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Por Juan Villa
Con la conocida y desafiante frase “te vamos a encontrar” que utilizó el actor Liam Neeson en la película Taken (2008, de Pierre Morel), el gobierno norteamericano lanzó advertencias a los miles de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. En los primeros cien días de la administración del presidente Donald Trump, se han ejecutado más de 100 mil deportaciones de inmigrantes indocumentados. El gobierno afirma que los operativos han sido en contra de personas que mayormente han tenido antecedentes criminales: “estamos llevando a cabo la mayor campaña de deportación en la historia del país” dijo la secretaria de la Casa Blanca a los medios de comunicación en abril del 2025. Sin duda, el nuevo cine documentará esta nueva realidad que viven los inmigrantes en los Estados Unidos. Es una de las cualidades del cine; servir como agente histórico. Tal como ocurrió con las deportaciones de los años treinta, en la época de la Gran Depresión, cuando miles de inmigrantes fueron repatriados a México. Fue durante la administración del presidente Herbert Hoover, cuando se instauraron nuevas disposiciones migratorias con el propósito de resolver la crisis económica del país. Una de las películas que representaron esas deportaciones masivas durante la Gran Depresión es My Family (1995) del director Gregory Nava. En ella, se narra la historia de tres generaciones de una familia mexicana que se forma en Los Ángeles, California, pero cuyas raíces, irónicamente, ya estaban sembradas en esa ciudad. Podemos apreciar que My Family abarca diversos temas tales como: los retos de los inmigrantes para llegar a este país, la búsqueda de una identidad y las injusticias sociales que sufren las minorías. Pero es en la primera parte del filme cuando la familia Sánchez es impactada por las deportaciones en el período del año 1933. Por medio de Paco, el narrador de esta historia, las imágenes nos transportan a un pueblito en Michoacán para contarnos cómo, el joven José Sánchez sale del pueblo debido a la situación económica de la familia. José comienza su odisea caminando y preguntando como llegar a “Nuestra Señora Reina de los Ángeles”, en busca de un familiar. José ignora que le tomará meses llegar a su destino. Como un errante rumbo al norte se encuentra a gente en el camino que le dice que a ese lugar no será fácil llegar pues, según ellos “está en el otro lado del mundo”. Al llegar a Los Ángeles, José se instala en la casa de su pariente a quien conocen como el californio, un hombre mayor que reclama haber nacido en ese lugar cuando aún pertenecía a México. José trabaja como jardinero y durante sus labores en una mansión conoce a María (personificada por la actriz Jennifer López) y quien trabaja como empleada doméstica. Se casan y tienen dos hijos. Corre el año de 1933 y la joven pareja augura un buen futuro. Un día que María va al mercado y no regresa a su hogar pues al igual que cientos de mexicanos es detenida inadvertidamente por autoridades migratorias para ser deportada. El narrador con voz en off describe la escena de la siguiente manera: Era la época de la Gran Depresión y los políticos decían que los mexicanos eran los causantes de la crisis. Los mexicanos se estaban robando los trabajos de los verdaderos americanos. La migra llegó e hizo una gran redada en el barrio y se llevaron a todos lo que pudieron. No importaba si habían nacido en Estados Unidos. Si tu apariencia era de mexicano, igual te deportaban. María estaba embarazada e imploraba a los oficiales que no la subieran al tren de las deportaciones. Les gritaba: “soy de aquí, yo vivo aquí”. Las súplicas fueron en vano, la subieron a un tren de carga junto a otros y los deportaron. Previo a esta escena, el director nos ofrece otra, donde José camina por su casa preocupado y mirando al horizonte. José y el espectador sienten el presagio. De esa manera, el director nos previene de los acontecimientos que cambiarán el rumbo narrativo del filme. Ya en México, María recibe posada en la humilde vivienda de una tía que la reconoció. Ella mantiene la firme convicción de volver a California. Allí nace el tercer hijo de la pareja, Chucho y, después de unos meses, decide hacer el viaje de regreso a Los Ángeles. El recorrido será largo y difícil, incluso casi pierden la vida al cruzar un río, pero al final logra llegar a reunificarse con su esposo y sus otros dos hijos. De esa manera queda cimentado el origen del legado de la familia Sánchez. En esa primera parte de la película My Family se ofrece una perspectiva de las deportaciones en los años treinta en California. No importaba si entre los deportados hubiera ciudadanos americanos o con permiso legal para estar en el país, tal como ha ocurrido en ciertos casos durante los operativos del 2025. La retórica antiinmigrante es similar pues, se les culpa por los males que sufre el país. Los inmigrantes trabajadores que llegaron a este país como José y María Sánchez de My Family son vulnerables. La administración del presidente Trump ha lanzado una fuerte propaganda a través de los medios de comunicación masiva con el mensaje: “si estás en este país indocumentado, te vamos a encontrar y te vamos a deportar”. Incluso, instan a los inmigrantes a registrarse como indocumentados y a utilizar una app para “autodeportarse”. El futuro de los inmigrantes luce incierto. El cine vendrá a documentar las historias de sufrimiento que ya se han comenzado a escribir.
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Por Juan Villa
El billetero (1951) de Rafael J. Sevilla, es un drama que aborda varios temas, entre ellos, los retos de la migración de personas a la ciudad de México, las injusticias sociales y la eterna ilusión de recuperar a un amor perdido. Se trata de una familia que apenas comenzaba a formarse pero que fue separada por la maldad de un individuo. El reencuentro pudiera ocurrir años después gracias al destino de un billete de lotería. Vemos el personaje de Lupita (protagonizada por la actriz Esther Fernández) una humilde mujer que guarda la esperanza de reencontrarse con Pedro (representado por el actor David Silva), su esposo desaparecido. Lupita trabaja en el icónico mercado de la Lagunilla, vive sola con su hijo el “chiquilín”, quien se dedica a vender billetes de la lotería por las calles de la ciudad de México. Su comadre le aconseja que busque una pareja, pero ella está determinada a esperar a su amado esposo. Han pasado doce años sin saber de Pedro. Lupita le cuenta a su comadre cómo ella salió de su pueblo para venir a buscarlo a México. Lupita se casó con Pedro en un pueblo sin saber que éste tenía un pequeño recién nacido. La madre del bebé murió en el parto. Pedro es un carpintero humilde y trabajador. Su padrino de bodas es Marcos Aguirre, quien será el personaje antagónico en la película. Marcos figura ser una persona buena para estar cerca de la pareja, pero es un criminal estafador que busca aprovecharse de Lupita. Intenta abusar de ella y por despecho, una noche les quema su humilde vivienda. La familia sale ilesa del incendio, pero han perdido todas sus pertenencias. Es así como Pedro finalmente se da cuenta de la maldad de Marcos. Viaja a México para buscar venganza. Al encontrarlo en una cantina se pelean violentamente y a causa de ello, Pedro pierde la memoria. Lupita y el pequeño dejan su pueblo para venir a buscar a Pedro a la ciudad. No será una tarea fácil, Lupita vive con carencias económicas que le impiden sacar adelante a su hijo. La película comienza con escenas donde vemos a Chiquilín vendiendo billetes de lotería por las calles de la Ciudad de México. Chiquilín sobrevive en las calles de la ciudad y a pesar de la falta de un padre, es un niño trabajador que muestra valores como la humildad y la honestidad. Desde los créditos iniciales vemos tomas de la zona urbana de la ciudad. Incluso, el edificio de la Lotería Nacional, augurando el tema los billetes de lotería. Una de sus principales adversidades que tendrá que sortear Chiquilín será el acecho de una padilla de jóvenes de su edad que lo persiguen y lo acosan constantemente. De esta manera la película muestra los peligros que enfrentan los niños que trabajan en las calles. Esta temática ha sido terreno fértil para la industria del cine de esa época. En su tesis: Jóvenes marginados en el filme perfume de violetas. Nadie te oye (2000) de Maryse Sistach, Lizbeth Iris Moreno, afirma que a finales de los años 40 y los 50: “se realizaron películas en las que se representaban elementos de delincuencia juvenil como Ángeles de arrabal de Raúl de Anda y Cuatro contra el mundo de Alejandro Galindo. Asimismo, los jóvenes estuvieron presentes en algunos filmes sobre pobreza, explotación infantil y niños de la calle, los cuales se caracterizaron por sus historias melodramáticas cargadas de moralina, como Nosotros los pobres (1947) y Ustedes los ricos (1948) de Ismael Rodriguez” (7). Además de la temática de los niños de la pobreza, en El billetero podemos apreciar la continuidad de otros estereotipos en el cine mexicano. En el caso del personaje de Pedro, vemos a un carpintero trabajador víctima de la desgracia. Pedro al igual que “Pepe el Toro”, interpretado por Pedro Infante en Nosotros los Pobres nos permite construir a un personaje con un oficio del pueblo que se identifica con miles de los espectadores mexicanos. El personaje del carpintero incluso, lo podemos ver en la comedia de Mario Moreno “Cantinflas” en la película El Analfabeto (1961) de Miguel M. Delgado. En el caso del papel antagónico, lo mismo ocurre con el papel de Marcos, a quien la policía también lo conoce como alias zopilote. Desde las escenas primarias, el zopilote seduce a la esposa de Pedro, les quema su humilde casa y huye con el dinero de otros. Mas adelante nos damos cuenta de que un fugitivo de la ley. La policía ya lo investigaban por fraude, extorsión y otros crímenes. Los estereotipos para robustecer el personaje del zopilote aumentan a lo largo de la trama pues siempre viste de negro, fuma constantemente y golpea a las mujeres y a los niños. El zopilote le quiso robar la mujer a Pedro, fue el causante de la pérdida de su memoria y al final de la trama su consigna es robarle su billete de lotería cuando se entera que ese es el boleto ganador de millones de pesos. Marcos hacer honor al sobrenombre de zopilote. Se comporta como un ave de rapiña, como un depredador. En El billetero, un boleto ganador de un millonario premio pudiera ser la tabla de salvación para Pedro y sus seres queridos. Es el codiciado objeto que produce ambición, envidia y violencia, pero irónicamente es también la vía para recuperar la felicidad de una desunida familia. Al igual que La perla (1947) de Emilio “Indio” Fernández, el boleto se convierte en factor de felicidad y desventura. Chiquilín vende un billete de lotería a un hombre desconocido sin saber que eso le traerá la fortuna. Por Juan Villa
El compadre Mendoza (1933) de Fernando de Fuentes es considerada una de las mejores películas mexicanas cuyo legado es motivo de estudio y análisis en la actualidad. Pionera de la Época de Oro del cine mexicano, deja una sólida base para las futuras películas representativas del levantamiento armado de 1910. El escritor Carlos Monsiváis decía que “la Revolución Mexicana fue un éxito cultural”. En la fértil industria cultural del cine de los años 30, De Fuentes lo demuestra con historias derivadas del conflicto armado pues además de El compadre Mendoza, realiza Prisionero trece (1933) y íVámonos con Pancho Villa! (1935) Cuando un grupo de soldados del General Zapata llegaron a la hacienda Santa Rosa de Don Rosalío Mendoza ya los estaban esperando con comida, bebidas y un lugar para descansar. Sólo querían tomar aguardiente, pulque y mezcal “la bebida de hombres”. Después de un festín, Don Rosalio, el general Eufemio Zapata, hermano del General Emiliano Zapata y Felipe Nieto brindaron por el triunfo de la Revolución y por las hazañas del Caudillo del Sur. Ya entrados en tragos, negociaron una venta de armas para el ejército zapatista. Don Rosalío hacía gala de su apoyo a los revolucionarios. Orgullosamente mostraba la foto de Zapata en la sala de la hacienda y le confesó a su invitado “he consagrado mi vida y mi dinero a la causa de la revolución”. Los revolucionarios se fueron de la hacienda, pero días después, la foto de Zapata es reemplazada por la del general Victoriano Huerta. Don Rosalío y sus trabajadores ahora le daban la bienvenida al coronel Martínez y a sus federales. “viva el supremo gobierno” vitoreaban a su llegada. En esta visita no se ofrecía mezcal, Don Rosalío y sus invitados brindaban con coñac burlándose de la venta de armas viejas a los zapatistas. Era evidente que se trataba de un plan para afectar a los zapatistas. Su discurso ya era otro, ahora enaltecía a los federales: “ya sabe que yo estoy aquí para servirle a usted y al supremo gobierno. Todo se me hace poco para ayudar a acabar con esos bandidos”. Hacer amistad con las dos fuerzas del conflicto armado será una de las venas narrativas de Fernando De Fuentes en El Compadre Mendoza. Las escenas antes mencionadas nos muestran la astucia de Don Rosalío Mendoza. Era capaz de navegar con calma en las aguas de la Revolución y de servir a dos bandos a la vez para su beneficio. Se trata de un rico hacendado oportunista que busca salir ileso de un peligroso conflicto armado. En El cine mexicano como representación de la realidad del país de Amaury Fernández Reyes, se recuerda al célebre director de cine Felipe Cazals, quien describe el comportamiento de los personajes en esta época de la siguiente manera: “Aparece entonces, por primera vez, un México hipócrita y una clase social poderosa que simula estar de acuerdo con los principios de la Revolución Mexicana” (13). Esto lo reafirma Don Rosalío Mendoza a lo largo de la película. Tendrá que mentir y traicionar a los líderes de las facciones revolucionarias. Esa será la vena mayor en el guion de El Compadre Mendoza. Don Rosalio hace un viaje relámpago a la ciudad de México para visitar a sus hermanos y supervisar otros negocios. Durante la visita conoce a Dolores, cuyo padre tiene negocios con sus hermanos. Rápidamente la convence para casarse con ella y llevarla a Santa Rosa. No pierde tiempo y reflexiona: “No hay como México para pasear, pero para los negocios el campo y la revolución”. La boda se celebra en todo su esplendor. Las familias más adineradas del pueblo acuden a ella. El general Martínez y sus federales también se unen al acontecimiento y hasta el general Huerta está presente; por lo menos en fotografía. Sorpresivamente los zapatistas llegan y toman a todos como rehenes. Don Rosalío se salva de ser fusilado pues interviene el general zapatista Felipe Nieto. Éste queda flechado por Dolores. De esa manera inicia otro hilo narrativo que embellece el filme: el amor en silencio entre Dolores y el General Nieto. El general Nieto visita con frecuencia a la nueva pareja en la hacienda. Don Rosalío lo recibe agradecido por ser quien le salvó la vida aquel día de su boda. Se genera una amistad entre los tres. Dolores cada vez los admira más y le pregunta: - ¿por qué no deja la revolución general? -Ahora hay que cumplir y que caray, algún día cuando triunfe el Plan de Ayala y todo esté en paz y los campesinos seamos dueños de nuestras tierras, puede que hasta nos guste acordarnos de todo esto. Para asimilar la fecha exacta de estos acontecimientos De Fuentes y su cámara nos ofrecen pistas. Vemos un plano en detalle: la pared mostrando un calendario con la fecha exacta del 24 de julio de 1913. Don Rosalio está contento y comparte con el general Nieto la noticia de que Dolores está embarazada. Le dice que la criatura nacerá en el mes de octubre y le pide que se a su compadre. La amistad se fortalece y conforme el tiempo pasa se suman nuevos conflictos afiliados a la revolución. Ahora será la lucha entre el bando carrancista y el zapatista. Don Rosalío y su hacienda de nuevo se encuentran en medio del conflicto armado. Sus intereses económicos están siendo afectados al grado de llegar a la ruina. Don Rosalío teme por la vida de su esposa y de su hijo. Su única salida es enviarlos a México para ponerlos a salvo. Los carrancistas le brindan una solución para hacerlo, pero habrá que pagar un alto precio: la carga de una traición. El compadre Mendoza ofrece grandes matices narrativos y personajes que acentúan escenas memorables. Como Atenógenes quien, siendo asistente de Don Rosalío, representa situaciones de cinismo y sarcasmo relativos a las clases sociales. Atenógenes coloca los retratos de los líderes revolucionarios en la sala cuando las tropas llegan o se van de la hacienda. La pared blanca de la sala siempre está lista para poner el cuadro de un gobernante o del caudillo del momento. Otro personaje es María, la sirvienta muda que es testigo de los acontecimientos de la hacienda. Con su mirada y sus acciones reprueba la conducta de Don Rosalío. Es espía de las escenas más cruciales, pero no podrá revelar nada. Quizá el hilo narrativo más sublime sea la historia de amor imposible que se genera entre Dolores y el general Felipe Nieto. Siendo el padrino del hijo de Dolores y de Don Rosalío, el general Nieto logra además una conexión paternal con el niño, quien incluso lleva su nombre. Dolores padece de la ausencia del general Nieto y aunque no lo manifiesta verbalmente, pone en evidencia su atracción hacia él. Se trata de un amor que florece a través del tiempo con intercambio de miradas, silencio y resignación. En El Compadre Mendoza no hay escenas de batallas sangrientas, solo ecos de los combates de la revolución y el tenaz silencio de un amor imposible. Obras citadas El Compadre Mendoza, Dir. Fernando de Fuentes. Perf. Alfredo del Diestro, Cármen Guerrero. Águila Films. 1933. Fernández, Amaury. Cine mexicano y realidad social Distintas miradas. México: Universidad de Colima. 2024. Por Juan Villa
Raíces de sangre (1976) de Jesús Salvador Treviño es una de las primeras películas del cine chicano que se destacan por representar las injusticias que sufren los trabajadores de las maquiladoras de la frontera entre Estados Unidos y México. Sus personajes de ambos lados de la frontera buscan unidad y apoyo para hacer frente a los abusos de los dirigentes de las fábricas de costura y producción de ropa. La película nos deja claro que, lograr una comunión entre las comunidades mexicanas y chicanas, no será una tarea fácil. Más bien, habrá que librar batallas y hasta derramar sangre. Además, se suma la tragedia de los inmigrantes que buscan cruzar la frontera de manera indocumentada en busca de una vida mejor. La historia de Raíces de sangre no comienza con una estructura narrativa lineal. En las primeras imágenes intercaladas con los créditos iniciales vemos la llegada de un viejo camión a las orillas de una carretera cercana al poblado de fronterizo de Socorro, Texas. De esta manera, Treviño nos invita a lo que será una retrospectiva del filme. Vemos como un hombre sin rostro aparece en la escena limpiando huellas dactilares de las puertas del camión. Abre el candado de las puertas posteriores del vehículo y huye del lugar. Tiempo después llegan dos patrulleros norteamericanos y al abrir las puertas descubren un crimen atroz: un grupo inmigrantes muertos por asfixia abandonados por los coyotes. Minutos más tarde la radio da a conocer la noticia de que once personas fueron encontradas hacinadas dentro del camión. Entre los fallecidos había mujeres, hombres y niños. Los detalles, imágenes y desarrollo de esta escena quedarán congelados hasta a casi el final del filme. Las siguientes secuencias de la película nos traslada a una fábrica de costuras de la compañía Morris donde decenas de personas trabajan haciendo ropa. Algunos trabajadores comienzan a unirse para hacer un frente a las injusticias y coordinar un mitin en un parque de la ciudad. Los voluntarios comienzan a repartir volantes y a organizarse para defender estas causas como ocurrieron durante el Movimiento Chicano de la década de 1960. Para ello tendrán el apoyo de un centro comunitario llamado Barrio Unido. En su artículo “La reconquista cinematográfica: Orígenes y desarrollo del cine chicano” el escritor David R. Maciel afirma que en la representación de este tipo de movimientos sociales recae la función del cine chicano: El arte fílmico chicano debe ser claro en sus denuncias contra brutalidades actuales y pasadas e ir más allá: atender las necesidades del a comunidad. (61) Otra característica del cine chicano representada en Raíces de sangre son los diálogos bilingües de los personajes. El uso del inglés y español está presente en todo momento. Este aspecto no se limita a los diálogos pues incluso, en la puesta en escena o mise en scéne del interior del local de Barrio Unido apreciamos simbología chicana a través de carteles propagandistas en ambos idiomas. Como símbolos de inspiración y lucha observamos carteles en las paredes en español e inglés con gran referencia al Movimiento Chicano y la Revolución Mexicana. Además, se suman expresiones comunes utilizadas en barrios mexicanoamericanos en los Estados Unidos. Sobre ello Maciel dice que: La cinematografía chicana no puede ser evaluada solamente en términos estéticos sino también como resultado de un florecimiento intelectual orientado a recuperar las raíces culturales de la población chicana. (61) El clímax de Raíces de sangre tendrá lugar en el parque del poblado de Socorro, donde enviados de la compañía Morris apoyados por las mismas autoridades locales, reprimen con violencia el evento comunitario de los trabajadores y sus familias. Las agresiones se ven respaldadas por las autoridades locales del poblado. Este tipo de imágenes sobre la represión de causas sociales las podemos apreciar en cintas más recientes como César Chávez (2014) de Diego Luna. Sin embargo, también podemos rescatar varios matices de la icónica película Salt of the Earth (1954) de Herbert Biberman donde mineros de Nuevo México sufren injusticias y agresiones mientras organizan una huelga. Sobre la evolución y el futuro del cine chicano el propio Jesús Salvador Treviño dice que: Estamos viendo cine hecho por una nueva generación de jóvenes, hombres y mujeres, que están haciendo su propio cine independiente. Lo que queda por ver es si este cine tendrá una voz crítica y social dedicada a nuestros pueblos o perderse en el universo de Hollywood. (Treviño, 2025) Raíces de sangre es una obra fundamental en la historia del cine chicano. Al igual que previos documentales y obras de teatro, la resistencia ante injusticias sociales en las comunidades mexicoamericanas es el eje central de la película. Esta será una de las grandes bases primordiales del cine chicano para después ofrecer un mayor potencial temático en el futuro de este género. Sin embargo, no deja al lado la tragedia y el drama de los inmigrantes que se atreven a poner sus vidas en las manos de los coyotes. Debemos de recalcar que el tema del fenómeno migratorio es una de las principales vertientes de Raíces de sangre. Tanto es así que, la cinta comienza y termina proyectando las trágicas consecuencias de la inmigración indocumentada. Obras citadas César Chávez. Dir. Diego Luna. Perf. Michael Peña, América Ferrara. Lionsgate Films. 2014. Maciel, David. R. Orígenes y desarrollo del cine chicano. La reconquista cinematográfica; ISSN:1405-3918; Año: 1998; Volumen: 3; Número: 11. Raíces de sangre. Dir. Jesus Salvador Trevino. Perf. Richard Yniguez, Pepe Serna. Conacine. 1976. Salt of the Earth. Dir. Herbert Biberman. Perf. Rosaura Revueltas, Will Geer. Independent Productions. 1954. Treviño, Jesús Salvador. 2025. Entrevista virtual 4 de abril. Phoenix, Arizona. Por Juan Villa
La obra Real women have curves de Josefina López se presentó por primera vez en un teatro en la ciudad de San Francisco, California en 1990 y desde entonces ha sido un modelo de inspiración para los inmigrantes y los latinos en los Estados Unidos. En el año 2002, la obra pasó del teatro al cine, y aunque el guion sufrió cambios, el trabajo de López adquirió nuevas dimensiones perpetuando así la esencia de la obra: la lucha de una joven latina frente a los retos y estereotipos que dicta la época. Ana es el personaje central del filme y fue protagonizado por la actriz América Ferrara siendo este su debut cinematográfico. Por presentar varios matices de la cultura, identidad y estereotipos, la película recibió grandes premios en los festivales de cine de Sundance y San Sebastián. Fue dirigida por la directora colombiana Patricia Cardoso, quien colocó a Real women have curves (Las mujeres de verdad tienen curvas) como un tesoro cinematográfico. Con este filme producido por la compañía HBO se convirtió en la primera mujer latina que figura en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Ana es el personaje central. Es una joven que recientemente terminó la secundaria y que tiene el deseo de estudiar en una universidad en Nueva York. Su rendimiento académico la hace merecer una beca. Mientras tanto trabaja en una fábrica ubicada en el Este de los Ángeles con su mamá y su hermana. Sus deseos se ven oprimidos por ciertos valores familiares de gran arraigo en la cultura hispana. Los argumentos de mujeres y hombres latinos que buscan salir adelante a través de la educación los vemos en otras cintas tales como From Prada to nada (2011) de Ángel Gracia, El precio del sueño americano (2001) de Jackie Torres y en Stand and deliver (1988) de Ramón Menéndez. Ana tiene que trabajar en la fábrica de su hermana planchando vestidos y haciendo otros quehaceres. Durante su estancia en ese lugar de trabajo tendrá que soportar las condiciones laborales de la fábrica, tales como, la falta de aire acondicionado, las largas horas de trabajo y sus desencuentros ideológicos con su familia. Pero es aquí donde Ana también escucha las historias de mujeres mayores que ella, incluyendo a su mamá y a su hermana. Los pensamientos conservadores, hasta cierto punto, de sus compañeras de trabajo contrastan con los de Ana, quien aspira a sobresalir y romper el ciclo de pertenecer a una clase de trabajadores que lo soportan todo para poder subsistir. En las conversaciones se incluye el tema de la sexualidad, el feminismo, la autoestima y la imagen y el cuerpo de la mujer ante la sociedad actual. Todo esto en la brecha generacional que existe entre Ana y su madre. Doña Carmen es la madre de Ana y es protagonizada por la actriz texana Lupe Ontiveros. Ella quiere que su hija aprenda a cocinar y a realizar todas las tareas del hogar para cuando ésta se case. En repetidas ocasiones, doña Carmen le hace saber a su hija Ana lo mucho que ella y su familia han trabajado para sacarla adelante. De alguna manera quiere que su hija no vaya a la universidad y que viva del mismo modo que a ella le tocó vivir. Doña Carmen constantemente le reprocha a su hija la falta de interés de continuar con las “tradiciones” de la familia. A casi cuatro décadas de su realización, la obra Real women have curves ha dejado un legado con carácter multidisciplinario en la literatura, el teatro y el cine. Al final de la película, Ana aparece caminando liberada del yugo familiar por las calles de Nueva York. Irónicamente en este 2025 aparece la nueva obra musical: Real women have curves en un teatro de Broadway de la Gran Manzana, perpetuando así la obra de Josefina López. |
AutorJuan Villa es periodista e investigador de cine y literatura de la frontera. Su trayectoria incluye radio, prensa escrita y televisión. Cuenta con estudios de doctorado y Maestría en español de la Universidad Estatal de Arizona (ASU). También es egresado de la Escuela de Periodismo Walter Cronkite (ASU). Es autor del libro Coyotes en el cine fronterizo (2011). Archives
September 2025
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