terminar de una vez por todas con esa relaci&oacute;n que la tuvo al borde del abismo. Meses despu&eacute;s, a trav&eacute;s de la compa&ntilde;era de trabajo, &eacute;l se enter&oacute; que ya la maestra llorona hab&iacute;a sonre&iacute;do ante sus alumnos y las l&aacute;grimas eran cosa del pasado&hellip; &nbsp;<br />&nbsp;<br />&copy; Esteban Dom&iacute;nguez</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[BREVES SUEÑOS]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/breves-suenos]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/breves-suenos#comments]]></comments><pubDate>Thu, 02 Apr 2020 11:44:59 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/breves-suenos</guid><description><![CDATA[Esteban Dom&iacute;nguez (1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario Gestos del silencio, publicado por la Unison en 1997. Autor de Soy tu confidente, soy tu secundaria, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002, con Ruinas de Pueblo Viejo. Su libro&nbsp; de cuentos Detr&aacute;s de la barda fue seleccionado para las biblioteca [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><strong>Esteban Dom&iacute;nguez</strong> (1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario Gestos del silencio, publicado por la Unison en 1997. Autor de Soy tu confidente, soy tu secundaria, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002, con Ruinas de Pueblo Viejo. Su libro&nbsp; de cuentos Detr&aacute;s de la barda fue seleccionado para las bibliotecas de aula de la SEP en el 2005. Actualmente Dirige La Editorial Mini Libros De Sonora.&nbsp;<br />&nbsp;<br /><strong><font size="4">BREVES SUE&Ntilde;OS</font></strong><br />&nbsp;<br /><strong>Sue&ntilde;os </strong><br />Cuando el primer hombre logr&oacute; ponerse en pie y ech&oacute; a andar busc&aacute;ndose la vida debajo de los &aacute;rboles y, luego, se refugi&oacute; en cuevas para librarse de las inclemencias de la naturaleza, por las noches, sus sue&ntilde;os eran que trepaba a los &aacute;rboles busc&aacute;ndose la vida&hellip;<br />&nbsp;<br /><strong>Motivo</strong><br />&#9472;Se&ntilde;ora, usted est&aacute; en un l&iacute;o gordo, a ver d&iacute;ganos, &iquest;Por qu&eacute; asesin&oacute; a su marido?<br /><br />&#9472;Porque roncaba mucho.<br /><br />&#9472;Esa no es justificaci&oacute;n, la mayor&iacute;a de los hombres roncamos.<br /><br />&#9472;Es que usted no tiene la menor idea de c&oacute;mo roncaba. En todos los a&ntilde;os que llev&aacute;bamos de casados, jam&aacute;s me dej&oacute; so&ntilde;ar un sue&ntilde;o completo. Esa locomotora se met&iacute;a todas las noches, en los momentos de mis breves sue&ntilde;os.<br /><br /><strong>La insomne </strong><br />Esa mujer hab&iacute;a intentado todos los remedios habidos y por haber para poder dormirse, no ya digamos para tener sue&ntilde;os, un imposible. As&iacute; que cuando lleg&oacute; su pr&iacute;ncipe azul y la bes&oacute;, sus p&aacute;rpados cayeron como suaves cortinas y se qued&oacute; dormida para siempre. Nunca sabremos nada de sus sue&ntilde;os, si los tuvo.<br />&nbsp;<br /><strong>Declaraci&oacute;n </strong><br />No s&eacute; dormir de lado, ni boca arriba, ni enroscado. Duermo boca abajo porque as&iacute; s&eacute; que- aferrado a la almohada y al colch&oacute;n- navegar&eacute; seguro por los ignotos mares del sue&ntilde;o.<br />&nbsp;<br /><strong>Un r&iacute;o so&ntilde;aba</strong><br />Un r&iacute;o so&ntilde;aba con alg&uacute;n d&iacute;a llegar al mar. Hab&iacute;a nacido al pie de la monta&ntilde;a y al iniciar su descenso hacia la pradera, se dio cuenta que no ser&iacute;a f&aacute;cil cumplir su sue&ntilde;o. As&iacute; que cerr&oacute; los ojos y se dej&oacute; ir, sonriente, s&oacute;lo sonre&iacute;a al pensar en la vida brotando a su paso.<br />&nbsp;<br />&copy; Esteban Dom&iacute;nguez<br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Amarillo]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/amarillo]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/amarillo#comments]]></comments><pubDate>Thu, 19 Mar 2020 17:52:09 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/amarillo</guid><description><![CDATA[       &nbsp;&nbsp;Beda L. Dom&iacute;nguez. Escritora, Poeta, Periodista. Miembro de ESAC y Poetas del Mundo. San Luis Rio Colorado Sonora. M&eacute;xico.&nbsp;AMARILLO(La sombra subrepticia)Beda L. Dom&iacute;nguezLa fila para cruzar hacia San Luis M&eacute;xico es relativamente corta, pero el tiempo de espera&nbsp; se le hace&nbsp; eterno al joven Rodino&nbsp; aquella&nbsp; fr&iacute;a noche de enero,&nbsp; quien&nbsp; medio dormido a causa de las prolongadas desma&ntilde;anadas&nbsp; y los l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/beda-dominguez.jpg?1584640533" alt="Picture" style="width:471;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">&nbsp;<br />&nbsp;<br /><font color="#010101"><strong>Beda L. Dom&iacute;nguez</strong>. Escritora, Poeta, Periodista. Miembro de ESAC y Poetas del Mundo. San Luis Rio Colorado Sonora. M&eacute;xico.<br />&nbsp;<br /><strong><font size="4">AMARILLO</font></strong><br />(La sombra subrepticia)<br />Beda L. Dom&iacute;nguez<br /><br />La fila para cruzar hacia San Luis M&eacute;xico es relativamente corta, pero el tiempo de espera&nbsp; se le hace&nbsp; eterno al joven Rodino&nbsp; aquella&nbsp; fr&iacute;a noche de enero,&nbsp; quien&nbsp; medio dormido a causa de las prolongadas desma&ntilde;anadas&nbsp; y los largos&nbsp; periodos&nbsp; de trabajo en los campos agr&iacute;colas de Estados Unidos, espera&nbsp; resignadamente en su camioneta poder pasar&nbsp; por fin a M&eacute;xico y llegar a descansar a su departamento.<br /><br />Supo que se hab&iacute;a dormitado frente al volante cuando volvi&oacute; de su modorra al&nbsp; sentir&nbsp; que&nbsp; alguien se sentaba&nbsp; junto a &eacute;l, lo&nbsp; extra&ntilde;o es no haber escuchado la puerta del auto abrirse para que se subiera y junto a su sorpresa estaba la indignaci&oacute;n que no le hab&iacute;a dicho nada, ni pedido avent&oacute;n siquiera como para que ahora, esa persona&nbsp; est&eacute; sentada tan pl&aacute;cidamente junto a &eacute;l.<br /><br />&not;&not;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br /><br />&iquest;Qu&eacute; le pasa amigo? &iquest;Qui&eacute;n lo invit&oacute; a subir? le dice el joven al&nbsp; fortuito pasajero de quien no obtiene&nbsp; ninguna respuesta, s&oacute;lo siente c&oacute;mo esa persona, o lo que sea,&nbsp; lo mira fijamente, como si absorbiera cada una de sus respiraciones o recogiera para s&iacute;, cada uno de los violentos&nbsp; latidos de&nbsp; su coraz&oacute;n, producto de su presentimiento de que algo malo est&aacute; pasando.<br /><br />Un escalofri&oacute; lo invade cuando se da cuenta que el&nbsp; rostro de su indeseado pasajero le es muy familiar, aunque un tono amarillo en su piel lo vuelve extra&ntilde;o,&nbsp; es un tono que lo ciega de repente, parece que brilla mucho, tanto que se tiene&nbsp; que restregar los ojos que heridos reaccionan ante el&nbsp; fen&oacute;meno de la luz intensa que produce&nbsp; el color de aquel &ldquo;ser&rdquo; que&nbsp; lo ha abordado subrepticiamente.&nbsp; Felipe reconoce que&nbsp; es como ver un holograma de s&iacute; mismo.<br /><br />Se restriega los ojos de nuevo y se da cuenta que ya no hay nadie, &iexcl;Vaya manera de perder la conciencia! &iexcl;Ya hasta ando mirando cosas que no son!&nbsp; Piensa molesto.<br /><br />Un leve ruido en el capacete&nbsp; de la camioneta lo distrae, se baja y la revisa completamente y comprueba que no hay nada, sube y por fin pasa la l&iacute;nea y llega as&iacute;&nbsp; a su departamento ubicado a un costado de un conocido supermercado de la calle Sexta y Av. F&eacute;lix Contreras.<br /><br />El muchacho baja pausadamente de su camioneta,&nbsp; a&uacute;n&nbsp; nervioso bajo efectos de la impresi&oacute;n que se llev&oacute; con el suceso en la l&iacute;nea. Contin&uacute;a rumbo a su departamento y desde lejos ver c&oacute;mo algo gelatinoso y&nbsp; amarillento parece recorrer los techos de los departamentos.<br /><br />Sacude la cabeza pensando que est&aacute; sugestionado, llega&nbsp; al departamento y cuando abre la puerta&nbsp;&nbsp; mira c&oacute;mo&nbsp; &ldquo;ese algo amarillo&rdquo; se ha &ldquo;colado&rdquo;&nbsp; antes que &eacute;l&nbsp; entre,&nbsp;&nbsp; sin que lo pueda evitar.<br /><br />Totalmente atemorizado, enciende todas las luces, revisa todo el lugar palmo a palmo,&nbsp; se da cuenta que no hay absolutamente nada. Fatigado por la jornada laboral y las emociones, trata de olvidar todo lo sucedido y&nbsp; decide darse un ba&ntilde;o, despu&eacute;s queda dormido profundamente.<br /><br />Su sue&ntilde;o es interrumpido cuando&nbsp; de nuevo se siente observado, de pronto est&aacute; totalmente despierto y sabe que cerr&oacute; muy bien puertas y ventanas, que es casi imposible que alguien haya entrado. Decidido abre los ojos y ve sobre &eacute;l, flotando, aquel ser amarillento que lo mira fijamente, sus ojos parecen reflejar los suyos, su piel casi toca su piel que irradia ese extra&ntilde;o color, su aliento, casi se confunde con el aliento&nbsp; f&eacute;tido del &ldquo;ente&rdquo;. Est&aacute; petrificado, nada puede hacer, no atina a mover ni una pesta&ntilde;a, el &ldquo;ente&rdquo; se eleva. Felipe&nbsp; lo ve c&oacute;mo parece filtrarse al techo como si fuera una mano m&aacute;s de pintura, pintura amarilla, pintura incolora, pintura que por fin, se ha difuminado. La claridad del d&iacute;a invade la habitaci&oacute;n, Felipe yace inconsciente, incoherente, con la vista fija a ninguna parte.<br /><br />&#42999;El leve color amarillo de su piel indica alg&uacute;n problema hep&aacute;tico, quiz&aacute;s tomaba mucho alcohol,- dicen los m&eacute;dicos en la junta donde comentan el caso-, los j&oacute;venes creen que no les afecta el h&iacute;gado, que pasar&aacute;n a&ntilde;os antes de que presenten alg&uacute;n efecto secundario a tanta disipaci&oacute;n.<br /><br />&#42999;Tambi&eacute;n hay que descartar si no trae alguna colelitiasis,- dice uno&nbsp; de los cirujanos-, o hepatitis-, dice otro.<br /><br />&#42999;Lo extra&ntilde;o es que es la tercera persona que&nbsp; ha habitado&nbsp; en esos departamentos&nbsp; y que&nbsp; es encontrada inconsciente e incoherente&nbsp; y con los mismos s&iacute;ntomas, con el mismo tono en su piel,- agrega la trabajadora social quien ha seguido el caso de los tres pacientes antes&nbsp; mencionados.<br /><br />&#42999;Hay que avisar a Salubridad- dice el Jefe del &Aacute;rea Cl&iacute;nica&nbsp; del Nosocomio-, quiz&aacute;s exista alguna mascota habitando ah&iacute; con alg&uacute;n virus, y lo est&aacute; transmitiendo a los inquilinos, no hay&nbsp; que olvidar que uno de los pacientes&nbsp; al parecer ten&iacute;a una gata&nbsp; de angora, y que&nbsp; cuando lo iban a subir a la ambulancia, el animal se erizaba furioso y casi hiere con sus garras al camillero. Dice el muchacho de la Cruz Roja que la gata&nbsp; parec&iacute;a estar pose&iacute;da, que sus ojos ten&iacute;an un color amarillo muy extra&ntilde;o.<br /><br />&#42999;Todos ustedes saben muy bien que un virus entre otras cosas, puede causar alucinaciones-, interrumpe diciendo uno de los m&eacute;dicos de reciente ingreso-,&nbsp; lo digo por el &uacute;nico paciente de los tres encontrados que tuvo la fortuna de recobrarse un poco, pero que al parecer no qued&oacute; bien de sus facultades mentales, ya que se la pasa diciendo que ese algo amarillo que los pinta, es algo&nbsp; que se le subi&oacute; en la l&iacute;nea, del otro lado, que se vino con &eacute;l trepado en el techo de su camioneta y que est&aacute; escondido entre los techos de los departamentos, que cuando alguien abre la puerta se mete sin que lo puedan evitar y espera que se&nbsp; duerman&nbsp; para absorber su energ&iacute;a&nbsp; vital, aspirando su aliento.<br /><br />&#42999;Suena tenebroso verdad, dice uno de los galenos al mismo tiempo que disimula el escalofri&oacute; que lo recorre.<br /><br />&#42999;&iexcl;Son patra&ntilde;as! &iexcl;Cosas que inventa la gente!- Exclama de nuevo el joven&nbsp; M&eacute;dico, al tiempo que les da la espalda&nbsp; y&nbsp; fingiendo mirar por el amplio&nbsp; ventanal por donde radiante entra la luz del d&iacute;a-, yo&nbsp; tengo ya algo de&nbsp; tiempo que vivo ah&iacute;. Desde que llegu&eacute; de Tijuana me recomendaron ese lugar por tranquilo, accesible y cerca de todo, incluso, cuando me hablaron del tema fue tanta mi curiosidad que ped&iacute; mi cambio al departamento que ten&iacute;a ese muchacho, el Rodino, y nada me ha sucedido, m&iacute;renme, aqu&iacute; estoy, sano y salvo.<br /><br />Todos r&iacute;en,&nbsp; relaj&aacute;ndose de&nbsp; la tensi&oacute;n que poco a poco los hab&iacute;a ido invadiendo y acto seguido se retiran a continuar sus labores de costumbre. El joven m&eacute;dico&nbsp; los ve marcharse mientras disimula una sonrisa y&nbsp; se despoja de su lentes&nbsp; oscuros, los cuales&nbsp; usa a diario&nbsp; y en todo lugar alegando una fotobia causada por un antiguo accidente de trabajo y que le ayudan a ocultar el tinte ict&eacute;rico delator que asoma a sus ojos.<br /><br />&#8203;&ldquo;Amarillo&rdquo; con toda la calma del mundo se coloca de nuevo sus lentes,&nbsp; marca en el interph&oacute;n y pide a su guapa&nbsp; secretaria que por favor&nbsp; le&nbsp; pase a&nbsp; su siguiente paciente o&hellip; &iquest;V&iacute;ctima?<br />&nbsp;<br />&copy; Beda L. Dom&iacute;nguez&nbsp;&nbsp;</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Oportunidad del destino]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/oportunidad-del-destino]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/oportunidad-del-destino#comments]]></comments><pubDate>Tue, 10 Mar 2020 15:22:43 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/oportunidad-del-destino</guid><description><![CDATA[       Gloria Teresa Cincunegui. Nacida en Salto, Uruguay, en el a&ntilde;o 1951, Actualmente vive en Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico. Es miembro del taller de Autobiograf&iacute;a, dirigido por el maestro Francisco Gonz&aacute;lez Gaxiola de la Universidad de Sonora.&nbsp; Participa en los cuatro encuentros &ldquo;Edmundo Valad&eacute;s&rdquo;, Mujeres en su tinta, Horas de Junio,&nbsp; Bajo el Asedio de los signos, &ldquo;Escritores en mi escuela&rdquo;, Mujeres sin frontera. Publicaciones:  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/uruguaya.jpg?1583853990" alt="Picture" style="width:580;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong>Gloria Teresa Cincunegui</strong>. Nacida en Salto, Uruguay, en el a&ntilde;o 1951, Actualmente vive en Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico. Es miembro del taller de Autobiograf&iacute;a, dirigido por el maestro Francisco Gonz&aacute;lez Gaxiola de la Universidad de Sonora.&nbsp; Participa en los cuatro encuentros &ldquo;Edmundo Valad&eacute;s&rdquo;, Mujeres en su tinta, Horas de Junio,&nbsp; Bajo el Asedio de los signos, &ldquo;Escritores en mi escuela&rdquo;, Mujeres sin frontera. Publicaciones: &ldquo;Donde el coraz&oacute;n hace patria&rdquo;, Salto en mi coraz&oacute;n, Verdadera amistad, Rescol Dos.<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br /><strong><font size="4">Oportunidad del destino</font></strong><br />Gloria Teresa &nbsp;Cincunegui<br /><br />El cami&oacute;n estaba repleto con gente que se dirig&iacute;a a esa hora de la ma&ntilde;ana a su trabajo,&nbsp; algunas viajaban de pie. Un ni&ntilde;o de 5 a&ntilde;os que no pasaba el metro de altura, apenas se ve&iacute;a por entre las personas y los asientos, levantaba m&aacute;s la voz para que se dieran cuenta&nbsp; de su presencia.<br /><br />-Caramelos&hellip; dulces&hellip; chicles&hellip;pastillas.<br /><br />- Dame esa bolsita,- le dice una pasajera, qu&eacute;date con la&nbsp; feria.<br /><br />Muy contento contaba su dinero, &nbsp;ya se hab&iacute;a hecho el d&iacute;a, la se&ntilde;ora bonita le hab&iacute;a dado 50 pesos, con eso su mam&aacute; se pondr&iacute;a muy feliz y cocinar&iacute;a &nbsp;para otros cuatro hermanitos que hab&iacute;an quedado en la precaria casa donde el fr&iacute;o junto al hambre formaban un binomio perfecto para las futuras consecuencias de su desarrollo emocional.<br /><br />Walter, que as&iacute; se llamaba ese peque&ntilde;o de ojos color caf&eacute; y pelo g&uuml;ero que a su corta edad ten&iacute;a la responsabilidad y preocupaci&oacute;n de llevar dinero diario a su familia era el mayor de cinco hermanos, su mam&aacute; con apenas 22 a&ntilde;os lo llevaba al crucero de camino Maldonado y Libia todas las ma&ntilde;anas y lo sub&iacute;a a un cami&oacute;n. Sus cortas piernitas no lograban trepar esos escalones. Era una ma&ntilde;ana lluviosa en Montevideo, eligen un cami&oacute;n y all&iacute; se va Walter con su vocecita de sue&ntilde;o aun ofreciendo su mercanc&iacute;a, ten&iacute;a la indicaci&oacute;n de su mam&aacute; de seguir el trayecto sobre el veh&iacute;culo hasta llegar al crucero de 8 de octubre y Propios distante a unos 10 kil&oacute;metros. Era muy bien elegido el lugar, pues all&iacute; era una parada obligatoria, donde sub&iacute;a y bajaba mucha gente, aparte por seguridad del ni&ntilde;o hab&iacute;a sem&aacute;foros, donde cruzar&iacute;a la avenida y volver&iacute;a a su casa en otro cami&oacute;n donde alguien piadosamente lo ayudar&iacute;a a subir.<br /><br />- Caramelooooossss&hellip;, candes&hellip;<br /><br />Muchas veces era cuestionado por personas pregunt&aacute;ndole por sus padres, &eacute;l ya sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que contestar, muy seguro dec&iacute;a &ldquo;est&aacute;n trabajando&rdquo;.<br /><br />Ese d&iacute;a iba a ser diferente, &eacute;l no lo sab&iacute;a, el destino intervendr&iacute;a en su vida. Hizo el trayecto&nbsp; de rutina, pero esta vez, tras el susto del peque&ntilde;o el cami&oacute;n no se detiene donde acostumbraba. Su cabecita era un remolino de emociones el miedo se hab&iacute;a apoderado de &eacute;l no sabiendo qu&eacute; hacer. Cuando el cami&oacute;n se est&aacute; por&nbsp; detener, se tira cay&eacute;ndose en plena calle donde es alcanzado por una de sus llantas.<br /><br />-POBRECITO&hellip;POBRRECITO TODOS GRITABAN corriendo a ayudar al peque&ntilde;o que agonizaba- ll&eacute;venlo&nbsp; all&iacute;, hay un hospital, dec&iacute;a un transe&uacute;nte mientras se&ntilde;alaba cruzando la calle un edificio de tres pisos.<br /><br />Le dieron los auxilios correspondientes, fue intervenido quir&uacute;rgicamente, aun sin la autorizaci&oacute;n de ning&uacute;n adulto, pues nadie vino a verlo ni preguntar por &eacute;l. Ya no era posible&nbsp; continuar ayudando al ni&ntilde;o. Hab&iacute;a pasado un mes y sin que se hiciera responsable alguna persona mayor, pasar&iacute;a a una instituci&oacute;n p&uacute;blica y a su vez a un asilo de menores. Una enfermera&nbsp; quien se hab&iacute;a encari&ntilde;ado mucho con el ni&ntilde;o&nbsp; se hizo responsable pagando todos los gastos m&eacute;dicos. Le propuso al ni&ntilde;o la adopci&oacute;n, llevar&iacute;a a Walter a vivir con ella y su esposo m&eacute;dico a una casa decorosa y&nbsp; nada le faltar&iacute;a. El ni&ntilde;o no quer&iacute;a por nada del mundo, lo &uacute;nico que le preocupaba era su madre y sus hermanos. Al explicarle que solo ten&iacute;a dos opciones o se iba con ella o a un asilo, Walter acept&oacute; a esa familia que no hab&iacute;a podido tener hijos que se ofrec&iacute;a ayudarlo, puso como condici&oacute;n&nbsp; ir a ver a su madre. Ante la rotunda negaci&oacute;n de la enfermera explic&aacute;ndole que ellos lo iban a ayudar y&nbsp; tratar como &nbsp;a un hijo pero &eacute;l, poco a poco se tendr&iacute;a que olvidar de lo vivido hasta el momento. Muy dif&iacute;cil para un ni&ntilde;o de 5 a&ntilde;os aceptar y comprender esa realidad. Acept&oacute;,&nbsp; fue la mejor&nbsp; decisi&oacute;n y posiblemente la &uacute;nica que el destino le brindar&iacute;a, pero muy dentro suyo sab&iacute;a que eso era imposible. El ni&ntilde;o creci&oacute; con esa familia quien le dio amor, bienestar y buenos ejemplos, educaci&oacute;n en los mejores colegios sin embargo antes de dormirse cada noche rezaba por su familia biol&oacute;gica que nunca hab&iacute;a olvidado. El ni&ntilde;o creci&oacute;, se gradu&oacute; con excelentes calificaciones, se recibi&oacute; de m&eacute;dico, pero nunca dej&oacute; de ayudar a su madre y hermanos sin sentir como suya a la familia adoptiva.<br /><br />&#8203;&copy; Gloria Teresa Cincunegui</font><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[VIAJANDO EN TIEMPOS DE EPIDEMIA]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/viajando-en-tiempos-de-epidemia]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/viajando-en-tiempos-de-epidemia#comments]]></comments><pubDate>Tue, 03 Mar 2020 20:51:48 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/viajando-en-tiempos-de-epidemia</guid><description><![CDATA[       Ricardo Rodr&iacute;guez Mijangos. Cd. de M&eacute;xico. Reside en&nbsp;&nbsp; Hermosillo desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. Trabaja en la Universidad de Sonora como investigador en el &aacute;rea de la&nbsp;&nbsp; f&iacute;sica.&nbsp; Ha publicado los libros: En el pa&iacute;s de las Maravillas cient&iacute;ficas, Historias de viajes y Memorias alrededor de la&nbsp;&nbsp;&nbsp; Investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.&nbsp;VIAJANDO EN TIEMPOS DE EPIDEMIARicardo Rodr&iacute;guez Mija [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/88302201-650773545681240-1819260765475962880-n_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong style="color: rgb(0, 0, 0);">Ricardo Rodr&iacute;guez Mijangos. </strong><font color="#000000">Cd. de M&eacute;xico. Reside en&nbsp;&nbsp; Hermosillo desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. Trabaja en la Universidad de Sonora como investigador en el &aacute;rea de la&nbsp;&nbsp; f&iacute;sica.&nbsp; Ha publicado los libros: En el pa&iacute;s de las Maravillas cient&iacute;ficas, Historias de viajes y Memorias alrededor de la&nbsp;&nbsp;&nbsp; Investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><strong style="color: rgb(0, 0, 0);"><br /><font size="4">VIAJANDO EN TIEMPOS DE EPIDEMIA</font></strong><br /><a style=""><font color="#000000">Ricardo Rodr&iacute;guez Mijangos</font></a><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Esta historia comienza con la recepci&oacute;n de un E mail en mi cuenta de correo electr&oacute;nico en la tercera semana de abril, invit&aacute;ndome a un Foro Consultivo de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. La Universidad estaba paralizada por una huelga de trabajadores administrativos. Me pagaban dos noches en el hotel Camino Real de la ciudad de M&eacute;xico con sus respectivas comidas, los d&iacute;as jueves 23 y viernes 24 de abril de 2009.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Inmediatamente envi&eacute; una respuesta aceptando la invitaci&oacute;n y proced&iacute; a arreglar mi vuelo para llegar el mi&eacute;rcoles 22 de abril a la que era casa de mi mam&aacute; y actualmente se hospeda mi hijo Riky de 21 a&ntilde;os que est&aacute; realizando estudios profesionales. En mis arreglos llevaba los pasajes para viajar mi hijo y yo a Huatulco, saliendo el s&aacute;bado y regresando el lunes a la ciudad de M&eacute;xico. Debido a la huelga, esperaba aprovechar el tiempo qued&aacute;ndome la semana para trabajar en investigaciones pendientes con mis colegas del Instituto de F&iacute;sica de la UNAM.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Desde luego, me dio mucho gusto llegar el mi&eacute;rcoles en la noche. Abrazar y platicar un rato con mi hijo antes de acostarnos coment&aacute;ndole que al d&iacute;a siguiente saldr&iacute;a al Camino Real y el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana quedamos en vernos en el Aeropuerto, para salir a Huatulco.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">En el evento, en el Camino Real, que se desarroll&oacute; todo el viernes, no le di importancia a ver a tres o cuatro personas de un auditorio del orden de cien con cubrebocas. Fue un marat&oacute;n de m&aacute;s de doce horas. El s&aacute;bado temprano sal&iacute; hacia el aeropuerto para encontrarme con Riky.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Llegu&eacute; primero al aeropuerto y despu&eacute;s de esperar un rato veo llegar a mi hijo. Todav&iacute;a me sorprende verlo tan alto, pasando por encima de mi altura como ocho cent&iacute;metros, todav&iacute;a recuerdos muy recientes lo ven como el peque&ntilde;o &ldquo;pinky&rdquo;, como le dec&iacute;amos, sonriente y cari&ntilde;oso. Un recuerdo, indeleble que no se me olvida, es la ocasi&oacute;n en que Ana, mi esposa, que se encargaba de recogerlo en el Larrea, en primaria, me encarg&oacute; que yo lo hiciera, pues ten&iacute;a un pendiente. Yo, enfrascado en mis investigaciones, me olvid&eacute; ol&iacute;mpicamente de esa encomienda, de repente, record&eacute; ese compromiso, veo la hora y ya hab&iacute;a pasado m&aacute;s de sesenta minutos de su hora de salida, corriendo llegu&eacute; en el auto a la Escuela y lo encuentro sentado, solitario, peque&ntilde;o, en las largas escaleras de la Escuela, cuyas rejas estaban cerradas. Se levanta trabajosamente cargando su pesada mochila llena de libros de tercer a&ntilde;o de primaria y lo primero que me dice fue: &ldquo;&iquest;Verdad papi que se descompuso el carro y no pod&iacute;as llegar?&rdquo;</font><br /><font color="#000000">Con un nudo en la garganta, le dije: &ldquo;as&iacute; es mi hijo&rdquo; Yo pens&eacute; &ldquo;si se entera, Ana, mi esposa, me cuelga del &aacute;rbol m&aacute;s alto que encuentre&rdquo;. Ya no volvi&oacute; a suceder.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Ya en el aeropuerto rumbo a Huatulco hicimos fila para ingresar al zona de abordaje y nos pidieron los papeles de salubridad que los pasajeros deb&iacute;an llenar, era la primera vez que me enter&eacute; que hab&iacute;a un problema sanitario en la ciudad. Como ten&iacute;amos pases de abordar impresos de Internet, no pasamos por el mostrador de la aerol&iacute;nea. Al solicitante le pregunt&eacute;, sobre cu&aacute;l era el problema, se impacient&oacute;&nbsp; y nos dej&oacute; pasar.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Llegamos al Hotel a Huatulco, supuestamente &eacute;ste ten&iacute;a playa, sin embargo no estaba en el mismo hotel, se llegaba en un camioncito que trasladaba a una playa exclusiva del hotel. Hab&iacute;a una lista de horarios de salida y estuvimos listos a la hora adecuada. Ya en la playa, nos tumbamos en sillas reclinables gozando del sol, la agradable brisa y de la suave ondulaci&oacute;n de las olas del mar azul. En la playa solo estaba un matrimonio joven con su hijo peque&ntilde;o, los cuales se adentraron un poco en el agua. Sobre su silla hab&iacute;a unas toallas y un libro semi abierto.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">M&aacute;s tarde, relajados y fascinados por la tranquilidad del lugar, decidimos regresar a pie al hotel. Llegamos a la marina, d&oacute;nde estaban atracados yates y barcos, nos enteramos que exist&iacute;a un tour en barco, que sal&iacute;a a las 10.30 de la ma&ntilde;ana. &nbsp;Compramos boletos para el d&iacute;a siguiente domingo. Comimos deliciosa comida t&iacute;pica, especialmente ricos camarones, de gran tama&ntilde;o. Vagamos por los alrededores hasta el atardecer. En el crep&uacute;sculo, en un restaurantito de un conjunto que hay en la bah&iacute;a principal, degustamos m&aacute;s mariscos y cervezas, todo a precios muy accesibles. Ya en la habitaci&oacute;n vimos un rato TV, mas no noticias.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">La habitaci&oacute;n inclu&iacute;a el desayuno y lo serv&iacute;an hasta las diez de la ma&ntilde;ana. Yo estaba algo cansado de la jornada de trabajo en M&eacute;xico y le dije a Riky que me despertara al d&iacute;a siguiente. Al amanecer escuch&eacute; su llamado &iexcl;Papi lev&aacute;ntate, ya es hora! &iexcl;Tenemos que abordar el barco a tiempo!&nbsp; Desayunamos y nos preparamos para salir. Riky llevaba sus bermudas y sandalias, yo no lo consider&eacute; necesario, aunque llevaba calz&oacute;n de ba&ntilde;o y sandalias, no pensaba nadar, Sal&iacute; con pantalones y tenis. Ya que pensaba que abordar el barco no requer&iacute;a indumentaria especial Medio rega&ntilde;ado por Riky por no llevar sandalias salimos hacia el muelle.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Subimos al barco de dos pisos y nos dispusimos a disfrutar del suave navegar por las bah&iacute;as de Huatulco. En el recorrido nos explicaban a trav&eacute;s de un altavoz, los lugares por donde pas&aacute;bamos, varias playas y bah&iacute;as, hasta que llegamos a una en que hicimos escala. Pod&iacute;amos elegir en bajar a esa playa, hacer snorkel cerca de la embarcaci&oacute;n o quedarnos en el barco.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Bajamos a la playa, lo que implic&oacute; subir a una lancha que nos llev&oacute; a la orilla, pero para bajar hab&iacute;a que saltar al agua y chapotear a tierra firme &#9472;&iexcl;Quitate los tenis&#9472;!me dijo Riky&#9472;.</font><br /><br /><font color="#000000">&#9472;No les pasa &#9472;repliqu&eacute;.</font><br /><br /><font color="#000000">Me arremangu&eacute; los pantalones y &iexcl;zas!, pegu&eacute; el salto, llegando a la playa empapado y al caminar sobre &eacute;sta, los tenis se cubrieron de arena la cual penetr&oacute; hasta mis pies, entonces si me quit&eacute; los tenis. Mi hijo me vio con ojos de enojado, me hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a comprar estos tenis Converse en Tucson.&nbsp; Tiene muy buen gusto para la ropa deportiva, desde el calzado hasta las playeras. Yo pens&eacute;, &ldquo;despu&eacute;s los limpio y cuando se sequen quedar&aacute;n igual&rdquo; Result&oacute; una suposici&oacute;n falsa, con el tiempo ya bien limpios y secos, la dura y flexible plantilla de los tenis, se volvieron una fofa lona, ya nunca volvieron a ser los excelentes zapatos que ten&iacute;a, mi hijo tuvo raz&oacute;n en enojarse.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Cuando regresamos por la tarde, divisamos en el largo muelle a dos cruceros, uno atracado a cada lado. Bajamos y Riky se qued&oacute; admirando a los inmensos barcos, haci&eacute;ndome preguntas de quien sub&iacute;a en ellos, ya que como hormiguitas ve&iacute;amos que varias personas caminaban a los barcos a abordarlos. Son&oacute; un sonoro silbato como llamando&nbsp; a abordar. Al rato de estar observando, uno de los cruceros empez&oacute; a despegarse del muelle y zarp&oacute; hacia la salida de la bah&iacute;a. El primer crucero, con el cual nos hab&iacute;amos encontrado al salir permanec&iacute;a todav&iacute;a, pero tambi&eacute;n despu&eacute;s de sonar un ronco silbato y comenzar a encender las luces en todo lo largo, empez&oacute; a despegarse del muelle y navegar.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">&#9472;Vamos al hotel le dije a Riky-, mas se manten&iacute;a inm&oacute;vil,&nbsp; no quer&iacute;a perderse la visi&oacute;n del inmenso nav&iacute;o. Nos mantuvimos observ&aacute;ndolo hasta que desapareci&oacute; en el horizonte. No sab&iacute;amos que ve&iacute;amos a los &uacute;ltimos cruceros que atracaron en tierras mexicanas, ya que despu&eacute;s de un lapso de tiempo, por una especie de cuarentena, dejar&iacute;an de hacerlo, se cern&iacute;a el virus de la influenza que inicialmente se alert&oacute; en la ciudad de M&eacute;xico y despu&eacute;s se extendi&oacute; a todo el pa&iacute;s. Sin embargo, &eacute;ramos ajenos a esta situaci&oacute;n. En ese para&iacute;so, las noticias no estaban a la vista.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Al siguiente d&iacute;a, lunes, nos regresamos a la ciudad de M&eacute;xico y nos llam&oacute; la atenci&oacute;n que en el Restaurant del Hotel, los meseros llevaban cubre bocas, cosa que no sucedi&oacute; el d&iacute;a anterior.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Llegamos a la ciudad de M&eacute;xico y al salir a la zona de taxis, lo que prevalec&iacute;a era la gente deambulando con cubre bocas. hasta ese momento, comprando un peri&oacute;dico, empezamos a enterarnos que hab&iacute;a una emergencia sanitaria, por un virus desconocido, denominado de la influenza porcina. Llegamos a la casa de mi madre, d&oacute;nde vive Riky, mi cu&ntilde;ada nos explic&oacute; que se hab&iacute;an cerrado todas las escuelas, todos los restaurants, todos los cines, que los cubre bocas ya no se consegu&iacute;an, nos regal&oacute; uno a cada uno de nosotros. Evalu&eacute; la situaci&oacute;n, pensaba quedarme toda la semana, para acudir a la UNAM. Riky seguir&iacute;a con sus clases, pero estaban suspendidas. Un mensaje en la contestadora, le hac&iacute;a saber esto, hablando por tel&eacute;fono con mi sobrina Tania, me dec&iacute;a que todo parec&iacute;a irreal, como una pel&iacute;cula. Un virus que trastoca la vida de la ciudad m&aacute;s grande del mundo, como en la novela de Saramago, o pel&iacute;culas como Resident Evil, le replico. Como pudimos, pasamos el lunes. Mi esposa Ana, angustiada, por tel&eacute;fono dec&iacute;a que me devolviera, que adem&aacute;s trajera al ni&ntilde;o (a Riky), &iquest;Qu&eacute; caso ten&iacute;a estar all&aacute;? &nbsp;El martes fuimos a la Librer&iacute;a Ghandi a buscar unos libros de mi inter&eacute;s. Riky se cubri&oacute; bien la nariz y la boca con el cubre bocas. Yo lo encontraba molesto y me lo bajaba dej&aacute;ndomelo colgado en el cuello. Otra vez, empez&oacute; a rega&ntilde;arme por mi mal comportamiento, &iexcl;Ponte el cubre bocas, ap&aacute;!&nbsp; Y fue un estribillo que dur&oacute; todo el tiempo de la excursi&oacute;n.&nbsp; Al deambular por las calles, constatamos que efectivamente, ning&uacute;n restaurant estaba abierto. Logramos en la tarde llegar a una zona de comida r&aacute;pida cerca de un complejo de cines cin&eacute;polis, los cuales ostentaban sus rejas cerradas, all&iacute; pudimos comer una hamburguesa.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">Empec&eacute; a pensar, -depend&iacute;amos de los restaurantes, ya que mi hijo com&iacute;a diario en alguno, por lo menos a la hora de la comida. Nuestras actividades relacionadas con instituciones educativas no las pod&iacute;amos realizar, ya que estaban cerradas, ni al cine pod&iacute;amos acudir a distraernos-. Consider&eacute; que la s&uacute;plica de mi esposa era la m&aacute;s sensata. Irnos a Sonora. No era agradable estar viendo a m&aacute;s de la mitad de los transe&uacute;ntes con cubre boca y la ciudad semiparalizada. Logr&eacute; conseguir un vuelo y el mi&eacute;rcoles aterriz&aacute;bamos en Hermosillo. Mi esposa Ana y mi hija Iliana nos esperaban anhelantes, se regocijaron al vernos, aliviadas.</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">&nbsp;</font><br /><font color="#000000">&copy; Ricardo Rodr&iacute;guez Mijangos</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[MUJER A CONTRALUZ]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/mujer-a-contraluz]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/mujer-a-contraluz#comments]]></comments><pubDate>Thu, 20 Feb 2020 13:25:52 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/mujer-a-contraluz</guid><description><![CDATA[       Feliciano Alegr&iacute;a, naci&oacute; en Villa de Seris, Sonora. Estudi&oacute; unos semestres en la universidad de sonora en la facultad de ciencias qu&iacute;micas, pero termin&oacute; de profe de secundaria. Lector desbocado de cuentos y novelas. Su obra est&aacute; destinada a contar las menudencias cotidianas de su gente, pero con un estilo depurado. No participa en concursos literarios porque desconf&iacute;a de los jurados y prefiere realizar modestas publicaciones que lleguen a s [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/f762581e1e8f4b196ae1724b9731bcc1_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong>Feliciano Alegr&iacute;a</strong>, naci&oacute; en Villa de Seris, Sonora. Estudi&oacute; unos semestres en la universidad de sonora en la facultad de ciencias qu&iacute;micas, pero termin&oacute; de profe de secundaria. Lector desbocado de cuentos y novelas. Su obra est&aacute; destinada a contar las menudencias cotidianas de su gente, pero con un estilo depurado. No participa en concursos literarios porque desconf&iacute;a de los jurados y prefiere realizar modestas publicaciones que lleguen a su gente, sus m&aacute;s cercanas amistades. Ha publicado La esperanza in&uacute;til, El pasado de la esquina, y &iquest;qui&eacute;n nos quiere a todas horas? Escribe una novela destinada a convertirse, seg&uacute;n los enterados, es la gran novela sonorense.<br />&nbsp;<br /><strong>MUJER A CONTRALUZ</strong><br />Feliciano Alegr&iacute;a<br />&nbsp;<br />A Marina no la ve&iacute;a desde que salimos de la carrera. Recuerdo bien aquel tiempo en que esperaba la tarde para verla. Con la emoci&oacute;n a flor de piel la ve&iacute;a llegar. Su perfume era lo que primero se asomaba al pasillo y entonces la tarde ten&iacute;a un olor a durazno, a membrillo de temporada, a fruta reci&eacute;n cortada. Ella ven&iacute;a del trabajo y a veces se le ve&iacute;a muy agotada. Al cambio de clase, nos &iacute;bamos a la cafeter&iacute;a y algunas veces desert&aacute;bamos de las clases a una sola mirada. Tambi&eacute;n dimos largos paseos por todo el campus. En varias ocasiones terminamos en el cine. Claro, ella pagaba porque en ese tiempo mis recursos no s&oacute;lo eran escasos, si no nulos. Pero eso es algo que no quiero ni recordar. Mejor volvamos a lo de Marina. Una vez me invit&oacute; a su casa. Viv&iacute;a con su mam&aacute; y un hermano. No estaban. Cuando entramos nos fuimos directamente a su cuarto. Hac&iacute;a bastante tiempo que nos hab&iacute;amos besado en uno de los parques de la universidad y en el cine, pero hasta ah&iacute;, nada m&aacute;s hab&iacute;a pasado y no hab&iacute;amos hablado de nada de eso. Ella ten&iacute;a su novio, un novio formal, de visita y todo. Yo estaba m&aacute;s s&oacute;lo que un n&aacute;ufrago.<br />&nbsp;<br />&mdash;Tengo ganas de ti&mdash;me dijo y yo estuve dispuesto a todo en ese momento. As&iacute; que empezamos con unos besos de esos que te dejan sin aliento, luego nos fuimos despojando de nuestras ropas. Uy, una pena, sus ropas eran fin&iacute;simas, suaves. Mientras que las m&iacute;as, era &aacute;speras, duras. Pantalones de mezclilla, camiseta agujerada. Los chones ten&iacute;an los el&aacute;sticos fl&aacute;cidos, uy que pena me daba. Y ah&iacute; estaba con una muchacha linda que ten&iacute;a m&aacute;s resuelto que yo su presente y su futuro. Pero de igual forma fue m&iacute;a. Se me entreg&oacute; de una manera total, apasionada. Nunca me imagin&eacute; que detr&aacute;s de aquella fachada tan modosita, tan de ni&ntilde;a bien, se escondiera ese volc&aacute;n de mujer. Uno nunca sabe c&oacute;mo va a reaccionar el otro hasta que ocurre. Fue maravilloso ese momento en que me confund&iacute;a y no sab&iacute;a cu&aacute;les eran mis manos, cuales mis piernas. Despu&eacute;s de una batalla donde ambos contendientes quedamos rendidos, el sue&ntilde;o se apoder&oacute; de nosotros. Despertamos cuando unos gritos se escuchaban por toda la casa. Ah&iacute; estaba toda la familia, con novio incluido, mir&aacute;ndonos el uno en brazos del otro. Ella, que a estas alturas le importaba un cacahuate las formas, se encar&oacute; con ellos, los lanz&oacute; a la jodida. Cuando salieron se me qued&oacute; viendo y me dijo:<br />&nbsp;<br />-Ten&iacute;a muchas ganas de hacerlo, no&nbsp; te preocupes, v&iacute;stete y sal como si nada, yo me encargo. Luego te veo.<br />&nbsp;<br />De ese &ldquo;luego te veo&rdquo; pasaron cinco a&ntilde;os hasta este momento en que la vuelvo a ver. Fue una casualidad, aunque en esto de los encuentros a veces dudo que exista la casualidad. Tal vez alguien mueve sus hilos para que las personas se encuentren y construyan una historia en com&uacute;n. La encontr&eacute; en la secci&oacute;n de frutas y verduras de conocido supermercado. Qu&eacute; lugar para un encuentro rom&aacute;ntico. Aqu&iacute; habr&iacute;a que a&ntilde;adir un comentario acerca de lo que yo andaba haciendo en esa secci&oacute;n del s&uacute;per. Resulta que es el mejor lugar para la cacer&iacute;a, as&iacute; les digo a mis amigos, me refiero a la cacer&iacute;a de pollitas con las cuales a veces construyo peque&ntilde;as historias de amor. Ah&iacute; me las encuentro y he ligado a bastantes amigas, que luego comparten mi cama y mis recuerdos. Cuando vi a Marina, ella sosten&iacute;a una papaya en una minuciosa inspecci&oacute;n. Me acerqu&eacute; por atr&aacute;s y le dije:<br /><br />-Est&aacute; rica la fruta.<br /><br />Ella volvi&oacute; su rostro como desde cinco a&ntilde;os atr&aacute;s, me reconoci&oacute; y una sonrisa le fue llenando el rostro. Volvimos a ser los amigos de la escuela. Nos abrazamos rico. Lo dem&aacute;s viene en otra historia.<br />&nbsp;<br />&copy; Feliciano Alegr&iacute;a</font>&nbsp; &nbsp;</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Yo, soy hijo de...]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/yo-soy-hijo-de]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/yo-soy-hijo-de#comments]]></comments><pubDate>Thu, 13 Feb 2020 01:08:14 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/yo-soy-hijo-de</guid><description><![CDATA[       Jos&eacute; Antonio de Felipe, valenciano, se inici&oacute; en la escritura porque le gustaba leer. y trataba de imitar lo que le&iacute;a; luego le fue gustando el cuento m&iacute;nimo. No ha ganado concursos porque no concursa. Pero en muchos lugares de Espa&ntilde;a lo tienen en alto aprecio por sus minificciones intertextuales.***&nbsp;&nbsp;&#8203;Jos&eacute; Antonio de Felipe&nbsp;Partituras de un llano grandeYo, soy hijo de&hellip;&ldquo;&iquest;Y t&uacute;? &iquest;Qui&eacute;n er [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/rutina-tener-buen-dia-7180-800x533_1_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong>Jos&eacute; Antonio de Felipe</strong>, valenciano, se inici&oacute; en la escritura porque le gustaba leer. y trataba de imitar lo que le&iacute;a; luego le fue gustando el cuento m&iacute;nimo. No ha ganado concursos porque no concursa. Pero en muchos lugares de Espa&ntilde;a lo tienen en alto aprecio por sus minificciones intertextuales.<br /><br />***&nbsp;<br />&nbsp;<br />&#8203;Jos&eacute; Antonio de Felipe<br />&nbsp;<br />Partituras de un llano grande<br /><strong>Yo, soy hijo de&hellip;</strong><br />&ldquo;&iquest;Y t&uacute;? &iquest;Qui&eacute;n eres?&rdquo; le pregunt&oacute; uno de los dos somnolientos que beb&iacute;an cerveza caliente bajo la desvencijada enramada. Un viento como fantasma pas&oacute; entre ellos y dej&oacute; un silencio demasiado gordo. &ldquo;Yo soy hijo de Juan Rulfo&rdquo; Eso contest&oacute; el reci&eacute;n llegado, todav&iacute;a de pie con una maleta polvorienta en la mano. &ldquo;&iquest;Hijo de qui&eacute;n?&rdquo; balbuce&oacute; el otro borracho. &ldquo;De Juan Rulfo&rdquo; afirm&oacute; levantando un poco la voz y plant&aacute;ndose mejor sobre sus pies. El mismo borracho, trat&aacute;ndose de espabilarse intent&oacute; corregirlo &ldquo;Hijo de Pedro P&aacute;ramo quieres decir&rdquo; El reci&eacute;n llegado titube&oacute; y se qued&oacute; en silencio.<br />&nbsp;<br /><strong>No, aqu&iacute; no es</strong><br />&ldquo;No se&ntilde;or. Aqu&iacute; no es Luvina. Por aqu&iacute; no existe ning&uacute;n lugar que se llame as&iacute;, nunca hemos o&iacute;do ese nombre&rdquo;.<br />&nbsp;<br /><strong>Vine a buscar a mi madre</strong><br />&ldquo;Vine a este pueblo porque me dieron que aqu&iacute; viv&iacute;a mi madre, una tal Susana San no s&eacute; qu&eacute;&rdquo; &ldquo;No, mi amigo, aqu&iacute; no hay nadie as&iacute;. Aqu&iacute; casi no hay mujeres. Ha de ser en otro pueblo, pero no&hellip; aqu&iacute; ya no hay pueblos. Tiene que irse hasta el otro lado de la sierra&hellip; y pues&hellip; eso est&aacute; muy lejos&rdquo; El viejo se call&oacute; y ya no volvi&oacute; a hablar. La noche comenzaba a asomarse desde los cerros.<br />&nbsp;<br /><strong>No me busquen</strong><br />&ldquo;&iexcl;D&iacute;les que no me busquen! &iexcl;Que no me busquen! Aqu&iacute; ya no hay nada para m&iacute;, por eso me voy a ir. &iquest;Ya para qu&eacute; quedarme? ni la casa quedar&aacute; en pie. &iquest;Para qu&eacute; sirven esas paredes y esos pedazos de techo? Ya son pura tierra y carrizos quebrados. Aqu&iacute; ya no hay nada. Hasta el viento se fue. &iquest;Y ustedes? ya ni de compa&ntilde;&iacute;a me sirven, ni me habla, nom&aacute;s se quedan ah&iacute; metidos entre los adobes.<br />&nbsp;<br /><strong>Est&aacute;n roncando las nubes</strong><br />&ldquo;&iquest;No oyes roncar las nubes? Parece que se van a desgranar, que nos van a caer encima. Han de estar llenas de polvo, llenas de arena. Si se revientan nos van a matar a los dos. Bueno, &iquest;a ti, qu&eacute;?... ya nada te hace, ni siquiera este calor, ni este viento que nom&aacute;s llena la boca de tierra. Esta cochina tierra fina que se mete hasta los pensamientos, hasta adentro de uno mismo. A ti &iquest;ya qu&eacute;&hellip;? pero &iquest;a m&iacute;? aunque parece que para cuando llegue estar&eacute; como tu&hellip; &iexcl;Igualito a ti!<br />&nbsp;<br /><strong>Sin hambre y sin sed</strong><br />&ldquo;Por fin nos han dado la cena. Por fin nos la trajeron. Ten&iacute;amos tres d&iacute;as sin comer y sin tomar agua. Eso es porque aqu&iacute; no hay comida ni agua. Rasc&aacute;bamos la tierra reseca para encontrar agua, pero eso era cuando est&aacute;bamos dormidos, so&ntilde;ando digo, porque cuando uno despierta no ve agua por ning&uacute;n lado. Esta cena nos va ayudar mucho&hellip; nos dieron agua, mucha agua. Ya no tenemos sed, tampoco tenemos hambre ya. Ah&iacute; se qued&oacute; la cena y el agua&hellip; No sabemos si todav&iacute;a estamos dormidos ni si vamos a despertar&rdquo;.<br />&nbsp;<br /><strong>Confusi&oacute;n de polvo</strong><br />&ldquo;No pude encontrar el pueblo. Di vueltas y vueltas, pero no pude encontrarlo. Parec&iacute;a como si el viento se lo hubiera llevado, solamente se ve&iacute;a el suelo lleno de pe&ntilde;ascos blancos, desmoronados. Hab&iacute;a una cuesta muy empinada, como de esas que salen en los sue&ntilde;os. Fui hasta arriba para ver si se divisaba a alguien. Estaban unas comadres en medio de un remolino. Me dijeron que no hab&iacute;a pueblo, que no hab&iacute;a nada. Que hasta las almas se fueron, as&iacute;, de repente, en la madrugada, son&oacute; como un mont&oacute;n de mariposas. Me dijeron que no deb&iacute;a andar buscando pueblos, que me fuera por donde se hab&iacute;a ido el tiempo&hellip; No entend&iacute;, pero me fui y me sigo yendo, me sigo yendo. De esto hace mucho tiempo&rdquo;.&nbsp;<br />&nbsp;<br /><strong>El llano grande</strong><br />&ldquo;Ahora vivimos en este llano. No tenemos a d&oacute;nde ir. Para donde quiera que caminamos es lo mismo: el llano sigue, sigue, nunca se acaba. Aqu&iacute; vivimos&hellip; es que somos muy flacos como para ir m&aacute;s lejos. No tenemos fuerzas porque no comemos. Es como si fu&eacute;ramos carrizos. Tenemos muchos a&ntilde;os as&iacute;, muchos. Ya ni nos acordamos de nada. Adentro de nosotros no hay caras ni nombre, es un barranco muy hondo que no tiene fondo. Ya nos acostumbramos a vivir en este llano&rdquo;.<br />&nbsp;<br /><strong>M&aacute;s all&aacute; del cerco</strong><br />&ldquo;No, ese no encontr&oacute; nunca el pueblo porque cuando brinc&oacute; un cerco de piedras se tropez&oacute; y se cay&oacute;. Pero &eacute;l no se dio cuenta y sigui&oacute; y sigui&oacute;. Fue m&aacute;s all&aacute; de donde se pudo imaginar, luego se devolvi&oacute;. Yo creo que por eso nos encontramos aqu&iacute;. &Eacute;l no cuenta nada, nom&aacute;s anda como buscando algo. Pero yo s&eacute;, porque a m&iacute; me pas&oacute; lo mismo&rdquo;.<br />&nbsp;<br /><strong>Silencio para siempre</strong><br />&ldquo;Bueno, para acabar, el viejo encogi&oacute; los labios prietos y no volvi&oacute; a hablar; se qued&oacute; mirando los cerros o el polvo o a alguien que yo no pod&iacute;a ver&hellip; tal vez a alguien que se parec&iacute;a a &eacute;l; tal vez miraba a las comadres o a las almas que se fueron o a Miguel. Tal vez se qued&oacute; so&ntilde;ando con un pueblo sin viento, de pura tierra y carrizo.<br />&nbsp;<br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[TETRAFOBIAS]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/tetrafobias]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/tetrafobias#comments]]></comments><pubDate>Wed, 29 Jan 2020 13:23:14 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/tetrafobias</guid><description><![CDATA[       &#8203;Esteban Dom&iacute;nguez (1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario Gestos del silencio, publicado por la Unison en 1997. Autor de Soy tu confidente, soy tu secundaria, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002. Su libro&nbsp; de cuentos Detr&aacute;s de la barda fue seleccionado para las bibliotecas de aula de l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/esteban-dominguez.jpg?1580304521" alt="Picture" style="width:735;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">&#8203;<strong>E<font color="#000000">steban Dom&iacute;nguez</font></strong><font color="#000000"> (1963). Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas (UNISON). -Coautor del poemario <strong><em>Gestos del silencio</em></strong>, publicado por la Unison en 1997. Autor de <strong><em>Soy tu confidente, soy tu secundaria</em></strong>, libro de cuentos, coeditado por el SNTE, secci&oacute;n 28 y la Universidad de Sonora, en 1999. Ganador del concurso del libro sonorense en el g&eacute;nero de novela en el 2002. Su libro&nbsp; de cuentos <strong><em>Detr&aacute;s de la barda</em></strong> fue seleccionado para las bibliotecas de aula de la SEP en el 2005. Actualmente Dirige La Editorial Mini Libros De Sonora.<br /><br /><strong>TETRAFOBIAS</strong><br />&nbsp;<br />1<br />Mientras su madre vivi&oacute;, estuvo protegido de sus miedos irracionales. Nada le molest&oacute; y as&iacute; hubiera seguido si no fuera que un&nbsp; d&iacute;a su madre no estuvo m&aacute;s. Unos se&ntilde;ores de blanco penetraron en la casa y se la llevaron para no volver m&aacute;s. &Eacute;l se qued&oacute; completamente solo. Tuvo que asomarse a la calle, salir al mundo. El sol lo recibi&oacute; y le molest&oacute; sobre manera. Pero ten&iacute;a que llegarse hasta la tienda porque se le hab&iacute;an agotado los v&iacute;veres. El trayecto se le hizo eterno porque a cada paso se topaba con la gente, le molestaba tan solo mirarlas, eran realmente feas. Sus caras deformadas, desdentadas la mayor&iacute;a, calvos, arrugados por todos lados, temblorosos de manos, lentos al caminar, miradas apagadas, turbias. Feos de verdad. As&iacute; que fue todo un suplicio llegar a la tienda donde, afortunadamente, se top&oacute; con una bella se&ntilde;orita que lo atendi&oacute;&nbsp; muy amable. Eso le salv&oacute; la vida y, a partir de entonces, acudi&oacute; todos los d&iacute;as a esa tienda cercana al asilo de ancianos.&nbsp;<br />&nbsp;<br />2<br />Cuando&nbsp; era ni&ntilde;o le dec&iacute;an &ldquo;ah&iacute; viene el viejo del costal y te va a llevar&rdquo;. Juan se met&iacute;a debajo de la cama y pasaba mucho tiempo antes de que se asomara por la cocina o saliera al patio a jugar. Siempre pensaba que el viejo del costal acabar&iacute;a por llev&aacute;rselo alg&uacute;n d&iacute;a. Por eso, cuando fue grande, y para vencer sus miedos a ese ser que su imaginaci&oacute;n agrand&oacute; hasta lo indecible, tom&oacute; un costal con sus pertenencias y se fue por la ciudad a espantar a los chamacos que se portan mal.<br />&nbsp;<br />3<br />Al principio no le dio importancia. Era tan s&oacute;lo un murmullo de su pensamiento. Una alerta no escuchada, ignorada. Por eso, cuando se le declar&oacute; ese miedo incontrolable, tuvo la suficiente fuerza interior para enfrentarla, cerr&oacute; los ojos y se avent&oacute; al vac&iacute;o antes de que las llamas le quemaran las ropas, lo cual le causaba verdadero p&aacute;nico.<br />&nbsp;<br />4<br />&hellip;Y si este miedo me controla de tal modo que me incapacite para siempre, les pido no lo mencionen por nada del mundo en mi epitafio. Pongan mejor que nunca tuve miedo a morir.<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&copy; Esteban Dom&iacute;nguez&nbsp;&nbsp;</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LAS TRES MUERTES DE COPPELIA]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/las-tres-muertes-de-coppelia]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/las-tres-muertes-de-coppelia#comments]]></comments><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 13:25:22 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/las-tres-muertes-de-coppelia</guid><description><![CDATA[       Maritza Rivera Armend&aacute;riz. Hermosillo, Sonora, 1952. Sus escritos se publicaron en Rescoldos, autobiograf&iacute;a sonorense, de la Universidad de Sonora y otras antolog&iacute;as, Maestra de CEDART, preparatoria de arte y humanidades, por m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.&nbsp;LAS TRES MUERTES DE COPPELIAMaritza Rivera Armend&aacute;riz1Cuando Coppelia le dijo a Terencio que &eacute;l la&nbsp; enga&ntilde;aba, lo dijo de tal manera que no lo pudo negar. Ella se retir&oacute; a su habi [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/83430904-841357529648340-6345958924532842496-n_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong>Maritza Rivera Armend&aacute;riz</strong>. Hermosillo, Sonora, 1952. Sus escritos se publicaron en Rescoldos, autobiograf&iacute;a sonorense, de la Universidad de Sonora y otras antolog&iacute;as, Maestra de CEDART, preparatoria de arte y humanidades, por m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.<br />&nbsp;<br /><strong><font size="4">LAS TRES MUERTES DE COPPELIA</font></strong><br />Maritza Rivera Armend&aacute;riz<br /><br />1<br />Cuando Coppelia le dijo a Terencio que &eacute;l la&nbsp; enga&ntilde;aba, lo dijo de tal manera que no lo pudo negar. Ella se retir&oacute; a su habitaci&oacute;n con gran tranquilidad&nbsp; y un aire de guerrero vencedor.<br /><br />Terencio estaba furioso porque lo hab&iacute;a descubierto, ella le hab&iacute;a demostrado que no le pod&iacute;a esconder nada, que pod&iacute;a leer en sus ojos, en su mente todo lo que pensaba.&nbsp;<br /><br />Decidi&oacute; que ella deb&iacute;a morir cien veces. Esa noche reflexion&oacute; y concluy&oacute; que matarla tres veces ser&iacute;a suficiente, escogi&oacute; las formas de acabarla y cuando se dispon&iacute;a a dormir escuch&oacute; el serm&oacute;n que el sacerdote hab&iacute;a pronunciado ese d&iacute;a, si tu ojo o tu mano te son ocasi&oacute;n de pecar, es mejor que los quites de tu cuerpo&hellip;<br /><br />1<br />En la ma&ntilde;ana, Terencio llevaba un parche en el ojo derecho. Cuando Coppelia le dio la espalda, supo que era el momento de darle la primera muerte y la fulmin&oacute; con el ojo izquierdo. Sinti&oacute; un placer enorme&nbsp; y se fue silbando la traviata.<br /><br />2<br />En la tarde resolvi&oacute; volver a matarla y pensando le dio una pu&ntilde;alada en el coraz&oacute;n, le cort&oacute; la cabeza, le sac&oacute; los ojos, le cort&oacute; la lengua y se fue satisfecho.<br /><br />3<br />Cuando lleg&oacute; la noche, la hora de dormir, cuando Coppelia no lo esperaba, decidi&oacute; matarla por tercera vez. Cogiendo fuertemente la pistola con la mano izquierda le dio un tiro en la boca. Terencio sinti&oacute; un placer cuasi org&aacute;smico. Se fue a la cochera, busc&oacute; el frasco de formol y, con sumo cuidado deposit&oacute; su ojo izquierdo. Cogi&oacute; el machete y momentos despu&eacute;s ca&iacute;a su mano izquierda en el balde&hellip;<br />&nbsp;<br />&copy; Maritza Rivera Armend&aacute;riz&nbsp;</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[AL RITMO DE LOS PEDALES]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/al-ritmo-de-los-pedales]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/al-ritmo-de-los-pedales#comments]]></comments><pubDate>Tue, 14 Jan 2020 13:43:43 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/esteban-domiacutenguez/al-ritmo-de-los-pedales</guid><description><![CDATA[       Francisco Manuel Saavedra Boj&oacute;rquez: Naci&oacute; en Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico. Estudi&oacute; la carrera de Ingeniero Agr&oacute;nomo Zootecnista. Actualmente es integrante del grupo Tunde Teclas. Particip&oacute; en el Taller de Creaci&oacute;n Literaria de poes&iacute;a ESAC-UNISON. Es un apasionado de la Ecolog&iacute;a. Practicante de ciclismo (siempre) y otros deportes (ocasionales).&nbsp;&nbsp;AL RITMO DE LOS PEDALESFrancisco Manuel Saavedra Boj&oacute;rquezTodo come [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/82506777-2991534784199209-4503529984475791360-n.png?1579009532" alt="Picture" style="width:698;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#000000"><strong style="">Francisco Manuel Saavedra Boj&oacute;rquez:</strong> Naci&oacute; en Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico. Estudi&oacute; la carrera de Ingeniero Agr&oacute;nomo Zootecnista. Actualmente es integrante del grupo Tunde Teclas. Particip&oacute; en el Taller de Creaci&oacute;n Literaria de poes&iacute;a ESAC-UNISON. Es un apasionado de la Ecolog&iacute;a. Practicante de ciclismo (siempre) y otros deportes (ocasionales).<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br /><strong style=""><font size="4">AL RITMO DE LOS PEDALES</font></strong><br />Francisco Manuel Saavedra Boj&oacute;rquez<br /><br />Todo comenz&oacute; cuando era un ni&ntilde;o. Su padre, un ex militar acostumbrado al ejercicio, indujo a sus hijos -conforme aprend&iacute;an a caminar-&nbsp; a la pr&aacute;ctica de deporte y&nbsp; la vida saludable. Casi a diario, sal&iacute;an a hacer un divertido y extremadamente agotador recorrido en bicicleta. Cuando ten&iacute;a tiempo, la mam&aacute; tambi&eacute;n sal&iacute;a con ellos. El juego de b&aacute;squetbol tambi&eacute;n se practicaba en familia.<br />&nbsp;<br />Pas&oacute; el tiempo. Cada joven tom&oacute; su camino. Los dos hermanos menores se integraron a equipos de f&uacute;tbol. La dama eligi&oacute; Artes Marciales, al igual que su hermano mayor, Francisco.&nbsp; Este se apasion&oacute; del ejercicio haci&eacute;ndolo parte de su vida cotidiana. Por unas temporadas incluy&oacute; pesas y nataci&oacute;n, aunque sent&iacute;a que le faltaba algo. Hasta aquel momento, cuando en una tienda de Autoservicios donde laboraba, conoci&oacute; una hermosa bicicleta Rodada 20 que lo sedujo (record&oacute; su infancia, cuando su familia viajaba en carro de dos llantas)<br />&nbsp;<br />Era una chaparrita, morena-gris&aacute;cea. Manubrios firmes, llantas nuevas y brillantes. Pedales posicionados adecuadamente. Faltaba grasa en su cadena, aun as&iacute;, todo estaba en su lugar. &iexcl;M&aacute;s perfecta que el para&iacute;so! Una Diosa era poco en comparaci&oacute;n a ella. Su sonrisa de &aacute;ngel volv&iacute;a insignificante la belleza del horizonte. Esa mirada cautivante encend&iacute;a el sol y lo renovaba eternamente. Francisco volvi&oacute; a casa pensando en aquella, que ya acompa&ntilde;aba en cada instante sus latidos. Se so&ntilde;&oacute; recorriendo nuevos senderos a su lado. Tomando atajos, esquivando peatones, respetando &ldquo;Altos&rdquo; y &ldquo;Sem&aacute;foros&rdquo;. &iexcl;Pedaleando su bicicleta! Decidi&oacute; luchar por tenerla, ya la imaginaba suya. Al siguiente d&iacute;a fue a buscarla. Ella a&uacute;n lo esperaba. Partieron juntos a su nuevo hogar.<br />&nbsp;<br />En el a&ntilde;o 2006, empezaron a asistir a un Taller de &ldquo;Lectura y Creaci&oacute;n Literaria&rdquo;.&nbsp; Al mismo se encaminaban un d&iacute;a a la semana. Llegando, hab&iacute;a que subir algunos escalones, m&aacute;s no pod&iacute;a dejar a su amiga abajo. Entonces &eacute;l deb&iacute;a subirla en brazos. Finalizando la sesi&oacute;n, hab&iacute;a que bajarla. No le molestaba, pero planeaba seriamente aplicarle la dieta de AHRNOT (Ahora No Tragas). Pero &iquest;c&oacute;mo hacerlo?, si la quer&iacute;a tanto.<br />&nbsp;<br />Regresando de la sesi&oacute;n, se detuvieron a descansar. Una muchacha se aproxim&oacute;. Jalando el brazo de Francisco, con una sonrisa ilusionada, de esas que caracteriza a las damas cuando se sienten felices, coment&oacute; que estaba embrazada. Entonces la chica fue felicitada y se le dese&oacute; lo mejor.<br />&nbsp;<br />&#9472;&iexcl;V&aacute;monos, antes que nos quieran adjudicar un hijo ajeno!- le dijo a su querida baica.<br />&nbsp;<br />Rodada 20 se enferm&oacute;. Francisco sali&oacute; a trabajar el turno vespertino. Al terminar su jornada, ca&iacute;da la madrugada&nbsp; regres&oacute; caminando a casa. En el trayecto se encontr&oacute; con una de esas mujeres que se dedican al &ldquo;oficio m&aacute;s antiguo del mundo&rdquo;. Cincuentona, esquel&eacute;tica y muy demacrada, en fin, de esas bellezas que &ldquo;est&aacute;n muy usadas, pero cobran como si fueran nuevas&rdquo;. Ella lo invit&oacute; a echarse un palito, pero como el caballero no quer&iacute;a manchar a semejante dama, se vio en la necesidad de rechazar la propuesta.<br />&nbsp;<br />Al siguiente d&iacute;a lo coment&oacute; con una excelente amiga-compa&ntilde;era de trabajo -por eso de &ldquo;cu&eacute;ntaselo a quien m&aacute;s confianza le tengas&rdquo;- Despu&eacute;s de las labores, ambos regresaron caminando, platicando y riendo. Se encontraron de nuevo con la dama. &Eacute;sta volvi&oacute; a invitar a Francisco a hacer travesuras. Ahora la excusa fue que de all&aacute; ven&iacute;a con la chica que lo acompa&ntilde;aba. Su amiga coment&oacute;, eran verdad sus palabras, evitando as&iacute;, que al joven se le pudriera y cayera el pene por andarlo metiendo en lugares inadecuados, tal vez, repletos de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.<br />&nbsp;<br />Por fin, su amada bicicleta fue restaurada y se integr&oacute; a la caminata con el due&ntilde;o, su amiga y otras chicas que se incorporaron a una rutina diaria de diversi&oacute;n y convivio. Dejando a cada muchacha en su casa o cerca de ella, Francisco y Rodada 20 regresaban a descansar.<br />&nbsp;<br />Cuando se dirig&iacute;an a su pr&aacute;ctica de artes marciales, se aproximaron unos patrulleros. Uno de los polic&iacute;as le pregunt&oacute; qu&eacute; llevaban en la mochila -deportiva-cil&iacute;ndrica- A d&oacute;nde iban. Les contestaron que llevaban las cosas de la pr&aacute;ctica y se dirig&iacute;an a la misma. Al parecer los representantes de la ley no les creyeron porque insistieron en la interrogante. Como Rodada 20 y Francisco estaban seguros de no llevar drogas, acercaron el paquete a la patrulla para que los oficiales revisaran el contenido. Al abrirlo&hellip; &iexcl;Sorpresa! Hab&iacute;a un cad&aacute;ver desmembrado envuelto en pl&aacute;sticos. No es cierto. Les creyeron y los dejaron partir sin revisarlos.<br />&nbsp;<br />Regresando de la pr&aacute;ctica, en un parque miraron aglomeraci&oacute;n de personas y escucharon m&uacute;sica. Se aproximaron al mitote y se encontraron con que hab&iacute;a un escenario sobre el que hab&iacute;a grupos musicales alternando su participaci&oacute;n. Decidieron quedarse a divertirse un momento. En poco tiempo empezaron a bailar&hellip; los ojos, por tanta muchacha guapa que andaba por ah&iacute;. Al terminar el evento, los amigos regresaron a casa agotados de tanto bailar la pupila, cantar y divertirse. &iexcl;Qu&eacute; ventaja tener carro propio! Aunque sea una &ldquo;Doch&hellip; doch llantas&rdquo; Uno se puede dar su tiempo sin preocuparse de que no alcanzar transporte p&uacute;blico a altas horas de la noche.<br />&nbsp;<br />&copy; Francisco Manuel Saavedra Boj&oacute;rquez</font><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>