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<channel><title><![CDATA[Peregrinos y sus letras - H&eacute;ctor Vargas]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas]]></link><description><![CDATA[H&eacute;ctor Vargas]]></description><pubDate>Tue, 07 Apr 2026 08:51:53 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Historias pueblerinas - Segunda Parte]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-segunda-parte]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-segunda-parte#comments]]></comments><pubDate>Thu, 16 May 2024 07:20:18 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-segunda-parte</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasEn el pueblo hab&iacute;a personajes muy interesantes, como la frecuente presencia del conocido actor Joaqu&iacute;n Pardav&eacute; y su se&ntilde;ora esposa, en su finca Cholita.Otra visitante renombrada fue la actriz Sof&iacute;a Alvarez, quien tuvo el apoyo del Gral. Maximino Avila Camacho para trabajar en muchas pel&iacute;culas filmadas en M&eacute;xico, inclusive con Cantinflas, en &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; el detalle&rdquo;. Despu&eacute;s de la muerte d [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/110177753-3198424083611643-7409143096413932515-n.jpg?1715844481" alt="Picture" style="width:619;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas<br /><br /></font></strong><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el pueblo hab&iacute;a personajes muy interesantes, como la frecuente presencia del conocido actor Joaqu&iacute;n Pardav&eacute; y su se&ntilde;ora esposa, en su finca Cholita.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Otra visitante renombrada fue la actriz Sof&iacute;a Alvarez, quien tuvo el apoyo del Gral. Maximino Avila Camacho para trabajar en muchas pel&iacute;culas filmadas en M&eacute;xico, inclusive con Cantinflas, en &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; el detalle&rdquo;. Despu&eacute;s de la muerte del general, segu&iacute;a yendo reservadamente y por muchos a&ntilde;os, a depositar flores a su tumba en cada aniversario.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Deambulaba por el pueblo una anciana pordiosera acompa&ntilde;ada de un rechoncho puerco al que llamaba Chacho, que como perro faldero, la segu&iacute;a obedeciendo sus &oacute;rdenes. La gente le socorri&oacute; adem&aacute;s de algunas monedas, con comida, ropa y muebles viejos. En una ocasi&oacute;n en que junto con mi compa&ntilde;ero and&aacute;bamos por las orillas del pueblo buscando d&oacute;nde pudiese haber animales, llegamos a su humilde choza. Seguramente avisada por vecinos, escondi&oacute; a su Chacho dentro de un viejo ropero de dos lunas que adornaba la salita de su vivienda. Cu&aacute;ndo preguntamos por &eacute;l, ya que eran inseparables, nos dijo que ya no lo ten&iacute;a. La verdad es que&nbsp; tem&iacute;a se lo vacunamos, pues corr&iacute;a la versi&oacute;n de que as&iacute; los estabamos matando. Lo curioso, es&nbsp; que mientras estuvimos ah&iacute;, el puerco no hizo el menor ruido ni movimiento en el interior del ropero, como si supiese el riesgo que estaba corriendo. Al final, logramos vacunarlo.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Otro caso muy peculiar, era el presentado por un rico negociante del lugar, quien viviendo en una mansi&oacute;n ubicada en el centro del pueblo,&nbsp; junto con su esposa y su &uacute;nica hija, ten&iacute;a ah&iacute; mismo dos vacas jersey muy finas, porque quer&iacute;a dar a su familia alimento sano. Para tal efecto, contrat&oacute;, adem&aacute;s de los habituales sirvientes en la casa, dos estableros para cuidar y asear el lugar donde se encontraban dichas vacas. Esos empleados, estaban exclusivamente dedicados a mantener una extrema limpieza en aquel lugar, cuidando, cada vez que las vacas se orinaban o defecaban, limpiar inmediatamente el piso de cemento y ba&ntilde;arlas, pues ten&iacute;a una fobia muy fuerte hacia las moscas. Para la orde&ntilde;a, ten&iacute;an que esterilizar los recipientes usados, as&iacute; como sus manos y ropa.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">De entre aquel conjunto de personas tan peculiares, destacaban dos ancianas, quienes para sobrevivir modestamente aunque sin apremios, ejerc&iacute;an un oficio inaudito cargado de paciencia. Se dedicaban a vender p&aacute;jaros, a los cuales ense&ntilde;aban a hablar. Bueno, a imitar voces. Dichos p&aacute;jaros, tardaban algunas veces hasta tres a&ntilde;os en aprender los sonidos de las letras de canciones populares. Los ten&iacute;an en tres categor&iacute;as, seg&uacute;n sus habilidades para aprender: De una, dos o tres canciones, llegando a valer hasta mil pesos por canci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp;Una de las familias de abolengo fu&eacute; la del italiano Vicenzo Lombardo Cetti, con una historia sorprendente, seg&uacute;n me informaron de su pasado. Viviendo en Teziutl&aacute;n, ten&iacute;a a su cargo una casa de cambio en el vecino pueblo de Mart&iacute;nez de la Torre, en el Estado de Veracruz. Ah&iacute; se negociaban convenios de compra y venta de ganado y de las diferentes cosechas de los cultivos de la regi&oacute;n, deposit&aacute;ndose ah&iacute; mismo el monto de dichas transacciones (No hab&iacute;a en ese entonces bancos en esos lugares) para mayor seguridad, pues eran zonas constantemente asoladas por abigeos, cuatreros o gente alzada contra el gobierno buscando recursos para su causa, que asaltaban y mataban a la gente pudiente.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuentan que en una ocasi&oacute;n, le avisaron a don Vicenzo con m&iacute;nima anticipaci&oacute;n del inminente ataque que planeaban aquellas huestes para robarle el resguardo que celosamente cuidaba y que siendo temporada de cosecha, significaba un importante capital.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Presuroso, con la ayuda de su m&aacute;s fiel servidor, esa misma noche vaci&oacute; la caja fuerte y empac&oacute; en bolsas de cuero las monedas de oro y plata con las que en esos tiempos se hac&iacute;an los negocios y a lomo de mula salieron en la madrugada rumbo a Teziutl&aacute;n. La recua consist&iacute;a de diez robustas ac&eacute;milas.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El sol les agarr&oacute; trepando por la sierra, evitando los caminos de tr&aacute;nsito o rodeando pueblitos o ranchos para que nadie pudiese dar raz&oacute;n de su hu&iacute;da.&nbsp; As&iacute; caminaron durante todo un d&iacute;a y en la noche tuvieron que acampar para dar descanso a las mulas por lo pesado de la carga.&nbsp; Al amanecer del d&iacute;a siguiente, siguieron serpenteando buscando los arroyos que bajaban en torrente para no dejar huella por si los segu&iacute;an.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al tercer d&iacute;a, don Vicenzo, armado con su pistola, iba adelante arreando sus mulas y su fiel criado al cuidado de la retaguardia, con el &uacute;nico rifle que ten&iacute;an y con o&iacute;do avizor por si acaso los segu&iacute;an. Cuentan que ya cayendo la tarde de ese d&iacute;a, don Vicenzo escuch&oacute; una breve balacera y como ya hab&iacute;a descargado para el descanso de sus mulas, r&aacute;pido empez&oacute; a escarbar y a esconder todas las bolsas conteniendo el dinero. Luego espant&oacute; a dos de sus mulas lejos del lugar donde se encontraban acampados y empez&oacute; a caminar toda la noche jalando por la rienda al resto y las fu&eacute; soltando poco a poco para que no despertaran sospecha todas juntas. Del criado, no se supo nunca m&aacute;s, pues jam&aacute;s volvi&oacute; a aparecer. Don Vicenzo, anduvo errando otros tres d&iacute;as y por fin pudo llegar a salvo a Teziutl&aacute;n.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Siguieron dici&eacute;ndome que a&ntilde;os despu&eacute;s, algunos miembros de su familia y amigos, le pidieron que fueran a recuperar lo enterrado, porque al cabo ese dinero ya no era de nadie, puesto que los bandidos, al no poder arrebat&aacute;rselo a sus due&ntilde;os en su intentona, de puro coraje los mataron junto con sus familias cuando se los exigieron. Don Vicenzo,muy firme, se neg&oacute; en absoluto, aduciendo que ese dinero no le correspond&iacute;a y por lo tanto no quer&iacute;a aprovecharse de un bien que no le pertenec&iacute;a.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pas&oacute; un tiempo viviendo modestamente, mientras prospectaba en los cerros circunvecinos buscando oro. Un d&iacute;a, en el peque&ntilde;o pueblo de Aire Libre, cercano a su casa, encontr&oacute; una veta de un mineral la cual mand&oacute; a analizar a los Estados Unidos. Result&oacute; que no conten&iacute;a oro, pero en cambio, hab&iacute;a cobre de excelente calidad y manganeso. De inmediato recibi&oacute; inter&eacute;s de un decidido inversionista y as&iacute; se form&oacute; la Teziutl&aacute;n Copper Co., de quienes anualmente recib&iacute;a un mill&oacute;n de d&oacute;lares por concepto de regal&iacute;as.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Como dato parad&oacute;jico, uno de sus hijos, el Lic. Vicente Lombardo Toledano, fue l&iacute;der de izquierda en M&eacute;xico, defensor de la clase trabajadora y fundador del sindicato de trabajadores con mayor representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Siguieron dici&eacute;ndome que para no ostentar la alta posici&oacute;n econ&oacute;mica de su familia, se mandaba hacer docenas de trajes con id&eacute;ntica tela, para que la gente creyese que ten&iacute;a solo uno.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Retomando el tema de mi actuaci&oacute;n en la vida social de Teziutl&aacute;n, me nombraron presidente de la Feria Agr&iacute;cola y Ganadera que a&ntilde;o con a&ntilde;o se celebraba con gran expectaci&oacute;n y esplendor. El festejo que m&aacute;s llamaba la atenci&oacute;n, era el concurso para elegir a la Reina que engalanar&iacute;a con su presencia hasta el siguiente a&ntilde;o, todos las actividades que desarrollasen en la Feria. En mi doble calidad de presidente, propusimos a una de nuestras &ldquo;Mostacillas&rdquo;, compitiendo contra otras que no pertenec&iacute;an al club.&nbsp; Ese a&ntilde;o la competencia estuvo muy re&ntilde;ida, por lo que me acerqu&eacute; a do&ntilde;a Soledad Orozco, esposa del Presidente Avila Camacho y le ped&iacute; su generosa ayuda para adquirir m&aacute;s votos a nuestra candidata. Cual no ser&iacute;a mi sorpresa que al d&iacute;a siguiente, uno de sus ayudantes me entreg&oacute; un sobre con un billete de diez mil pesos, nominaci&oacute;n vigente en aquellas &eacute;pocas. Nuestra candidata result&oacute; electa por amplio m&aacute;rgen.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;El Presidente Avila Camacho nos facilit&oacute; una exhibici&oacute;n ecuestre, encabezada por el entonces&nbsp; coronel Mariles montando su famoso caballo Arete, quien acababa de resultar triunfador en la competencia de salto en las olimpiadas, ven&iacute;a acompa&ntilde;ado con el resto del equipo ecuestre de la Secretar&iacute;a de la Defensa Nacional. En la noche, para cerrar con broche de oro los festejos de la Feria, tuvimos un fastuoso baile en el hotel Virreynal.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">DIcen que en el libro de la Historia siempre hay una p&aacute;gina negra. Aqu&iacute; se repiti&oacute; dejando un hondo penar.&nbsp; Los j&oacute;venes tenientes componentes del equipo, alojados en el mismo hotel, celebraban copiosamente por su cuenta su actuaci&oacute;n y bajaron de sus habitaciones a mezclarse con la concurrencia del baile. Uno de ellos, el m&aacute;s tomado, sac&oacute; a bailar a una de las m&aacute;s j&oacute;venes de nuestras socias, quien ven&iacute;a acompa&ntilde;ada con su novio, un muchacho perteneciente a una de las familias m&aacute;s distinguidas del lugar. Por cortes&iacute;a, ella accedi&oacute; y el teniente se anim&oacute; a seguir bailando sin soltarla y al negarse ella a continuar, en forma prepotente empez&oacute; a jalonearla, saliendo su novio en el acto a defenderla. Llegaron a los pu&ntilde;etazos y al rodar en el piso, se acercaron los dem&aacute;s integrantes del equipo y empezaron a golpear salvajemente al novio, quien por su corta estatura y d&eacute;bil constituci&oacute;n f&iacute;sica, llevaba la peor parte. Sus dos hermanos, al ver aquello, salieron en su auxilio, pero el n&uacute;mero de atacantes era superior y los sometieron, ense&ntilde;&aacute;ndose contra el mayor de ellos, a quien ya inconsciente y en el suelo, empezaron a herirle en la cara y en su cuerpo con los acicates de sus botas. Todo ello se suscit&oacute; en breves minutos. Muchos nos enteramos al oir los gritos de auxilio de la concurrencia y en ese momento baj&oacute; de su habitaci&oacute;n Mariles y con voz en&eacute;rgica orden&oacute; la retirada a los componentes de su equipo y en pocos minutos, abandonaron presurosos el hotel rumbo a la ciudad de M&eacute;xico. El baile se suspendi&oacute; ante lo sucedido y los heridos fueron atendidos esa misma noche. Qued&oacute; un sabor muy amargo entre los comensales. Todo el pueblo se uni&oacute; en la lamentaci&oacute;n de lo ocurrido</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El equipo qued&oacute; proscrito de retornar a Teziutl&aacute;n. A los agredidos, les tom&oacute; varios meses de tratamiento para reconstruir sus rostros y sanar las heridas en sus cuerpos.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Con lo acaecido, tuvimos un receso en nuestras actividades sociales. Adem&aacute;s, mi trabajo se acrecent&oacute; al quedarme solo durante una semana, pues mi compa&ntilde;ero sali&oacute; a gozar sus vacaciones. Coincidentemente, se requiri&oacute; de obtener mayor suministro de agua y energ&iacute;a el&eacute;ctrica, al ampliar las instalaciones administrativas y de servicio en el campamento de la Comisi&oacute;n. Otra vez tuve que actuar como mediador para conseguir tales servicios ante el Presidente Avila Camacho, lo cual logr&eacute; despu&eacute;s de varios d&iacute;as de espera, pues ten&iacute;a su agenda muy ocupada.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mientras, me asignaron un veh&iacute;culo m&aacute;s grande, un Power-wagon, ya que me acompa&ntilde;aba un pelot&oacute;n de soldados como resguardo, incursionando en lugares antes no visitados.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Con este acompa&ntilde;amiento, tuve experiencias muy interesantes. Por ejemplo, hab&iacute;a lugares donde la gente asustada corr&iacute;a apart&aacute;ndose de nuestro camino, pues no hab&iacute;an visto jam&aacute;s un veh&iacute;culo en su vida. En otra ocasi&oacute;n, llegamos a una peque&ntilde;a aldea con apenas una docena de chozas y no vimos a nadie. Me baj&eacute; del veh&iacute;culo, junto con el cabo de mi pelot&oacute;n y nos dirigimos a la choza m&aacute;s cercana preguntando en voz alta si hab&iacute;a alguna gente dentro. Al no obtener respuesta, me asom&eacute; al interior y vi a una anciana acostada en un petate con una&nbsp; expresi&oacute;n de terror y sin poder articular palabra. Al regresar a mi veh&iacute;culo, sali&oacute; de entre las plantas que circundaban el &aacute;rea, un j&oacute;ven campesino tembloroso dici&eacute;ndome en un espa&ntilde;ol dif&iacute;cil de entender, que la anciana era su madre. Entr&oacute; a hablar con la anciana y ya&nbsp; m&aacute;s calmados, empezaron a salir el resto de la familia, quienes igualmente se hab&iacute;an escondido ante nuestra llegada. Luego, como pudo, me explic&oacute;&nbsp; que su madre, siendo ni&ntilde;a, hab&iacute;a sido testigo de la matanza perpetrada en su familia por fuerzas&nbsp; militares en &eacute;pocas aciagas y al verme con un soldado, crey&oacute; que iba a suceder lo mismo.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En otra ocasi&oacute;n&nbsp; y por diferente &aacute;rea, vimos a un ni&ntilde;o pastoreando un reba&ntilde;o de m&aacute;s de doscientos borregos. Le pregunt&eacute; que cu&aacute;ntos borregos cuidaba y me contest&oacute; que no sab&iacute;a</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">el n&uacute;mero. Entonces, &iquest;c&oacute;mo sabes si se te pierde alguno? Le pregunt&eacute;.&nbsp; Por que los conozco a todos, me respondi&oacute;. A ver, vamos a hacer una prueba, le dije, si me la adivinas, te regalo este paquete de dulces, que yo acostumbraba traer consigo para regalar&nbsp; A ver, vamos a dar una vueltecita en mi cami&oacute;n y a esconder unos de tus borregos. Y luego me vas a decir cu&aacute;ntos te faltan. Le dimos un peque&ntilde;o paseo y luego que regresamos le volvimos a preguntar. Bueno, &iquest;dinos cu&aacute;ntos te faltan? No tard&oacute; ni cinco minutos y muy seguro nos respondi&oacute;: Me falta &ldquo;La Chorreada y la Pintita&rdquo; . Se gan&oacute; dos bolsas, pues mi cabo le regal&oacute; la bolsa donde tra&iacute;a los tacos de su bastimento. Y pensar que una inteligencia as&iacute; se puede quedar toda una vida pastoreando.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En otra ocasi&oacute;n, me dieron una conmovedora lecci&oacute;n de lo que para algunas personas significa el arraigo a la tierra.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Entre las funciones que se me asignaban, estuvo la compra de avena para la caballada.&nbsp; Entre los proveedores, encontr&eacute; a uno que sembraba gran extensi&oacute;n en unos montes limitando con&nbsp; el pueblo de Perote, en el estado de Veracruz. A pesar de tener visi&oacute;n natural para los negocios de donde obten&iacute;a buena cantidad de dinero por su venta, este hombre, su esposa, dos hijos y una hija, viv&iacute;an en lo alto de la sierra, en una choza que levantaba apenas un metro y medio del suelo, con fr&iacute;o y sin agua en su cercan&iacute;a, ni escuela o servicios sociales a la mano. En repetidas ocasiones le aconsej&eacute; que con sus posibilidades podr&iacute;a mudarse a una ciudad o a una regi&oacute;n m&aacute;s benigna y no seguir sufriendo las carencias que les agobiaban. He aqu&iacute; su respuesta: En estas tierras nacieron y murieron mis abuelos, mis padres y aqu&iacute; est&aacute;n mis hijos que me ayudan. No aspiro a vivir en otro lugar.&nbsp; Aqu&iacute; tambi&eacute;n yo morir&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una ocasi&oacute;n, la &uacute;nica, me invit&oacute; a tomar caf&eacute; dentro de su casa. Era una sola habitaci&oacute;n que fung&iacute;a como sala, comedor, rec&aacute;mara y cocina con estufa de le&ntilde;a, muebles desvencijados de madera. Dos l&aacute;mparas de gas alumbraban a duras penas aquella penumbra. Fue grande mi sorpresa cuando v&iacute;, cerca de la mesa donde nos sentamos, un enorme candelabro de plata maciza, muy pesado, de aproximadamente un metro de altura por unos diez cent&iacute;metros de di&aacute;metro, simulando una garra de &aacute;guila aprisionando una bola de cristal. Asombrado, le pregunt&eacute; por aquello y me confes&oacute; que su padre, escarbando en una cueva, la hab&iacute;a encontrado por aquellos montes. Me explic&oacute; que hab&iacute;a muchas leyendas de tesoros escondidos en esa zona. En tiempos de la Colonia, la Nueva Espa&ntilde;a enviaba por diligencias el diezmo de lo recolectado por el Virrey en turno. Dichas diligencias, sufr&iacute;an el amago de robo en dos lugares en su trayecto desde la ciudad de M&eacute;xico al puerto de Veracruz, donde se embarcaban las remesas de oro y plata. Uno de esos lugares, era R&iacute;o Fr&iacute;o, en el estado de Puebla, pues al subir la sierra desde el valle de M&eacute;xico, las diligencias aminoraban su velocidad, siendo presa f&aacute;cil de los bandidos que por ah&iacute; las esperaban. El otro lugar, era Perote, en el mismo estado de Puebla, parada obligatoria para la remuda de bestias. Los bandidos esperaban a un lado del camino el paso de las diligencias y luego de asaltarlas, hu&iacute;an con el bot&iacute;n a trav&eacute;s de un vasto territorio rocoso y yermo llamado malpa&iacute;s, que se extiende hasta las faldas de la sierra de Puebla, precisamente donde tiene sus siembras mi proveedor de avena. Ah&iacute; enterraban el producto de sus asaltos.&nbsp; A la fecha, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, las leyendas siguen vigentes y desde la carretera, sobre todo los fines de semana, un panorama consuetudinario en esa sierra es ver las luces de varias fogatas de gente acampada buscando afanosamente los codiciados tesoros.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hasta mi me afect&oacute; ese af&aacute;n. Resulta que el tesorero del club de las Mostacillas ten&iacute;a planeado&nbsp; visitar a su padre, quien viv&iacute;a separado de la familia en una remota hacienda en el estado de Veracruz y me invit&oacute; a acompa&ntilde;arle. Un viaje sorprendente por lo feraz del terreno, tupido de &aacute;rboles de caoba y lagos por doquier. Nos recibi&oacute; muy amablemente y en la noche, despu&eacute;s de una op&iacute;para cena, nos quedamos largas horas charlando d&aacute;ndole sorbos a un exquisito caf&eacute;. El se&ntilde;or me pregunt&oacute; sobre mi trabajo y al referirse a mis aventuras descritas en el p&aacute;rrafo anterior, me dej&oacute; alelado al proponerme un negocio al que ir&iacute;amos por terceras partes. Me mostr&oacute; lo que se llama &ldquo;un entierro&rdquo;: un legajo escrito en&nbsp; pergamino donde dibujos a colores y letra muy garigoleada, un bandido relata donde enterr&oacute; su tesoro, precisamente en la zona antes descrita. Dando santo y se&ntilde;a de su localizaci&oacute;n, pidiendo que la persona que lo encontrase, pagara misas en su nombre para la salvaci&oacute;n de su alma por los cr&iacute;menes cometidos, pues en dicho documento se asentaba que hab&iacute;a asesinado ah&iacute; mismo a las personas que le ayudaron a enterrar el tesoro y que por achaques que lo ten&iacute;an postrado, ya no era capaz de recuperarlo. Yo reconoc&iacute; con familiaridad, por los nombres y se&ntilde;as dadas, que eran de la zona donde viv&iacute;a el proveedor de avena. Quedamos muy ilusionados los tres, maravillados con aquella afortunada coincidencia.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando regresamos, mi amigo y yo nos dispusimos a hacernos millonarios, por lo que el primer fin de semana emprendimos la b&uacute;squeda. Al llegar a la zona descrita, el documento indicaba que hab&iacute;a que caminar cien pasos desde una roca en forma de pera, hasta donde estaba plantada una cholla, de ah&iacute;, con direcci&oacute;n hacia donde sale el sol, treinta pasos hasta llegar un maguey grande. A su lado izquierdo, estaban enterradas dos bolsas con monedas de plata.</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En otra secci&oacute;n del pergamino, indicaba que a partir de la roca m&aacute;s alta que encontr&aacute;semos, caminar por la misma vertiente hasta llegar donde d&aacute; vuelta, y atr&aacute;s de una nopalera, pegada al cerro, ah&iacute; encontrar&iacute;amos unas rocas apiladas que obstruyen la entrada a una peque&ntilde;a cueva, donde se encuentran ocho bolsas de cuero con monedas de oro y tres cuerpos de los que llevaron ese tesoro hasta ah&iacute;.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Encontramos la roca en forma de pera, pero no la cholla. Lo mismo nos sucedi&oacute; con el maguey. y los nopales.&nbsp; Hasta entonces nos dimos cuenta de que el famoso &ldquo;entierro&rdquo; estaba fechado hac&iacute;a m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os atr&aacute;s, por lo que las plantas ya no exist&iacute;an. Nos cansamos de hacer agujeros hasta dejar aquello como coladera y bien cansados nos regresamos tristes a Teziutl&aacute;n con las manos ampolladas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al inicio de la siguiente semana, la Comisi&oacute;n recibi&oacute; aviso de que en un lugar cercano a la poblaci&oacute;n de Papantla, en el estado de Veracruz, se hab&iacute;a detectado un brote de fiebre aftosa, por lo que se recurr&iacute;a en auxilio para aplicar la medidas extrema del &ldquo;rifle sanitario&rdquo;, consistente en la localizaci&oacute;n de los animales enfermos, su ejecuci&oacute;n por miembros del ej&eacute;rcito y su entierro en grandes fosas rellenas con sosa c&aacute;ustica. Sal&iacute; comisionado con mi pelot&oacute;n. El&nbsp; &aacute;rea infectada se encontraba en lo alto de la sierra, con unas cuantas chozas donde viv&iacute;an los vaqueros que atend&iacute;an aquel hato de ganado. Me toc&oacute; ayudar a organizar nuestra estad&iacute;a, consiguiendo quien nos hiciera de comer y ordenar la distribuci&oacute;n de las tiendas de campa&ntilde;a para todo el personal, m&eacute;dico, inspectores, soldados, operadores de equipo, etc., requeridos para aquella operaci&oacute;n. Todo march&oacute; sin contratiempos, y una d&iacute;a antes de nuestra salida de aquel lugar, una de las se&ntilde;oras que hab&iacute;a contratado&nbsp; para la cocina, me llam&oacute; aparte para &ldquo;pedirme un favor&rdquo;. Ella era viuda con tres hijos. La mayor era una muchacha de unos 16/17 a&ntilde;os de buena figura y agradables facciones, que le ayudaba en su trabajo. Desde&nbsp;que se junt&oacute; con su marido, siempre vivi&oacute; en aquella choza y desde entonces nunca volvi&oacute; a bajar a la ciudad. Me confes&oacute; que su hija andaba muy encaprichada a irse con uno de mis soldados que la andaba enamorando. Que ella tem&iacute;a por que hab&iacute;a visto que el soldado fumaba mariguana y de seguro le iba a dar mal trato a su hija, por lo que mejor prefer&iacute;a d&aacute;rmela a m&iacute;, confiada en que yo le dar&iacute;a mejor vida. Trat&eacute; de eludir aquel compromiso, pero la se&ntilde;ora me dijo que su hija estaba bien &ldquo;amuinada&rdquo; y que de todas maneras se ir&iacute;a.&nbsp; D&aacute;ndole vueltas al asunto, lo platiqu&eacute; con uno de los veterinarios que atendieron aquel brote, con quien ten&iacute;a buena amistad y de pronto discurr&iacute; la soluci&oacute;n. Este doctor hab&iacute;a padecido de viruela en su infancia y ten&iacute;a el rostro lleno de cicatrices, lo cual desarroll&oacute; una acendrada timidez sobre todo con las mujeres. Nunca hab&iacute;a tenido novia y ya ten&iacute;a treinta y cinco a&ntilde;os. Con un dejo de tristeza recibi&oacute; la noticia sobre mi &ldquo;regalo&rdquo;, envidiandome mi suerte. Ah&iacute; &ldquo;se me prendi&oacute; el foco&rdquo; y le propuse traspas&aacute;rselo, saltando de alegr&iacute;a al imaginar que por fin iba a tener mujer.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Aquello me libr&oacute; de un pesar, pues c&oacute;mo podr&iacute;a yo explicar aquello a mi novia y amistades al llegar a Teziutl&aacute;n. Aquella muchacha no conoc&iacute;a aseo, apenas hablaba &ldquo;castilla&rdquo;, tra&iacute;a puesto solo una especie de bata muy usada y sin ropa interior. El&nbsp; veterinario luego luego ech&oacute; a volar su imaginaci&oacute;n: La llevar&iacute;a a ciudad de M&eacute;xico donde ten&iacute;a una t&iacute;a due&ntilde;a de un taller en donde confeccionaban vestidos para novia y ah&iacute; la depositar&iacute;a para que aprendiera el oficio.&nbsp; Se regres&oacute; conmigo trayendo su preciosa carga y se quedaron esa noche en mi departamento, pues le di&oacute; pena llevarla al hotel donde viv&iacute;a, mientras le compraba ropa adecuada. Al d&iacute;a siguiente, me pidi&oacute; que lo llevase con sigilo, por las mismas razones, a tomar el autob&uacute;s a Perote. &Iacute;bamos en mi jeep, ella atr&aacute;s y nosotros en los asientos delanteros.&nbsp; Poco antes de llegar a nuestro destino, tuve que detenerme antes de cruzar la v&iacute;a y dar paso a un tren que se aproximaba, la muchacha se asust&oacute; con el ruido y como nunca hab&iacute;a visto un tren, mucho menos tan de cerca, se volvi&oacute; loca de terror y empez&oacute; a gritar y a ara&ntilde;arnos queriendo salirse del jeep. Cuando por fin llegamos a la estaci&oacute;n de autobuses, solo me rest&oacute; desearle MUCHA suerte a mi enamorado amigo.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pasaron muchos a&ntilde;os y esto se convirti&oacute; en un cuento de hadas. La muchacha fu&eacute; bien recibida, se adapt&oacute;, estudi&oacute; y aprendi&oacute; tanto el oficio, que a la muerte de la t&iacute;a, hered&oacute; el taller. Cuando se finiquit&oacute; la Comisi&oacute;n, mi amigo se fue a vivir a la ciudad de M&eacute;xico, donde se casaron y vivieron muy felices con sus dos hijos.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el pueblo, la vida segu&iacute;a sin mayores novedades. La gente, acostumbrada a mi presencia, me miraba ya como parte del mismo. En una ocasi&oacute;n, circulaba en el jeep cuando en la acera contraria de la calle ven&iacute;a el repartidor de telegramas, quien al verme, me grit&oacute;. Oye, aqu&iacute; te llevo un telegrama de tu mam&aacute;. Dice que est&aacute;n bien, que no te preocupes. En ese pueblo no pod&iacute;a haber secretos.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Una vez vi un caso que a&uacute;n me impacta. Conoc&iacute; a un sabio alem&aacute;n que viv&iacute;a en las orillas del pueblo. Con frecuencia le visitaba apreciando sus vastos y profundos conocimientos sobre la naturaleza y sus principios filos&oacute;ficos. Una eminencia. Sufr&iacute;a de un problema visual por el que no soportaba la luz que poco a poco le estaba dejando ciego, lo cual significaba un verdadera tragedia para quien tanto le&iacute;a y estudiaba.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una ocasi&oacute;n, arrib&oacute; al pueblo en su peregrinar por la regi&oacute;n, un cham&aacute;n muy renombrado,&nbsp;</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">quien ten&iacute;a muchos fieles seguidores convencidos de sus poderes curativos f&iacute;sicos y espirituales. Esa noche, visitaba a otro amigo cuando o&iacute;mos un gran alboroto en la calle. Al asomarnos, vimos que era una procesi&oacute;n muy concurrida acompa&ntilde;ando al cham&aacute;n a una ermita cercana. Iba custodiado por gente con antorchas entonando salmos. A uno de sus costados, le acompa&ntilde;aba aquel sabio y su esposa. Para mi, fu&eacute; un choque muy fuerte aquella escena. &iquest;C&oacute;mo es posible que alguien con esos conocimientos, pueda pensar que fuera de la ciencia logre encontrar la soluci&oacute;n a un problema f&iacute;sico?. &iquest;Qu&eacute; tan fuerte as&iacute; es su desesperaci&oacute;n por no perder la vista, que pueda acogerse a lo que se le presente?. &iquest;D&oacute;nde quedaron esos juicios basados en sus profundos estudios? &iquest;Es eso a lo que se llama F&Eacute;? En mi mente a&uacute;n se debate esa discusi&oacute;n. No hab&iacute;a pasado siquiera un a&ntilde;o, cuando aquel sabio muri&oacute;.&nbsp; Su esposa me dijo que de tristeza.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Meses m&aacute;s adelante, tuve otra duda. Por pl&aacute;tica con mi compa&ntilde;ero de trabajo, supe que en su tierra, Texas, hab&iacute;a un pueblo, Cuero, donde hac&iacute;an muy buenas botas. Con don Jes&uacute;s el zapatero conocido, me hab&iacute;an hecho unas hormas de madera, con las cuales me confeccion&oacute; algunos pares de zapatos exactamente a mi medida. As&iacute; que mand&eacute; las hormas a Cuero y recib&iacute; un par de botas tejanas muy elegantes con mis iniciales. Me las quitaba solo para ba&ntilde;arme. A los pocos meses, sus tacones se desgastaron y le ped&iacute; a don Jes&uacute;s que me los reparara. Al d&iacute;a siguiente me los devolvi&oacute; y volv&iacute; a calzarme mis botas favoritas. Para ese entonces, yo montaba con frecuencia y me gustaba bajarme saltando del caballo a&uacute;n corriendo y clavar los tacones de las botas en el pasto y parar al caballo con las riendas que no hab&iacute;a soltado. As&iacute; repet&iacute; la suerte, pero los tacones salieron volando ante el impacto, pues don Jes&uacute;s, por no estar familiarizado con ese tipo de calzado, solo hab&iacute;a utilizado cuatro peque&ntilde;os clavos para colocarlos. Tuve una luxaci&oacute;n muy severa y el pi&eacute; se me inflam&oacute; al grado de que no pude sacarlo y tuve que cortar la bota para lograrlo. As&iacute; termin&oacute; mi lujo. Me recomendaron ver a un sobador para que me ajustara el tobillo, a lo cual me negu&eacute;, pues alegaba que en pleno siglo veinte y la era at&oacute;mica, la medicina hab&iacute;a evolucionado bastante. As&iacute; que me puse en manos del doctor y durante quince d&iacute;as me daba terapia con rayos infrarrojos, pero la hinchaz&oacute;n no disminu&iacute;a. Tampoco el dolor ced&iacute;a. Hasta que por fin, un amigo me subi&oacute; a la fuerza en su coche y me llev&oacute; con un afamado sobador de la regi&oacute;n y despu&eacute;s de dos o tres tirones, sal&iacute; sin dolor y con los dos zapatos puestos. Entend&iacute; que por tratar la torcedura a la &ldquo;antiguita&rdquo;, el problema se hab&iacute;a solucionado r&aacute;pido.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ahora que menciono esta palabrita, record&eacute; que en una visita a un peque&ntilde;o rancho, le propon&iacute;a a su due&ntilde;o el recurrir al Banco de Esperma de la Secretar&iacute;a de Ganader&iacute;a y solicitar asistencia para mejorar la clase de su ganado por medio de la inseminaci&oacute;n artificial, lo cual, le expliqu&eacute; c&oacute;mo, usualmente&nbsp; ya se efectuaba y que era una pr&aacute;ctica tan generalizada que se aplicaba ya hasta en los humanos. Expres&oacute; su duda con mucho sarcasmo: No mi amigo, yo prefiero hacer mejor a toda ley a la &ldquo;antig&uuml;ita&rdquo;.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Durante ese tiempo, aprend&iacute; innumerables secretos que Natura nos ha puesto ante nuestros ojos durante toda la vida y no hemos sido capaces de comprenderlos. Por ejemplo, en el trabajo una vez tuvimos que auxiliar a otro distrito en la localizaci&oacute;n de ganado que ocultaban en algunas barrancas del Cofre de Perote, volc&aacute;n de 4,200 metros de altura. Era &eacute;poca de invierno, por lo que el &aacute;rea en las noches enfriaba hasta la congelaci&oacute;n. Una vez no alcanzamos a regresar a nuestra base y junto con nuestro gu&iacute;a, montamos un precario campamento consistente en una hoguera y nos metimos en nuestras bolsas de dormir a la intemperie, pues no tra&iacute;amos tienda de campa&ntilde;a. El gu&iacute;a solo usaba una cobija de lana no muy gruesa. Esa noche no pudimos dormir a pesar del forro aislante de las bolsas.&nbsp; Nuestro gu&iacute;a, dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente y en la ma&ntilde;ana le expresamos nuestra extra&ntilde;eza de c&oacute;mo pod&iacute;a resistir el fr&iacute;o con aquella ligera cobija. Nos explic&oacute; que para soportarlo, humedec&iacute;a la cara exterior de su cobija y al formarse hielo, &eacute;ste no dejaba escapar el calor de su cuerpo, formando una c&aacute;mara de vapor muy confortable.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Aprend&iacute; el juego de unos ni&ntilde;os en la cercana costa veracruzana, en donde hab&iacute;a hormigueros de una especie roja, grandes, feroces, cuya picadura causa hinchaz&oacute;n y fuerte ardor. Con cuidado entre sus dedos, aprisionaban aquellas hormigas y las depositaban en sus desnudos bracitos y mordi&eacute;ndose la punta de la lengua, produc&iacute;an una corriente el&eacute;ctrica en su cuerpo que hac&iacute;a saltar atarantadas al suelo a las susodichas hormigas. El juego consist&iacute;a en ver a qui&eacute;n le saltaban primero.</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;Pasaron muchos a&ntilde;os y en uno de mis viajes, debido a una huelga de pilotos de avi&oacute;n, qued&eacute; varado algunos d&iacute;as en Surinam,. En su capital, Paramaribo, desemboca el caudaloso r&iacute;o Surinam, en el cual, junto con otro turista, nos aventuramos navegando tierra adentro. Llegamos hasta una aldea de abor&iacute;genes en estado primitivo, con sus desnudos cuerpos pintados de rojo, inclusive su pelo, cubri&eacute;ndose solo el sexo con pieles semi-curtidas de animales cazados con flechas por ellos mismos, hablando un dialecto incomprensible, v&iacute;, con mucho asombro, que algunos de los ni&ntilde;os jugaban precisamente con las hormigas en aquel juego que hab&iacute;a visto varios a&ntilde;os antes en M&eacute;xico. Sigo pregunt&aacute;ndome: C&oacute;mo es posible que se transmitiese tal conocimiento a o desde aquella remota aldea perdida en la espesura de la selva?&nbsp; Chi lo sa?. Who knows?. SDS (Solo Dios Sabe).</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pasados algunos meses, en mi trabajo nos cambiaron de distrito, asign&aacute;ndome al estado de Michoac&aacute;n, con base en la poblaci&oacute;n de Zacapu, desde donde revisar&iacute;a la zona del Baj&iacute;o, abarcando parte de los estados de Michoac&aacute;n, Guanajuato y Jalisco.&nbsp; Gran despedida me tributaron en los diferentes sectores de Teziutl&aacute;n, sobre todo en el Club. Con mi novia, quedamos en que vendr&iacute;a a visitarla cuantas veces fuese posible.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Zacapu me encontr&eacute; con mi nuevo compa&ntilde;ero de trabajo, otro ranchero de Texas, quien padec&iacute;a alcoholismo, pero lo sobrellevaba sin causar problemas, casado, sin hijos. Su j&oacute;ven esposa, una bell&iacute;sima persona, tanto en apariencia como en car&aacute;cter. Rentamos un duplex, ocupando ellos la parte alta y yo la baja, la cual empec&eacute; a amueblar para cuando me casara. Mientras, hicimos un arreglo y tomaba mis alimentos con ellos. Sol&iacute;amos salir a pasear los tres, pues yo conoc&iacute;a muy bien el estado de Michoac&aacute;n, porque mi padre era originario de otro pueblo en el mismo estado y lo hab&iacute;amos recorrido varias veces.</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el trabajo, yo llevaba la batuta, mi compa&ntilde;ero se limitaba a acompa&ntilde;arme. Sal&iacute;amos en un jeep y parte de nuestro recorrido lo hac&iacute;amos a caballo.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cercana a este lugar, hubo en tiempos anteriores a la Revoluci&oacute;n, una hacienda, Cantabria, cuya cosecha de ma&iacute;z, en aquel tiempo, su venta produc&iacute;a tres millones de pesos, al grado de que para transportarla a la ciudad, se tuvo que construir un ferrocarril.&nbsp; Es una historia apasionante:</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Porfirio D&iacute;az, el dictador que gobern&oacute; M&eacute;xico por m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, entre sus muchos&nbsp; compadres, tuvo uno llamado &Iacute;&ntilde;igo Noriega, espa&ntilde;ol, con una visi&oacute;n muy amplia en irrigaci&oacute;n y canales. Este le propuso a D&iacute;az la desecaci&oacute;n de una gran ci&eacute;nega que se extend&iacute;a, sin ning&uacute;n provecho, varias hect&aacute;reas al lado de Zacapu. Lo que se le concedi&oacute; y al terminar su trabajo, en pago le premi&oacute; regal&aacute;ndole el casco de la misma, riqu&iacute;simas en humus y detritus vegetales, tan f&eacute;rtil, que su proporci&oacute;n era de que por cada kilo de ma&iacute;z que se sembrase, se recoger&iacute;an diez. Ya establecida la hacienda, se prohib&iacute;a fumar dentro de sus l&iacute;mites, pues a&uacute;n despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, si tiraban un cerillo o un cigarro encendido, el suelo empezaba a quemarse, desplaz&aacute;ndose una sombra negra en aquel terreno tan rico. Los ni&ntilde;os que viv&iacute;an cerca de este lugar, traveseaban con aquella tierra, arroj&aacute;ndose pu&ntilde;os de ella, la que al tocar la piel, produc&iacute;a una fuerte comez&oacute;n por su riqueza en sales minerales. A ese polvo le llamaban &ldquo;pica-pica&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Igualmente, obtuvo la concesi&oacute;n para desecar el lago de Chalco, con una superficie de diez mil hect&aacute;reas; dise&ntilde;&oacute; varios canales y sistemas de riego en el centro y norte de la Rep&uacute;blica.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Junto con su hermano Remigio, establecieron diversas empresas, acumulando una riqueza calculada en 40 millones de pesos, considerable capital en aquella &eacute;poca, siendo que cuando lleg&oacute; de Espa&ntilde;a, hab&iacute;a desempe&ntilde;ado trabajos laborales como cantinero, dependiente, vendedor de tabaco, etc.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Retomando el tema, el trabajo en Michoac&aacute;n fue m&aacute;s calmado, sin contratiempos, no como sucedi&oacute; en un principio.&nbsp; Ello me permit&iacute;a decidir mi futuro dentro de la Comisi&oacute;n, pues me ofrec&iacute;an permanecer hasta su total liquidaci&oacute;n, desarrollando trabajos administrativos.</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Esto lo consult&eacute; con mi novia en la primera vez que nos volvimos a ver. Cuando le comentaba de los arreglos que estaba haciendo en la casa, me dijo que su familia no quer&iacute;a que me la llevase a vivir lejos de ellos. Que deseaban tenernos cerca y para ello, me podr&iacute;an ubicar en cualquier puesto en el gobierno de la localidad, ofreci&eacute;ndome varias opciones. La influencia &nbsp; pol&iacute;tica de la familia era muy fuerte, por lo que no habr&iacute;a problema para colocarme.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Yo insist&iacute; en que pod&iacute;a valerme por mi mismo, que no pretend&iacute;a casarme para obtener un empleo y sobre todo, que deseaba casarme con ella, no con la familia, a la cual estimaba con respeto, pero si no hab&iacute;a vivido bajo la f&eacute;rula de la m&iacute;a, no quer&iacute;a vivir bajo de&nbsp; otra.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Fueron varias visitas y discusiones, sin poder llegar a un acuerdo. Ella, al final, acat&oacute; la imposici&oacute;n de la familia y la relaci&oacute;n se fue enfriando hasta que decidimos terminarla.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Aquel cambio suscit&oacute; otros, por lo que decid&iacute; no seguir en tierra firme y volver a mi trabajo en los barcos. Hab&iacute;a probado nuevas experiencias. En la Comisi&oacute;n me reiteraron el ofrecimiento para seguir hasta el final, pero mi resoluci&oacute;n ya estaba tomada y renunci&eacute;.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Antes de salir de Michoac&aacute;n, junto con otro de los inspectores gringos, con quien hab&iacute;a hecho buena amistad, pues estaba tan loco como yo, ideamos tomarnos unas vacaciones y a caballo, recorrimos durante casi dos meses, la zona del Baj&iacute;o, pase&aacute;ndonos de pueblo en pueblo&nbsp; durante las ferias que se celebran en honor del Santo Patrono de cada lugar, asistiendo a bailes, palenques, corridas de toros, etc.&nbsp; Salimos desde Zacapu y fuimos a dar hasta San Juan de los Lagos en Jalisco, donde vendimos los caballos y cada quien para su casa.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Los relatos que se describen en esta reminiscencia, duraron aproximadamente dos a&ntilde;os de mi vida. Si se me concede m&aacute;s tiempo, relatar&eacute; otras etapas que igual contienen sucesos&nbsp; caracter&iacute;sticos a mi manera de ser y actuar en la vida. Aqu&iacute; solo quise hacer constancia del cambio efectuado en todo un pueblo.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hasta la pr&oacute;xima</span></span><br /><span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor</span></span><br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Historias pueblerinas - Primera Parte]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-primera-parte]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-primera-parte#comments]]></comments><pubDate>Thu, 09 May 2024 14:43:24 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/historias-pueblerinas-primera-parte</guid><description><![CDATA[    Teziutlán, Puebla, Parque Central   Por H&eacute;ctor Vargas&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Aqu&iacute; no nada m&aacute;s se repite aquella vieja consigna:&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/mx15297966129660_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%">Teziutl&aacute;n, Puebla, Parque Central</div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><font color="#000000">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; </font><font color="#2a2a2a">Aqu&iacute; no nada m&aacute;s se repite aquella vieja consigna:</font></span><br /><font color="#2a2a2a"><span>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;PUEBLO CHICO, INFIERNO GRANDE,</span><br /><span>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Sospecho que aqu&iacute; se invent&oacute;.</span></font><br /><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Teziutl&aacute;n, una preciosa joya del estado de Puebla, M&eacute;xico, est&aacute; enclavada en el v&eacute;rtice de la sierra Madre Oriental, asentada en un peque&ntilde;o valle rodeado de agrestes monta&ntilde;as ba&ntilde;adas por tres&nbsp; r&iacute;os, adorn&aacute;ndole con una orograf&iacute;a espectacularmente arrobadora. El centro de la ciudad est&aacute; asentado en un terreno con declive, por lo que sus habitantes al encontrarse en la calle, se saludan pregunt&aacute;ndose: &iquest;Vas pa&rsquo; rriba o vas pa&rsquo;bajo?.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Adem&aacute;s, debido a su posici&oacute;n geogr&aacute;fica, recibe neblina por las tardes procedente del cercano Golfo de M&eacute;xico, producida por la evaporaci&oacute;n de sus aguas causada por el calor del d&iacute;a. Ello hace que sea un lugar libre de polvo. Su altitud rebasa los 6,500 pi&eacute;s sobre el nivel del mar, y tiene un 55% de humedad, por lo que llueve mucho durante el a&ntilde;o. Esta condici&oacute;n, le da una caracter&iacute;stica muy peculiar a sus habitantes, notoria en sumo grado en sus mujeres, quienes lucen un cutis terso y chapeteadas por la altura. Tal parece que la complexi&oacute;n de su piel asemeja la tersura de un durazno maduro.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A veces, es tan fuerte la arribaz&oacute;n de neblina, que la ciudad desde temprano en la tarde se envuelve en una bruma hasta la aparici&oacute;n de los primeros rayos del sol del nuevo d&iacute;a. Ha habido ocasiones, cuando se celebra por las tardes un partido de f&uacute;tbol, &eacute;ste se tenga que&nbsp; suspender, ya que se dan casos de que al portero de un equipo sin visi&oacute;n, ni siquiera al manch&oacute;n del penalty, de repente se le aparezca junto a &eacute;l, un jugador contrario con todo y bal&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Este clima reinante en la regi&oacute;n, favorece la siembra de &aacute;rboles frutales, tales como manzana, pera, ciruela, durazno, etc. Hay granjas donde se cultiva con esmero diversos tipos de estas frutas. Am&eacute;n de hortalizas con las verduras que Ud. se pueda imaginar.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El caser&iacute;o diseminado entre los cerros que circundan la ciudad, as&iacute; como la vegetaci&oacute;n reinante donde aparecen lotes tupidos de flores con una gama extensa de colorido, dan la impresi&oacute;n de que ese panorama nos evoca el traje de china poblana con sus lentejuelas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Esta ciudad fu&eacute; la cuna del General Manuel Avila Camacho, quien durante su gesti&oacute;n como Presidente de la Rep&uacute;blica, realiz&oacute; un sinf&iacute;n de mejoras, dot&aacute;ndole de carreteras, distribuci&oacute;n eficiente de agua potable, un magn&iacute;fico alumbrado, edificios p&uacute;blicos, calles encementadas, en fin, remoz&oacute; totalmente su antigua fachada. Como sol&iacute;a pasar algunos d&iacute;as en su finca cada vez que sus actividades se lo permit&iacute;an, mucha gente, funcionarios, empresarios, pol&iacute;ticos, visitantes extranjeros, invitados inclusive, acud&iacute;an a verle para presentar o finiquitar sus asuntos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ello hizo necesario el disponer de un lugar apropiado para recibir a gente de esa categor&iacute;a, as&iacute; que se construy&oacute; un lujoso hotel en el centro de la ciudad. Sus habitantes aprovecharon su bien surtida barra, convirti&eacute;ndola en el centro de reuni&oacute;n m&aacute;s concurrido. En una de sus paredes, colgaba un gran cuadro al &oacute;leo en donde el almirante Crist&oacute;bal Col&oacute;n, sentado en una bita en un muelle,&nbsp; su mirada estaba en direcci&oacute;n hacia la barra, como como tratando de averiguar en d&oacute;nde se encontraba en lo infinito del mar lo que hoy llamamos Am&eacute;rica. Alg&uacute;n guas&oacute;n, con agudo esp&iacute;ritu sat&iacute;rico, una vez peg&oacute; un papel donde se le&iacute;an los pensamientos que ocupaban la mente del marino al ver, supuestamente, a los que tomaban : &iquest; Y para esto descubr&iacute; Am&eacute;rica? &hellip;..!!&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el pueblo hab&iacute;a habitantes de varias nacionalidades, ocup&aacute;ndose de sus propios negocios o empleos, donde hab&iacute;a&nbsp; familias que pose&iacute;an f&aacute;bricas de ropa, establos lecheros, de cr&iacute;a de ganado vacuno, caballar, criaderos de borregos finos, piaras de cerdos finos, comercios de todas clase, l&iacute;neas camioneras de carga y pasaje, tres modestos hoteles y pocos restaurantes y varias fondas. Desde luego, hab&iacute;a dos o tres peluquer&iacute;as y un sal&oacute;n de belleza. En una de ellas, Chemo, el peluquero, sab&iacute;a la vida y milagros de cada uno de los habitantes. Otro con igual sabidur&iacute;a, era Don Pedro, el panadero de abolengo que surt&iacute;a el pan entre las familias de relieve. No podemos dejar de mencionar a don Jes&uacute;s, el zapatero m&aacute;s antiguo del pueblo, quien una vez recibi&oacute; un pedido por carta y en el sobre dec&iacute;a: &ldquo;Don Jes&uacute;s&nbsp; -&nbsp; Zapatero Conocido&nbsp; -&nbsp; Teziutl&aacute;n, Puebla&rdquo;. Segu&iacute;an los profesionales de la medicina, con consultorios y hospitales para todas las especialidades. Dos bufetes de abogados y un expendio de billetes de la Loter&iacute;a Nacional donde se vendi&oacute;, en el primer sorteo de esa clase, el premio mayor de un mill&oacute;n de pesos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Para el tama&ntilde;o de la ciudad, funcionaban solo tres expendios de licores. Hab&iacute;a un se&ntilde;or el cual elaboraba caseramente un exquisito vino de frutas. En una ocasi&oacute;n en que me lo recomendaron, fu&iacute; y compr&eacute; algunas como muestra, pues el fin de semana siguiente ir&iacute;a a la ciudad de M&eacute;xico donde ten&iacute;a un amigo due&ntilde;o de cabarets y pens&eacute; en ofrecerle ese sabroso vino. Mi amigo qued&oacute; muy complacido con su sabor y pidi&oacute; que le enviasen veinte cajas, pues quer&iacute;a repartirlas en sus varios negocios. Cuando regres&eacute;, fu&iacute; a ver al vinatero para darle la noticia con la cual iniciar&iacute;a un negocio m&aacute;s pr&oacute;spero. &ldquo;No, mi amigo, me dijo, a duras penas embotello unas veinte veces a la semana para venderla a mis cuates que desde hace a&ntilde;os me favorecen y cuando vienen a recogerlas, platico con ellos.&nbsp; Me dio la lecci&oacute;n de que no todo es por dinero, hay otro valores que dan mayor satisfacci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mi aparici&oacute;n en ese lugar fue, digamos, accidental. Me encontraba en ese entonces (l948), en la Capital de la Rep&uacute;blica gestionando mi contrataci&oacute;n en un buque-tanque de Pemex, cuando me top&eacute; con mi querido y excelente amigo el Dr. Veterinario Luis S&aacute;nchez Osuna, a quien no ve&iacute;a desde hac&iacute;a algunos a&ntilde;os. Era uno de los directivos de la Comisi&oacute;n M&eacute;xico-Americana para el combate contra la fiebre aftosa, flagelo que estaba asolando en aquella &eacute;poca a la ganader&iacute;a mexicana. Con el gusto de vernos, me inform&oacute; que estaba adscrito al distrito de Teziutl&aacute;n y me ofreci&oacute; empleo como Inspector de ganado, prometi&eacute;ndome su decidido apoyo. Por probar una experiencia diferente, acept&eacute; agradecido de buena gana.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mi trabajo consist&iacute;a en localizar, conjuntamente con el compa&ntilde;ero de la secci&oacute;n americana, las concentraciones de ganado susceptible de contraer la enfermedad y organizar la actuaci&oacute;n de las brigadas de vacunaci&oacute;n. En un jeep, recorr&iacute;amos determinados territorios de la zona.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En mi primer semana, me aloj&eacute; en el hotel y luego encontr&eacute; una casa de asistencia, regenteada por dos se&ntilde;oritas mayores, quienes hab&iacute;an disfrutado, en vida de sus padres, de una posici&oacute;n social y econ&oacute;mica envidiable, hasta que un hermano dilapid&oacute; la fortuna en los juegos de azar. Les qued&oacute; una residencia con varias rec&aacute;maras, piano en la sala, todo muy bien amueblado, al grado de que hasta los muebles de ba&ntilde;o fueron constru&iacute;dos con dise&ntilde;o propio y ah&iacute; iniciaron su negocio para sobrevivir.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Entre los hu&eacute;spedes, j&oacute;venes todos ellos, se encontraba un contador, el&nbsp; subgerente del banco, un oficinista y un entrenador de f&uacute;tbol. A mi me asignaron una rec&aacute;mara doble, donde tambi&eacute;n se alojaba un ingeniero quien trabajaba en una cercana mina de cobre y ven&iacute;a al pueblo solo en los fines de semana.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En mis primeras incursiones por el pueblo, no hab&iacute;a una never&iacute;a o cafeter&iacute;a donde encontrase a las muchachas locales. Por las tardes, se reun&iacute;an en una peque&ntilde;a librer&iacute;a donde su due&ntilde;a, una se&ntilde;ora ya grande, impart&iacute;a clases de costura y tejido a un reducido n&uacute;mero de ellas. En una ocasi&oacute;n me aventur&eacute; y entr&eacute; con el pretexto de comprar un libro. Ellas me miraban con disimulo, pero sonriendo. Cuando pregunt&eacute; por el libro,&ldquo;Pasi&oacute;n Salvaje&rdquo;, la due&ntilde;a airada me &nbsp; contest&oacute;: Aqu&iacute; no vendemos esa clase de libros. Se&ntilde;ora, le repliqu&eacute;, es la historia de un ni&ntilde;o perdido en la selva. Las muchachas soltaron una carcajada y la due&ntilde;a, turbada, me contest&oacute;: De todas maneras, no lo tenemos aqu&iacute;. Aquella presentaci&oacute;n me abri&oacute; las puertas para entablar conversaci&oacute;n con aquel grupito de muchachas, pues cada vez que nos encontr&aacute;bamos en la calle, el mero saludo se extend&iacute;a en una amigable pl&aacute;tica. (Jarrito nuevo, &iquest;d&oacute;nde te pondr&eacute;?).</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Les pregunt&eacute; qu&eacute; d&oacute;nde se reun&iacute;an y me contestaron que no ten&iacute;an un lugar donde pasar el tiempo. Tambi&eacute;n expres&eacute; mi extra&ntilde;eza de que fuesen tan pocas, cuatro o cinco,&nbsp; las que tomaban las clases en la librer&iacute;a. Me informaron que el pueblo estaba dividido y una mitad no se mezclaba con la otra. Averiguando aqu&iacute; y all&aacute;, me enter&eacute; de la causa de aquella divisi&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">No s&eacute; exactamente cu&aacute;ndo ni c&oacute;mo se inici&oacute; su desmedida afici&oacute;n al f&uacute;tbol, cuando me aparec&iacute; por esos lares, era ya una desenfrenada euforia.&nbsp; Resulta que por su apasionada afici&oacute;n al f&uacute;tbol, se hab&iacute;an formado dos equipos, cada uno de ellos patrocinado por seguidores, entre los due&ntilde;os de distintas empresas. Empezaron a contratar jugadores semi-profesionales, ofreci&eacute;ndoles a cambio empleos en sus negocios y uno de los equipos contrat&oacute; a un entrenador costarricense, &uacute;nico que recib&iacute;a paga directa por sus servicios. (El hu&eacute;sped en la casa de asistencia).&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una final de la liga donde participaban, adem&aacute;s de los dos equipos de Teziutl&aacute;n, otros de pueblos circunvecinos, resultaron finalistas precisamente los dos locales. En el juego final para dilucidar al campe&oacute;n de aquel torneo, los &aacute;nimos estaban bien caldeados y en una jugada muy discutible, el &aacute;rbitro marc&oacute; un penalti. Fue tanta la exaltaci&oacute;n del equipo sancionado y de sus seguidores, que al presidente del club derrotado, personaje prominente, querido y respetado&nbsp; en el pueblo, sufri&oacute;&nbsp; un infarto y ah&iacute; mismo expir&oacute;. El &aacute;rbitro tuvo que salir fuertemente&nbsp; resguardado por la polic&iacute;a, pues lo quer&iacute;an linchar ah&iacute; mismo. Y parte del p&uacute;blico atribuy&oacute; aquella muerte no nada m&aacute;s al aterrado &aacute;rbitro, sino a todo el equipo contrario junto con sus seguidores y hasta con los patrocinadores. Y el pueblo qued&oacute; definitivamente dividido. Si un cliente era miembro del club que patrocinaba a uno de los equipos y el due&ntilde;o del negocio era miembro del otro club, se absten&iacute;a de ir a comprar a ese lugar. Al grado de que si la mercanc&iacute;a que necesitaban no la ten&iacute;an en una tienda &ldquo;amiga&rdquo;, prefer&iacute;an ir a otra ciudad a comprarla. Esa nefasta separaci&oacute;n afect&oacute;, inclusive, a miembros de una misma familia.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">As&iacute; sigui&oacute; dicho feudo durante varios a&ntilde;os, hasta que llegu&eacute; de &ldquo;metiche&rdquo; a tratar de resolver el problema.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Antes del conflicto, las muchachas hab&iacute;an formado un club, &ldquo;Las Mostacillas&rdquo;, el cual se hab&iacute;a desmembrado por esa deserci&oacute;n. Les propuse rehacerlo y ponerlo en funciones otra vez. Empec&eacute; atray&eacute;ndome a las de mayor disposici&oacute;n, aunque fuesen del mismo bando, pero que no ten&iacute;an reticencia a que se integraran en un futuro con las muchachas de la otra mitad.</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Comenc&eacute; con celebrar reuniones para hacer nuestros planes, habiendo escogido un sal&oacute;n del Virreinal, aquel hotel elegante, pues a pesar de que algunas de ellas me hab&iacute;an ofrecido su casa, calculaba yo alguna desavenencia en las gentes adultas de dicha casa, que pudiesen mantener alg&uacute;n resabio a admitir gente de la otra mitad.&nbsp; O que invit&aacute;semos a muchachas no afines y no les diesen permiso de asistir a la casa de un contrario.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Nuestras primeras juntas se celebraron en petit-comit&eacute;, pues la mayor&iacute;a segu&iacute;a poniendo pretextos para asistir. De todas maneras, en dichas reuniones me eligieron Presidente del Club. Para no ser el &uacute;nico var&oacute;n en la mesa directiva, nombr&oacute; como tesorero al j&oacute;ven, muy entusiasta, pagador de la Federaci&oacute;n en aquel lugar y a otro querido amigo como secretario, a quien hab&iacute;a animado a abrir un negocio de cafeter&iacute;a, never&iacute;a y&nbsp; pasteler&iacute;a donde nos pudi&eacute;ramos reunir.&nbsp; Ni en mis sue&ntilde;os m&aacute;s psicod&eacute;licos hab&iacute;a imaginado que alg&uacute;n d&iacute;a iba a ocupar un cargo de esa naturaleza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Para aumentar el qu&oacute;rum de nuestras juntas, ide&eacute; un atractivo: En cada una de ellas efectuaba la rifa de un perfume o alg&uacute;n otro regalo novedoso. Eso &ldquo;jal&oacute;&rdquo; m&aacute;s asistencia. Cuando la concurrencia fu&eacute; mayor, rifaba una serenata. Muchas de esas muchachas no hab&iacute;an gozado esa experiencia y al poco tiempo, nuestras juntas resultaban abarrotadas por integrantes de las dos mitades antag&oacute;nicas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Discurr&iacute; realizar d&iacute;as de campo en alguna de las fincas que con mucho gusto nos accedieron. Entre ellas, estaba una hacienda rentada por la Comisi&oacute;n donde ten&iacute;a los caballos en que algunas veces ten&iacute;amos que montar para llegar a lugares escabrosos. Dicha hacienda ten&iacute;a una gran avenida bordeada de &aacute;rboles de nogal y una peque&ntilde;a presa. Su due&ntilde;o, una vez me regal&oacute; un pavo alimentado exclusivamente durante tres meses con nueces de castilla (walnuts). Una de las m&aacute;s exquisitas delicias que he comido. En esas reuniones, jug&aacute;bamos competencias de carreras enfundados en costales o amarrados uno de la pierna derecha con la izquierda de otra persona,&nbsp; Tambi&eacute;n organic&eacute;&nbsp; bailes peri&oacute;dicos en el hotel con orquestas que contrataba en la ciudad de M&eacute;xico. Todo un &eacute;xito, pues hab&iacute;a muchachas que jam&aacute;s hab&iacute;an asistido a un baile. Invit&eacute; a paseos, unos en bicicleta y otros a pi&eacute;, contando con el auxilio de patrulleros de la polic&iacute;a local, a cuyo jefe, persona muy amable, me lo hab&iacute;a ganado regal&aacute;ndole dos camisas nuevas de lana de las usadas por oficiales del ej&eacute;rcito de los Estados Unidos, a las cuales adorn&oacute; con m&aacute;s insignias que un mariscal.&nbsp; Tanto las apreciaba, que le pidi&oacute; a su esposa que cuando las lavase, usara un fino jab&oacute;n de tocador.&nbsp;<br /><br />Organic&eacute; una funci&oacute;n de teatro con la participaci&oacute;n de j&oacute;venes de ambos sexos. Entre mayores, concursos de canasta uruguaya muy de moda en ese entonces.&nbsp; Hasta una funci&oacute;n de box.&nbsp; Todo ello en beneficio de organismos asistenciales de la localidad.&nbsp; Siempre con llenos completos. No se me escapaba la celebraci&oacute;n de alg&uacute;n cumplea&ntilde;os, ya fuese de una de las socias o de sus padres, para reunirnos en alegre festejo.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Debido a ello, muchas familias dejaron atr&aacute;s sus rencores arcaicos y se empezaron a reunir entre sus adultos, pues ve&iacute;an al gusto con el que sus hijas congeniaban socialmente.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ante aquel cambio en la vida social del pueblo, el editor del &uacute;nico peri&oacute;dico semanal me invit&oacute; a colaborar. Inici&eacute; con una columna a la que titul&eacute; &ldquo;Fricass&eacute;e Social&rdquo; en la cual relataba todo lo relacionado con las socias del club, as&iacute; como entrevistas con personajes de la localidad. Ello despert&oacute; un inter&eacute;s inusitado que aument&oacute; la circulaci&oacute;n del referido peri&oacute;dico, pues quer&iacute;an enterarse de los chismes que se publicaban. El editor, feliz.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">No obstante, solo qued&oacute; una familia resentida por la p&eacute;rdida del familiar cercano. Aunque las dem&aacute;s permitieron de buena gana que sus hijas condescendieran con otras a quienes hab&iacute;an apartado, cambiando la actitud negativa sostenida durante tanto tiempo..&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Algunos los mis nuevos amigos, entre intrigados y enojados, protestaban cuando les informaba que iba a casa de &ldquo;fulanita&rdquo; porque me hab&iacute;a invitado a tomar un chocolate con galletas que hab&iacute;a horneado para la ocasi&oacute;n: &iquest;C&oacute;mo es posible que tu puedas meterte tan campante a la casa de cualquiera de las muchachas del pueblo, un reci&eacute;n llegado, si nosotros, que nuestras familias se conocen desde siempre, cuando nacimos y luego fuimos juntos a la escuela, no nos son permitidas esas libertades, &iquest;Por qu&eacute; t&uacute; s&iacute;?. Bueno, sencillamente porque yo me atrevo a hacerlo y ustedes no. El hecho es que soy bien recibido, tanto por ella como por sus familiares. Y a la salida, hasta me regalan las galletas sobrantes.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Recuerdo la vez que fu&iacute; a visitar a una de las m&aacute;s entusiastas animadoras del club, adem&aacute;s de ser una de las m&aacute;s guapas. Al tocar en su casa, sali&oacute; a abrir la puerta su pap&aacute;, un hombre fornido muy alto. Yo, muy natural y desparpajo, no me amedrent&eacute; y&nbsp; le salud&eacute; muy cordialmente, present&aacute;ndome y dici&eacute;ndole que ven&iacute;a a visitar a su hija. &nbsp; Not&eacute; su turbaci&oacute;n, vacil&oacute; un momento y luego muy serio, me invit&oacute; a pasar. Ya en la sala, su hija le habl&oacute; de m&iacute; y se despidi&oacute; moviendo la cabeza, dej&aacute;ndonos solos.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Tiempo despu&eacute;s, segu&iacute; frecuentando esa amistad y en una ocasi&oacute;n en que ya hasta jugaba ajedrez con &eacute;l, me confes&oacute; que la primera vez que nos vimos, le hab&iacute;a agarrado &ldquo;fuera de onda&rdquo;, pues nunca antes un desconocido se hab&iacute;a atrevido a buscar directamente a su hija.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Los noviazgos se manten&iacute;an al m&aacute;rgen de la supervisi&oacute;n familiar, aunque fuese notorio o se sospechara. Solo se permit&iacute;a la entrada a la casa hasta formalizar la relaci&oacute;n para casarse. Sus encuentros, mientras tanto,&nbsp; estaban controlados por el ojo avizor de de una chaperona.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando se hac&iacute;a p&uacute;blica la decisi&oacute;n del matrimonio, empezaban las fiestas de despedida a la solter&iacute;a, organizadas tanto por las amigas de la novia, como por las del novio. En la iglesia, se promulgaban las amonestaciones respectivas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando se realizaba el matrimonio, generalmente se acud&iacute;a al Juzgado Civil a firmar los documentos. En el caso de las familias pudientes, el Juez iba por las noches al domicilio de la novia, donde con gran pompa, las familias de ambos novios, sus padrinos e invitados, brindaban por la felicidad de los desposados.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al d&iacute;a siguiente, se efectuaba el enlace religioso, donde la contrayente, acompa&ntilde;ada de su familia y del brazo con su padre, sal&iacute;an a pi&eacute; de su domicilio caminando por el pueblo,&nbsp; no importando si estaba ubicado cerca o lejos, o el status social o econ&oacute;mico, con el completo y elegante atav&iacute;o caracter&iacute;stico en estos casos, debiendo dar una vuelta completa en el jard&iacute;n principal, previo a la ceremonia en la iglesia. Era una prueba irrefutable de que aquel casamiento se celebraba cumpliendo los requisitos tradicionales y la gente viese que todo estaba en &oacute;rden, evitando as&iacute; cualquier suspicacia o maledicencia.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una de tales celebraciones, al concluir la boda civil, los amigos del novio la siguieron por su cuenta y le jugaron una broma muy pesada. Se propuso un brindis personal entre el novio y cada uno de los amigos invitados. Huelga decir que el pobre novio &ldquo;agarr&oacute; una papalina&rdquo; de pron&oacute;stico reservado y sus amigotes lo fueron a acostar muy tomado. Aquellos traviesos, al ver el estado en que se encontraba, idearon el enyesarle una pierna y decirle al d&iacute;a siguiente que se hab&iacute;a ca&iacute;do debido a su borrachera. En la ma&ntilde;ana, le despertaron con hielo en la cabeza y varias tazas de caf&eacute; bien cargado. Le consiguieron un bast&oacute;n, y as&iacute;, &ldquo;crudo&rdquo;, contrito y cojeando, tuvo que caminar hasta la iglesia. Pero la bromita no par&oacute; ah&iacute;. &Eacute;ste ya hab&iacute;a hecho reservaciones para que terminando la boda, salir en avi&oacute;n por una semana a Acapulco. Al regresar a casa, despu&eacute;s de una decepcionante y catastr&oacute;fica luna de miel, alguien le revel&oacute; la verdad y durante varios d&iacute;as anduvo armado con un rifle buscando al culpable de aquella maldad. El tiempo aminor&oacute; el rencor, pero no el olvido.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mi amigo el Dr. S&aacute;nchez Osuna y otros veterinarios en las oficinas, con frecuencia ten&iacute;an que asistir a reuniones de trabajo en la ciudad de M&eacute;xico y me dejaban sus coches, permitiendo que yo aprovechara para pasear con las socias del club.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una ocasi&oacute;n, me facilitaron un coche para ir a Tampico a visitar a mis padres, a quienes no&nbsp; ve&iacute;a hac&iacute;a un buen rato. A mi vez, invit&eacute; a tres de mis amistades del pueblo para acompa&ntilde;arme. Uno de ellos, iba con mucha frecuencia a Teziutl&aacute;n a visitar al due&ntilde;o del caf&eacute;-never&iacute;a; era un jugador profesional de f&uacute;tbol del equipo Puebla, apodado La Pulga, debido a su corta estatura, iba sentado al frente, atr&aacute;s los dos teziutecos y yo manejando. Bajando&nbsp; y serpenteando por la sierra, al llegar cerca de un pueblo de la costa, el calor apretaba. El coche, aunque de modelo reciente, no ten&iacute;a aire acondicionado y al abrir la peque&ntilde;a tapa de la ventila que en aquellos tiempos se usaba para refrescar, imped&iacute;a la visi&oacute;n a La Pulga, quien a duras penas alcanzaba, estirando el cuello, a librar la altura del tablero del coche. &iexcl;Ya me tapaste la vista! Me grit&oacute;. Los dem&aacute;s soltamos la risa ante lo chaparro de nuestro acompa&ntilde;ante.&nbsp; En ese instante, pas&aacute;bamos al lado de un grupo de zopilotes quienes estaban devorando los restos de un burro muerto atropellado al lado del camino.&nbsp; Espantados, uno de ellos alz&oacute; el vuelo hacia el lado contrario de la carretera y se estrell&oacute; en el parabrisas de coche, ba&ntilde;&aacute;ndonos de cristales, plumas y sangre con una hediondez inmunda. En el pueblo, buscamos donde nos lavaran el coche y encontramos la reposici&oacute;n del parabrisas. Seguimos nuestro camino, que result&oacute; muy ameno e interesante para mis amigos teziutecos, quienes no conoc&iacute;an otro lugar fuera del estado de Puebla.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Poco tiempo despu&eacute;s, al regresar de un viaje de casi una semana por las zonas m&aacute;s alejadas del distrito, estaba yo saboreando un caf&eacute; en la pasteler&iacute;a, cuando un amigo del pueblo, al pasar me vi&oacute; por el escaparate y entr&oacute; a ponerme al corriente con las &uacute;ltimas noticias. Hab&iacute;a gran expectaci&oacute;n por saber qui&eacute;n ser&iacute;a el agraciado con un premio de cincuenta mil pesos en un sorteo de la Loter&iacute;a Nacional que hab&iacute;a ca&iacute;do en el pueblo. Ten&iacute;an casi ocho d&iacute;as busc&aacute;ndole y no se hab&iacute;a presentado a cobrarlo. Record&eacute; que yo hab&iacute;a comprado un billete antes de mi viaje y no me hab&iacute;a ocupado de ello. Tampoco lo not&eacute; al dar a lavar la ropa usada durante mi ausencia. Termin&eacute; mi caf&eacute; y me dirig&iacute; a la casa, en donde la sirvienta ya hab&iacute;a echado a remojar la ropa usada. Hurgando en ella, saqu&eacute; de la bolsa de un pantal&oacute;n un billete chorreando agua. Con suma delicadeza, lo extend&iacute; y la sirvienta me lo planch&oacute;, pues estaba muy arrugado y me fui a comprobar si era el premiado.&nbsp; Result&oacute; que s&iacute; y al rato ya todo el pueblo estaba enterado de ello. Me fu&iacute; al banco y se lo d&iacute; al gerente, otro buen amigo, para que lo cobrara y lo obtenido lo depositara en mi cuenta.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En la casa y en la calle, no paraban los pedig&uuml;e&ntilde;os de solicitar ayuda o tratar de venderme algo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Otro m&aacute;s de mis buenos amigos, un j&oacute;ven propietario del almac&eacute;n de abarrotes m&aacute;s importante&nbsp; del pueblo, quien tuvo que dejar sus estudios a la muerte inesperada de su padre, surt&iacute;a mercanc&iacute;a en las zonas aleda&ntilde;as y reci&eacute;n empez&oacute; a invertir en siembra de caf&eacute;, ranchos y ganado (Lleg&oacute; a ser el presidente nacional de la Comisi&oacute;n del Caf&eacute;). Ten&iacute;a dos hermanas, la menor, tom&oacute; los h&aacute;bitos de monja y la otra qued&oacute; atendiendo la casa, pues su madre hab&iacute;a muerto antes que el padre y adem&aacute;s, se ocupaba en varias organizaciones cat&oacute;licas de caridad.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Un d&iacute;a me propuso un plan disparatado: V&aacute;monos a Cuba. Ponemos cada uno la mitad de los gastos y nos pasamos una buena aventura. No fueron o&iacute;dos sordos los que oyeron aquello y en quince d&iacute;as &iacute;bamos ya en avi&oacute;n a Cubita la bella, pero antes pasamos dos d&iacute;as en Yucat&aacute;n visitando los sitios arqueol&oacute;gicos, pues el vuelo entonces no era directo. Llegando, recorrimos toda la isla, aunque la mayor parte la pasamos en la Habana, donde nos encontramos en la suite conjunta al c&oacute;mico mexicano Tin Tan y a su Carnal Marcelo, quienes estaban filmando una pel&iacute;cula con Rosita Fornes, la vedette de moda en el Tropicana. Alg&uacute;n empleado del hotel les inform&oacute; de sus vecinos, tambi&eacute;n mexicanos, y nos invitaron a las fiestas que celebran todas las noches. Despu&eacute;s de una semana, tuvimos que pedir fondos para poder regresar, pues nuestro presupuesto qued&oacute; corto.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ya de vuelta, en ese entonces hab&iacute;a puesto mis ojos en una de aquellas &ldquo;Mostacillas&rdquo;, una j&oacute;ven con mucho cari&ntilde;o a la vida, aspiraciones y respetuosa de sus ra&iacute;ces, era la sobrina preferida del general Avila Camacho. A mi compa&ntilde;ero de viaje, tambi&eacute;n le llenaba sus pupilas. Yo me ve&iacute;a en desventaja, pues &eacute;l pod&iacute;a ofrecerle mucho m&aacute;s que yo, pero en el amor no hay imposibles ni nada es seguro y al final, me dedic&oacute; mayor atenci&oacute;n, as&iacute; que con esa manifiesta preferencia, nos hicimos novios, lo que no caus&oacute; ning&uacute;n rompimiento en la amistad con mi amigo. Acept&oacute; t&aacute;citamente el cambio.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Un d&iacute;a, una de las due&ntilde;as de la casa de asistencia me pidi&oacute; que le ayudara con su hermano, quien se encontraba en la vil penuria y su familia sufr&iacute;a las consecuencias. Con mucho gusto me avoqu&eacute; al caso y consegu&iacute; trabajo en la Comisi&oacute;n como vacunador de ganado. Otros d&iacute;as despu&eacute;s, me confes&oacute; que ten&iacute;a problemas econ&oacute;micos y al rehusar el pr&eacute;stamo que de inmediato le ofrec&iacute;, me pidi&oacute; que mejor le adelantara la renta de tres meses y con eso resolver&iacute;a su problema. Ipso facto tuvo el adelanto. Cerca de un mes m&aacute;s tarde, no recuerdo exactamente qu&eacute; favor casero le ped&iacute;, donde no interven&iacute;a ning&uacute;n gasto, pero al ver que no me lo conced&iacute;a, le record&eacute; de mi petici&oacute;n y me contest&oacute; que estaba ocupada y que no ten&iacute;a tiempo por algo que le hab&iacute;a solicitado el tesorero del club, asiduo concurrente en la casa. Me doli&oacute; el no verme correspondido de la misma forma en que yo la trataba y le dije que me cambiar&iacute;a de casa, pero que lo que le hab&iacute;a adelantado, me lo pod&iacute;a pagar cuando pudiese, sin fijar fecha para ello. No lo acept&oacute; y no s&eacute; c&oacute;mo ni d&oacute;nde, consigui&oacute; el dinero y me lo devolvi&oacute; reci&eacute;n hab&iacute;a salido de su casa.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Rent&eacute; un departamento en el centro del pueblo, que se convirti&oacute; en el nuevo centro de reuni&oacute;n de mis cuates. Buen caf&eacute;, sabrosas botanas y barra libre.&nbsp;<br /><br />H&eacute;ctor Vargas</span></span><br />Enero, 2018&#8203;</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Impresiones cambiantes]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/impresiones-cambiantes7462664]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/impresiones-cambiantes7462664#comments]]></comments><pubDate>Thu, 23 Nov 2023 06:49:06 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/impresiones-cambiantes7462664</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasDe acuerdo con la edad y la experiencia adquirida durante el trayecto por la vida, la manera de reaccionar ante circunstancias y ambientes no experimentados anteriormente, adquiere un cambio notorio en su nivel de apreciaci&oacute;n, ya sea por la forma de medir la cuant&iacute;a de las consecuencias inherentes al compararlo con casos similares en el pasado, o bien, por la madurez de criterio adquirida por la edad. Ese cambio se modifica en las diferentes etapas de [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/cambio-de-impresiones_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas<br /><br /></font></strong><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">De acuerdo con la edad y la experiencia adquirida durante el trayecto por la vida, la manera de reaccionar ante circunstancias y ambientes no experimentados anteriormente, adquiere un cambio notorio en su nivel de apreciaci&oacute;n, ya sea por la forma de medir la cuant&iacute;a de las consecuencias inherentes al compararlo con casos similares en el pasado, o bien, por la madurez de criterio adquirida por la edad. Ese cambio se modifica en las diferentes etapas de nuestra existencia, imponiendo mayor o menor intensidad en su juicio. En algunas personas, hasta puede provocar una opci&oacute;n alternativa de positiva a negativa o viceversa.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Situaciones experimentadas en nuestra temprana juventud, ocasionan un impacto en nuestra mente, que las atesora indeleblemente en la memoria. Acciones, frases, sonidos, olores, sabores, visiones, sensaciones, etc., quedan grabadas como prototipos para ejercer comparaciones posteriores.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Desde luego el car&aacute;cter de cada persona influye en la valoraci&oacute;n de cada sucedido, as&iacute; como el entorno en que se desarrolle el hecho. (V&eacute;anse los agravantes influyentes y modificantes, tales como la alevos&iacute;a, ventaja o nocturnidad).</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Adem&aacute;s, la magnitud de la informaci&oacute;n que actualmente recibimos y la tendencia sensacionalista en que los medios nos la proporcionan, ha mermado nuestra capacidad de asombro al grado de considerar hechos trascendentes como sucesos cotidianos.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Repito el &ldquo;diagn&oacute;stico&rdquo; que me atribuyeron hace tiempo de padecer </span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">indignaci&oacute;n cr&oacute;nica</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">, al afectarme el ver una injusticia, pero resiento en mayor grado la indiferencia de la gente ante el mismo caso.</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el prop&oacute;sito de efectuar cualquier actividad, debemos considerar varios factores para su realizaci&oacute;n.&nbsp; Fundamentalmente, lo m&aacute;s valioso es la decisi&oacute;n de pretenderlo. Tantos proyectos se han visto frustrados ante la incuria por no intentarlos siquiera. Sea que se logre o no lo cometido, lo importante es tratar de hacerlo. Secundariamente, intervienen otros factores que eval&uacute;an el desarrollo del proyecto. Como ejemplo. tenemos el caso de las guerras p&iacute;rricas, en donde el triunfo caus&oacute; mayores da&ntilde;os que la derrota. En M&eacute;xico, esto se resume con un contundente dicho: &ldquo;Sali&oacute; m&aacute;s caro el caldo que las alb&oacute;ndigas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ante lo expuesto anteriormente, deber&iacute;amos considerar con mayor atenci&oacute;n lo que ocurra a nuestro alrededor. Ello nos proporcionar&aacute; una mejor comprensi&oacute;n para aplicar una acertada&nbsp; evaluaci&oacute;n del impacto en todo lo que nos suceda.&nbsp;</span></span><br /><span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas</span></span><strong></strong><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Lo cotidiano que pasa desapercibido]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/lo-cotidiano-que-pasa-desapercibido]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/lo-cotidiano-que-pasa-desapercibido#comments]]></comments><pubDate>Thu, 16 Nov 2023 04:43:17 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/lo-cotidiano-que-pasa-desapercibido</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasTengo una duda, aun cuando voy ya frisando suavemente al centenario, sigo teniendo esa curiosidad propia de un ni&ntilde;o que quiere saber el por qu&eacute; de todas las cosas. &iquest;Ser&aacute; que efectivamente soy una persona pragm&aacute;tica que no se contenta con tomar con displicente naturalidad todo lo que me rodea? Seguido me pregunto &iquest;Por qu&eacute; mi forma de pensar es diferente y no acepto las cosas tal y como se presentan?Uno de mis &iacute; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/captura-de-pantalla-2023-11-15-a-la-s-9-35-29-p-m_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Tengo una duda, aun cuando voy ya frisando suavemente al centenario, sigo teniendo esa curiosidad propia de un ni&ntilde;o que quiere saber el por qu&eacute; de todas las cosas. &iquest;Ser&aacute; que efectivamente soy una persona pragm&aacute;tica que no se contenta con tomar con displicente naturalidad todo lo que me rodea? Seguido me pregunto &iquest;Por qu&eacute; mi forma de pensar es diferente y no acepto las cosas tal y como se presentan?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Uno de mis &iacute;dolos favoritos es el neozeland&eacute;s Edmund Hillary, quien junto con el sherpa Tensing Norgay escalaron por primera vez la cumbre del&nbsp; Monte Everest el 29 de mayo de 1953. Cuando le preguntaron qu&eacute; le hab&iacute;a motivado a hacerlo, sencillamente contest&oacute;: &iexcl;&iexcl;&ldquo;Porque est&aacute; ah&iacute;&rdquo;!!&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Si me llega alg&uacute;n dolor de cabeza, primero quiero saber qu&eacute; es lo que lo est&aacute; causando, antes de tomar alg&uacute;n analg&eacute;sico que oculte alguna consecuencia, puesto que son varias las causas que lo pueden provocar.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hay personas que sospechan algo turbio cuando van al m&eacute;dico y &eacute;ste aconseja an&aacute;lisis o rayos equis para poder emitir un diagn&oacute;stico m&aacute;s seguro. A veces es demasiado tarde para evitar un mal que no se detect&oacute; a tiempo. Es gente que qued&oacute; rezagada por la costumbre del diagn&oacute;stico visual, que no todos los m&eacute;dicos lo practicaban con eficacia.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">He aqu&iacute; las inquietudes de un lego con la imperante necesidad de saber.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando volteo al cielo, me asalta la duda porque uno de los principios de la Filosof&iacute;a nos dice que&nbsp; &ldquo;Todo Tiene Un Principio y Un Fin&rdquo;&nbsp; Y yo me pregunto: D&oacute;nde nace y termina el Infinito?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando pienso en nuestros sentidos: Vista, O&iacute;do, Olfato, Sabor y Tacto, me pregunto: &iquest;C&oacute;mo act&uacute;an, c&oacute;mo se formaron las funciones cerebrales que realizan tal actividad?&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Durante siglos, la ciencia no hab&iacute;a tenido el desarrollo alcanzado en el presente gracias a la electr&oacute;nica, entre otros medios, se han logrado avances extraordinarios en una gran variedad de campos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">De entre todas esas incisivas preguntas, sobresale la fundamental:&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es la vida?</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Se ha descubierto que una c&eacute;lula, elemento primordial en la constituci&oacute;n de la existencia, a pesar de su &iacute;nfimo tama&ntilde;o, es todo un mundo&nbsp; donde se germina la Creaci&oacute;n. Ah&iacute; se integran todos los cromosomas que&nbsp; dar&aacute;n las caracter&iacute;sticas del Ser Humano, no nada m&aacute;s las f&iacute;sicas, como el color de la piel, estatura, color de ojos, etc. Sino lo m&aacute;s sorprendente, su car&aacute;cter. &iquest;Puede uno imaginarse c&oacute;mo se determina y efect&uacute;a tal selecci&oacute;n?&nbsp; &iquest;C&oacute;mo se escogen tales caracter&iacute;sticas? Se sabe que est&aacute;n conformadas en el DNA, pero c&oacute;mo llegaron ah&iacute;?&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El m&aacute;ximo integrante del cuerpo humano es el cerebro. La mir&iacute;ada de sus componentes conforman todo un Universo, donde una vasta interacci&oacute;n de energ&iacute;a y &aacute;cidos desarrollan las respectivas &oacute;rdenes para la ejecuci&oacute;n de todas las actividades tanto f&iacute;sicas como mentales. Es asombroso constatar c&oacute;mo se pueden realizar funciones conscientes e inconscientes al&nbsp; mismo tiempo. Como caminar pensando en algo diferente, por ejemplo, donde en una secci&oacute;n de mi cerebro se emana la orden a mis piernas de efectuar ese movimiento, mientras que otra secci&oacute;n se ocupa de activar las neuronas pertinentes para ejecutar la memoria o el an&aacute;lisis.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cada cabeza es un mundo, reza el refr&aacute;n. De la vida he aprendido dos lecciones torales que han determinado mi particular manera de ser: Tener conciencia de que todos somos diferentes. Ello me impide generalizar, tengo que juzgar individualmente. La otra, aceptar a todas las personas tal y como son. Dije a las personas, no a todos sus actos.&nbsp;<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Seguido oigo di&aacute;logos en que uno de los interlocutores r&eacute;plica ante alguna confesi&oacute;n del otro: &ldquo;Pues yo en tu lugar hubiese dicho o hecho esto o aquello&rdquo;. Sin saber a ciencia cierta en qu&eacute; circunstancias ocurrieron los hechos. Qu&eacute; tanto afectaba a la otra persona el asunto en cuesti&oacute;n y sin tomar en cuenta la diferencia de caracteres entre uno y otro, que nos hace reaccionar en forma distinta.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A&uacute;n cuando esta aseveraci&oacute;n establece que todas las personas somos diferentes, las culturas reinantes en diversas partes del mundo tienden a la generalizaci&oacute;n, desarrollando una tendencia conocida como la moda. Una parte de la masa poblacional, con una personalidad indefinida, trata de imitar los h&aacute;bitos o costumbres de personajes o lugares a los que ha escogido como modelo en su af&aacute;n de adoptar lo que de ellos les atrae.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">As&iacute; es como podemos ver ejemplos muy peculiares con mucho arraigo en extensas zonas del mundo. Tal y como el ceceo de los espa&ntilde;oles, no tanto por diferenciar la pronunciaci&oacute;n indistinta de las palabras con las letras &ldquo;c&rdquo; o la &ldquo;s&rdquo;. Sino por hablar igual que el rey Pedro de Castillo quien, seg&uacute;n la leyenda, padec&iacute;a un defecto de pronunciaci&oacute;n. Dicha costumbre prevalece hasta nuestros d&iacute;as.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">O como en Inglaterra, el usar pantalones bombachos para jugar al golf, impuesta por el pr&iacute;ncipe Eduardo VIII, dictador de la moda en el vestir en ese entonces.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">O en Francia, el uso de perfumes para ocultar los olores del cuerpo ante la falta de aseo corporal cotidiano.&nbsp; O las pelucas, por imitar a un soberano quien as&iacute; ocultaba su alopecia.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Del pitec&aacute;ntropo heredamos una tupida vellosidad en todo nuestro cuerpo. En las subsiguientes etapas de la Evoluci&oacute;n, fuimos perdi&eacute;ndola en mayor o menor grado, desapareciendo el vello en la cara y distintas partes del cuerpo humano. En una tendencia muy generalizada, los hombres empezaron a recortarse el pelo para diferenciarse de la cabellera larga en las mujeres.<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el siglo pasado, surgi&oacute; la moda de los jipis, dej&aacute;ndose los hombres el pelo largo y con menor intensidad un bigote con barba tipo &ldquo;candado&rdquo;. Igual sucede en la actualidad, en casi todo el mundo, las personas, mujeres principalmente, tienden a te&ntilde;irse el pelo sobre todo de color rubio. Los hombres, a no rasurarse dej&aacute;ndose una barba incipiente y a no peinarse. V&eacute;ase esta influencia en una gran mayor&iacute;a de personajes en el cine y la televisi&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Los psic&oacute;logos utilizan una prueba muy indicativa de la influencia de la cultura en los pueblos. A los pacientes se les pide que completen esta frase: Yo soy _________________ .<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La mayor&iacute;a de las personas de occidente, la terminan con un adjetivo, generalmente positivo, como por ejemplo: Yo soy activo. Yo estoy alegre. Etc. Etc. En cambio, las personas provenientes de Asia, la completan con un sustantivo, como por ejemplo, y</span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">o soy estudiante. Yo soy nieto. Etc. Etc. Ello demuestra lo que las diferentes culturas pueden implantar.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Se ha puesto Ud. a pensar qu&eacute; sucede cuando simplemente mueve una peque&ntilde;a palanca para prender o apagar una luz?&nbsp; &iquest;Se imagina todo lo que hay detr&aacute;s de ese sencillo movimiento?&nbsp; Los millones de cableado en alta y baja tensi&oacute;n,&nbsp; torres de suspensi&oacute;n, plantas generadoras at&oacute;micas o termoel&eacute;ctricas y dem&aacute;s equipo, as&iacute; como los millones de t&eacute;cnicos especializados&nbsp; para hacer funcionar todos esos sistemas. O el simple hecho de abrir y cerrar una llave de agua en su ba&ntilde;o o fregadero? Sin pensar en los millones de tuber&iacute;as, v&aacute;lvulas, conexiones, presas y tanques de almacenamiento, plantas purificadoras, equipos de bombeo, etc.,&nbsp; para que usted tenga agua al momento en que la necesita?&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Lo triste de todo lo anterior, es que a&uacute;n en muchos lugares del mundo la gente carece de electricidad y siguen usando derivados del petr&oacute;leo para alumbrarse y tienen que desplazarse, a veces hasta largas distancias, para conseguir el agua tan necesaria en nuestra vida.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Uno de los grandes temores del Ser Humano es lo desconocido. Desde los primeros pobladores, ten&iacute;an miedo al preguntarse si el Sol saldr&iacute;a nuevamente al d&iacute;a siguiente.&nbsp; Ese miedo y las ansias espirituales del individuo, fueron las motivaciones para el desarrollo de las religiones, en donde, ante la inseguridad de lo por venir, el acogerse a determinada forma de comportamiento, se obten&iacute;a la seguridad de bien estar y larga vida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Sigamos tratando de saber el por qu&eacute; de cada cosa; el por qu&eacute; sucede esto o aquello. Muchas veces, nosotros mismos lo motivamos y no nos damos cuenta . No vivamos dejando que las cosas sucedan al azar. Siempre pensemos primero en lo que pretendemos realizar. De esta manera, conoceremos mejor todo lo que nos rodea. Tambi&eacute;n, as&iacute; estaremos seguros que lo que hagamos, es realmente lo que queremos o necesitamos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas&nbsp; </span></span>&#8203;<br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Verdaderos mentirosos]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/verdaderos-mentirosos]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/verdaderos-mentirosos#comments]]></comments><pubDate>Thu, 09 Nov 2023 04:07:47 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/verdaderos-mentirosos</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasLa humanidad ha venido utilizando la mentira como subterfugio para la obtenci&oacute;n de un fin, ya&nbsp; sea para ocultar una verdad inc&oacute;moda, alcanzar un logro anhelado, paliar la crudeza de una tragedia, trastocar u ocultar una realidad, imputar una falsedad como venganza, incurrir en un agravio, armonizar la relaci&oacute;n social, implantar una falsa personalidad, etc.Nuestra existencia se desarrolla en una dicotom&iacute;a en la que deseamos tener no  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/220px-nuremberg-chronicles-f-60r-2.png?1699510231" alt="Picture" style="width:321;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La humanidad ha venido utilizando la mentira como subterfugio para la obtenci&oacute;n de un fin, ya&nbsp; sea para ocultar una verdad inc&oacute;moda, alcanzar un logro anhelado, paliar la crudeza de una tragedia, trastocar u ocultar una realidad, imputar una falsedad como venganza, incurrir en un agravio, armonizar la relaci&oacute;n social, implantar una falsa personalidad, etc.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Nuestra existencia se desarrolla en una dicotom&iacute;a en la que deseamos tener no solo una forma de vida, sino vivir mil. Por ello, es que el mentir es un h&aacute;bito impuesto en mayor o menor escala, para sobrellevar en armon&iacute;a nuestro comportamiento social ya que desde peque&ntilde;os nos han educado sobre la necesidad de mentir para no herir susceptibilidades. Pongamos un ejemplo: La madre, platicando&nbsp; con su peque&ntilde;a hija, le aconseja: &ldquo;Tu abuelita te trajo este regalo, que aunque no fue de tu agrado, d&aacute;le las gracias y por favor, dile que te gust&oacute; mucho para que no la desilusiones, pues te lo d&aacute; con mucho cari&ntilde;o&rdquo;. La ni&ntilde;a aprende que mentir no es una falta grave, aunque a&uacute;n no alcanza a medir sus consecuencias.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El desarrollo de su aplicaci&oacute;n puede ser muy elaborado, despu&eacute;s de considerar pros y contras, o su pr&aacute;ctica puede ser simult&aacute;nea y adictiva, convirti&eacute;ndose en una mitoman&iacute;a compulsiva, ya sea oral o presentada en forma visual, como en el caso de una pintura o escultura ap&oacute;crifa.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En estas facetas, la historia registra casos muy interesantes por los efectos ocasionados en&nbsp; la psiquis de todo un pueblo por la conmoci&oacute;n que pudiese provocar y los resultados obtenidos en sus diferentes niveles de alcance y penetraci&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Recuerdo a Orson Welles, difundiendo su mentira radial sobre una supuesta invasi&oacute;n de marcianos. O&nbsp; la nefasta y devastadora t&eacute;cnica de Joseph Goebbels, ministro de propaganda del nazismo, quien ejerc&iacute;a la m&aacute;xima de repetir mil veces una mentira y el pueblo la aceptaba como verdad. No olvido a los populistas como Mao, Am&iacute;n, Castro, Ch&aacute;vez, Maduro, Ortega, etc. quienes con depurada t&eacute;cnica han influenciado y sojuzgado la mente de toda una naci&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La Historia est&aacute; plagada de casos en que la verdad ha sido substituida por la mentira. La mixtificaci&oacute;n de hechos atribuidos a un personaje, lo puede transformar en h&eacute;roe o villano. Al descubrirse la verdad, hemos presenciado el derrumbe de estatuas erigidas en honor a quien no la merec&iacute;a. Lo mismo ocurre en las cr&oacute;nicas de los conquistadores. La narraci&oacute;n de los acontecimientos est&aacute; descrita unilateralmente. Se dice que la historia la escriben los vencedores. Los vencidos la expresan de manera muy diferente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">.&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El desarrollo cultural obtenido por el constante avance extraordinario de la tecnolog&iacute;a en todos sus campos, ha echado abajo infinidad de creencias admitidas como ciertas desde tiempos inmemoriales. Ahora se cuenta con tecnolog&iacute;a de punta, como el detector de mentiras y el pol&iacute;grafo digital. El primero, para detectar la tensi&oacute;n t&oacute;nica de la voz, donde se registran las alteraciones musculares emitidas por los humanos. El segundo, para analizar las reacciones fisiol&oacute;gicas de una persona, ante las preguntas espec&iacute;ficas que se le hagan.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">No debemos confundir la mentira con lo transmitido por tradici&oacute;n, como leyendas y mitos aceptados como verdades durante generaciones. La mentira, es un hecho consciente en quien la emite, seg&uacute;n sea su prop&oacute;sito. Las leyendas y mitos recibidos y aceptados, por difundirse tradicionalmente por los ancianos de las tribus, chamanes, maestros, eclesi&aacute;sticos, pol&iacute;ticos,</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">etc. gente con influencia sobre el ignorante, son la repetici&oacute;n de un hecho que se acepta como</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">verdadero aunque no sea veraz.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Tengo un ejemplo muy personal: Mi padre, ac&eacute;rrimo costumbrista, muri&oacute; debi&eacute;ndome cien pesos que perd&iacute; en una apuesta. Sol&iacute;a repetirnos, cada vez que se presentaba la ocasi&oacute;n, que el pescado blanco era originario exclusivamente del lago de P&aacute;tzcuaro Michoac&aacute;n. Yo, peque&ntilde;o ignorante, le cre&iacute;a a pi&eacute; juntillas. Un d&iacute;a, charlando entre un grupo de amigos, solt&eacute; aquella conseja y me la refutaron, ilustr&aacute;ndome de que hab&iacute;a muchos lugares donde se pod&iacute;a encontrar dicha clase de pescado. Yo, terco, apost&eacute; esa cantidad basado en lo dicho tan enf&aacute;ticamente por mi padre. Pedimos asesor&iacute;a para dilucidar el fallo a la Secretar&iacute;a de Pesca y nos enviaron una extensa lista de lugares donde se criaba dicha clase de pez. Me caus&oacute; mayor dolor el descubrir aquella falsedad, que el pago de los cien pesos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Existe tambi&eacute;n otra forma de mentir, cuando se origina en forma unipersonal, donde la mente del individuo se contagia de un prop&oacute;sito creado por &eacute;l mismo y desarrolla una creencia muy firme. Tal es el caso de la hipocondr&iacute;a.&nbsp; La persona adquiere los s&iacute;ntomas de la enfermedad elegida en su imaginaci&oacute;n y&nbsp; los padece.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En esta etapa encontramos casos ocasionados por complejos, sobre todo, creados por falta de atenci&oacute;n personal, baja autoestima o soledad. Gente que se entera sobre la enfermedad de alg&uacute;n personaje famoso y de inmediato se adjudica el mismo padecimiento, tanto para pretender igualarse al aludido, como para llamar la atenci&oacute;n de la cual carece.&nbsp;<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El mismo complejo afecta a otro tipo de persona, quien enfatiza la gravedad de su enfermedad, sobre el sufrimiento de los dem&aacute;s.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Recurro nuevamente a otro ejemplo familiar. Mi madre sufri&oacute;, en efecto, de varios padecimientos durante su existencia. Pero consideraba que ning&uacute;n otro hab&iacute;a sido de consecuencias tan cruentas como las por ella padecidas. Cuando alguien le confesaba que le afectaba alguna enfermedad, la que fuese, ella invariablemente contestaba: &ldquo;Qu&eacute; dir&eacute; yo:&nbsp;<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Yo estuve m&aacute;s grave que usted&rdquo;. No se dejaba ganar. En una ocasi&oacute;n, muri&oacute; una vecina y mi madre acudi&oacute; a los rosarios que se efectuaban en el velorio. A una persona hincada junto a ella,</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;le pregunt&oacute; en un susurro: &iquest;&rdquo;De qu&eacute; muri&oacute; fulanita&rdquo;?,&rdquo; De una peritonitis aguda&rdquo;. Mi madre,&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">con su consabida respuesta, le contest&oacute;: &ldquo;Pues ah&iacute; donde v&eacute;, yo estuve m&aacute;s grave que ella&rdquo;.</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;No se med&iacute;a.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Bueno, dejemos en paz a la familia y sigamos hablando del tema que nos ocupa.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Esta forma de mentira es la autosugesti&oacute;n, la cual puede dar resultados negativos o positivos, inclusive, ya que el poder de la mente puede obrar con mucha energ&iacute;a.&nbsp;</span></span><br /><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Tal es lo referente a personas que encomiendan el alivio de sus males al poder divino, donde se registran casos de petici&oacute;n de salud a la virgen o santo de su devoci&oacute;n. Si no la obtienen, ello causa una seria decepci&oacute;n por la desatenci&oacute;n a su ferviente ruego. Aunque se han constatado, seg&uacute;n testimonios, de&nbsp; que se ha evidenciado cl&iacute;nicamente una recuperaci&oacute;n en algunos casos esto constituye una excepci&oacute;n.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hay ejemplos en que la autosugesti&oacute;n es tan severa, que la mente queda invadida con las fantas&iacute;as creadas por el individuo, transform&aacute;ndose en lo que se denomina &ldquo;iluminaci&oacute;n&rdquo;,&nbsp;</span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">donde la obnubilaci&oacute;n se impone al razonamiento. La persona se torna psic&oacute;pata.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Se ha visto que la mentira es m&aacute;s recurrente en personas dedicadas a determinadas actividades, tales como los pol&iacute;ticos, los novelistas al recurrir a la ficci&oacute;n, donde destaca Jules Verne, quien en sus cr&oacute;nicas de viaje a la luna se apoya en c&aacute;lculos similares a los de la NASA, al indicar atinadamente la potencia requerida para eliminar la fuerza de gravedad y designar el lugar ideal para el lanzamiento de su nave, desde Cabo Ca&ntilde;averal en la Florida. Todo ello sin el apoyo de la computadora y laboratorios con t&eacute;cnicos especializados, creando un misterio a&uacute;n sin aclarar.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En la literatura tenemos una gran variedad de ejemplos, sobre todo con el uso de la met&aacute;fora, que han subsistido durante siglos, como la leyenda de Santa Claus, Caperucita Roja, Los Tres Cochinitos, Pinocho, Hadas y Ogros, entre tantos otros.&nbsp; En el cine, Walt Disney pr&oacute;digamente ha difundido infinidad de personajes ficticios. Ah&iacute; tambi&eacute;n les&nbsp; acompa&ntilde;an &iacute;dolos como Tarzan, Superman, El Hombre Ara&ntilde;a, Peter Pan, etc. O malvados, como Dr&aacute;cula, Frankenstein,&nbsp; incluyendo a Oscar Wilde, con su Retrato de Dorian Gray sobre el comportamiento humano.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En el &aacute;mbito familiar, una de las mentiras m&aacute;s frecuentes, es la ocasionada por el tab&uacute; sobre el sexo, la cual afortunadamente est&aacute; desapareciendo en tiempos actuales. Antes, era muy dif&iacute;cil el poder explicarle a los ni&ntilde;os el tema, debido, tanto a la falta de preparaci&oacute;n de los padres, como a las restricciones morales establecidas por las religiones. He aqu&iacute; un ejemplo muy significativo de lo sucedido en un caso real:</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una familia de clase media alta, en Reynosa, Tamaulipas, la esposa regresa a casa despu&eacute;s de dar a luz a un ni&ntilde;o en la vecina McAllen, Texas, seg&uacute;n costumbre muy arraigada en la zona fronteriza. La primog&eacute;nita, una ni&ntilde;a muy vivaracha, pregunta sobre el beb&eacute; reci&eacute;n llegado. La madre le inventa esta historia: &ldquo;Tu pap&aacute;, a quien le gustan las cosas bonitas, me llev&oacute; a McAllen y en el hospital escogi&oacute; al ni&ntilde;o m&aacute;s bonito que ah&iacute; hab&iacute;a nacido y me lo regal&oacute;&rdquo;.&nbsp; &ldquo;Y yo mam&aacute;, &iquest;c&oacute;mo nac&iacute;?&rdquo; La madre, queriendo enfatizar su belleza y lo dichosos que estaban con ella, le cuenta esta otra historia:&nbsp; &ldquo;Bueno, ya sabes como es tu pap&aacute;, siempre quiere lo mejor. Contigo fue un caso muy especial. Supo que la reina de Inglaterra hab&iacute;a tenido una ni&ntilde;a y se fue a Londres, se meti&oacute; como pudo al Palacio de Buckingham y se la rob&oacute;. R&aacute;pido se vino en un avi&oacute;n y te trajo hasta ac&aacute;. La ni&ntilde;a reaccion&oacute; ante aquello: &ldquo;&iquest;Quieres decir que mi pap&aacute; me quit&oacute; la oportunidad de ser princesa?&rdquo;.&nbsp; &iexcl;Qu&eacute; malo! Aquella ni&ntilde;a mantuvo un rec&oacute;ndito rencor hacia sus padres por el resto de su vida</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En la ejecuci&oacute;n de otras actividades, la vox populi adjudica una serie de an&eacute;cdotas, mof&aacute;ndose por supuestos alardes de los ejecutantes en sus acciones y habilidades. He aqu&iacute; algunas muestras jocosas:</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Aquel cazador, quien presum&iacute;a de haber atrapado una v&iacute;bora de 60 metros. Uno de los oyentes, asombrado, quiere cerciorarse de tal proeza y le pregunta: &ldquo;&iquest;De largo?&rdquo;. El cazador, d&aacute;ndose cuenta de que hab&iacute;a exagerado demasiado y vi&eacute;ndose en un aprieto, para darle veracidad a su haza&ntilde;a, contesta: &ldquo;Er&hellip; No, de ancho&rdquo;. Al querer componer su dicho, lo ech&oacute; por la borda.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Otro cazador, ne&oacute;fito, relataba que hab&iacute;a perdido su reloj de cuerda, un viejo regalo de su padre, cuando fue invitado por unos amigos a participar a la caza del venado. Contaba que una vez llegados al paraje adecuado, se le asign&oacute; un lugar tras unas rocas y le instruyeron esperar a que los venados, asustados por los caporales del rancho, pasaran cercanos en corrida y entonces pod&iacute;a escoger su presa. Pas&oacute; mucho tiempo y no aparecieron. Regres&oacute; sin haber disparado su rifle. Al llegar a casa, se di&oacute; cuenta de que su reloj se le hab&iacute;a extraviado en aquella fallida aventura. Al a&ntilde;o siguiente, le reiteraron la invitaci&oacute;n al mismo lugar. Se dedic&oacute; a buscar su reloj y con mucha suerte lo encontr&oacute; junto a un agujero cercano.&nbsp; Con enorme sorpresa, not&oacute; que el reloj marcaba la hora exacta en que lo encontr&oacute;, al comparar la hora con el nuevo de repuesto.&nbsp; Los oyentes le refutaron su dicho, ya que siendo el reloj de cuerda, como era posible que hubiese seguido funcionando durante un a&ntilde;o. Aqu&iacute; viene lo fabuloso del relato, explic&oacute;:&nbsp; Aquel agujero era el nido de una serpiente, y &eacute;sta, al salir a buscar comida, reptaba sobre el reloj, d&aacute;ndole cuerda a diario.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hemos visto c&oacute;mo la humanidad utiliza la mentira en distintas maneras y prop&oacute;sitos diferentes. El hecho es que la aplicamos con frecuencia y eso hace, sobre todo, cuando sabemos que no hay consecuencia, m&aacute;s f&aacute;cil su uso para establecer armon&iacute;a en nuestras relaciones familiares y sociales.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Es por ello que nuestra vida se rige por leyes que imponen la necesidad del establecimiento de un juicio para poder determinar si el acusado miente o dice la verdad. En la relaci&oacute;n familiar o social, si una persona dijese siempre la absoluta verdad, se ver&iacute;a en aprietos al expresar sus opiniones estrictamente personales sobre cualquier tema. Por ejemplo, a una pregunta si le invitaron a cenar: &ldquo;Mi esposa se esmer&oacute; en la cena, &iquest;Le gust&oacute;?. O la esposa, al regresar del sal&oacute;n de belleza: &ldquo;&iquest;Te gusta como me arreglaron el peinado?&rdquo;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Sigamos mintiendo para vivir en paz, esperando que no nos descubran, porque entonces, de seguro habr&aacute; guerra.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas&nbsp;&nbsp;</span></span><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Síndrome del avestruz]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/sindrome-del-avestruz]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/sindrome-del-avestruz#comments]]></comments><pubDate>Thu, 02 Nov 2023 05:27:41 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/sindrome-del-avestruz</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasCuando los medios, internet, radio, prensa, etc., me saludan con noticias dirigidas con un prop&oacute;sito imbuido de sensacionalismo, generalmente negativo, pues seg&uacute;n su c&oacute;digo:&ldquo;Es lo que vende&rdquo;, llega un momento en que preferir&iacute;a apagar aparatos o tirar el peri&oacute;dico, y optar por el silencio ante lo que se expone.&nbsp;Pero es imposible evitar el recibir noticias de una realidad como la que nos presentan. Actualmente, lo n [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/images_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cuando los medios, internet, radio, prensa, etc., me saludan con noticias dirigidas con un prop&oacute;sito imbuido de sensacionalismo, generalmente negativo, pues seg&uacute;n su c&oacute;digo:&ldquo;Es lo que vende&rdquo;, llega un momento en que preferir&iacute;a apagar aparatos o tirar el peri&oacute;dico, y optar por el silencio ante lo que se expone.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pero es imposible evitar el recibir noticias de una realidad como la que nos presentan. Actualmente, lo negativo campea en todos los &oacute;rdenes de nuestra vida, El porcentaje de noticias de &iacute;ndole positiva, es &iacute;nfimo, comparado con el resto. </span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Una aguja en el pajar.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ando ara&ntilde;ando los 94 a&ntilde;os, acarreo generoso men&uacute; de achaques, (Polvos de aquellos lodos),&nbsp; producto del desgaste f&iacute;sico natural por la edad. Hace tiempo mi ex diagnostic&oacute; que padezco de algo que denomin&oacute; como &ldquo;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">indignaci&oacute;n cr&oacute;nica</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&rdquo;, situaci&oacute;n que sigue vigente, ya que me sigue afectando el ver una injusticia, pero me indigna el constatar el evidente desd&eacute;n de la gente ante lo mismo. &iquest;Qu&eacute; es lo que me hace distinto?.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En la generalidad de las redes sociales, al difundirse una noticia, se aplica una manipulaci&oacute;n evidentemente sectaria, ya sea con el punto de vista muy particular del comunicador, o bien, omitiendo datos que invierten su veracidad, disminuyendo adem&aacute;s, el &eacute;nfasis de la noticia.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Otra lacra que altera la verdad, son los comunicados que emiten los gobiernos sobre la actuaci&oacute;n y disposiciones pol&iacute;ticas ejecutadas por los miembros de cada administraci&oacute;n, desde su c&uacute;pula hasta las capas secundarias. Algunos tan tendenciosos que chocan con la realidad.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ha sido costumbre inveterada de los presidentes, tanto de M&eacute;xico como de algunos otros pa&iacute;ses, de que al asumir al poder, colman a su pueblo natal de beneficios con una vasta cantidad de servicios p&uacute;blicos, mientras el resto carece de lo estricto. De lo que si hay abundancia, es hambre.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ello denota una visi&oacute;n muy reducida al alcance de sus propuestas, ya que, tanto en lo federal como en lo estatal, dichas autoridades han sido elegidas para dirigir el desarrollo de un pa&iacute;s en general, sin localismos privilegiados, de ninguna manera abandonando al resto de la poblaci&oacute;n. Se debe mirar m&aacute;s all&aacute; de las narices.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hablando de M&eacute;xico, es deplorable ver que los garrafales errores de un r&eacute;gimen saturado de corrupci&oacute;n e imposici&oacute;n de voluntades particulares, sigue presente en la administraci&oacute;n reci&eacute;n electa. Nada m&aacute;s veamos la constituci&oacute;n del nuevo congreso, donde se ufanan con su curul&nbsp; algunos miembros con antecedentes delictivos y con poca o sin ninguna preparaci&oacute;n para la responsabilidad que demanda el puesto. Igual, siguen incrustados sempiternos &ldquo;dinosaurios&rdquo;,&nbsp;</span></span><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">desde&ntilde;ando la repetida promesa de un cambio. &iquest;Ser&aacute; que no hay gente nueva preparada?. Me reh&uacute;so tan siquiera a suponerlo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">O&iacute;mos el c&uacute;mulo de promesas ofrecidas para obtener el ansiado voto, las cuales, se ven dif&iacute;ciles de alcanzar su logro con el equipo impuesto con ma&ntilde;a, que no fue elegido. Programas elaborados al vapor, sin un previo estudio acucioso dise&ntilde;ado por grupos de t&eacute;cnicos especializados en la materia, destinando cantidades fabulosas a distintos proyectos sin tener cabal conocimiento de las exiguas finanzas que deja el gobierno que se va. Esto, a causa de un sexenio pleno de derroche saturado de escandalosa corrupci&oacute;n e impunidad en todos los niveles. Para muestra, un bot&oacute;n: El caso del nuevo aeropuerto para la ciudad de M&eacute;xico. Despu&eacute;s de una &ldquo;consulta&rdquo; ama&ntilde;ada entre unos cuantos que no sab&iacute;an a ciencia cierta de qu&eacute; se trataba, optaron por cancelar las obras iniciadas en Texcoco y &ldquo;eligieron&rdquo; construirlo en Santa Luc&iacute;a. Para tal efecto, encargaron para dirigir tal proyecto a un ingeniero agr&oacute;nomo. Nada me extra&ntilde;ar&iacute;a, siguiendo el mismo criterio, que el m&eacute;dico de cabecera del futuro presidente pudiese ser un veterinario.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cosas veremos, Sancho, dijo Don Quijote ante lo nunca antes visto: C&oacute;mo es posible que una persona sin cargo oficial confirmado, pueda estar dictando &oacute;rdenes sin ton ni son, antes de tener la autoridad legal para ello. Y el actual presidente se quede callado ante el atropello.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Desgraciadamente, este panorama no es privativo de un solo pa&iacute;s. En distintos lugares del mundo las situaciones son ca&oacute;ticas, por igual o por distintas causas. Tenemos una hilera bastante larga de ejemplos recalcitrantes de varios pa&iacute;ses principalmente en Africa, Medio Oriente, Am&eacute;rica, desde el Norte, Centro y Sur, entre otros. No se puede omitir el mencionar los casos m&aacute;s atroces como los que asolan a Nicaragua y Venezuela.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El desmedido tr&aacute;fico de armas, unas veces con el sello de comercio y otras por contrabando, han desatado una violencia tan criminal que ya se ha convertido en una forma consuetudinaria de vivir en el terror y el hambre, marginando pueblos enteros a escapar en un &eacute;xodo, no migraci&oacute;n, como se quiere paliar en las noticias. A esto, agr&eacute;guesele la proliferaci&oacute;n de la insaciable demanda de drogas, donde los carteles han desatado una cruenta guerra por la supremac&iacute;a de mercados, al cobijo de una actitud indolente de quienes pueden y deben impedirla.&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Por lo anterior, dentro de mi se debate una fuerte emoci&oacute;n que me perturba, porque considerando que el aunar mi voz con la de algunos otros, no es suficiente para eliminar este atroz azote que implacable sigue flagel&aacute;ndonos; quisiera poder cubrir todos los hoyos que haya en la tierra, para que el avestruz no esconda su cabeza y juntos, todos, luchemos por recuperar el camino hacia un futuro digno de vivir.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; H&eacute;ctor Vargas.</span></span><br /><br />&#8203;<br /><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La máscara]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/la-mascara]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/la-mascara#comments]]></comments><pubDate>Thu, 26 Oct 2023 16:24:36 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/la-mascara</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasAlguna vez escrib&iacute; (&ldquo;Verdaderos Mentirosos&rdquo;):&nbsp; Nuestra existencia se desarrolla en una dicotom&iacute;a en la cual deseamos tener, no s&oacute;lo una forma de vida, sino vivir mil.&nbsp;Ello, y mi ferviente deseo de conocer m&aacute;s sobre el intr&iacute;nseco comportamiento humano, me han motivado a discernir sobre un tema, patente desde la aparici&oacute;n del homo-sapiens en la tierra, cuando &eacute;ste empez&oacute; a manifestar su aso [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/captura-de-pantalla-2023-10-26-a-la-s-9-34-36-a-m.png?1698338127" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Alguna vez escrib&iacute; (&ldquo;Verdaderos Mentirosos&rdquo;):&nbsp; </span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Nuestra existencia se desarrolla en una dicotom&iacute;a en la cual deseamos tener, no s&oacute;lo una forma de vida, sino vivir mil.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ello, y mi ferviente deseo de conocer m&aacute;s sobre el intr&iacute;nseco comportamiento humano, me han motivado a discernir sobre un tema, patente desde la aparici&oacute;n del homo-sapiens en la tierra, cuando &eacute;ste empez&oacute; a manifestar su asombro y curiosidad por el entorno en que empezaba a conocer, dejando huella de ello en las cuevas en donde se guarec&iacute;a, por medio de incipientes dibujos rupestres, donde expon&iacute;a en forma antropomorfa, las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes e impactantes, seg&uacute;n su visi&oacute;n, de personas y animales entre otros temas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Siglos despu&eacute;s, la humanidad conoci&oacute; la alfarer&iacute;a, horneando utensilios dom&eacute;sticos, tuber&iacute;a para manejo del agua y tejas para el techo de sus viviendas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Las culturas m&aacute;s avanzadas aprendieron a manejar los metales y con ellos, se inici&oacute; la escultura, esculpiendo con sus nuevas herramientas en materiales rocosos y met&aacute;licos, figuras humanas, animales y s&iacute;mbolos religiosos, principalmente, configuraciones que segu&iacute;an representando las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes del modelo. En ese desarrollo cultural, empezaron a confeccionar la m&aacute;scara, con diferentes prop&oacute;sitos, tratando de perpetuar su imagen, con la utilizaci&oacute;n de&nbsp; una gran variedad de materiales para su elaboraci&oacute;n, entre ellos, l&aacute;mina met&aacute;lica, aceites y pigmentos vegetales, barro, cuero, marfil, madera, j&iacute;cara, cerda y pelo.</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">De ese af&aacute;n de representar lo que se ve&iacute;a, evolucion&oacute; un arte pict&oacute;rico m&aacute;s sofisticado, donde el pintor plasma con diferentes t&eacute;cnicas, una imagen ya sea con visi&oacute;n id&eacute;ntica al modelo o paisaje que quiere perpetuar o bien, d&aacute;ndole la caracter&iacute;stica que le incita su arte creativo e inspiraci&oacute;n. En la pintura, tenemos el autorretrato y el retrato, donde se enfatiza exaltar el rasgo fison&oacute;mico sobresaliente del modelo. Como ejemplo tenemos el excepcional retrato de Mona Lisa, creado por Leonardo da Vinci, cuya expresi&oacute;n dada en su sonrisa jam&aacute;s ha podido ser igualada. Tambi&eacute;n tenemos el &ldquo;retrato hablado&rdquo;, utilizado para la identificaci&oacute;n de personas, sobre-poniendo los diferentes componentes similares a la cara del sujeto, hasta completar su rostro completo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Siguieron pasando los a&ntilde;os y lleg&oacute; la fotograf&iacute;a, donde se imprime la imagen virtual de lo que se est&aacute; enfocando. Desde luego, hay recursos en esta ciencia para exaltar las caracter&iacute;sticas sobresalientes en el enfoque del objetivo, como luz, distancia, color, etc.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Hemos hablado de las diversas etapas de la humanidad dentro de las cuales se inici&oacute;&nbsp; la creaci&oacute;n de la m&aacute;scara. Pasemos enseguida a indagar sus prop&oacute;sitos:&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Con mayor difusi&oacute;n que en otros lados, en los pa&iacute;ses componentes de Asia, &Aacute;frica y Am&eacute;rica en general, la m&aacute;scara ha tenido una repercusi&oacute;n ancestral preponderante como s&iacute;mbolo religioso y de identidad &eacute;tnica. Se le da una interpretaci&oacute;n objetiva al alma del individuo. Se considera&nbsp; que es el prototipo&nbsp; de su verdadera cara. Su raz&oacute;n fundamental.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Los rostros, en s&iacute;,&nbsp; tienden a ocultar o variar, seg&uacute;n su conveniencia, los prop&oacute;sitos y designios &iacute;ntimos de la persona. Las m&aacute;scaras demuestran subjetivamente mediante la magia del arte, la verdadera personalidad al enfatizar las caracter&iacute;sticas fison&oacute;micas sobresalientes del ser humano, con todas las vidas y muertes que conlleva en su existencia, porque de acuerdo a esa ansiada dicotom&iacute;a, todos pretendemos ser m&aacute;s de uno. (Al mal tiempo, buena cara, reza el refr&aacute;n). En cambio, la m&aacute;scara conserva un estatismo inalterable que prevalece en cualquier circunstancia o estado de &aacute;nimo.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En lo religioso, adquieren la calidad de iconos venerados. En la identidad &eacute;tnica, representada en efigies y totem-poles, son s&iacute;mbolos de una raza.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas&nbsp;</span></span><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Del brazo con Talía y Melpómene]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/del-brazo-con-talia-y-melpomene]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/del-brazo-con-talia-y-melpomene#comments]]></comments><pubDate>Thu, 19 Oct 2023 05:59:35 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/del-brazo-con-talia-y-melpomene</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasDespu&eacute;s de haber andado navegando durante casi tres a&ntilde;os por Polinesia, recogiendo copra&nbsp; cada tres meses y llev&aacute;ndola para su proceso a Honolulu en Hawaii, donde pas&aacute;bamos un mes d&aacute;ndole mantenimiento al barco, decid&iacute; hacer un giro y cambi&eacute; de escenario en un carguero de la United Fruit, con enorme dispendio en singladuras, recogiendo pl&aacute;tano,(banana), en los pa&iacute;ses ba&ntilde;ados por las aguas qu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/download.jpg?1697695232" alt="Picture" style="width:529;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Despu&eacute;s de haber andado navegando durante casi tres a&ntilde;os por Polinesia, recogiendo copra&nbsp; cada tres meses y llev&aacute;ndola para su proceso a Honolulu en Hawaii, donde pas&aacute;bamos un mes d&aacute;ndole mantenimiento al barco, decid&iacute; hacer un giro y cambi&eacute; de escenario en un carguero de la United Fruit, con enorme dispendio en singladuras, recogiendo pl&aacute;tano,(banana), en los pa&iacute;ses ba&ntilde;ados por las aguas que conforman el Caribe.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al a&ntilde;o y medio de aventurar por esos lares, la temporada de ciclones fue pr&oacute;diga y despu&eacute;s de sortear una media docena de ellos, nos refugiamos en Jamaica, pues el mal tiempo parec&iacute;a no tener fin. Ah&iacute; conoc&iacute; a un matrimonio, ya entrados en a&ntilde;os, due&ntilde;os de un peque&ntilde;o yate cuyo capit&aacute;n, habi&eacute;ndose aquerenciado tanto al ron como de una ardiente mulata, se les hab&iacute;a desaparecido ya por un par de semanas. Desesperados, buscaban la forma de regresar a su natal Boston, en los Estados Unidos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Sus ruegos fueron captados con avidez en mis o&iacute;dos, pues yo tambi&eacute;n ya estaba harto de andar navegando en un viejo barco de calderas con achaques de toda &iacute;ndole. Adem&aacute;s, mientras prepar&aacute;bamos los arreglos para el retorno, aquel matrimonio me acogi&oacute; con cari&ntilde;o y me ofrec&iacute;an irme a vivir con ellos, ya que no ten&iacute;an hijos. Yo les agradec&iacute; su generoso ofrecimiento, pero lo declin&eacute; en la forma m&aacute;s cort&eacute;s posible.&nbsp; Mi compromiso se redujo a llevarles hasta Tampico, en M&eacute;xico. Aceptaron, pues no hab&iacute;a otro candidato y durante el trayecto, una vez amainado el tiempo, no dejaron de repetir su ofrecimiento. A medio camino, nos enteramos de la formaci&oacute;n de otro cicl&oacute;n por esos rumbos y tuvimos que desviarnos al puerto de Veracruz, donde les recomend&eacute; a un amigo, quien pod&iacute;a llevarles seguros hasta su destino final. Con l&aacute;grimas, nos despedimos dese&aacute;ndonos buena suerte.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En ese lugar, pas&eacute; una semana cavilando sobre mi futuro y llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de quedarme en tierra firme, pues ya hab&iacute;an transcurrido varios a&ntilde;os de m&uacute;ltiples aventuras, por lo que emprend&iacute; el viaje a la ciudad de M&eacute;xico, por tener la m&aacute;s importante concentraci&oacute;n de actividad industrial y por ende, de oportunidad de trabajo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Me aloj&eacute; en una casa de hu&eacute;spedes regentada por una se&ntilde;ora originaria de Mississippi, rent&aacute;ndole una habitaci&oacute;n. Ah&iacute; me proporcionaban alimento y lavado de ropa. Estaba situada cerca de la estaci&oacute;n de radio XEW, muy famosa en ese tiempo, (1955). El resto de los hu&eacute;spedes eran m&uacute;sicos o cantantes. En las noches, se organizaban alegres tertulias amenizadas con las habilidades musicales de los hu&eacute;spedes.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pas&eacute; varios d&iacute;as contestando ofrecimientos de trabajo publicados en los diarios, acudiendo a entrevistas sin concretar ninguna. Hasta que un d&iacute;a, una solicitud llam&oacute; mi atenci&oacute;n: &ldquo;Se solicita ayudante para nuestro gerente general&rdquo;. Contest&eacute; con igual laconismo: &rdquo;Yo soy ese&rdquo;. Esto despert&oacute; id&eacute;ntico inter&eacute;s y pronto me llamaron. Despu&eacute;s de un largo interrogatorio con varios ejecutivos, llegamos a la parte econ&oacute;mica sobre el sueldo y adelant&aacute;ndome les dije: &ldquo;En vista de que no nos conocemos, les propongo un plazo de tres meses recibiendo lo necesario para cubrir &uacute;nicamente los gastos de mi estad&iacute;a. Si al t&eacute;rmino de ese plazo ustedes consideran que yo no soy lo suficientemente apto para el puesto, desde ahora les firmo mi renuncia anticipada sin ninguna responsabilidad adicional para ustedes. Si en cambio, constatan que result&oacute; capaz de desarrollar el puesto con eficiencia, entonces podr&iacute;amos hablar de mi sueldo&rdquo;.&nbsp; Acogieron con benepl&aacute;cito tal sugerencia y aceptaron. Dur&eacute; seis a&ntilde;os con ellos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La firma representaba varias f&aacute;bricas americanas de herramientas, partes automotrices y a una inglesa, fabricante de cables de acero. Al poco tiempo, animaron a &eacute;sta &uuml;ltima a establecer la fabricaci&oacute;n de sus productos en M&eacute;xico. Igualmente, fundaron otra empresa para manufacturar equipos destinados a la industria petrolera. El gerente se ocupaba de estos negocios, yo me qued&eacute; con la carga de las representaciones y la distribuci&oacute;n del cable de acero.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mi trabajo consist&iacute;a en atender clientes, hacer pedidos, embarques, aprobar cr&eacute;ditos, cobranza, contrataci&oacute;n de personal, visitar las instalaciones de la f&aacute;brica para ver lo que se necesitase, atender concursos del gobierno, etc. Los s&aacute;bados, ir a pagar a los obreros de la f&aacute;brica. Mi tiempo lo divid&iacute;a entre lo anterior y por las noches ir a la oficina y dictar a mi secretaria correo y &oacute;rdenes en la grabadora y firmar los documentos y correos pendientes, qued&aacute;ndome muy poco tiempo para mis actividades personales. Los domingos eran libres.<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Afortunadamente, un d&iacute;a me top&eacute; con una antigua novia de mi juventud, la cual se hab&iacute;a convertido en actriz de teatro y ten&iacute;a funciones que terminaban tarde. Yo la esperaba y luego nos &iacute;bamos a cenar o a bailar, si no est&aacute;bamos muy cansados.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En ese entonces, hab&iacute;a notado que mi voz en la grabadora era mon&oacute;tona, careciendo de modulaci&oacute;n. Se lo confes&eacute; a mi amiga, quien me recomend&oacute; a una doctora en fon&eacute;tica, famosa en el medio art&iacute;stico, para que corrigiese mi tonalidad. Acept&eacute; y desde luego not&eacute; los cambios de mejor&iacute;a en mi discurso. Desafortunadamente, para m&iacute;, dos meses m&aacute;s tarde, dicha doctora se fue a especializar a Espa&ntilde;a y me qued&eacute; con ganas de aprender m&aacute;s. Busqu&eacute; ayuda por otros lados y me recomendaron a un director de teatro que daba clases de actuaci&oacute;n y fon&eacute;tica en el Instituto Franc&eacute;s de Am&eacute;rica Latina. Me reserv&eacute; un tiempo dos veces a la semana y segu&iacute; mi curso ante el &eacute;xito alcanzado hasta entonces. Ah&iacute;, hice amistad con varias muchachas aspirantes al estrellato. <br /><br />En una ocasi&oacute;n, mientras esperaba a que una de ellas terminase el ensayo de una escena, falt&oacute; el gal&aacute;n y me pidieron que les ayudara tomando su lugar. Le&iacute; los parlamentos que indicaba el gui&oacute;n y el director me felicit&oacute; por mi actuaci&oacute;n, tanto que me invit&oacute; a participar en una pr&oacute;xima telenovela que iniciaba el canal 2, para la empresa Caf&eacute; Oro, lo cual acept&eacute; gustoso y entusiasmado.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al finalizar las clases, nos reun&iacute;amos todo el grupo y charl&aacute;bamos en alg&uacute;n caf&eacute; cercano. Nos acompa&ntilde;aba una muchacha italiana que estudiaba Historia del Arte en el mismo Instituto.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pasaron algunas semanas y la experiencia en la actuaci&oacute;n result&oacute; muy divertida e interesante. En una ocasi&oacute;n, la telenovela en turno se intitulaba &ldquo;Misterios en Shanghai&rdquo; y mi papel requer&iacute;a la apariencia de un oriental. En la sala de maquillaje, Fraustita, la encargada, se afanaba tratando de cubrir mis espesas cejas y darle a mis ojos el aspecto adecuado. En el sill&oacute;n adyacente al m&iacute;o, estaba la actr&iacute;z Andrea Palma recibiendo tratamiento. Al ver los apuros de Fraustita, le sugiri&oacute;: &ldquo;Si no puedes taparle las cejas, ras&uacute;reselas&rdquo;.&nbsp; Yo pegu&eacute; un grito, pues por mi mente pas&oacute; la idea de las burlas de que ser&iacute;a objeto si me presentaba en la f&aacute;brica con las cejas pintadas. Hubo que cambiar el rodaje (travelin zoom) y cancelar los acercamientos (close-ups).</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En otra ocasi&oacute;n, ten&iacute;amos llamado para escenas en exterior, a bordo de un troleb&uacute;s, lo cual impon&iacute;a empezar hasta la una de la ma&ntilde;ana en que este servicio dejaba de funcionar al p&uacute;blico.&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Invit&eacute; a acompa&ntilde;arme en este evento a aquella muchacha italiana. Fuimos a un concierto en Bellas Artes, luego a cenar y por &uacute;ltimo al rodaje. Al d&iacute;a siguiente, salimos a Tampico a casarnos.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Las telenovelas cambiaron de patrocinador y director, raz&oacute;n por la cual yo consider&eacute; oportuno tambi&eacute;n retirarme, ya que mi vida de casado, los ensayos, pruebas de vestuario, etc., ocupaban mucho de mi tiempo. Pero me qued&eacute; con el &ldquo;gusanito&rdquo; de la actuaci&oacute;n, para lo cual, decid&iacute;, junto con mi esposa, tomar clases y escogimos al famoso director japon&eacute;s Seki Sano, con quien hab&iacute;an estudiado la mayor&iacute;a de los artistas en M&eacute;xico, tanto de teatro como de cine.&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Fue una experiencia muy peculiar, ya que Seki Sano, entre sus m&uacute;ltiples aventuras por el mundo, hab&iacute;a sido tambi&eacute;n marino, eso y nuestra afinidad de caracteres, desarroll&oacute; una amistad que dur&oacute; cuatro a&ntilde;os, hasta su muerte. Durante los cursos, conoc&iacute; a mucha gente del medio, destacando entre ellas a Amalia Hern&aacute;ndez, fundadora del Ballet Folkl&oacute;rico, quien seguido me invitaba a su nueva y original casa en una ca&ntilde;ada de Palo Alto, suburbio situado a la salida de la carretera a Toluca. Recuerdo tambi&eacute;n a Oscar Ch&aacute;vez, quien en ese entonces no descubr&iacute;a su afici&oacute;n a la canci&oacute;n de protesta. En fin, una gran mayor&iacute;a desfil&oacute; por esas clases.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Dichas clases estaban basadas en el sistema de Teatro de Vivencia, creado por el maestro ruso&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Konstantin Stanislavski, quien argumentaba que la actuaci&oacute;n deber&iacute;a transmitir el sentimiento dominante en cada acci&oacute;n, representada antes solo por movimientos f&iacute;sicos y orales (como por ejemplo: Para representar el estar enamorado, hab&iacute;a que decirlo poniendo las manos en el coraz&oacute;n. Para expresar dolor, llevarse el antebrazo a la frente y emitir voz quejumbrosa, etc.&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Seki Sano estudi&oacute; directamente en Rusia con el maestro Stanislavski.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Uno de los ejercicios favorito en clase avanzada, era la actuaci&oacute;n de la siguiente escena: Una pareja de j&oacute;venes, se va de viaje de bodas a Acapulco. Ella, plena de salud. &Eacute;l, con un coraz&oacute;n d&eacute;bil, afecci&oacute;n que padece desde peque&ntilde;o. Llegan al hotel y lo primero que hacen es ir a darse un chapuz&oacute;n al mar. Jugando en la playa, ella le sorprende d&aacute;ndole un empuj&oacute;n al agua,mientras &eacute;l, distra&iacute;do, contemplaba el paisaje. Por aquella broma, cae desmayado. La j&oacute;ven, llama inmediatamente una ambulancia y le llevan al hospital, donde le diagnostican un severo s&iacute;ncope card&iacute;aco. La luna de miel se interrumpe. Le indican que ah&iacute; carecen de los equipos id&oacute;neos para atenderle y que lo preferible es llevarle a la ciudad de M&eacute;xico. Rauda, la j&oacute;ven contrata una ambulancia con param&eacute;dicos, pues es necesario constatar el desarrollo del s&iacute;ncope por el cambio atmosf&eacute;rico al ir subiendo las monta&ntilde;as, ya que estaban a nivel del mar.&nbsp; A medio camino, en Cuernavaca, la salud del enfermo se empeora y le aconsejan dejarlo reposar para que recupere la estabilidad, ya que cualquier ruido, inclusive, le puede afectar gravemente. La j&oacute;ven renta una casita en las afueras de la ciudad, para mayor tranquilidad ambiental, donde a &eacute;l lo acuestan, d&aacute;ndole auxilio con un tanque de oxigeno. La casa no tiene tel&eacute;fono. Afuera, junto a la puerta, le dejan otro tanque de reserva. Pasan dos d&iacute;as, la angustia de verle en ese estado y sentirse culpable de lo ocasionado, hacen que ella no se separe de su lado, sin dormir ni casi comer, vigilando el man&oacute;metro del tanque de ox&iacute;geno para reponerlo cuando fuese necesario. Al amanecer del tercer d&iacute;a, ella, agotada, por fin se duerme. De repente, despierta y al ver que el man&oacute;metro marca O, no sabe en ese momento de angustia cu&aacute;nto tiempo permaneci&oacute; dormida ni cu&aacute;nto hace que el ox&iacute;geno se agot&oacute;, por lo que corre a traer el tanque de repuesto. Al tratar de regresar con el tanque, se encuentra con que la puerta se cerraba autom&aacute;ticamente con seguro y no la puede abrir. Tampoco puede romper los cristales de una ventana porque el ruido le provocar&iacute;a la muerte al enfermo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Al llegar hasta este punto, el maestro ped&iacute;a que termin&aacute;ramos la escena, seg&uacute;n el sentir de cada quien.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Isabela Corona, quien despu&eacute;s se convertir&iacute;a en una de las mejores actrices de car&aacute;cter, la termin&oacute; as&iacute;: Ante su impotencia, llorando cay&oacute; de hinojos abrazada al tanque. Y as&iacute; permaneci&oacute;.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Yo, confiando en mi fuerza f&iacute;sica, pugnaba desesperado por abrir la cerradura. Me ocasion&oacute; serios raspones en mis manos al pretender dar vuelta a una manija imaginaria, tratando de&nbsp; hacer ceder el seguro, causando que manchase con mi sangre la pared del sal&oacute;n de clase.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Ambas actuaciones, las mencionaba a sus alumnos, como ejemplo de c&oacute;mo se hab&iacute;a&nbsp; interpretado al personaje, de acuerdo al car&aacute;cter de ambos. Aquellas manchas de sangre, no las quiso tapar con pintura nueva.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Mi esposa tuvo que dejar de asistir por lo avanzado de su primer embarazo y por la&nbsp; conveniencia de tomar cursos de adiestramiento para madres primerizas. Mientras, Seki Sano sol&iacute;a invitarme, despu&eacute;s de clase, a observar funciones de teatro o pel&iacute;culas interesantes, para analizar los diferentes componentes que intervienen. A &eacute;l le debo, hasta la fecha, el no ir a ver una pel&iacute;cula o una obra de teatro como simple distracci&oacute;n, sino a examinar la actuaci&oacute;n, direcci&oacute;n, argumento, edici&oacute;n, etc.&nbsp; Remat&aacute;bamos con una cena, generalmente en casa, donde la sobremesa se alargaba con amena charla.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">No obstante el largo tiempo transcurrido, el recuerdo de aquellas personas y vivencias sigue siendo no nada m&aacute;s vigente, sino muy amable, que cuando las rememoro, traen consigo la gran satisfacci&oacute;n de haber podido convivir con ellas.<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas</span></span><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Inditos y almas analfabetas]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/inditos-y-almas-analfabetas]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/inditos-y-almas-analfabetas#comments]]></comments><pubDate>Thu, 12 Oct 2023 04:38:51 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/inditos-y-almas-analfabetas</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasReteniendo estos temas, acuden a mi memoria ejemplos que demuestran que mis queridos abor&iacute;genes tienen una capacidad asombrosa para resumir en unas cuantas palabras, toda una extensa ret&oacute;rica para explicar, con denodada fuerza, la total profundidad de un sentimiento:&nbsp;&nbsp;En una noche de plenilunio, sentados a la orilla del arroyo cantar&iacute;n que alegre brincotea por su rancho, Pancho y Lupita contemplan extasiados un cielo de zafir tachonea [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/captura-de-pantalla-2023-10-11-a-la-s-9-41-48-p-m.png?1697085777" alt="Picture" style="width:350;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Reteniendo estos temas, acuden a mi memoria ejemplos que demuestran que mis queridos abor&iacute;genes tienen una capacidad asombrosa para resumir en unas cuantas palabras, toda una extensa ret&oacute;rica para explicar, con denodada fuerza, la total profundidad de un sentimiento:&nbsp;&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En una noche de plenilunio, sentados a la orilla del arroyo cantar&iacute;n que alegre brincotea por su rancho, Pancho y Lupita contemplan extasiados un cielo de zafir tachoneado de estrellas, donde&nbsp; la luna ba&ntilde;a de plata el paisaje.&nbsp; Ella, muy emocionada,&nbsp; con tr&eacute;mula voz, le dice a su amado:&nbsp;<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&iquest;Verda&rsquo; Pancho, que mis ojos brillan igualito que la luz de la luna?</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">MMM, contesta Pancho.</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&iquest;No es cierto que mis labios parecen fresas maduras?&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">MMM, contesta Pancho.</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&iquest;Y que mis trenzas relucientes parecen de azabache?</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">MMM, contesta Pancho.&nbsp;</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&iexcl;Ay Pancho!, que cosas tan re- chulas dices.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En un apartado rancho, un d&iacute;a aparece un andariego poeta en busca de inspiraci&oacute;n para sus sentidos versos. Conoce a una bella rancherita y la convierte en su musa.<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Pasan los d&iacute;as, y una noche, al pie del balc&oacute;n, &eacute;l le reclama el desinter&eacute;s a su ardiente poes&iacute;a. Ya que ella no reacciona ante tan ardorosos versos:<br /></span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&iquest;Qu&eacute; pasa mi Cielito Lindo, que no me haces caso. Acaso no me quieres?</span></span><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La rancherita se defiende: &iexcl;Es que nom&aacute;s me dici y dici que me quieri, pero no me tumba!!</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Yo no creo que haya almas analfabetas, son esot&eacute;ricas.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas</span></span><br /><br />&#8203;<br /><br /><strong><font color="#2a2a2a">&#8203;</font></strong><br /><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Apodos]]></title><link><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/apodos]]></link><comments><![CDATA[http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/apodos#comments]]></comments><pubDate>Thu, 05 Oct 2023 05:19:39 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.peregrinosysusletras.net/heacutector-vargas/apodos</guid><description><![CDATA[       Por H&eacute;ctor VargasCon su caracter&iacute;stico humor y ribetes de satirismo, con el cual el mexicano denomina a ciertos personajes de su pueblo, ya sea por su apariencia personal, car&aacute;cter, alg&uacute;n defecto f&iacute;sico, o cualquier otro atributo que se le imponga, les asigna un mote con el que los distingue.Recuerdo algunos de ellos:En Veracruz, por ejemplo, a un alijador en los muelles le conoc&iacute;an como &ldquo;El Mascarrieles&rdquo;, estaba chimuelo.&nbsp;En Tamp [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/images.jpg?1696486313" alt="Picture" style="width:348;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por H&eacute;ctor Vargas</font></strong><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Con su caracter&iacute;stico humor y ribetes de satirismo, con el cual el mexicano denomina a ciertos personajes de su pueblo, ya sea por su apariencia personal, car&aacute;cter, alg&uacute;n defecto f&iacute;sico, o cualquier otro atributo que se le imponga, les asigna un mote con el que los distingue.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Recuerdo algunos de ellos:</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Veracruz, por ejemplo, a un alijador en los muelles le conoc&iacute;an como &ldquo;El Mascarrieles&rdquo;, estaba chimuelo.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Tampico, a otro alijador, cuando al estar en el muelle cargando a un buque unas planchas de acero de varias toneladas de peso, se rompi&oacute; el cable de la gr&uacute;a con que se realizaba la maniobra, golpeando la pesada carga al pobre hombre, quien al impacto, cay&oacute; cerca de un trozo grueso de madera. Milagrosamente, el hueco le salv&oacute; de morir aplastado. Solo sufri&oacute; fuertes contusiones en la parte donde la espalda pierde su nombre. Desde entonces, se le conoci&oacute; como &ldquo;El nalgaraspada&rdquo;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Uruapan, a un par de se&ntilde;oritas de edad avanzada, por su carencia de belleza, les dec&iacute;an &ldquo;Las cafiaspirinas&rdquo;. Porque no hacen da&ntilde;o al coraz&oacute;n.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A otro par de hermanas, un tanto presumidas, les apodaban &ldquo;Las invisibles&rdquo;.Nadie las pod&iacute;a ver.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A otra dama con aires pretenciosos y mal car&aacute;cter, no gozaba de las simpat&iacute;as de la sociedad y le llamaban &ldquo;Do&ntilde;a Profunda&rdquo;. Pues reconoc&iacute;an que era buena en el fondo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Reynosa, a un j&oacute;ven muy conocido en sociedad, cruelmente le dec&iacute;an &ldquo;El inmortal&rdquo;. De chico, hab&iacute;a padecido poliomielitis y teniendo una pierna deforme, nunca iba a poder &ldquo;estirar la pata&rdquo;.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">En Morelia, a un compa&ntilde;ero de la universidad le dec&iacute;amos &ldquo;El C&aacute;todo&rdquo;. Era negativo en extremo.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A un banderillero, en el medio taurino se le conoc&iacute;a como &ldquo;La Gripa&rdquo;. Era tan malo como la misma enfermedad.&nbsp;</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">A la hermana de un amigo de la juventud, le dec&iacute;amos &ldquo;La Coja&rdquo;. Porque &ldquo;no ten&iacute;a pierna&rdquo;. Ostentaba un par de &ldquo;zancas&rdquo; de ensue&ntilde;o.</span></span><br /><br /><span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp;&nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">H&eacute;ctor Vargas</span></span><br /><br />&#8203;<br /><br /><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>