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Juan Villa: Reseñas y críticas

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Reseña de la película "La contrabandista" (1982)

6/3/2026

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"La contrabandista" (1982) de José Luis Urquieta
Por Juan Villa

Para muchos la época de los ochenta fue un período de crisis para la producción del cine mexicano. Las temáticas recurrentes de esa década incluían “sexycomedias”, contrabando humano, tráfico de drogas, enfrentamientos entre cárteles rivales, corrupción y venganzas familiares. Estos guiones solidificaron los géneros del cine de la frontera y del narcotráfico. Grandes figuras como los hermanos Almada, Valentin Trujillo, David Reynoso, Alvaro Zermeño, crearon un universo de películas con gran éxito en las salas de cine pero que tuvieron mayor distribución con el paso de los años con la llegada del videohome.

En ese cine de narcotráfico o “narcocine” los protagonistas eran mayormente personajes masculinos estereotipados que dominaban las escenas con su valentía, violencia y seducción, mientras las mujeres participaban en roles secundarios.

Pero hubo excepciones. Es el caso de la película La contrabandista (1982) del director José Luis Urquieta. Este filme se centra en el personaje de Marcela (interpretado por la cantante y actriz Lupita Castro). Marcela y su familia viven de la cosecha del campo. En las primeras escenas se establece a una familia unida que siembra, produce y distribuye productos agrícolas. El espectador es capaz de sentir empatía con los personajes, de fondo se escucha una música melancólica que también podemos apreciar en varias películas del cantante y actor Vicente Fernández. La familia de Marcela demuestra grandes virtudes como el trabajo, la honestidad y la unidad familiar. Pero vendrán las hostilidades por parte del cacique Lorenzo Tapia, interpretado por el experimentado actor Eric del Castillo. Lorenzo y su cuadrilla de matones quieren apoderarse de su patrimonio. Sabotean las cosechas y extorsionan a la familia para quitarles sus bienes e incluso, hasta sus vidas. Solo sobrevive Marcela, quien se ve en la necesidad de huir a la ciudad Reynosa, Tamaulipas para comenzar una nueva vida y planear su venganza. En esta etapa de la película, vemos como la frontera sirve como un lugar de refugio para quienes buscan nuevos horizontes. La frontera es un espacio de oportunidad que les permite salir adelante pero que también ofrece vías rápidas para el enriquecimiento por medio de actividades ilícitas. Vemos como la frontera fortalece su gama de estereotipos negativos. Para el académico Sergio Mora Martínez los medios de comunicación, el cine y la literatura han contribuido a que la frontera sea concebida como ese lugar ideal para delinquir. “Bien conocido es el estereotipo del espacio fronterizo mexicano tanto como el del sureste estadounidense. Ambos han sido prototipos, en la cultura hegemónica, para representar la barbarie, el crimen, la incultura y los vicios” (11). En Reynosa, Marcela trabaja como mesera en un centro nocturno. Tiene como meta juntar dinero para poder llevar a cabo su venganza. Sin embargo, pronto se da cuenta que, con ese empleo no será una tarea fácil, tal como lo vemos en el siguiente diálogo con una compañera de trabajo:

-Eres una de las que más propinas recibe
-Pues sí, pero yo necesito más, no esto
-Yo te aseguro una cosa, de mesera, uy chiquita, nunca lo vas a juntar

En las rutinas del centro nocturno vemos la actuación de notables grupos norteños como Los Invasores de Nuevo León y Los Huracanes del Norte. Este tipo de complementos musicales son constantes en el género del cine del narcotráfico y cine de la frontera. Asimismo, vemos las puntadas cómicas del legendario actor Eleazar Garcìa (Chelelo).  Es en ese lugar donde Marcela conoce a Gerardo Ruesga (Julio Alemàn), un narcotraficante a quien le salva la vida y con quien establece una relación afectiva. Marcela comienza a dar muestras de que tiene madera para ser una contrabandista. Con la ayuda del taxista Fernando (Sergio Goyri), cruza a McAllen, Texas para recuperar un cargamento de drogas. Gracias a esta riesgosa hazaña, se gana la confianza de Gerardo, quien se convierte en su mentor. Marcela gana dinero, aprende a usar las armas, conoce el amor y los grandes riesgos de la traición en el mundo del contrabando. Esta temática fue previamente explotada en otros filmes, tales como Contrabando y traición (1977) de Arturo Martínez. En esa película Camelia la Texana (interpretado por la actriz Ana Luisa Peluffo) es el personaje principal, sentando un precedente para producciones futuras, como el caso de La contrabandista. 

Antes de llevar a cabo su venganza, Marcela adquiere matices violentos y enfrenta a Gerardo a quien le confiesa su único interés de estar con él:

“solamente te utilicé para mis fines, solamente para eso Gerardo”. 

Marcela regresa a su tierra a cumplir su venganza y a buscar resignación por la pérdida de su familia. Destruye la droga y las armas en su posesión. Es evidente que utilizó las vías del narcotráfico para saldar una cuenta pendiente; un asunto de honor. Pero Marcela ya no será la misma persona, su semblante es distinto. La frontera y el contrabando la han transformado.

Obras citadas
La Contrabandista. Dir. José Luis Urquieta, actuaciones de Lupita Castro, Eric del Castillo, Julio Alemán. 
       Producciones Díaz Londoño. 1982.

Mora Martínez, Sergio. La representación del espacio fronterizo mexicano en la narrativa mexicana y
     méxicoamericana: 1974-1998
. 2005. University of Arizona, tesis doctoral. University of Arizona
     Campus Repository
,  https://repository.arizona.edu/handle/10150/193972


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"La Francisca, una juventud chilena" (2020) de Rodrigo Litorriaga

5/5/2026

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Por Juan Villa

Reseña de la pelìcula La Francisca, una juventud chilena de Rodrigo Litorriaga

Por Juan Villa
 
La Francisca no mira a la cámara, mira al espectador en búsqueda de respuestas a una realidad que carece de un progreso social. Somos cómplices de su interior. Sabemos que tiene sueños, que explora su juventud en un entorno marginado. Protege a su hermano menor quien también es su refugio ante las adversidades de su vida. La mirada de la Francisca es furtiva como cuando en la noche la luna nos ve sin decir nada. En ese silencio se escuchan gritos de libertad y temas que aún son considerados tabú en nuestra sociedad.

La Francisca, una juventud chilena (2020) de Rodrigo Litorriaga es la historia de Francisca Gallardo, una joven que vive en el puerto de Tocopilla al norte de Chile. Su hermano menor sufre de una variante de autismo, su padre es alcohólico y su madre trabaja sin cesar. En la mirada de la Francisca vemos el dolor de una familia con falta de recursos económicos y con secuelas de violencia intrafamiliar. Desde su modesta vivienda atiende una bomba de gasolina. Para la Francisca Tocopilla es un callejón sin salida, “es una ciudad con cicatrices”, es un puerto con industrias que no le ofrece un futuro. Tocopilla está secuestrada por el desierto, solo cuando va a la playa puede respirar libertad. La mirada de Francisca transmite diálogos internos que buscan una independencia fuera de ese lugar, quizá en Iquique o en Santiago.

La Francisca explora el amor y la desilusión con un joven del puerto, experimenta libertades a medias cuando viaja en moto, cuando baila o cuando se va a otra ciudad con dos jóvenes extranjeros. La Francisca también sufre el dolor por la desaparición de su pequeño hermano. A partir de aquí, buscará su anhelada libertad. No hay garantía de que lo logre, pero lo tendrá que intentar.

Con este proyecto, Rodrigo Litorriaga nos otorga una modalidad del realismo italiano. Nos brinda planos excepcionales de Tocopilla, nos presenta voces de temas que solo conoce el silencio y hasta traumas sociales del pasado. ¿Quizás cicatrices de la dictadura militar en Chile? En algún momento por la radio se escucha a un locutor anunciar la muerte por suicidio de un alto mando militar que torturaba a la gente tras el golpe de Estado. No se escucha una algarabía por lo sucedido, pero si un murmullo del viento de la justicia.
​
Pero para valiente Francisca no habrá otra salida.  Tendrá que abandonar a su familia e irse de Tocopilla. Se marchará a lo desconocido. Su futuro es incierto, con vientos de esperanzas.
 
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Reseña del documental "Coyote" (2011)

3/5/2026

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Por Juan Villa

Quizá menos gráfico que Which Way Home (2009) de Rebecca Camissa o La bestia (2011) de Pedro Ultreras, el documental "Coyote" (2011) de Chema Rodríguez, nos permite comprender la razón por la cual miles de centroamericanos indocumentados deciden hacer su travesía hacia Estados Unidos. El filme nos presenta a “Maco”, un coyote que prepara a un pequeño grupo de guatemaltecos para viajar por México y posteriormente llegar a Estados Unidos. Maco se encarga de la logística del viaje, les consigue documentación falsa e instruye a los viajeros de cómo deben comportarse en territorio mexicano. Este tipo de características de supervivencia las vimos previamente en el largometraje El norte (1984) de Gregory Nava.  En esta película se narra la travesía de Rosa y Enrique, dos hermanos guatemaltecos deciden hacer el viaje a Estados Unidos, no sin antes vencer varios retos en su tránsito por México. 

Más que un coyote, Maco se siente como un activista comunitario que firmemente cree en la importancia de su función social “esta gente no podría pasar sin mí. Mi trabajo es como una labor social”. En este caso, Maco se refiere al servicio de los coyotes dentro de la industria del traslado de inmigrantes a otros países, tema que analizo en mi libro Coyotes en el cine fronterizo (2011). Este tipo de conducta sobre la importancia del coyotaje también ha quedado registrado en otros filmes mexicanos populares tales como Malditos Polleros (1985) de Raúl Ramírez, donde uno de los coyotes dice cínicamente: “nosotros estamos organizados. Ya estoy pensando en hacer nuestro sindicato de polleros para tener garantías y pedirlas a las autoridades”. 

Al inicio del documental vemos a un tren en marcha con inmigrantes viajando arriba de este. Con música norteña de fondo nos dan un preludio de los que se avecina, es decir, de lo peligroso que será el viaje de Maco y su grupo de inmigrantes.

Una vez asentado el propósito del viaje, el realizador del documental procede a mostrarnos detalles de los viajeros. En la intimidad de sus viviendas y sus áreas de trabajo justifican las razones de su viaje. El grupo está conformado por Yolanda, Claudia y un joven menor de edad conocido como “Cara de Guisa”. En secuencias conmovedoras se tendrán que despedir de sus familiares. Los rezos y las lágrimas no detendrán el viaje.

Hacen sus preparativos mientras Maco los instruye sobre la documentación que tendrán que presentar a las autoridades mexicanas e incluso, les enseña las estrofas del Himno nacional mexicano. Primeramente, Maco se atreve a trasladarlos en un camión de autobuses y quiere asegurarse de que, en su tránsito por México sean vistos como mexicanos.

El grupo intenta pasar por la frontera El Carmen-Talismán, entre México y Guatemala. Asimismo, se puede observar la dinámica del cruce de indocumentados en el Río Suchiate por medio de balsas. Una de las mujeres es deportada y Maco entra en acción para solucionar el problema. En las imágenes podemos ver cómo se moviliza pagando “mordidas” para que ésta vuelva a cruzar. “Este viaje es con dinero” reafirma Maco. El trayecto por México inicia en el estado de Chiapas y continúa por Oaxaca. Intentan subir al tren, pero otros inmigrantes los alertan del peligro de asaltos y violaciones. De nada sirven las advertencias, el grupo sufre un asalto e incluso, el intento de violación a una de las inmigrantes. Maco afirma que este será su último viaje. 
​

Al final llegan a Piedras Negras, Coahuila, contemplan el río Bravo antes de cruzar a Texas. Maco y su grupo de indocumentados logran hacerlo, pero tendrán que pagar un alto precio. Coyote es un documental tan crudo como algunas películas de ficción que tratan el tema de la inmigración indocumentada. Su director, el español Chema Rodríguez, retrata los límites de una sociedad desesperada por sacar a sus familias adelante en medio de los retos socioeconómicos que enfrentan los países centroamericanos. Rodríguez es considerado un director de cine con compromiso social. Además de "Coyote" ha realizado otros trabajos en Guatemala donde aborda el tema de la prostitución en el documental "Estrellas de la línea" (2006) y el impacto de la Guerra Civil de ese país en la película Los gigantes no existen (2017).
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Reseña de la película Los colores de la montaña

9/3/2025

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"Los colores de la montaña" (2010)
Por Juan Villa

En la película Los colores de la montaña (2011) de Carlos César Arbeláez, la inocencia de un grupo de niños en una majestuosa zona rural colombiana nos permite mirar con una óptica distinta el conflicto armado que vivió ese país.  Es a través de la perspectiva infantil como miles de habitantes rurales vivieron el dolor, la angustia y el desplazamiento forzado debido al conflicto entre la guerrilla, grupos paramilitares y el ejército colombiano.

El pequeño Manuel ayuda a sus padres en las tareas del campo, acude a la escuela y le gusta pintar es sus cuadernos, pero su pasatiempo favorito es jugar fútbol con sus amigos. Sueña con ser arquero y esa afición lo distrae de la violencia militar que se avecina en La Pradera. El pequeño Manuel de nueve años es un personaje distinto al de Giosue en La vida es bella (1997) de Roberto Benigni. Manuel trasmite inocencia, dolor y conciencia.

Los ecos del conflicto armado comienzan a intensificarse y Manuel, junto con sus amigos, Julián y “Poca Luz” lo perciben. Hay helicópteros sobrevolando por el campo, consignas de guerra en la pared de su escuela rural y grupos de hombres que amenazan a los habitantes de la región. El filme tiene tintes de documental. La aparente calma previene al espectador. En los colores de la montaña, el silencio no equivale a la tranquilidad o la paz. Impera el presagio en todo momento.

Mientras juegan fútbol, el balón llega un potrero por donde una enorme cerda que intenta escapar explota al pisar una mina antipersonal. De esta manera el filme documenta el gran problema de los campos minados en Colombia. Manuel y sus amigos no entienden bien la situación, sólo saben que tendrán que rescatar el balón a toda costa. Recurren a varias estrategias para hacerlo. La lógica del espectador se opone a la misión del rescate de la pelota por parte de Manuel y sus amigos. El peligro es latente, la cancha donde juegan fútbol se convierte en zona prohibida debido a la posible presencia de más minas. Los lugareños deciden poner un anuncio de alerta. Uno de ellos manifiesta: “Hay que hacer algo pa’ que nadie más caiga aquí”. Es así como la película Los colores de la montaña revive el tema de los campos minados. Tal como lo hizo el popular cantante Juanes con su canción "Fíjate Bien" (2000). La tierra colombiana es bondadosa y bendita. Se cultiva de todo, pero también se utiliza para la maldad.

En la película Los colores de la montaña seguimos el hilo de una historia a través de la inocencia, la nobleza y la ingenuidad de los niños. En ocasiones la violencia se ve de lejos, hay sutileza en los planos y belleza en las tomas panorámicas. El enfoque mayor está en la reacción de los protagonistas ante la violencia por el conflicto armado. El sonido de las balas es lejano y no de frente como ocurre en Voces inocentes (2004) de Luis Mandoki, donde se representa el impacto de la violencia en los niños a causa de la Guerra Civil de El Salvador. En Los colores de la montaña la violencia se ve reflejado en la ausencia de los compañeros de clase de Manuel, en el llanto de una maestra, en el silencioso desplazamiento de los habitantes de esa región montañosa Antioqueña. Sólo hay tres opciones para los habitantes de La Pradera: Soportar el dolor, huir o morir. Los niños no comprenden la magnitud del conflicto, dibujan paisajes, juegan con balas y la esperanza de su felicidad recae en rescatar un balón de fútbol. Sobre el rol de los niños en cine, el propio director Carlos César Arbeláez dice que “cada cierto tiempo en la historia del cine hay películas de niños que inundan las salas de cine. Es una necesidad de renovar la mirada, como volver a creer en lo que pasa”.
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Reseña de la película "Alambrista" (1977)

6/24/2025

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Alambrista, (1997) dirigida por Robert M. Young • Estados Unidos. Estelarizada por Domingo Ambriz, Trinidad Silva y Linda Gillin.
Por Juan Villa

Salir de un pueblo por la falta de oportunidades económicas y dejar a la familia atrás para ir al norte, ha sido la base de los típicos guiones en las historias del cine fronterizo. Las imágenes de desesperanza en esas escenas son imprescindibles, pero quizá el éxito de ellas recae en el desenvolvimiento de sus protagonistas para afrontar el reto de llegar y establecerse como inmigrante en territorio estadounidense. Es el caso de Roberto, el personaje central de la película Alambrista (1977) del cineasta Robert M. Young quien, con sus silencios en cámara, transmite al espectador la cruda realidad de los inmigrantes en Estados Unidos.

En las primeras escenas, el director nos lleva a un pequeño pueblo en Michoacán donde Roberto ara la tierra para llevar el sustento a la casa. Mientras el agua abre su paso por los surcos del cultivo, vemos la ausencia de la maquinaria agrícola que más adelante en el filme, se verán con gran abundancia en los campos de California. Somos testigos del nacimiento de su bebé en medio de las penurias económicas de la familia. No hay otro camino para Roberto:  tomará la decisión de irse para el norte a buscar un mejor trabajo para sustentar a la familia. En el altar de una virgen de Guadalupe, su madre le pide que no se vaya y le advierte de los peligros. No se refiere a los retos del camino, sino al de no regresar. Tal como lo hizo el padre de Roberto, quien se fue al norte para no volver. Hay una toma panorámica inolvidable, vemos como silenciosamente Roberto se despide de su madre, al fondo vemos a su mujer y a su bebé.  Más atrás, se aprecia el río y los campos de cultivos que dejará atrás.

El título de la película Alambrista nos sugiere que Roberto cruzará de manera indocumentada por una zona donde habrá un cerco de alambre que divide la frontera. En este caso por una zona de California. Si bien, el término alambrista está destinado para las funciones de un acróbata circense, en la jerga fronteriza es una variación de la palabra alambrado, utilizada para describir a un inmigrante que cruza por los cercos de alambres. Se trata pues de una de las modalidades del cruzar de manera indocumentada a otro país. Durante la década de 1970, el grupo musical Los Bukis hizo famosa su canción los alambrados, donde se destaca y se enaltece el sufrimiento de los inmigrantes para llegar a este país, tal como lo dice en la siguiente estrofa:

De México habían salido
Hasta Tijuana llegaron
Por no traer sus papeles
De alambrados se pasaron
Se cruzaron por el cerro
Su rumbo habían agarrado

Iban rodeando veredas
Como lo habían acordado
Era de noche y por eso
La vigilancia burlaron
Y por allá en Chula Vista
Dos tipos los esperaron


De esta manera, Roberto se convierte en un “alambrista” o un “alambrado”. Aquí se marca la diferencia entre el alambrado y el mojado. Este último se refiere el inmigrante indocumentado que cruza de “mojado” por un río, como comúnmente ocurre en zonas geográficas del estado de Texas. Para evocar este tipo de travesías, la música popular también se ha encargado de crear canciones para destacar las hazañas del inmigrante que desafía las aguas que dividen las fronteras. Una de las más populares es “los mandados” de icónico cantante mexicano Vicente Fernández, donde el inmigrante es un héroe que vence mil batallas, como lo vemos en la siguiente estrofa:

Crucé el Río Grande nadando
Sin importarme dos riales
Me echo la migra pa'fuera
Y fui a caer a Nogales
Entre por otra frontera
Y que me avientan pa' Juárez

De ahí me fui a Tamaulipas
Y me colé por Laredo
Me disfracé de gabacho
Y me pinté el pelo güero
Y como no hablaba inglés
Que me retachan de nuevo

La migra a mí me agarró
Trescientas veces digamos
Pero jamás me domó
A mí me hizo los mandados
Los golpes que a mí me dio
Se los cobré a sus paisanos

Por Mexicali yo entré
Y San Luis colorado
Todas las líneas crucé
De contrabando y mojado
Pero jamás me rajé
Iba y venía al otro lado

Conozco todas las líneas
Caminos, ríos y canales
Desde Tijuana a Reynosa
De Matamoros a Juárez
De Piedras Negras, al Paso
Y de Agua Prieta a Nogales


En la actualidad, los cercos de alambre han sido reemplazados en su mayoría por muros metálicos a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México. Aunque existen áreas remotas donde solo hay este tipo de cercos de alambre. Países como España y Panamá también emplean estos cercos (más reforzados) en sus fronteras en su afán de detener la inmigración indocumentada. Alambrista está ambientada en la época de la década de 1970, por lo tanto, los cercos de alambre no eran tan altos y estaban menos reforzados. Roberto y un grupo de inmigrantes cruzan de noche de alambrados, pero no será un trayecto fácil. Una vez del lado estadounidense, los inmigrantes son detectados por la Patrulla Fronteriza que vigila la zona por cielo y por tierra. Sin embargo, Roberto logra escapar. Cansado y con hambre, llega a un improvisado campamento de inmigrantes donde le ofrecen café y comida. Se da cuenta que trabajar como indocumentado no es fácil pues en su primer día de labores en un campo de cultivos de tomates, se tiene que esconder de una redada de la Patrulla Fronteriza. Roberto logra escapar, pero no le pagan la jornada. Posteriormente, se va a trabajar a campo de fresas y se une a otro grupo de trabajadores que viven también en un campamento improvisado, incluso donde tienen que dormir en corrales hechos con alambre. En ese lugar conoce a Joe, otro inmigrante quien se convertirá en un amigo muy indispensable para defenderse como inmigrante recién llegado. Roberto se da cuenta que el campamento es parecido al de una granja de animales y se lo manifiesta a su nuevo amigo.

Esto es un gallinero
Pues somos pollos

Joe habla inglés y vemos que, en algunas escenas con cortes cómicos, lo enseña a pedir comida en los restaurantes. Asimismo, lo alecciona a comportarse y desenvolverse con seguridad para evitar ser deportado o evitar llamar la atención de la policía. Roberto es sumamente callado y cohibido Sin embargo Joe le brinda la paciencia necesaria para el adiestramiento. Las escenas tienen semejanza con las que nos ofrece el director y actor Cheech Marin en la película Born in East L.A. (1987). En ella vemos como Rudy, el personaje central, es deportado injustamente a Tijuana a pesar de tener ciudadanía norteamericana. Mientras busca los medios para regresar a Estados Unidos, se gana la vida haciendo diferentes trabajos temporales Mientras un grupo de inmigrantes indocumentados asiáticos se preparan para cruzar, Rudy los entrena a comportarse como personas típicas de un barrio de la ciudad de Los Ángeles. Rudy no solo les enseña inglés sino también expresiones corporales para pasar desapercibidos ante las autoridades. 

 Roberto junto a su amigo Joe viajan por zonas rurales del norte de California buscando empleo. Sin embargo, Roberto pierde a su amigo mientras viajan escondidos debajo de un tren. Llega sólo a un pueblo donde trabaja en los campos de cultivos de uvas y pepinos. Es allí donde conoce a Sharon, una mesera estadounidense, quien lo salva de un atraco y le brinda alojamiento. Con ella aprende más expresiones en inglés y desarrolla una relación afectiva. Cuando parece que todo marcha bien, Roberto es detenido y deportado mientras bailaba con Sharon en una fiesta. Una vez en la frontera mexicana, Roberto escucha la “oferta” de un coyote quien promete traslado y trabajo a Estados Unidos por una cuota de 200 dólares. Roberto vuelve a cruzar y trabaja en campos de cultivos de sandías. Junto con un nuevo grupo de inmigrantes, viven un campamento improvisado, esta vez dentro de un deshuesadero de autos chocados. Un día en el trabajo, ve como un hombre cae muerto en medio de los cultivos. Roberto se entera que la víctima es su propio padre, a quien no ha visto desde hace varios años. Más aún, se entera que su padre tenía otra familia en California sumándose a la lista de sus desgracias.

Quizás una de las escenas más emotivas del filme es cuando Roberto entra en un ataque de ira y desesperación. Arremete contra todos y rompe con el silencio que lo caracteriza gritando las siguientes frases:

No me gusta la comida
Me quiero ir a mi casa,
Ya me quiero ir
Ya no quiero estar aquí.

En dicha escena, Roberto encarna la imagen de un inmigrante derrotado. Sus gritos no son incoherentes, sino más bien reflejos de impotencia y de dolor. Inútilmente, vemos que Roberto ha tratado de todo para poder salir de la miseria. Sin esperanza alguna, camina por una carretera y bajo su propia voluntad, deja que las autoridades lo detengan y lo deporten. Mientras cruza la garita hacia México, es testigo de los sacrificios que tienen que hacer miles de mujeres inmigrantes que buscan un futuro mejor para sus familias en Estados Unidos. Con su mirada transmite su dolor y podemos escuchar una voz silente que le dice: no debiste haber salido de su pueblo. El silencio de Roberto irradia la suma de sus desgracias. De los archivos del cine fronterizo de los años de 1970, Alambrista es una película que logra retratar genuinamente el valor, el esfuerzo y la angustia de los inmigrantes que dejan a la familia atrás para emprender su odisea hacia este país.


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Reseña de la película "Te llevo conmigo (I Carry You With Me)" (2020)

6/11/2025

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Sony Pictures Classics Christian Vazquez, izquierda, y Armando Espitia en una escena de “I Carry You With Me”. (Alejandro Lopez Pineda/Sony Pictures Classics via AP) (ASSOCIATED PRESS)
Por Juan Villa

I Carry You With Me o Te llevo conmigo (2020) de Heidi Ewing es una película que aborda la historia de una pareja gay que emigra a Nueva York en busca de realizar sus sueños. Los personajes centrales son Iván, un aspirante a chef de cocina y Gerardo, un maestro de escuela, quienes se conocieron en un centro nocturno de Puebla. Sin embargo, Iván vive con la continua nostalgia de regresar a México para ver a su hijo Ricky. El menor vive al lado de su madre, con quien tuvo una relación previa.  Su estatus migratorio en el país le impide hacerlo. El reto de Iván es el mismo que enfrentan millones de personas que viven el drama migratorio: no poder regresar a sus países de origen.  Si bien, durante las últimas cinco décadas el cine mexicano ha evolucionado en la integración de argumentos que abordan temáticas gais y de diversidad de género, la magia de Te llevo conmigo es que, su narrativa logra integrarlo a la realidad que vive el inmigrante indocumentado en este país. Este tipo de narrativa inclusiva la habíamos apreciado hace dos décadas con la película The Day Laborers o Los jornaleros (2003) de Lane Shefter Bishop. En ella vimos la historia de tres primos que cruzan de manera indocumentada a Estados Unidos. Uno de ellos es gay y tendrá que enfrentar los prejuicios de la época y los retos de adaptarse a una nueva cultura. Incluso, demostrar su “hombría” para salvar a uno de sus primos.  Al igual que Los jornaleros, la película Te llevo conmigo tiene las vertientes de cine del inmigrante y cine fronterizo. 

Antes que todo, Te llevo conmigo es una historia de amor que desafía a la arraigada industria machista que ha dominado por años al cine mexicano. Las sutiles muestras de amor entre Iván y Gerardo quizá no alteran las pupilas del espectador como en su momento lo hizo “La Manuela” y “Pancho”, en los besos apasionados de la película El lugar sin límites (1978) de Arturo Ripstein o las escenas de sexo entre Ramón y Rodolfo en Doña Herlinda y su hijo (1984) de Jaime Humberto Hermosillo. Sin afán de violencia, Te llevo conmigo da un golpe bajo a los estereotipos perpetuados por la industria fílmica mexicana. La cineasta Heidi Ewing proyecta una historia de amor y sacrificios en medio de los estereotipos y prejuicios que prevalecen en el cine latinoamericano. Sobre este tema el académico David William Foster dice: 

Varias son las películas que desafían la heteronormatividad al poner en evidencia lo ridículo de sus imposiciones sociales e individuales. En el caso del cine, estos signos funcionan de una manera en particular elocuente, por la textura visual del género” (236-237)

Te llevo conmigo sutilmente deconstruye otros rasgos machistas fomentados por la industria del cine a través de los años. Hay múltiples escenas dedicadas a este objetivo. Por ejemplo, con tomas de fondo borrosas y desenfocadas, Iván y Gerardo demuestran su amor con besos y caricias frente a un monasterio de Puebla. En ocasiones, durante el transcurso de la historia podemos escuchar la conocida canción “Amorcito corazón” interpretada por el actor y cantante Pedro Infante, considerado como uno de los grandes ídolos masculinos de la Época de Oro del cine mexicano. En otra escena, también podemos observar en un pequeño televisor las expresiones de valentía por parte del aguerrido Emilio “el indio” Fernández es una secuencia de la película La cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez. 

Por medio de flashbacks, Te llevo conmigo nos lleva a Puebla en el año 1994 donde Iván trabaja como empleado de limpieza en un restaurante mientras espera una oportunidad para entrar a trabajar a la cocina. Vive separado de la madre de su hijo, pero mantiene su responsabilidad hacia él. Ella desconoce que es gay. Cuando era pequeño se vestía con ropa de mujer con la complicidad de su fiel amiga Sandra. Gerardo le pide confesar su secreto a la madre de su hijo, pero Iván tiene miedo a las repercusiones, como lo vemos en el siguiente diálogo:

¿Ella sabe de ti?

No se lo puedo decir, ya sabes cómo es la gente aquí
Si le digo, no voy a volver a ver a mi hijo. Ella es la que decide cuando lo veo y cuando no. 
¿cómo le vas a hacer para criarlo así escondido?

Necesito tener un trabajo donde paguen más. He estado pensando en cruzarme al otro lado.
¿te vas a ir a Estados Unidos piscar uvas? Iván, somos gais. Nosotros no cosechamos aguacates.

Antes de irse a Estados Unidos, Gerardo lleva a Iván al rancho de Chiapas donde vivía con su familia. Su padre mira a la pareja con reproche mientras comparten comida en la mesa. El machismo arraigado por generaciones resurge cuando le preguntan a Iván a lo que se dedica y él les dice, que lava platos en un restaurante.  “Ese es trabajo de viejas”, dice el padre de Gerardo. Hay escenas con silencios y amarguras. Gerardo revive momentos de su niñez y recuerda que, desde pequeño su padre lo maltrataba por su comportamiento ante la sociedad. Recuerda específicamente la noche que lo sacó de la cama a la fuerza y lo llevó a un campo de maíz alejado del rancho. Allí lo amenaza, lo atormenta y lo abandona a su suerte. De esa escena rescatamos el siguiente diálogo:

“Tú crees que no me da vergüenza que el pueblo anden diciendo esa chingadera. Yo te enseñe a ser hombrecito. Entonces por qué te comportas como una mujercita. Todo mundo en el pueblo anda diciendo que eres un “mambo”.  

¿Sabes lo que le pasa a personas como tú? Los matan y las tiran al monte.
¿Así quieres terminar?
¡Aquí te vas a quedar para que aprendas!

En Te llevo conmigo las escenas no son secuenciales. De pronto vemos como Iván y Sandra se preparan para irse a Estados Unidos. No será un viaje fácil, tendrán que caminar varias horas por una zona del desierto fronterizo. Además, la lealtad que existe entre ellos se pondrá a prueba cuando Sandra está a punto de desfallecer. En medio de la noche abordan un camión con otros inmigrantes mientras prestan atención a las instrucciones del coyote: “escuchen todos. A partir de ahora van a hacer lo que yo les diga. ¿Entendido? Los coyotes dudan que Sandra sea capaz de aguantar la jornada. Uno de ellos dice: ¿está muy gorda, no la va a armar?

El grupo de inmigrantes cruzan de noche por una zona de vegetación desértica y son abandonados a su propia suerte. Al final, logran llegar a Nueva York. Se establecen en una modesta vivienda y comienzan a trabajar. Iván extraña a Gerardo y a su hijo mientras que la nostalgia invade a Sandra quien ya se quiere regresar. Gerardo trata de tramitar una visa para irse también, pero la embajada se la niega. Finalmente logra cruzar de manera indocumentada para reunificarse con su amado. Iván valora este sacrificio: “viniste a mí, dejaste todo”.

Te llevo conmigo rompe con la narrativa cuando los verdaderos personajes de la historia comienzan a difundir su testimonio a manera de documental de cine. La actuación de los personajes de Te llevo conmigo se intercalan con los testimonios reales de la pareja. Vemos videos y fotografías originales de su archivo personal. Ellos logran establecer un restaurante en Nueva York donde Iván puede cumplir sus sueños de ser chef.  Las metas personales se cumplen, pero hay tristeza en sus ojos pues, han pasado dos décadas sin poder regresar a México para ver a su hijo Ricky. Iván logra el sueño americano, pero su felicidad es incompleta. Su mente está en su hijo mientras vagan los recuerdos “a veces confundo los sueños con las memorias”.

Esta película tiene una sólida narrativa con un gran potencial estético. Al verla completa y sin interrupciones nos brinda una experiencia sensorial. Hay silencios, elementos visuales y sonoros que transmiten energía e impotencia. En lo visual, las luces, colores y sombras marcan un tono nostálgico que, asociado con el sonido, brindan una atmosfera de dolor y desesperanza. En ocasiones el espectador participa imaginando los diálogos e invitándolos a la reflexión. Te llevo conmigo es una valiente historia de amor que expone los sacrificios de los inmigrantes, la homofobia y la imposibilidad de tenerlo todo.

Obras citadas
Doña Herlinda y su hijo. Dir. Jaime Humberto Hermosillo. Perf. Guadalupe del Toro, Antonio     Treviño. Clasa Films. 1984.

El lugar sin límites. Dir. Arturo Ripstein. Perf. Roberto Cobo, Ana Martín, Gonzalo Vega. Conacite Dos. 1978.

Foster, David William. “Apuntes Sobre el Cine Queer en América Latina.” Hispanic Journal, vol. 26, no. 1/2, 2005, pp. 233–42. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/44284792. Accessed 9 June 2025.

I Carry you with me. Dir. Heidi Ewing. Perf. Armando Espitia, Michelle Rodríguez, Christian     Vázquez. Sony Pictures. 2020.

La Cucaracha. Dir. Ismael Rodríguez. Perf. Emilio Fernández, Pedro Armendáriz, María Félix.    Películas Rodríguez. 1958. 

The Day Laborers. Dir. Lane Shefter Bishop. Perf.  José Caro, Ricardo Molina. Amigo Films. 2003.

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Reseña de la película "Pan y rosas" (2000)

6/3/2025

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Pan y rosas- 2000 Adrien Brody, Pilar Padilla, y Elpidia Carrillo
Por Juan Villa

Reseña de la película Pan y rosas

Por Juan Villa

Existen pocas películas que logran abarcar los múltiples retos de los inmigrantes en Estados Unidos, una de ellas es Pan y rosas (2000) de Ken Loach. La película lleva el título original en inglés de Bread and Roses y gracias a su buen argumento y actuaciones, logró ser nominada en el Festival de cine Cannes. Además de la dirección del británico Ken Loach y la narrativa con características de un cine global, habría que destacar que la película integra a actores mexicanos y estadounidenses. Entre ellos Adrien Brody, George López, Elpidia Carrillo y Pilar Padilla. Este tipo de cine con figuras representativas del cine mundial se ha mantenido vigente a través de los años. Fue el caso de la película Frontera (2014) de Michael Berry donde incursionaron estrellas de la pantalla tales como Eva Longoria, Ed Harris, y Michael Peña. Aunque Pan y rosas apareció en el cine hace 25 años, conviene revivir los factores representativos de la experiencia del inmigrante en este país.  Sobrevivir el cruce y secuestro por parte de los coyotes serán solo algunos de los grandes obstáculos para una joven inmigrante indocumentada, pues experimentará los conflictos familiares, la desigualdad y las injusticias laborales una vez instalada en este país. 

La película nos habla de Maya, interpretada por Pilar Padilla, una joven mexicana que decide cruzar la frontera de manera indocumentada para reunificarse con su hermana en California. Cruza la frontera junto con otros inmigrantes por una zona remota de arroyos y alta vegetación burlando así la vigilancia de la Patrulla Fronteriza.  Con tomas de cámara en movimiento al estilo Blair Witch Project (1999), vemos en las primeras imágenes a Maya y al resto del grupo de inmigrantes corriendo por veredas improvisadas para poder llegar a una camioneta donde los esperan los coyotes para su traslado a territorio estadounidense. Este tipo de secuencias las hemos observado a través de la historia del cine fronterizo. En la época en los 80 aparecieron filmes en México con este tipo de escenas, sin embargo, con menor estética. Una de ellas fue Las pobres Ilegales (1982) de Alberto Mariscal. Las películas eran éxito en taquilla pues se proyectaban estrellas mexicanas de la pantalla y de la música como Yolanda del Río, Mario Almada y Carmen Salinas.

El traslado ocurre en horas del día y durante el viaje, Maya puede apreciar el tránsito y las rutinas de miles de californianos. Hay miradas de asombro y de nuevas ilusiones ante su pronta reunificación con su hermana y su familia. Pero también podemos augurar su incertidumbre en su triste rostro. Finalmente, llegan a un callejón de la ciudad de Los Ángeles donde los coyotes liberan a cada uno de los inmigrantes mientras sus familiares pagan el resto de la cuota por el traslado. Todos son liberados, menos Maya. Su hermana Rosa interpretada por la actriz (Elpidia Carrillo), llega justo a tiempo a recogerla, pero no trae el dinero completo. Ante ello, los coyotes se rehúsan a liberarla y deciden llevársela. Vemos aquí una de las escenas más desgarradoras del filme cuando uno de los coyotes retiene a Maya en el vehículo mientras el otro, amenaza a Rosa con una navaja impidiendo que se la lleve. Maya es encerrada a la fuerza en el vehículo y pide ayuda mientras éste comienza a avanzar. Los rostros de desesperación y el llanto de las hermanas se suman al historial de sus vidas. Rosa persigue el vehículo, pero todo es inútil. Los coyotes aceleran y la camioneta se pierde entre la cotidianidad de la urbe. En los primeros cinco minutos de la película vemos que el traslado de Maya a Estados Unidos se ha convertido en un secuestro o incluso, en algo todavía mucho peor. Este tipo de dramatizaciones es frecuente en el cine de la frontera. De hecho, anteriormente la propia actriz Elpidia Carrillo había interpretado el papel de María, una joven indocumentada en la película The Border (1982) de Tony Richardson.  En ella, la joven sufre el secuestro de su pequeño hijo, quien después es rescatado por el agente de la Patrulla Fronteriza Charlie Smith, interpretado por el reconocido actor Jack Nicholson. En el caso de Pan y rosas, Maya tendrá que ingeniárselas para huir de los coyotes y evitar ser abusada sexualmente. 

En la siguiente etapa de la película vemos que el argumento nos ofrece un giro temático centrado en las injusticias laborales. Maya consigue trabajo, pero no será fácil adaptarse como empleada de limpieza en un importante edificio de la ciudad. Ella sabe el idioma inglés necesario para desarrollarse en sus funciones, pero desconocía el nivel de corrupción y maltrato que sufren los empleados de esta industria. Su hermana Rosa ayudó en la contratación, pero el acto no fue gratis, ya que el supervisor “Pérez” (interpretado magistralmente por George López), les cobró una cuota por el trámite. Vemos aquí los primeros tipos de abusos que sufren los trabajadores. Maya aún no empieza a trabajar y ya es notificada que parte de su sueldo le será descontado para pagar la cuota por su contratación. Maya y sus compañeros usan uniforme de limpieza de la compañía “Ángel” durante sus jornadas laborales, los ejecutivos del edificio prácticamente ignoran su presencia y los hacen sentir menospreciados. En una de las escenas, Maya y un compañero limpian la entrada de uno de los elevadores mientras un grupo de ejecutivos pasan casi por encima de ellos. El compañero de Maya exclama: “mi teoría es que estos uniformes de limpieza no hacen invisibles”. Las complejidades de la trama aumentan cuando aparece Sam Shapiro, (interpretado por Adrien Brody), un organizador sindical que busca las mejoras salariales para los trabajadores de la limpieza. Maya desarrolla una relación afectiva con Sam. Lo apoya y organizan una protesta que traerá fuertes repercusiones. Aunque con escenas más ligeras este tipo de situaciones nos remite a las ocurridas en la comedia romántica From Prada to Nada (2011) de Ángel Gracia. En ella vemos como un grupo de empleados de la limpieza se unen en un litigio para demandar a la compañía donde trabajan, por pagos salariales atrasados y omisión de horas trabajadas. La demanda es liderada por Nora Domínguez (interpretada por Camilla Belle), una joven abogada mexicoamericana que logra vencer no solamente las barreras del idioma sino los márgenes legales de un corporativo.  En Pan y rosas vemos que la discriminación y el abuso laboral ocurre mayormente al personal femenino. La mayoría de los empleados son mujeres procedentes de diferentes partes del mundo. Chandra Talpade Mohanty en su libro Feminismo sin Fronteras (2003), afirma que “las mujeres de ciertas razas, clases sociales y estatus económicos son necesarias para la operación de la economía global. Las fábricas y los lugares de trabajo de las corporaciones globales buscan la disciplina de la labor de pobres inmigrantes del tercer mundo, de mujeres inmigrantes y sobre todo mujeres de color procedentes de Asia, África y Latinoamérica” (245-246). 
 
Quizá una de las escenas más dramáticas de Pan y rosas sea cuando Maya confronta a su hermana Rosa por haberlos delatado ante el supervisor “Pérez” por la organización de los empleados y participar en el sindicato de limpieza. Es aquí donde Rosa le confiesa a Maya las razones por haberlo hecho. Además, le revela el secreto de su tormentosa vida que ha llevado desde que salió de México a buscar un futuro mejor en Estados Unidos.  Para ayudar a sacar a la familia adelante económicamente, Rosa tuvo que recurrir a la prostitución y mantenerse callada. Se vio obligada a vender su cuerpo para poder enviarles dinero incluso, desde que vivía en Tijuana, antes de cruzar a Estados Unidos. Además, debió tener relaciones sexuales con Pérez para que éste le diera el trabajo a Maya como empleada de limpieza. A través de los años Rosa ha callado para conservar su trabajo y poder ayudar a su esposo quien está gravemente enfermo.  Pan y rosas abarca diferentes matices que incluyen la migración indocumentada, el salvajismo de los coyotes, las injusticias laborales y el alto precio que pagan miles de mujeres para poder ayudar a sus familias.

No sólo son víctimas de largas jornadas laborales y salarios bajos sino también de explotación sexual. En la etapa final de la película Maya, tendrá que recurrir a actos ilegales para poder traer un poco de la justica robada a sus seres queridos. Ella sabe que sus sacrificios no se comparan a los ha tenido que hacer su hermana Rosa para poder sacar adelante a su familia. 


Obras citadas
From Prada to Nada. Dir. Ángel Gracia. Perf. Camilla Belle, Adriana Barraza. Pantelion Films. 2011.
Frontera. Dir. Michael Berry. Perf. Eva Longoria, Ed Harris. Magnolia Films. 2014.
Las pobres Ilegales. Dir. Alberto Mariscal. Perf. Yolanda del Río, Carmen Salinas. Producciones del Rey, 1982.
Mohanty, Chandra Talpade. Feminismo Sin Fronteras: Descolonizando la Teoría, Practicando la Solidaridad. Duke University Press, 2003.
Pan y rosas. Dir. Ken Loach. Perf. Pilar Padilla, Adrien Brody, Elpidia Carrillo.  Alta Films, 2000.
The Border. Dir. Tony Richardson. Perf. Jack Nicholson, Elpidia Carrillo. Universal Pictures, 1982. 

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Reseña de la película "El milagro de Maldonado" (2003)

5/21/2025

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José Maldonado (Eddy Martin) con su perro Sánchez en "El milagro de Maldonado" (2003) -- Glen Wilson/Showtime
Por Juan Villa 

Durante los últimos años se ha visto un incremento de niños no acompañados que viajan de manera indocumentada hasta Estados Unidos. Los peligros que sufren en el trayecto se multiplican si tomamos en cuenta su vulnerabilidad asociada con su inocencia. Con frecuencia vemos producciones fílmicas que destacan este fenómeno migratorio global. En España, por ejemplo, la crisis migratoria registra un alto volumen de estos casos. En ese país, estos niños son conocidos como MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados). La mayoría proviene de países africanos, pero incluso hay casos de niños que vienen desde Siria. En Estados Unidos, los niños menores no acompañados provienen mayormente de México y de Centroamérica. Para llegar a ese país enfrentan mayores retos que los adultos. De diversas formas, el cine ha proyectado con sus imágenes estos desplazamientos de menores a territorio estadounidense. Algunas han sido a través de historias en películas taquilleras mientras que otras han quedado registradas en documentales que resaltan con mayor crudeza la realidad de esta situación. 

El milagro de Maldonado (2003) de Salma Hayek, nos cuenta la historia de José Maldonado, un niño mexicano que llega herido de un brazo a un poblado de California en busca de su padre. La película originalmente lleva el nombre en inglés The Maldonado Miracle y fue filmada en el estado de Utah. Sin embargo, la trama de la historia transcurre en un pueblo imaginario llamado San Ramos, California. A través de sus personajes nos damos cuenta de que este lugar tuvo su bonanza gracias a la minería, pero sus habitantes poco a poco lo han ido abandonando en busca de otras oportunidades económicas. Buscando ayuda, José se refugia en la pequeña iglesia del pueblo donde hasta el párroco ha perdido la fe. José cruzó la frontera de manera indocumentada y lo acompaña su perro fiel “Sánchez". Sobrevivió el trayecto a Estados Unidos, pero casi pierde la vida pues fue herido con una navaja por un inmigrante cuando éste intentaba matar a su perro. La herida de José se agrava, llora por las noches y el sheriff del pueblo lo quiere atrapar para deportarlo a México. Su madre murió de cáncer y desconoce el paradero de su padre a quien busca de manera desesperada. Esa es la principal razón de haberse arriesgado a cruzar a Estados Unidos. El espectador siente compasión por Josè quien ya ha perdido la esperanza. Pero no es el único, los residentes de San Ramos están en la misma condición. La mayoría de ellos padece de desilusión, tristeza y desamparo. Su estadía en ese lugar provocará una serie de circunstancias que cambiarán la vida de sus habitantes. 

Cuando Josephina va a rezar a la iglesia de San Ramos se da cuenta que el rostro del Cristo crucificado muestra lágrimas de sangre. Sale a gritar el supuesto milagro que devuelve el júbilo a la mayoría de los habitantes del lugar. Mientras se investiga si realmente son lágrimas de sangre, Josephina, (protagonizada por la actriz panameña Soledad St. Hilaire), da cuenta de su experiencia a los pobladores y visitantes de esta manifestación divina.  Los creyentes comienzan a llegar al pueblo y hasta la prensa llega para verificar los hechos. San Ramos comienza a ser importante. Su economía comienza a revitalizarse, la cafetería y el único bar del lugar comienzan a recibir mayor clientela. Sin lugar a duda, el hilo narrativo de El milagro de Maldonado recae en devolver la fe y la esperanza a sus fieles habitantes. Por ejemplo, surge una historia de amor entre Maisie y Cruz, dueños de la cafetería y del bar respectivamente. Aunque llevan una relación de amistad, Maise (Mare Winningham) y Cruz (Rubén Blades), son seres solitarios que descubrirán sentimientos desconocidos. Otra pareja vivirá la ilusión de un embarazo justo cuando su relación estaba en deterioro. El sheriff del pueblo comienza a ver mejoría en la salud de su mamá y el sacerdote retoma sus convicciones. De esta manera el espectador atribuye las muestras de los actos positivos a la aparición de las lágrimas de sangre del Cristo crucificado.  Esta película proyecta la atmósfera de sensibilidad de The Milagro Beanfield War (1988) de Robert Redford. En este filme resurgen nuevas esperanzas para los habitantes de Milagro, un olvidado pueblo de Nuevo México.

Todo esto ocurre gracias a la sorpresiva cosecha de un campo de frijoles que provoca el despertar del pueblo. El actor y cantante panameño Rubén Blades también participa en esta cinta personificando al sheriff del pueblo. Anticipando el “milagro”, el sheriff exclama al inicio del filme: “hay algo raro que va a pasar este día”. Tal cuál como ocurre en San Ramos con la llegada del niño José Maldonado.


A través de flashbacks, José revive los momentos clave de su peligroso recorrido a Estados Unidos en busca de su padre. Recuerda cuando le pagó la cuota a un coyote para viajar dentro de un camión con otros inmigrantes. En las escenas podemos ver que hasta su inseparable perro “Sánchez” tuvo que pagar también al coyote por su traslado. Después, vemos cómo se salvan de ser deportados durante una redada en un campo agrícola en donde trabajaban temporalmente. En ese lugar, otro inmigrante le roba parte de sus pertenencias y casi le quita la vida cuando lo hiere con una navaja en el brazo. Finalmente, en San Ramos es donde recibe el cariño de Maisie, el apoyo del padre Russell y la ayuda de un doctor que le cura su herida. 

Como hemos mencionado, en El milagro de Maldonado, se narra en parte los peligros que José sufre como niño migrante en su travesía a Estados Unidos. Este tipo de escenas se manifiestan en otras películas semejantes tales como: Mamá solita (1980) de Miguel A. Delgado, El viaje de Teo (2008) de Walter Doehner y La misma luna (2007) de Patricia Riggen. Sin embargo, existen otras que exhiben mayor grado de realismo y violencia como La jaula de oro (2013) de Diego Quemada-Diez o incluso, documentales con mayor crudeza como es el caso de Which Way Home (2009) de Rebecca Cammisa. Este documental se enfoca en la travesía de dos niños centroamericanos que utilizan el tren (la bestia) para llegar a Estados Unidos. Los menores serán testigos de las atrocidades que sufren los inmigrantes en su trayecto. Por último, podríamos destacar el filme Al otro lado (2004) de Gustavo Loza. En ella vemos tres historias particulares de menores que se desplazan de México, Cuba y Marruecos hacia otros países, concientizando al espectador sobre este problema global. Al igual que El milagro de Maldonado, la película invita a la reflexión sobre el impacto que sufren los niños ante la ausencia de sus padres y a conocer por medio de la representación en el cine sobre los peligros del trayecto.

Al final en El milagro de Maldonado vemos que Josephina está convencida de que las lágrimas del rostro de Cristo son reales y que en verdad se trata de un milagro. No sólo son las palabras de Josephina, es su mirada hay una genuina devoción que transmite el milagro. Para ella no hay duda. Los visitantes y la prensa se van del pueblo pensando en lo contrario. Hay una escena donde los representantes de la religión y de la ciencia analizan lo sucedido. No se ponen de acuerdo y llegan a resultados inconclusos. Lo cierto es que el padre Russell recupera la fe que necesita para ejercer su oficio. La llegada del pequeño José Maldonado a San Ramos era inevitable para encontrar lo que buscaba con tanto anhelo y para traer bendiciones y nuevas esperanzas a todos sus habitantes.
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Reseña de la película "Desierto" (2015)

5/14/2025

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Gael García Bernal y Alondra Hidalgo en "Desierto" (2015) Credit...STX Productions
Por Juan Villa

​Aún en territorio sonorense una joven guatemalteca embarazada fue abandonada por sus compañeros inmigrantes en el desierto. Se quedó atrás por el cansancio de la caminata y posteriormente se desmayó. Despertó y siguió caminando, ya estaba en tierras de Arizona cuando llegó una patrulla para auxiliarla. Pasó la noche en un centro de detención y al otro día, al tener complicaciones por su embarazo, fue llevada a un hospital de Tucson donde dio a luz a su bebé. Afuera del hospital estaba siempre un vehículo de la Patrulla Fronteriza. Era vigilada en todo momento mientras que un abogado intentaba interceder por ella para liberarla. El caso ocurre en mayo del 2025, justo en momentos en que el gobierno estadounidense ha lanzado una serie de órdenes ejecutivas contra la inmigración indocumentada. Este es sólo un ejemplo de las consecuencias del fenómeno migratorio y el cine, en su capacidad de representar a la realidad, las proyecta constantemente.

Como el caso de la joven guatemalteca, la película Desierto (2015) del director Jonas Cuarón, encarna el trágico destino de miles de inmigrantes que se atreven a cruzar por zonas inhóspitas para burlar la vigilancia de la frontera. Si bien fue filmada  hace una década en la península de Baja California, su narrativa nos lleva a la zona limítrofe entre Arizona y Sonora. En esta historia los coyotes se ven obligados a cruzar a un grupo de inmigrantes por una zona árida y peligrosa la cual llaman el deshuesadero. En Desierto, los inmigrantes serán eliminados uno a uno por un enemigo poco común en el cine fronterizo. La historia se convertirá en una cacería humana donde el espectador no se perderá el rastro de las amplias secuencias de una cámara en movimiento. En este filme, la maldad de los coyotes no será la gran amenaza de los inmigrantes. Sorpresivamente, el enemigo será un racista y desquiciado vigilante de la frontera con desmedidas ansias de matar.
El desierto como zona inhóspita y peligrosa es el gran protagonista de este filme. Aquí no se muestran ciudades, pueblos, ranchos, edificios o casas, el escenario es el implacable desierto y su entorno. Vemos como Moisés, (protagonizado por el actor Gael García Bernal), hace honor al nombre bíblico, pues guía a un reducido grupo de compañeros inmigrantes por los vericuetos del desierto. Realizar una película con un sólo escenario no es tarea fácil. El propio actor García Bernal reconoció el gran logro de Desierto en una entrevista: “es difícil hacer una película donde no hay muchos lugares para esconderse. Hay que trazar un laberinto peligroso de diferentes niveles. Es increíble que con elementos tan básicos se pudo lograr una historia compleja”.  Sobre el tema de la decisión de los inmigrantes de abandonar su tierra en busca de una mejor calidad de vida afirma que: “es un acto heroico. Nunca he estado expuesto a una situación así”.

En la mayoría de las películas del cine de la frontera, los nombres de los personajes tendrán gran significado. Es común ver que los personajes antagónicos llevan sobrenombres de animales, específicamente de depredadores. En el caso de Desierto, uno de ellos se llama Lobo, es agresivo y altanero, mientras que Mechas, es pasivo y calculador. En una de las escenas, Mechas intuye el inminente peligro de cruzar por la peligrosa zona del deshuesadero como lo vemos en el siguiente diálogo:

Habíamos dicho que por el deshuesadero no
¿Qué, tienes miedo de perderte o que chingados?
No, pero ya sabes lo que les pasó a los doce de Sonoyta
A esos pendejos se los tronaron los narcos por ir de mulas los muy pendejos. No me reniegues, hasta aguinaldo te tocó chingado.

Lobo y Mechas, son los encargados del trayecto a pie después de que el camión que transportaba a los inmigrantes se descompuso. Durante los primeros minutos, podemos apreciar como Lobo y Mechas presionan a los inmigrantes en el trayecto.  Los instruyen en la forma que deben cruzar y que deben de hacer, en caso de que vean o escuchen a las autoridades en el trayecto. Los atributos de los nombres y capacidades de los coyotes también quedaron manifestados en la película 7 soles (2008) de Pedro Ultreras. En esa película vemos la ambivalencia de “El Gavilán” y “El Negro”, los coyotes encargados del viaje de un grupo de inmigrantes por el mismo desierto de Arizona. La trama de Desierto, sin embargo, nos sorprende cuando Lobo y Mechas mueren antes de la mitad del filme. Los inmigrantes quedan a la deriva. Será Moisés el elegido para lograr salir del laberinto del desierto.

La película Desierto no se puede criticar, analizar o discutir si no se toma en cuenta los atributos del personaje de Sam (protagonizado por el actor Jeffrey Dean Morgan). Sam es el solitario asesino de los inmigrantes. En la mente de Sam se conjugan sentimientos nefastos.  Es un cazador de inmigrantes xenofóbico con falso sentido de nacionalismo. Su consigna es defender a Estados Unidos de los invasores mexicanos. Se desplaza por el desierto en una camioneta todoterreno que exhibe una bandera confederada. Tiene un rifle de alto poder y cuenta con el apoyo de su fiel "Tracker", un perro pastor alemán tan violento como él. Haciendo honor a su nombre, Tracker olfatea y sigue la pista de los inmigrantes, está entrenado para matar.  Sam lleva tatuajes en sus brazos. En algunas escenas se aprecian imágenes religiosas y armas de fuego.  Es un asesino solitario de la frontera, toma whisky y escucha música country. Sus diálogos son cortos pero precisos. Con ellos justifica sus actos. En una de las escenas más violentas, los inmigrantes corren para salvar sus vidas en un campo yermo, pero las balas de rifle de Sam son más rápidas. Con una postura de cazador, de rodilla a tierra, elimina sin piedad a ese primer grupo de inmigrantes. Sam celebra su acto al encender un cigarro, lo fuma y tranquilamente se pone su sombrero tejano. El acto está consumado sin el mayor remordimiento. Ante la barbarie cometida, exclama: “bienvenidos a la tierra de la libertad”.

Moisés y Adela, otra joven sobreviviente de la masacre, desafían la locura de Sam. El desierto es vasto, pero no hay forma de escapar, tendrán que enfrentarlo. El terreno de la zona es peligroso, pero también ofrece recursos naturales. Se valen de las espinosas especies de las plantas de cactus y hasta de las víboras de cascabel para defenderse y mantenerse a salvo. Improvisan un plan para robarle su camioneta y escapar, pero de nueva cuenta, las balas de Sam se los impide. Moisés y Sam miden sus fuerzas en la cima de una piedra en una lucha a matar o morir. Cuando Moisés logra tener el rifle en sus manos, no se atreve a dispararle. El dolor y la rabia que siente por lo sucedido no le alcanzan para convertirse en un asesino. Sam se desangra, implora piedad y pide ayuda. Nadie lo escucha, el mudo desierto será su verdugo.

Obras citadas

Desierto. Dir. Jonas Cuarón. Perf. Gael García Bernal, Jeffrey Dean Morgan. Esperanto Kino, 2015.
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García, Gael. “Gael García nos comparte si ha cruzado el desierto”. YouTube, subido por Dulce Osuna, 14 de octubre del 2016, https://www.youtube.com/watch?v=1-chawurXdA

7 soles. Dir. Pedro Ultreras. Perf. Gustavo Sánchez Parra, Evangelina Sosa. Cuadrante Films, 2008.

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Reseña de la película "María Candelaria" (1943)

5/6/2025

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Pedro Almendáriz y Dolores del Río en 'María Candelaria' (Emilio Fernández, 1944). Gabriel Figueroa (Cultura UNAM)
Por Juan Villa

No se puede hablar de la historia del cine mexicano sin mencionar a Emilio “Indio” Fernández. Su extensa labor en la industria fílmica abarca seis décadas en las que participó como actor, argumentista, productor y director. Su paso por Hollywood incluso, en películas silentes, reforzó su pasión por esta industria creando obras inolvidables. En momentos en que abundaban historias de combates de la revolución y comedias rancheras, Emilio “Indio” Fernández llega con la propuesta de María Candelaria (1943). Este filme destaca nuestras raíces culturales y le daría la vuelta al mundo trayendo a México grandes honores por los premios internacionales que obtuvo. En plena Época de Oro del cine mexicano, Fernández fortalece las figuras de Dolores del Rio y Pedro Almendáriz, actores que permanecen en la memoria colectiva de los mexicanos. En el libro A través del espejo: el cine mexicano y su público, (1994) de Carlos Bonfil y Carlos Monsivais, señalan: “en el cine de la Época de Oro se consolidan los géneros y las presencias cinematográficas que mejor lo encarnan. Surge la opción de un star system nacional que favorece la familiaridad del público con sus estrellas” (22).

No hay secretos, el espectador sabe desde el comienzo de la película que el personaje principal, María Candelaria (protagonizada por Dolores del Río), está condenada a la desgracia. Durante los créditos iniciales aparece un texto advirtiendo al espectador lo siguiente: “una tragedia de amor arrancada de un rincón indígena de México… Xochimilco, en el año de 1909”. Después de unas disolvencias de figuras precolombinas, las primeras escenas nos trasladan al taller de un famoso pintor, causante indirecto del fatídico destino de María Candelaria. Por medio de flashbacks, no contará esa tragedia de amor que ocurrió entre chinampas y trajineras del mítico campo de las flores. 

María Candelaria vive marginada en una humilde vivienda rodeada de chinampas en Xochimilco. Se sostiene económicamente vendiendo flores a Don Damián, el cacique del pueblo. María Candelaria tiene prohibido vender flores en otros lugares. Sufre del rechazo de su comunidad porque su madre fue una prostituta. Ella solo posee el amor de Lorenzo Rafael (protagonizado por Pedro Armendáriz), las flores y una pequeña marranita. Se quieren casar, pero no cuentan con los recursos. En una de las escenas, la fotografía de Gabriel Figueroa nos brinda un plano general y enseguida otro de contrapicada para conocer los planes de los enamorados. Lorenzo le propone casarse con ella e irse a vivir a otro lugar. María Candelaria se niega a mudarse, como se muestra en el siguiente diálogo:

¿y nuestras chinampas, y nuestras flores? 
Aquí hemos nacido los dos y aquí hemos vivido siempre. 
Esta es nuestra tierra. Mira, que negra y que suave. 
Cómo quieres que nos vayamos.
Los del pueblo no te quieren, ni a mí Don Damián 

El personaje antagónico es Don Damián, quien controla el comercio de las frutas, verduras y flores que siembran los indígenas en sus chinampas. Es el dueño de la tienda y el encargado de distribuir gratuitamente la medicina para combatir el paludismo en el poblado. Goza maltratando a las mujeres y desprecia a los indígenas. Odia a Lorenzo Rafael pues está obsesionado por la belleza de María Candelaria. Tiene a ambos contra la pared. A ella por medio de una deuda a la tienda y a él, al negarle la compra de sus verduras. Cuando Lorenzo Rafael quiere venderle su cosecha para saldar la cuenta de María Candelaria, Don Damián ni siquiera le dirige la palabra, incluso, le niega la medicina para el paludismo. Mirándolo con odio y soberbia le dice: “este indio muerto de hambre no tiene vergüenza, tras de volarme a la india que más gusta todavía viene a limosnearme”.

En María Candelaria los estereotipos y el desprecio a los indígenas están presentes en todo momento. Cuando el personal médico llega con Don Damián a entregarle la medicina semanal para que la distribuya a los pobladores, éste les dice: 

Estos fregados indios son como la piel de judas
¿Se han dado nuevos casos de paludismo?
Pues algunos, doctor, ya van varios que se petatean 
Nos vemos Don Damián, y convénzase personalmente que toda la indiada se tome su quinina
Pierdan cuidado que yo mismo se las daré

Pese a la adversidad, María Candelaria y Lorenzo Rafael son felices en su mundo de amor y buscan salir adelante. Por las noches comen juntos, él toca la flauta, y juntos ven la luna llena. Navegan por las canales de Xochimilco y se preguntan: ¿cómo vivirían sin los prejuicios de la gente del pueblo?  Más que salir de la pobreza ellos buscan dignidad y respeto. Los infortunios de la pareja comienzan a surgir cada vez más con mayores repercusiones. Don Damián se encarga de deshacerse de la única pieza de valor que tiene la pareja para casarse. María Candelaria cae enferma de paludismo y él se niega a darle la medicina. La ayuda del pintor es crucial para sanarla. Los personajes llegan a su límite y la desesperación los obligará a tomar decisiones fatales. 

Sobre la realización de esta película se ha escrito mucho. Se habla de que la actriz Dolores del Río se rehusaba a interpretar el papel de una indígena en la cinta. La escritora Adela Fernández, en su libro El Indio Fernández: vida y mito (1986), afirma que no fue fácil convencerla para participar en este proyecto. La actriz Dolores del Río tenía ya una sólida carrera en Hollywood y contaba con gran prestigio. “Dolores le advirtió que no quería temas revolucionarios. Entonces pensó en una historia de amor y dolor, de indígenas, de flores y de muerte. Se fue a tomar un café a la Farmacia Regis; ahí, en 13 servilletas de papel escribió la sinopsis de María Candelaria” (192). 

La ignorancia y la desesperación de María Candelaria la obligará a ser modelo para un cuadro del pintor. El lienzo se convertirá en una obra de arte que proyecta belleza, pasión, vergüenza y traición. Se produce un choque de ideologías; el honor y la tradición de una comunidad indígena con la de una sociedad moderna y liberal. Con su amado tras las rejas a causa de la maldad de Don Damián, María Candelaria está prácticamente sola y sin apoyo. Son tantas las desgracias en su vida que cuando acude a la iglesia, llora en el altar de una virgen y cuestiona su fe. Su destino está marcado. Desde la ventana de la cárcel, Lorenzo Rafael será testigo de la furia del pueblo contra María Candelaria.
​

Obras citadas
Bonfil, Carlos. Carlos Monsiváis.  A través del espejo: el cine mexicano y su público. México: Ediciones El Milagro. 1994. 

Fernández, Adela. El indio Fernández: vida y mito. México: Panorama Editorial. 1986.

María Candelaria. Dir. Emilio Fernández. Perf. Dolores del Río, Pedro Almendáriz. Films Mundiales. 1943.
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    Autor

    Juan Villa es periodista e investigador de cine y literatura de la frontera. Su trayectoria  incluye radio, prensa escrita y televisión. Cuenta con estudios de doctorado y Maestría en español de la Universidad Estatal de Arizona (ASU). También es egresado de la Escuela de Periodismo Walter Cronkite (ASU). Es autor del libro Coyotes en el cine fronterizo (2011).

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Peregrinos y sus letras

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