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Por Eloy Villar Argaiz Con este artículo quiero acercarme a algunos de los lugares de la Isla de Fuerteventura, otro de los rincones geográficos del Archipiélago Canario que merece la pena visitar todos los días del año debido a su buen clima. Hay varias teorías sobre el nombre de la isla de Fuerteventura. Podría tener relación con el nombre aborigen de la isla “Erbani”. Se sabe que uno de los reinos que la poblaron, el de “Maxorata” dio lugar al gentilicio de la zona “majoreros” pero de aquí no hay ninguna relación con el de Fuerteventura. La teoría más aceptada acerca del origen del nombre Fuerteventura es que ha estado expuesta a la erosión del viento y del mar durante mucho tiempo y de ahí el nombre que define a su isla y al paisaje. Es la más antigua de las islas canarias. Su origen se remonta aproximadamente a 22 millones de años en comparación con Lanzarote que tiene 15 millones de años más joven. Su paisaje es más suave y menos abrupto que Lanzarote, en parte por los vientos alisios. Fuerteventura recibe el nombre de la “isla de la arena” por sus dunas impresionantes, su arena dorada y su paisaje desértico. Sus playas la convierten en un lugar idílico para los amantes del sur y para el turismo nacional y extranjero. Fuerteventura, además, cuenta con cientos de kilómetros de arenales, matorrales, aulagas, cardones y palmeras en los cauces de los barrancos. En la zona del Cotillo, la práctica del Surf es muy habitual. Para los exquisitos de la literatura, Fuerteventura está ligada al recuerdo de Unamuno y Jugo (1864-1936). ¿Quién fue Miguel de Unamuno? Un vasco de Bilbao y una de las figuras más relevantes de la Generación del 98. Además de influyente pensador, filósofo, escritor e intelectual español. Miguel obtuvo la cátedra de griego por la Universidad de Salamanca, y allí se estableció en dicha ciudad. ¿Por qué fue desterrado Miguel de Unamuno a Fuerteventura? Fue desterrado a la isla de Fuerteventura en 1924 por sus continuas y abiertas críticas al rey Alfonso XIII y al régimen de la dictadura militar de Primo de Rivera. En ese momento, Unamuno disfrutaba de gran prestigio y peso en la sociedad española y se opuso firmemente al golpe de Estado de 1923 que instauró la dictadura. Llegó a llamar a Primo de Rivera "Ganso Real" censurando el régimen militar y cuestionando la autoridad del rey y criticando su falta de "seso". Como resultado de sus críticas, fue cesado de sus cargos de vicerrector y decano de la Universidad de Salamanca, y suspendido de sueldo. El destierro a Fuerteventura, una isla entonces considerada remota y desolada, fue la pena impuesta para silenciar a una de las voces más influyentes y disidentes de la época. A pesar de que su estancia en la isla solo duró unos tres meses, el destierro de Unamuno se convirtió en un símbolo de la represión de la dictadura. Finalmente, escapó de la isla y se exilió en París y luego en Hendaya, donde permaneció hasta la caída del régimen de Primo de Rivera en 1930. Con la caída de la dictadura de Primo de Rivera, al proclamarse la Segunda República en 1931, regresó a España y fue nombrado de nuevo rector de la Universidad de Salamanca y elegido diputado en las Cortes constituyentes. Inicialmente, apoyó la República con entusiasmo, pero pronto se sintió decepcionado. Empezó a distanciarse de la República con sus derivas autoritarias y la falta de conexión con el pueblo lo que consideraba una “estupidez”. En un discurso, llegó a decir que "me duele España, y hoy me sigue doliendo. Y me duele, además, su República". Cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936, Unamuno apoyó inicialmente el levantamiento militar. Creía que esta sublevación salvaría a España de lo que él consideraba una degeneración, pero pronto se desilusionó profundamente con el rumbo que tomaban los acontecimientos. El terror y la violencia de ambos bandos lo horrorizaron. El incidente del 12 de octubre de 1936 pasó a la historia como el enfrentamiento de Unamuno con el general Millán-Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, durante el Día de la Raza. En un discurso, le dijo al general Millán-Astray "Venceréis, pero no convenceréis", criticando la falta de razón y derecho de los sublevados. Como consecuencia de este acto de rebeldía, fue destituido de su cargo de rector y quedó confinado en su casa de Salamanca. Miguel de Unamuno murió el 31 de diciembre de 1936 al poco tiempo de comenzar la guerra civil española presenciando en su domicilio esa "guerra incivil" que estaba enloqueciendo España. Una de las mejores películas recientes sobre los últimos episodios de la vida de Miguel de Unamuno se titula Mientras dure la guerra (2019) de Alejandro Amenábar. Destaca la película por su cuidada producción, vestuario y ambientación así como por el papel que hace Karra Elejalde de Unamuno. La película aborda temas como la división entre "dos Españas o bandos" y la "falta de razón" en el debate político, temas que siguen siendo muy actuales en la España de hoy en día. Obra de Miguel de Unamuno Fue un escritor polifacético. Dentro de los ensayos destacan tres obras importantes, Vida de Don Quijote y Sancho (1905), Del Sentimiento Trágico de la Vida (1913) y La agonía del Cristianismo (1925). En ellas se encuentra su pensamiento: una concepción trágica y agónica de la vida, de su propia vida, expuesta con una pasión dialéctica que convence al lector. Todos los problemas se reducen a uno, la imposibilidad de conciliar razón y fe. Por eso se cuestiona la relación entre inteligencia y sentimiento, inmortalidad del alma, existencia de Dios y divinidad de Cristo. La vida es para Unamuno una perpetua lucha, una contradicción existencial. San Pablo, San Agustín, Blas Pascal y Soren Kierkegaard constituyen la base de su complejo pensamiento. Del sentimiento trágico de la vida (1913) y Vida de Don Quijote y Sancho (1905) Sus novelas son complementarias a los ensayos e igualmente válidas, esenciales, diría yo, y conflictivas a la vez. Recuerdan el esquematismo de las tragedias griegas. Paz en la guerra (1897) es el punto de partida de su concepción de “intrahistoria”, lo permanente y cotidiano en los pueblos. Niebla (1914) expresa la necesidad del otro y de la inmortalidad. Abel Sánchez (1917) es un alegato estupendo contra la envida que él extrapola a la esfera de los arquetipos: las dos Españas, como en tiempos de Quevedo y con su misma tinta negra. La Tía Tula (1921) es una denuncia corrosiva de la debilidad masculina frente al poder íntimo y mental de la naturaleza femenina. San Manuel Bueno, mártir (1933) es una meditación insólita sobre las trampas de la fe. Exilio en Fuerteventura La estancia en Puerto del Rosario, Fuerteventura, (del 12 de marzo de 1924 al 9 de julio de 1924), cuatro meses de exilio, fue un acontecimiento que sirvió para popularizar la isla. Hay que recordar que Unamuno fue condenado a diez años de destierro en 1924 en Puerto del Rosario por criticar a Primo de Rivera quien al poco tiempo no pudo soportar tan largo encierro y se subió a la goleta L´Aiglon, rumbo a las Palmas, y a París. En Fuerteventura, sin embargo, el autor de Niebla va ahondar la visión de una España quijotesca y esencial; lo adusto del “malpaís”, la fauna, la flora y la mar, elementos universales en su obra. Pasarán años tras su huida a París y sus escritos reflejarán la honda huella que el paisaje y el paisanaje causaron en su ánimo. El libro de poemas De Fuerteventura a París fue una colección de sonetos que Unamuno escribió durante su exilio forzado en París. Sin embargo, no debió de ser muy feliz su estancia en la isla, pues define a sus hombres sin honor, a sus mujeres sin pudor, y a las flores sin olor. De aquel Puerto de Cabras, que conociera los poéticos lamentos de Unamuno, a este moderno y aseado Puerto del Rosario, hay un abismo. La casa donde vivió Unamuno en 1924 es ahora un museo. No es de extrañar la devoción que los majoreros profesan a don Miguel, porque al fin y al cabo, él los rescató del olvido y me pregunto hoy que pensaría el autor de San Manuel Bueno, Mártir, tan crítico como era, viendo aquellas maravillosas playas desérticas que tanto le cautivaron cubiertos de hijos de la Nueva Europa, yaciendo desnudos al sol. En su residencia de Puerto de Cabras, alojado en el decimonónico Hotel Fuerteventura, junto con un grupo de amigos majoreros y canarios, entre ellos el más cercano Ramón Castañeira, que va a compartir su biblioteca con el desterrado, demostrará el régimen militar y desde donde fue testigo de cómo las sombras de la tarde se adueñaban del océano. Con sus amigos recorrió los pueblos del interior, probó el gofio y el queso, leyó y releyó a los autores canarios, y escribió sin cesar artículos que se publicarían en la prensa española. Allí inició la serie de sonetos que aparecerán en De Fuerteventura a París, ya en la capital francesa, como he mencionado anteriormente. Unamuno junto con Ramon Castañeira y otros desterrados. Paseando por Playa Blanca disfrutaba de la naturaleza salvaje de la isla, y de la evangélica pobreza de Fuerteventura sacando el filósofo argumentos para amar la isla y su capital, sin resistirse al juego de palabras a que se presta su nombre: “En Puerto de Cabras hay cabras naturalmente y en su mar, cabrillas, que lamen las piedras”. Muchos años después de su muerte, en Puerto del Rosario se le sigue homenajeando. En 1964, el Casino “El Porvenir” da testimonio sobre su estancia del escritor en la ciudad y en 1980 se inaugura en Montaña Quemada el enorme monumento, con que el Ayuntamiento de Puerto del Rosario y otras instituciones quieren dar fe de su estima y admiración por el escritor. En 1983 el Cabildo adquiere el edificio del Antiguo Hotel Fuerteventura y en 1995, tras doce años de trámites, se inaugura por fin la Casa-Museo Unamuno en el centro de la ciudad. El edificio que fuera provisional residencia del escritor desterrado alberga desde 1995 la Casa-Museo Unamuno. En sus dependencias se encuentran muebles, fotografías, alguna vajilla y otros recuerdos personales de lo que fuera la estancia de este vasco universal en Puerto de Cabras. Ésta no es hoy la única utilidad del viejo Hotel Fuerteventura. En su interior se encuentra el aula de la Cátedra Cultural Miguel de Unamuno, inaugurada en marzo de 1998 por convenio entre el Cabildo y la Universidad de la Laguna. En el seno de la Cátedra Unamuno se han celebrado conferencias, exposiciones y significativas reediciones como motivo del centenario del 98 y del 75º aniversario de la llegada de Unamuno a Fuerteventura.
Además, tienen lugar en el museo unas jornadas universitarias todos los años sobre Unamuno y su obra. La asistencia al museo se había estabilizado estos años en torno a los 5000 visitantes al año. Ir a Fuerteventura y encontrarse con Unamuno es uno de los hallazgos más felices de la visita a la isla.
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AuthorVisita del Dr. Eloy Villar Argaiz con Peregrinos y sus Letras en Fexam Media ArchivesCategories |











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