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Juan Villa: Reseñas y críticas

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Reseña de la película Los colores de la montaña

9/3/2025

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"Los colores de la montaña" (2010)
Por Juan Villa

En la película Los colores de la montaña (2011) de Carlos César Arbeláez, la inocencia de un grupo de niños en una majestuosa zona rural colombiana nos permite mirar con una óptica distinta el conflicto armado que vivió ese país.  Es a través de la perspectiva infantil como miles de habitantes rurales vivieron el dolor, la angustia y el desplazamiento forzado debido al conflicto entre la guerrilla, grupos paramilitares y el ejército colombiano.

El pequeño Manuel ayuda a sus padres en las tareas del campo, acude a la escuela y le gusta pintar es sus cuadernos, pero su pasatiempo favorito es jugar fútbol con sus amigos. Sueña con ser arquero y esa afición lo distrae de la violencia militar que se avecina en La Pradera. El pequeño Manuel de nueve años es un personaje distinto al de Giosue en La vida es bella (1997) de Roberto Benigni. Manuel trasmite inocencia, dolor y conciencia.

Los ecos del conflicto armado comienzan a intensificarse y Manuel, junto con sus amigos, Julián y “Poca Luz” lo perciben. Hay helicópteros sobrevolando por el campo, consignas de guerra en la pared de su escuela rural y grupos de hombres que amenazan a los habitantes de la región. El filme tiene tintes de documental. La aparente calma previene al espectador. En los colores de la montaña, el silencio no equivale a la tranquilidad o la paz. Impera el presagio en todo momento.

Mientras juegan fútbol, el balón llega un potrero por donde una enorme cerda que intenta escapar explota al pisar una mina antipersonal. De esta manera el filme documenta el gran problema de los campos minados en Colombia. Manuel y sus amigos no entienden bien la situación, sólo saben que tendrán que rescatar el balón a toda costa. Recurren a varias estrategias para hacerlo. La lógica del espectador se opone a la misión del rescate de la pelota por parte de Manuel y sus amigos. El peligro es latente, la cancha donde juegan fútbol se convierte en zona prohibida debido a la posible presencia de más minas. Los lugareños deciden poner un anuncio de alerta. Uno de ellos manifiesta: “Hay que hacer algo pa’ que nadie más caiga aquí”. Es así como la película Los colores de la montaña revive el tema de los campos minados. Tal como lo hizo el popular cantante Juanes con su canción "Fíjate Bien" (2000). La tierra colombiana es bondadosa y bendita. Se cultiva de todo, pero también se utiliza para la maldad.

En la película Los colores de la montaña seguimos el hilo de una historia a través de la inocencia, la nobleza y la ingenuidad de los niños. En ocasiones la violencia se ve de lejos, hay sutileza en los planos y belleza en las tomas panorámicas. El enfoque mayor está en la reacción de los protagonistas ante la violencia por el conflicto armado. El sonido de las balas es lejano y no de frente como ocurre en Voces inocentes (2004) de Luis Mandoki, donde se representa el impacto de la violencia en los niños a causa de la Guerra Civil de El Salvador. En Los colores de la montaña la violencia se ve reflejado en la ausencia de los compañeros de clase de Manuel, en el llanto de una maestra, en el silencioso desplazamiento de los habitantes de esa región montañosa Antioqueña. Sólo hay tres opciones para los habitantes de La Pradera: Soportar el dolor, huir o morir. Los niños no comprenden la magnitud del conflicto, dibujan paisajes, juegan con balas y la esperanza de su felicidad recae en rescatar un balón de fútbol. Sobre el rol de los niños en cine, el propio director Carlos César Arbeláez dice que “cada cierto tiempo en la historia del cine hay películas de niños que inundan las salas de cine. Es una necesidad de renovar la mirada, como volver a creer en lo que pasa”.
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Reseña de la película "Alambrista" (1977)

6/24/2025

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Alambrista, (1997) dirigida por Robert M. Young • Estados Unidos. Estelarizada por Domingo Ambriz, Trinidad Silva y Linda Gillin.
Por Juan Villa

Salir de un pueblo por la falta de oportunidades económicas y dejar a la familia atrás para ir al norte, ha sido la base de los típicos guiones en las historias del cine fronterizo. Las imágenes de desesperanza en esas escenas son imprescindibles, pero quizá el éxito de ellas recae en el desenvolvimiento de sus protagonistas para afrontar el reto de llegar y establecerse como inmigrante en territorio estadounidense. Es el caso de Roberto, el personaje central de la película Alambrista (1977) del cineasta Robert M. Young quien, con sus silencios en cámara, transmite al espectador la cruda realidad de los inmigrantes en Estados Unidos.

En las primeras escenas, el director nos lleva a un pequeño pueblo en Michoacán donde Roberto ara la tierra para llevar el sustento a la casa. Mientras el agua abre su paso por los surcos del cultivo, vemos la ausencia de la maquinaria agrícola que más adelante en el filme, se verán con gran abundancia en los campos de California. Somos testigos del nacimiento de su bebé en medio de las penurias económicas de la familia. No hay otro camino para Roberto:  tomará la decisión de irse para el norte a buscar un mejor trabajo para sustentar a la familia. En el altar de una virgen de Guadalupe, su madre le pide que no se vaya y le advierte de los peligros. No se refiere a los retos del camino, sino al de no regresar. Tal como lo hizo el padre de Roberto, quien se fue al norte para no volver. Hay una toma panorámica inolvidable, vemos como silenciosamente Roberto se despide de su madre, al fondo vemos a su mujer y a su bebé.  Más atrás, se aprecia el río y los campos de cultivos que dejará atrás.

El título de la película Alambrista nos sugiere que Roberto cruzará de manera indocumentada por una zona donde habrá un cerco de alambre que divide la frontera. En este caso por una zona de California. Si bien, el término alambrista está destinado para las funciones de un acróbata circense, en la jerga fronteriza es una variación de la palabra alambrado, utilizada para describir a un inmigrante que cruza por los cercos de alambres. Se trata pues de una de las modalidades del cruzar de manera indocumentada a otro país. Durante la década de 1970, el grupo musical Los Bukis hizo famosa su canción los alambrados, donde se destaca y se enaltece el sufrimiento de los inmigrantes para llegar a este país, tal como lo dice en la siguiente estrofa:

De México habían salido
Hasta Tijuana llegaron
Por no traer sus papeles
De alambrados se pasaron
Se cruzaron por el cerro
Su rumbo habían agarrado

Iban rodeando veredas
Como lo habían acordado
Era de noche y por eso
La vigilancia burlaron
Y por allá en Chula Vista
Dos tipos los esperaron


De esta manera, Roberto se convierte en un “alambrista” o un “alambrado”. Aquí se marca la diferencia entre el alambrado y el mojado. Este último se refiere el inmigrante indocumentado que cruza de “mojado” por un río, como comúnmente ocurre en zonas geográficas del estado de Texas. Para evocar este tipo de travesías, la música popular también se ha encargado de crear canciones para destacar las hazañas del inmigrante que desafía las aguas que dividen las fronteras. Una de las más populares es “los mandados” de icónico cantante mexicano Vicente Fernández, donde el inmigrante es un héroe que vence mil batallas, como lo vemos en la siguiente estrofa:

Crucé el Río Grande nadando
Sin importarme dos riales
Me echo la migra pa'fuera
Y fui a caer a Nogales
Entre por otra frontera
Y que me avientan pa' Juárez

De ahí me fui a Tamaulipas
Y me colé por Laredo
Me disfracé de gabacho
Y me pinté el pelo güero
Y como no hablaba inglés
Que me retachan de nuevo

La migra a mí me agarró
Trescientas veces digamos
Pero jamás me domó
A mí me hizo los mandados
Los golpes que a mí me dio
Se los cobré a sus paisanos

Por Mexicali yo entré
Y San Luis colorado
Todas las líneas crucé
De contrabando y mojado
Pero jamás me rajé
Iba y venía al otro lado

Conozco todas las líneas
Caminos, ríos y canales
Desde Tijuana a Reynosa
De Matamoros a Juárez
De Piedras Negras, al Paso
Y de Agua Prieta a Nogales


En la actualidad, los cercos de alambre han sido reemplazados en su mayoría por muros metálicos a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México. Aunque existen áreas remotas donde solo hay este tipo de cercos de alambre. Países como España y Panamá también emplean estos cercos (más reforzados) en sus fronteras en su afán de detener la inmigración indocumentada. Alambrista está ambientada en la época de la década de 1970, por lo tanto, los cercos de alambre no eran tan altos y estaban menos reforzados. Roberto y un grupo de inmigrantes cruzan de noche de alambrados, pero no será un trayecto fácil. Una vez del lado estadounidense, los inmigrantes son detectados por la Patrulla Fronteriza que vigila la zona por cielo y por tierra. Sin embargo, Roberto logra escapar. Cansado y con hambre, llega a un improvisado campamento de inmigrantes donde le ofrecen café y comida. Se da cuenta que trabajar como indocumentado no es fácil pues en su primer día de labores en un campo de cultivos de tomates, se tiene que esconder de una redada de la Patrulla Fronteriza. Roberto logra escapar, pero no le pagan la jornada. Posteriormente, se va a trabajar a campo de fresas y se une a otro grupo de trabajadores que viven también en un campamento improvisado, incluso donde tienen que dormir en corrales hechos con alambre. En ese lugar conoce a Joe, otro inmigrante quien se convertirá en un amigo muy indispensable para defenderse como inmigrante recién llegado. Roberto se da cuenta que el campamento es parecido al de una granja de animales y se lo manifiesta a su nuevo amigo.

Esto es un gallinero
Pues somos pollos

Joe habla inglés y vemos que, en algunas escenas con cortes cómicos, lo enseña a pedir comida en los restaurantes. Asimismo, lo alecciona a comportarse y desenvolverse con seguridad para evitar ser deportado o evitar llamar la atención de la policía. Roberto es sumamente callado y cohibido Sin embargo Joe le brinda la paciencia necesaria para el adiestramiento. Las escenas tienen semejanza con las que nos ofrece el director y actor Cheech Marin en la película Born in East L.A. (1987). En ella vemos como Rudy, el personaje central, es deportado injustamente a Tijuana a pesar de tener ciudadanía norteamericana. Mientras busca los medios para regresar a Estados Unidos, se gana la vida haciendo diferentes trabajos temporales Mientras un grupo de inmigrantes indocumentados asiáticos se preparan para cruzar, Rudy los entrena a comportarse como personas típicas de un barrio de la ciudad de Los Ángeles. Rudy no solo les enseña inglés sino también expresiones corporales para pasar desapercibidos ante las autoridades. 

 Roberto junto a su amigo Joe viajan por zonas rurales del norte de California buscando empleo. Sin embargo, Roberto pierde a su amigo mientras viajan escondidos debajo de un tren. Llega sólo a un pueblo donde trabaja en los campos de cultivos de uvas y pepinos. Es allí donde conoce a Sharon, una mesera estadounidense, quien lo salva de un atraco y le brinda alojamiento. Con ella aprende más expresiones en inglés y desarrolla una relación afectiva. Cuando parece que todo marcha bien, Roberto es detenido y deportado mientras bailaba con Sharon en una fiesta. Una vez en la frontera mexicana, Roberto escucha la “oferta” de un coyote quien promete traslado y trabajo a Estados Unidos por una cuota de 200 dólares. Roberto vuelve a cruzar y trabaja en campos de cultivos de sandías. Junto con un nuevo grupo de inmigrantes, viven un campamento improvisado, esta vez dentro de un deshuesadero de autos chocados. Un día en el trabajo, ve como un hombre cae muerto en medio de los cultivos. Roberto se entera que la víctima es su propio padre, a quien no ha visto desde hace varios años. Más aún, se entera que su padre tenía otra familia en California sumándose a la lista de sus desgracias.

Quizás una de las escenas más emotivas del filme es cuando Roberto entra en un ataque de ira y desesperación. Arremete contra todos y rompe con el silencio que lo caracteriza gritando las siguientes frases:

No me gusta la comida
Me quiero ir a mi casa,
Ya me quiero ir
Ya no quiero estar aquí.

En dicha escena, Roberto encarna la imagen de un inmigrante derrotado. Sus gritos no son incoherentes, sino más bien reflejos de impotencia y de dolor. Inútilmente, vemos que Roberto ha tratado de todo para poder salir de la miseria. Sin esperanza alguna, camina por una carretera y bajo su propia voluntad, deja que las autoridades lo detengan y lo deporten. Mientras cruza la garita hacia México, es testigo de los sacrificios que tienen que hacer miles de mujeres inmigrantes que buscan un futuro mejor para sus familias en Estados Unidos. Con su mirada transmite su dolor y podemos escuchar una voz silente que le dice: no debiste haber salido de su pueblo. El silencio de Roberto irradia la suma de sus desgracias. De los archivos del cine fronterizo de los años de 1970, Alambrista es una película que logra retratar genuinamente el valor, el esfuerzo y la angustia de los inmigrantes que dejan a la familia atrás para emprender su odisea hacia este país.


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Reseña de la película "Te llevo conmigo (I Carry You With Me)" (2020)

6/11/2025

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Sony Pictures Classics Christian Vazquez, izquierda, y Armando Espitia en una escena de “I Carry You With Me”. (Alejandro Lopez Pineda/Sony Pictures Classics via AP) (ASSOCIATED PRESS)
Por Juan Villa

I Carry You With Me o Te llevo conmigo (2020) de Heidi Ewing es una película que aborda la historia de una pareja gay que emigra a Nueva York en busca de realizar sus sueños. Los personajes centrales son Iván, un aspirante a chef de cocina y Gerardo, un maestro de escuela, quienes se conocieron en un centro nocturno de Puebla. Sin embargo, Iván vive con la continua nostalgia de regresar a México para ver a su hijo Ricky. El menor vive al lado de su madre, con quien tuvo una relación previa.  Su estatus migratorio en el país le impide hacerlo. El reto de Iván es el mismo que enfrentan millones de personas que viven el drama migratorio: no poder regresar a sus países de origen.  Si bien, durante las últimas cinco décadas el cine mexicano ha evolucionado en la integración de argumentos que abordan temáticas gais y de diversidad de género, la magia de Te llevo conmigo es que, su narrativa logra integrarlo a la realidad que vive el inmigrante indocumentado en este país. Este tipo de narrativa inclusiva la habíamos apreciado hace dos décadas con la película The Day Laborers o Los jornaleros (2003) de Lane Shefter Bishop. En ella vimos la historia de tres primos que cruzan de manera indocumentada a Estados Unidos. Uno de ellos es gay y tendrá que enfrentar los prejuicios de la época y los retos de adaptarse a una nueva cultura. Incluso, demostrar su “hombría” para salvar a uno de sus primos.  Al igual que Los jornaleros, la película Te llevo conmigo tiene las vertientes de cine del inmigrante y cine fronterizo. 

Antes que todo, Te llevo conmigo es una historia de amor que desafía a la arraigada industria machista que ha dominado por años al cine mexicano. Las sutiles muestras de amor entre Iván y Gerardo quizá no alteran las pupilas del espectador como en su momento lo hizo “La Manuela” y “Pancho”, en los besos apasionados de la película El lugar sin límites (1978) de Arturo Ripstein o las escenas de sexo entre Ramón y Rodolfo en Doña Herlinda y su hijo (1984) de Jaime Humberto Hermosillo. Sin afán de violencia, Te llevo conmigo da un golpe bajo a los estereotipos perpetuados por la industria fílmica mexicana. La cineasta Heidi Ewing proyecta una historia de amor y sacrificios en medio de los estereotipos y prejuicios que prevalecen en el cine latinoamericano. Sobre este tema el académico David William Foster dice: 

Varias son las películas que desafían la heteronormatividad al poner en evidencia lo ridículo de sus imposiciones sociales e individuales. En el caso del cine, estos signos funcionan de una manera en particular elocuente, por la textura visual del género” (236-237)

Te llevo conmigo sutilmente deconstruye otros rasgos machistas fomentados por la industria del cine a través de los años. Hay múltiples escenas dedicadas a este objetivo. Por ejemplo, con tomas de fondo borrosas y desenfocadas, Iván y Gerardo demuestran su amor con besos y caricias frente a un monasterio de Puebla. En ocasiones, durante el transcurso de la historia podemos escuchar la conocida canción “Amorcito corazón” interpretada por el actor y cantante Pedro Infante, considerado como uno de los grandes ídolos masculinos de la Época de Oro del cine mexicano. En otra escena, también podemos observar en un pequeño televisor las expresiones de valentía por parte del aguerrido Emilio “el indio” Fernández es una secuencia de la película La cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez. 

Por medio de flashbacks, Te llevo conmigo nos lleva a Puebla en el año 1994 donde Iván trabaja como empleado de limpieza en un restaurante mientras espera una oportunidad para entrar a trabajar a la cocina. Vive separado de la madre de su hijo, pero mantiene su responsabilidad hacia él. Ella desconoce que es gay. Cuando era pequeño se vestía con ropa de mujer con la complicidad de su fiel amiga Sandra. Gerardo le pide confesar su secreto a la madre de su hijo, pero Iván tiene miedo a las repercusiones, como lo vemos en el siguiente diálogo:

¿Ella sabe de ti?

No se lo puedo decir, ya sabes cómo es la gente aquí
Si le digo, no voy a volver a ver a mi hijo. Ella es la que decide cuando lo veo y cuando no. 
¿cómo le vas a hacer para criarlo así escondido?

Necesito tener un trabajo donde paguen más. He estado pensando en cruzarme al otro lado.
¿te vas a ir a Estados Unidos piscar uvas? Iván, somos gais. Nosotros no cosechamos aguacates.

Antes de irse a Estados Unidos, Gerardo lleva a Iván al rancho de Chiapas donde vivía con su familia. Su padre mira a la pareja con reproche mientras comparten comida en la mesa. El machismo arraigado por generaciones resurge cuando le preguntan a Iván a lo que se dedica y él les dice, que lava platos en un restaurante.  “Ese es trabajo de viejas”, dice el padre de Gerardo. Hay escenas con silencios y amarguras. Gerardo revive momentos de su niñez y recuerda que, desde pequeño su padre lo maltrataba por su comportamiento ante la sociedad. Recuerda específicamente la noche que lo sacó de la cama a la fuerza y lo llevó a un campo de maíz alejado del rancho. Allí lo amenaza, lo atormenta y lo abandona a su suerte. De esa escena rescatamos el siguiente diálogo:

“Tú crees que no me da vergüenza que el pueblo anden diciendo esa chingadera. Yo te enseñe a ser hombrecito. Entonces por qué te comportas como una mujercita. Todo mundo en el pueblo anda diciendo que eres un “mambo”.  

¿Sabes lo que le pasa a personas como tú? Los matan y las tiran al monte.
¿Así quieres terminar?
¡Aquí te vas a quedar para que aprendas!

En Te llevo conmigo las escenas no son secuenciales. De pronto vemos como Iván y Sandra se preparan para irse a Estados Unidos. No será un viaje fácil, tendrán que caminar varias horas por una zona del desierto fronterizo. Además, la lealtad que existe entre ellos se pondrá a prueba cuando Sandra está a punto de desfallecer. En medio de la noche abordan un camión con otros inmigrantes mientras prestan atención a las instrucciones del coyote: “escuchen todos. A partir de ahora van a hacer lo que yo les diga. ¿Entendido? Los coyotes dudan que Sandra sea capaz de aguantar la jornada. Uno de ellos dice: ¿está muy gorda, no la va a armar?

El grupo de inmigrantes cruzan de noche por una zona de vegetación desértica y son abandonados a su propia suerte. Al final, logran llegar a Nueva York. Se establecen en una modesta vivienda y comienzan a trabajar. Iván extraña a Gerardo y a su hijo mientras que la nostalgia invade a Sandra quien ya se quiere regresar. Gerardo trata de tramitar una visa para irse también, pero la embajada se la niega. Finalmente logra cruzar de manera indocumentada para reunificarse con su amado. Iván valora este sacrificio: “viniste a mí, dejaste todo”.

Te llevo conmigo rompe con la narrativa cuando los verdaderos personajes de la historia comienzan a difundir su testimonio a manera de documental de cine. La actuación de los personajes de Te llevo conmigo se intercalan con los testimonios reales de la pareja. Vemos videos y fotografías originales de su archivo personal. Ellos logran establecer un restaurante en Nueva York donde Iván puede cumplir sus sueños de ser chef.  Las metas personales se cumplen, pero hay tristeza en sus ojos pues, han pasado dos décadas sin poder regresar a México para ver a su hijo Ricky. Iván logra el sueño americano, pero su felicidad es incompleta. Su mente está en su hijo mientras vagan los recuerdos “a veces confundo los sueños con las memorias”.

Esta película tiene una sólida narrativa con un gran potencial estético. Al verla completa y sin interrupciones nos brinda una experiencia sensorial. Hay silencios, elementos visuales y sonoros que transmiten energía e impotencia. En lo visual, las luces, colores y sombras marcan un tono nostálgico que, asociado con el sonido, brindan una atmosfera de dolor y desesperanza. En ocasiones el espectador participa imaginando los diálogos e invitándolos a la reflexión. Te llevo conmigo es una valiente historia de amor que expone los sacrificios de los inmigrantes, la homofobia y la imposibilidad de tenerlo todo.

Obras citadas
Doña Herlinda y su hijo. Dir. Jaime Humberto Hermosillo. Perf. Guadalupe del Toro, Antonio     Treviño. Clasa Films. 1984.

El lugar sin límites. Dir. Arturo Ripstein. Perf. Roberto Cobo, Ana Martín, Gonzalo Vega. Conacite Dos. 1978.

Foster, David William. “Apuntes Sobre el Cine Queer en América Latina.” Hispanic Journal, vol. 26, no. 1/2, 2005, pp. 233–42. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/44284792. Accessed 9 June 2025.

I Carry you with me. Dir. Heidi Ewing. Perf. Armando Espitia, Michelle Rodríguez, Christian     Vázquez. Sony Pictures. 2020.

La Cucaracha. Dir. Ismael Rodríguez. Perf. Emilio Fernández, Pedro Armendáriz, María Félix.    Películas Rodríguez. 1958. 

The Day Laborers. Dir. Lane Shefter Bishop. Perf.  José Caro, Ricardo Molina. Amigo Films. 2003.

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Reseña de la película "Pan y rosas" (2000)

6/3/2025

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Pan y rosas- 2000 Adrien Brody, Pilar Padilla, y Elpidia Carrillo
Por Juan Villa

Reseña de la película Pan y rosas

Por Juan Villa

Existen pocas películas que logran abarcar los múltiples retos de los inmigrantes en Estados Unidos, una de ellas es Pan y rosas (2000) de Ken Loach. La película lleva el título original en inglés de Bread and Roses y gracias a su buen argumento y actuaciones, logró ser nominada en el Festival de cine Cannes. Además de la dirección del británico Ken Loach y la narrativa con características de un cine global, habría que destacar que la película integra a actores mexicanos y estadounidenses. Entre ellos Adrien Brody, George López, Elpidia Carrillo y Pilar Padilla. Este tipo de cine con figuras representativas del cine mundial se ha mantenido vigente a través de los años. Fue el caso de la película Frontera (2014) de Michael Berry donde incursionaron estrellas de la pantalla tales como Eva Longoria, Ed Harris, y Michael Peña. Aunque Pan y rosas apareció en el cine hace 25 años, conviene revivir los factores representativos de la experiencia del inmigrante en este país.  Sobrevivir el cruce y secuestro por parte de los coyotes serán solo algunos de los grandes obstáculos para una joven inmigrante indocumentada, pues experimentará los conflictos familiares, la desigualdad y las injusticias laborales una vez instalada en este país. 

La película nos habla de Maya, interpretada por Pilar Padilla, una joven mexicana que decide cruzar la frontera de manera indocumentada para reunificarse con su hermana en California. Cruza la frontera junto con otros inmigrantes por una zona remota de arroyos y alta vegetación burlando así la vigilancia de la Patrulla Fronteriza.  Con tomas de cámara en movimiento al estilo Blair Witch Project (1999), vemos en las primeras imágenes a Maya y al resto del grupo de inmigrantes corriendo por veredas improvisadas para poder llegar a una camioneta donde los esperan los coyotes para su traslado a territorio estadounidense. Este tipo de secuencias las hemos observado a través de la historia del cine fronterizo. En la época en los 80 aparecieron filmes en México con este tipo de escenas, sin embargo, con menor estética. Una de ellas fue Las pobres Ilegales (1982) de Alberto Mariscal. Las películas eran éxito en taquilla pues se proyectaban estrellas mexicanas de la pantalla y de la música como Yolanda del Río, Mario Almada y Carmen Salinas.

El traslado ocurre en horas del día y durante el viaje, Maya puede apreciar el tránsito y las rutinas de miles de californianos. Hay miradas de asombro y de nuevas ilusiones ante su pronta reunificación con su hermana y su familia. Pero también podemos augurar su incertidumbre en su triste rostro. Finalmente, llegan a un callejón de la ciudad de Los Ángeles donde los coyotes liberan a cada uno de los inmigrantes mientras sus familiares pagan el resto de la cuota por el traslado. Todos son liberados, menos Maya. Su hermana Rosa interpretada por la actriz (Elpidia Carrillo), llega justo a tiempo a recogerla, pero no trae el dinero completo. Ante ello, los coyotes se rehúsan a liberarla y deciden llevársela. Vemos aquí una de las escenas más desgarradoras del filme cuando uno de los coyotes retiene a Maya en el vehículo mientras el otro, amenaza a Rosa con una navaja impidiendo que se la lleve. Maya es encerrada a la fuerza en el vehículo y pide ayuda mientras éste comienza a avanzar. Los rostros de desesperación y el llanto de las hermanas se suman al historial de sus vidas. Rosa persigue el vehículo, pero todo es inútil. Los coyotes aceleran y la camioneta se pierde entre la cotidianidad de la urbe. En los primeros cinco minutos de la película vemos que el traslado de Maya a Estados Unidos se ha convertido en un secuestro o incluso, en algo todavía mucho peor. Este tipo de dramatizaciones es frecuente en el cine de la frontera. De hecho, anteriormente la propia actriz Elpidia Carrillo había interpretado el papel de María, una joven indocumentada en la película The Border (1982) de Tony Richardson.  En ella, la joven sufre el secuestro de su pequeño hijo, quien después es rescatado por el agente de la Patrulla Fronteriza Charlie Smith, interpretado por el reconocido actor Jack Nicholson. En el caso de Pan y rosas, Maya tendrá que ingeniárselas para huir de los coyotes y evitar ser abusada sexualmente. 

En la siguiente etapa de la película vemos que el argumento nos ofrece un giro temático centrado en las injusticias laborales. Maya consigue trabajo, pero no será fácil adaptarse como empleada de limpieza en un importante edificio de la ciudad. Ella sabe el idioma inglés necesario para desarrollarse en sus funciones, pero desconocía el nivel de corrupción y maltrato que sufren los empleados de esta industria. Su hermana Rosa ayudó en la contratación, pero el acto no fue gratis, ya que el supervisor “Pérez” (interpretado magistralmente por George López), les cobró una cuota por el trámite. Vemos aquí los primeros tipos de abusos que sufren los trabajadores. Maya aún no empieza a trabajar y ya es notificada que parte de su sueldo le será descontado para pagar la cuota por su contratación. Maya y sus compañeros usan uniforme de limpieza de la compañía “Ángel” durante sus jornadas laborales, los ejecutivos del edificio prácticamente ignoran su presencia y los hacen sentir menospreciados. En una de las escenas, Maya y un compañero limpian la entrada de uno de los elevadores mientras un grupo de ejecutivos pasan casi por encima de ellos. El compañero de Maya exclama: “mi teoría es que estos uniformes de limpieza no hacen invisibles”. Las complejidades de la trama aumentan cuando aparece Sam Shapiro, (interpretado por Adrien Brody), un organizador sindical que busca las mejoras salariales para los trabajadores de la limpieza. Maya desarrolla una relación afectiva con Sam. Lo apoya y organizan una protesta que traerá fuertes repercusiones. Aunque con escenas más ligeras este tipo de situaciones nos remite a las ocurridas en la comedia romántica From Prada to Nada (2011) de Ángel Gracia. En ella vemos como un grupo de empleados de la limpieza se unen en un litigio para demandar a la compañía donde trabajan, por pagos salariales atrasados y omisión de horas trabajadas. La demanda es liderada por Nora Domínguez (interpretada por Camilla Belle), una joven abogada mexicoamericana que logra vencer no solamente las barreras del idioma sino los márgenes legales de un corporativo.  En Pan y rosas vemos que la discriminación y el abuso laboral ocurre mayormente al personal femenino. La mayoría de los empleados son mujeres procedentes de diferentes partes del mundo. Chandra Talpade Mohanty en su libro Feminismo sin Fronteras (2003), afirma que “las mujeres de ciertas razas, clases sociales y estatus económicos son necesarias para la operación de la economía global. Las fábricas y los lugares de trabajo de las corporaciones globales buscan la disciplina de la labor de pobres inmigrantes del tercer mundo, de mujeres inmigrantes y sobre todo mujeres de color procedentes de Asia, África y Latinoamérica” (245-246). 
 
Quizá una de las escenas más dramáticas de Pan y rosas sea cuando Maya confronta a su hermana Rosa por haberlos delatado ante el supervisor “Pérez” por la organización de los empleados y participar en el sindicato de limpieza. Es aquí donde Rosa le confiesa a Maya las razones por haberlo hecho. Además, le revela el secreto de su tormentosa vida que ha llevado desde que salió de México a buscar un futuro mejor en Estados Unidos.  Para ayudar a sacar a la familia adelante económicamente, Rosa tuvo que recurrir a la prostitución y mantenerse callada. Se vio obligada a vender su cuerpo para poder enviarles dinero incluso, desde que vivía en Tijuana, antes de cruzar a Estados Unidos. Además, debió tener relaciones sexuales con Pérez para que éste le diera el trabajo a Maya como empleada de limpieza. A través de los años Rosa ha callado para conservar su trabajo y poder ayudar a su esposo quien está gravemente enfermo.  Pan y rosas abarca diferentes matices que incluyen la migración indocumentada, el salvajismo de los coyotes, las injusticias laborales y el alto precio que pagan miles de mujeres para poder ayudar a sus familias.

No sólo son víctimas de largas jornadas laborales y salarios bajos sino también de explotación sexual. En la etapa final de la película Maya, tendrá que recurrir a actos ilegales para poder traer un poco de la justica robada a sus seres queridos. Ella sabe que sus sacrificios no se comparan a los ha tenido que hacer su hermana Rosa para poder sacar adelante a su familia. 


Obras citadas
From Prada to Nada. Dir. Ángel Gracia. Perf. Camilla Belle, Adriana Barraza. Pantelion Films. 2011.
Frontera. Dir. Michael Berry. Perf. Eva Longoria, Ed Harris. Magnolia Films. 2014.
Las pobres Ilegales. Dir. Alberto Mariscal. Perf. Yolanda del Río, Carmen Salinas. Producciones del Rey, 1982.
Mohanty, Chandra Talpade. Feminismo Sin Fronteras: Descolonizando la Teoría, Practicando la Solidaridad. Duke University Press, 2003.
Pan y rosas. Dir. Ken Loach. Perf. Pilar Padilla, Adrien Brody, Elpidia Carrillo.  Alta Films, 2000.
The Border. Dir. Tony Richardson. Perf. Jack Nicholson, Elpidia Carrillo. Universal Pictures, 1982. 

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Reseña de la película "El milagro de Maldonado" (2003)

5/21/2025

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José Maldonado (Eddy Martin) con su perro Sánchez en "El milagro de Maldonado" (2003) -- Glen Wilson/Showtime
Por Juan Villa 

Durante los últimos años se ha visto un incremento de niños no acompañados que viajan de manera indocumentada hasta Estados Unidos. Los peligros que sufren en el trayecto se multiplican si tomamos en cuenta su vulnerabilidad asociada con su inocencia. Con frecuencia vemos producciones fílmicas que destacan este fenómeno migratorio global. En España, por ejemplo, la crisis migratoria registra un alto volumen de estos casos. En ese país, estos niños son conocidos como MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados). La mayoría proviene de países africanos, pero incluso hay casos de niños que vienen desde Siria. En Estados Unidos, los niños menores no acompañados provienen mayormente de México y de Centroamérica. Para llegar a ese país enfrentan mayores retos que los adultos. De diversas formas, el cine ha proyectado con sus imágenes estos desplazamientos de menores a territorio estadounidense. Algunas han sido a través de historias en películas taquilleras mientras que otras han quedado registradas en documentales que resaltan con mayor crudeza la realidad de esta situación. 

El milagro de Maldonado (2003) de Salma Hayek, nos cuenta la historia de José Maldonado, un niño mexicano que llega herido de un brazo a un poblado de California en busca de su padre. La película originalmente lleva el nombre en inglés The Maldonado Miracle y fue filmada en el estado de Utah. Sin embargo, la trama de la historia transcurre en un pueblo imaginario llamado San Ramos, California. A través de sus personajes nos damos cuenta de que este lugar tuvo su bonanza gracias a la minería, pero sus habitantes poco a poco lo han ido abandonando en busca de otras oportunidades económicas. Buscando ayuda, José se refugia en la pequeña iglesia del pueblo donde hasta el párroco ha perdido la fe. José cruzó la frontera de manera indocumentada y lo acompaña su perro fiel “Sánchez". Sobrevivió el trayecto a Estados Unidos, pero casi pierde la vida pues fue herido con una navaja por un inmigrante cuando éste intentaba matar a su perro. La herida de José se agrava, llora por las noches y el sheriff del pueblo lo quiere atrapar para deportarlo a México. Su madre murió de cáncer y desconoce el paradero de su padre a quien busca de manera desesperada. Esa es la principal razón de haberse arriesgado a cruzar a Estados Unidos. El espectador siente compasión por Josè quien ya ha perdido la esperanza. Pero no es el único, los residentes de San Ramos están en la misma condición. La mayoría de ellos padece de desilusión, tristeza y desamparo. Su estadía en ese lugar provocará una serie de circunstancias que cambiarán la vida de sus habitantes. 

Cuando Josephina va a rezar a la iglesia de San Ramos se da cuenta que el rostro del Cristo crucificado muestra lágrimas de sangre. Sale a gritar el supuesto milagro que devuelve el júbilo a la mayoría de los habitantes del lugar. Mientras se investiga si realmente son lágrimas de sangre, Josephina, (protagonizada por la actriz panameña Soledad St. Hilaire), da cuenta de su experiencia a los pobladores y visitantes de esta manifestación divina.  Los creyentes comienzan a llegar al pueblo y hasta la prensa llega para verificar los hechos. San Ramos comienza a ser importante. Su economía comienza a revitalizarse, la cafetería y el único bar del lugar comienzan a recibir mayor clientela. Sin lugar a duda, el hilo narrativo de El milagro de Maldonado recae en devolver la fe y la esperanza a sus fieles habitantes. Por ejemplo, surge una historia de amor entre Maisie y Cruz, dueños de la cafetería y del bar respectivamente. Aunque llevan una relación de amistad, Maise (Mare Winningham) y Cruz (Rubén Blades), son seres solitarios que descubrirán sentimientos desconocidos. Otra pareja vivirá la ilusión de un embarazo justo cuando su relación estaba en deterioro. El sheriff del pueblo comienza a ver mejoría en la salud de su mamá y el sacerdote retoma sus convicciones. De esta manera el espectador atribuye las muestras de los actos positivos a la aparición de las lágrimas de sangre del Cristo crucificado.  Esta película proyecta la atmósfera de sensibilidad de The Milagro Beanfield War (1988) de Robert Redford. En este filme resurgen nuevas esperanzas para los habitantes de Milagro, un olvidado pueblo de Nuevo México.

Todo esto ocurre gracias a la sorpresiva cosecha de un campo de frijoles que provoca el despertar del pueblo. El actor y cantante panameño Rubén Blades también participa en esta cinta personificando al sheriff del pueblo. Anticipando el “milagro”, el sheriff exclama al inicio del filme: “hay algo raro que va a pasar este día”. Tal cuál como ocurre en San Ramos con la llegada del niño José Maldonado.


A través de flashbacks, José revive los momentos clave de su peligroso recorrido a Estados Unidos en busca de su padre. Recuerda cuando le pagó la cuota a un coyote para viajar dentro de un camión con otros inmigrantes. En las escenas podemos ver que hasta su inseparable perro “Sánchez” tuvo que pagar también al coyote por su traslado. Después, vemos cómo se salvan de ser deportados durante una redada en un campo agrícola en donde trabajaban temporalmente. En ese lugar, otro inmigrante le roba parte de sus pertenencias y casi le quita la vida cuando lo hiere con una navaja en el brazo. Finalmente, en San Ramos es donde recibe el cariño de Maisie, el apoyo del padre Russell y la ayuda de un doctor que le cura su herida. 

Como hemos mencionado, en El milagro de Maldonado, se narra en parte los peligros que José sufre como niño migrante en su travesía a Estados Unidos. Este tipo de escenas se manifiestan en otras películas semejantes tales como: Mamá solita (1980) de Miguel A. Delgado, El viaje de Teo (2008) de Walter Doehner y La misma luna (2007) de Patricia Riggen. Sin embargo, existen otras que exhiben mayor grado de realismo y violencia como La jaula de oro (2013) de Diego Quemada-Diez o incluso, documentales con mayor crudeza como es el caso de Which Way Home (2009) de Rebecca Cammisa. Este documental se enfoca en la travesía de dos niños centroamericanos que utilizan el tren (la bestia) para llegar a Estados Unidos. Los menores serán testigos de las atrocidades que sufren los inmigrantes en su trayecto. Por último, podríamos destacar el filme Al otro lado (2004) de Gustavo Loza. En ella vemos tres historias particulares de menores que se desplazan de México, Cuba y Marruecos hacia otros países, concientizando al espectador sobre este problema global. Al igual que El milagro de Maldonado, la película invita a la reflexión sobre el impacto que sufren los niños ante la ausencia de sus padres y a conocer por medio de la representación en el cine sobre los peligros del trayecto.

Al final en El milagro de Maldonado vemos que Josephina está convencida de que las lágrimas del rostro de Cristo son reales y que en verdad se trata de un milagro. No sólo son las palabras de Josephina, es su mirada hay una genuina devoción que transmite el milagro. Para ella no hay duda. Los visitantes y la prensa se van del pueblo pensando en lo contrario. Hay una escena donde los representantes de la religión y de la ciencia analizan lo sucedido. No se ponen de acuerdo y llegan a resultados inconclusos. Lo cierto es que el padre Russell recupera la fe que necesita para ejercer su oficio. La llegada del pequeño José Maldonado a San Ramos era inevitable para encontrar lo que buscaba con tanto anhelo y para traer bendiciones y nuevas esperanzas a todos sus habitantes.
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Reseña de la película "Desierto" (2015)

5/14/2025

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Gael García Bernal y Alondra Hidalgo en "Desierto" (2015) Credit...STX Productions
Por Juan Villa

​Aún en territorio sonorense una joven guatemalteca embarazada fue abandonada por sus compañeros inmigrantes en el desierto. Se quedó atrás por el cansancio de la caminata y posteriormente se desmayó. Despertó y siguió caminando, ya estaba en tierras de Arizona cuando llegó una patrulla para auxiliarla. Pasó la noche en un centro de detención y al otro día, al tener complicaciones por su embarazo, fue llevada a un hospital de Tucson donde dio a luz a su bebé. Afuera del hospital estaba siempre un vehículo de la Patrulla Fronteriza. Era vigilada en todo momento mientras que un abogado intentaba interceder por ella para liberarla. El caso ocurre en mayo del 2025, justo en momentos en que el gobierno estadounidense ha lanzado una serie de órdenes ejecutivas contra la inmigración indocumentada. Este es sólo un ejemplo de las consecuencias del fenómeno migratorio y el cine, en su capacidad de representar a la realidad, las proyecta constantemente.

Como el caso de la joven guatemalteca, la película Desierto (2015) del director Jonas Cuarón, encarna el trágico destino de miles de inmigrantes que se atreven a cruzar por zonas inhóspitas para burlar la vigilancia de la frontera. Si bien fue filmada  hace una década en la península de Baja California, su narrativa nos lleva a la zona limítrofe entre Arizona y Sonora. En esta historia los coyotes se ven obligados a cruzar a un grupo de inmigrantes por una zona árida y peligrosa la cual llaman el deshuesadero. En Desierto, los inmigrantes serán eliminados uno a uno por un enemigo poco común en el cine fronterizo. La historia se convertirá en una cacería humana donde el espectador no se perderá el rastro de las amplias secuencias de una cámara en movimiento. En este filme, la maldad de los coyotes no será la gran amenaza de los inmigrantes. Sorpresivamente, el enemigo será un racista y desquiciado vigilante de la frontera con desmedidas ansias de matar.
El desierto como zona inhóspita y peligrosa es el gran protagonista de este filme. Aquí no se muestran ciudades, pueblos, ranchos, edificios o casas, el escenario es el implacable desierto y su entorno. Vemos como Moisés, (protagonizado por el actor Gael García Bernal), hace honor al nombre bíblico, pues guía a un reducido grupo de compañeros inmigrantes por los vericuetos del desierto. Realizar una película con un sólo escenario no es tarea fácil. El propio actor García Bernal reconoció el gran logro de Desierto en una entrevista: “es difícil hacer una película donde no hay muchos lugares para esconderse. Hay que trazar un laberinto peligroso de diferentes niveles. Es increíble que con elementos tan básicos se pudo lograr una historia compleja”.  Sobre el tema de la decisión de los inmigrantes de abandonar su tierra en busca de una mejor calidad de vida afirma que: “es un acto heroico. Nunca he estado expuesto a una situación así”.

En la mayoría de las películas del cine de la frontera, los nombres de los personajes tendrán gran significado. Es común ver que los personajes antagónicos llevan sobrenombres de animales, específicamente de depredadores. En el caso de Desierto, uno de ellos se llama Lobo, es agresivo y altanero, mientras que Mechas, es pasivo y calculador. En una de las escenas, Mechas intuye el inminente peligro de cruzar por la peligrosa zona del deshuesadero como lo vemos en el siguiente diálogo:

Habíamos dicho que por el deshuesadero no
¿Qué, tienes miedo de perderte o que chingados?
No, pero ya sabes lo que les pasó a los doce de Sonoyta
A esos pendejos se los tronaron los narcos por ir de mulas los muy pendejos. No me reniegues, hasta aguinaldo te tocó chingado.

Lobo y Mechas, son los encargados del trayecto a pie después de que el camión que transportaba a los inmigrantes se descompuso. Durante los primeros minutos, podemos apreciar como Lobo y Mechas presionan a los inmigrantes en el trayecto.  Los instruyen en la forma que deben cruzar y que deben de hacer, en caso de que vean o escuchen a las autoridades en el trayecto. Los atributos de los nombres y capacidades de los coyotes también quedaron manifestados en la película 7 soles (2008) de Pedro Ultreras. En esa película vemos la ambivalencia de “El Gavilán” y “El Negro”, los coyotes encargados del viaje de un grupo de inmigrantes por el mismo desierto de Arizona. La trama de Desierto, sin embargo, nos sorprende cuando Lobo y Mechas mueren antes de la mitad del filme. Los inmigrantes quedan a la deriva. Será Moisés el elegido para lograr salir del laberinto del desierto.

La película Desierto no se puede criticar, analizar o discutir si no se toma en cuenta los atributos del personaje de Sam (protagonizado por el actor Jeffrey Dean Morgan). Sam es el solitario asesino de los inmigrantes. En la mente de Sam se conjugan sentimientos nefastos.  Es un cazador de inmigrantes xenofóbico con falso sentido de nacionalismo. Su consigna es defender a Estados Unidos de los invasores mexicanos. Se desplaza por el desierto en una camioneta todoterreno que exhibe una bandera confederada. Tiene un rifle de alto poder y cuenta con el apoyo de su fiel "Tracker", un perro pastor alemán tan violento como él. Haciendo honor a su nombre, Tracker olfatea y sigue la pista de los inmigrantes, está entrenado para matar.  Sam lleva tatuajes en sus brazos. En algunas escenas se aprecian imágenes religiosas y armas de fuego.  Es un asesino solitario de la frontera, toma whisky y escucha música country. Sus diálogos son cortos pero precisos. Con ellos justifica sus actos. En una de las escenas más violentas, los inmigrantes corren para salvar sus vidas en un campo yermo, pero las balas de rifle de Sam son más rápidas. Con una postura de cazador, de rodilla a tierra, elimina sin piedad a ese primer grupo de inmigrantes. Sam celebra su acto al encender un cigarro, lo fuma y tranquilamente se pone su sombrero tejano. El acto está consumado sin el mayor remordimiento. Ante la barbarie cometida, exclama: “bienvenidos a la tierra de la libertad”.

Moisés y Adela, otra joven sobreviviente de la masacre, desafían la locura de Sam. El desierto es vasto, pero no hay forma de escapar, tendrán que enfrentarlo. El terreno de la zona es peligroso, pero también ofrece recursos naturales. Se valen de las espinosas especies de las plantas de cactus y hasta de las víboras de cascabel para defenderse y mantenerse a salvo. Improvisan un plan para robarle su camioneta y escapar, pero de nueva cuenta, las balas de Sam se los impide. Moisés y Sam miden sus fuerzas en la cima de una piedra en una lucha a matar o morir. Cuando Moisés logra tener el rifle en sus manos, no se atreve a dispararle. El dolor y la rabia que siente por lo sucedido no le alcanzan para convertirse en un asesino. Sam se desangra, implora piedad y pide ayuda. Nadie lo escucha, el mudo desierto será su verdugo.

Obras citadas

Desierto. Dir. Jonas Cuarón. Perf. Gael García Bernal, Jeffrey Dean Morgan. Esperanto Kino, 2015.
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García, Gael. “Gael García nos comparte si ha cruzado el desierto”. YouTube, subido por Dulce Osuna, 14 de octubre del 2016, https://www.youtube.com/watch?v=1-chawurXdA

7 soles. Dir. Pedro Ultreras. Perf. Gustavo Sánchez Parra, Evangelina Sosa. Cuadrante Films, 2008.

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Reseña de la película "María Candelaria" (1943)

5/6/2025

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Pedro Almendáriz y Dolores del Río en 'María Candelaria' (Emilio Fernández, 1944). Gabriel Figueroa (Cultura UNAM)
Por Juan Villa

No se puede hablar de la historia del cine mexicano sin mencionar a Emilio “Indio” Fernández. Su extensa labor en la industria fílmica abarca seis décadas en las que participó como actor, argumentista, productor y director. Su paso por Hollywood incluso, en películas silentes, reforzó su pasión por esta industria creando obras inolvidables. En momentos en que abundaban historias de combates de la revolución y comedias rancheras, Emilio “Indio” Fernández llega con la propuesta de María Candelaria (1943). Este filme destaca nuestras raíces culturales y le daría la vuelta al mundo trayendo a México grandes honores por los premios internacionales que obtuvo. En plena Época de Oro del cine mexicano, Fernández fortalece las figuras de Dolores del Rio y Pedro Almendáriz, actores que permanecen en la memoria colectiva de los mexicanos. En el libro A través del espejo: el cine mexicano y su público, (1994) de Carlos Bonfil y Carlos Monsivais, señalan: “en el cine de la Época de Oro se consolidan los géneros y las presencias cinematográficas que mejor lo encarnan. Surge la opción de un star system nacional que favorece la familiaridad del público con sus estrellas” (22).

No hay secretos, el espectador sabe desde el comienzo de la película que el personaje principal, María Candelaria (protagonizada por Dolores del Río), está condenada a la desgracia. Durante los créditos iniciales aparece un texto advirtiendo al espectador lo siguiente: “una tragedia de amor arrancada de un rincón indígena de México… Xochimilco, en el año de 1909”. Después de unas disolvencias de figuras precolombinas, las primeras escenas nos trasladan al taller de un famoso pintor, causante indirecto del fatídico destino de María Candelaria. Por medio de flashbacks, no contará esa tragedia de amor que ocurrió entre chinampas y trajineras del mítico campo de las flores. 

María Candelaria vive marginada en una humilde vivienda rodeada de chinampas en Xochimilco. Se sostiene económicamente vendiendo flores a Don Damián, el cacique del pueblo. María Candelaria tiene prohibido vender flores en otros lugares. Sufre del rechazo de su comunidad porque su madre fue una prostituta. Ella solo posee el amor de Lorenzo Rafael (protagonizado por Pedro Armendáriz), las flores y una pequeña marranita. Se quieren casar, pero no cuentan con los recursos. En una de las escenas, la fotografía de Gabriel Figueroa nos brinda un plano general y enseguida otro de contrapicada para conocer los planes de los enamorados. Lorenzo le propone casarse con ella e irse a vivir a otro lugar. María Candelaria se niega a mudarse, como se muestra en el siguiente diálogo:

¿y nuestras chinampas, y nuestras flores? 
Aquí hemos nacido los dos y aquí hemos vivido siempre. 
Esta es nuestra tierra. Mira, que negra y que suave. 
Cómo quieres que nos vayamos.
Los del pueblo no te quieren, ni a mí Don Damián 

El personaje antagónico es Don Damián, quien controla el comercio de las frutas, verduras y flores que siembran los indígenas en sus chinampas. Es el dueño de la tienda y el encargado de distribuir gratuitamente la medicina para combatir el paludismo en el poblado. Goza maltratando a las mujeres y desprecia a los indígenas. Odia a Lorenzo Rafael pues está obsesionado por la belleza de María Candelaria. Tiene a ambos contra la pared. A ella por medio de una deuda a la tienda y a él, al negarle la compra de sus verduras. Cuando Lorenzo Rafael quiere venderle su cosecha para saldar la cuenta de María Candelaria, Don Damián ni siquiera le dirige la palabra, incluso, le niega la medicina para el paludismo. Mirándolo con odio y soberbia le dice: “este indio muerto de hambre no tiene vergüenza, tras de volarme a la india que más gusta todavía viene a limosnearme”.

En María Candelaria los estereotipos y el desprecio a los indígenas están presentes en todo momento. Cuando el personal médico llega con Don Damián a entregarle la medicina semanal para que la distribuya a los pobladores, éste les dice: 

Estos fregados indios son como la piel de judas
¿Se han dado nuevos casos de paludismo?
Pues algunos, doctor, ya van varios que se petatean 
Nos vemos Don Damián, y convénzase personalmente que toda la indiada se tome su quinina
Pierdan cuidado que yo mismo se las daré

Pese a la adversidad, María Candelaria y Lorenzo Rafael son felices en su mundo de amor y buscan salir adelante. Por las noches comen juntos, él toca la flauta, y juntos ven la luna llena. Navegan por las canales de Xochimilco y se preguntan: ¿cómo vivirían sin los prejuicios de la gente del pueblo?  Más que salir de la pobreza ellos buscan dignidad y respeto. Los infortunios de la pareja comienzan a surgir cada vez más con mayores repercusiones. Don Damián se encarga de deshacerse de la única pieza de valor que tiene la pareja para casarse. María Candelaria cae enferma de paludismo y él se niega a darle la medicina. La ayuda del pintor es crucial para sanarla. Los personajes llegan a su límite y la desesperación los obligará a tomar decisiones fatales. 

Sobre la realización de esta película se ha escrito mucho. Se habla de que la actriz Dolores del Río se rehusaba a interpretar el papel de una indígena en la cinta. La escritora Adela Fernández, en su libro El Indio Fernández: vida y mito (1986), afirma que no fue fácil convencerla para participar en este proyecto. La actriz Dolores del Río tenía ya una sólida carrera en Hollywood y contaba con gran prestigio. “Dolores le advirtió que no quería temas revolucionarios. Entonces pensó en una historia de amor y dolor, de indígenas, de flores y de muerte. Se fue a tomar un café a la Farmacia Regis; ahí, en 13 servilletas de papel escribió la sinopsis de María Candelaria” (192). 

La ignorancia y la desesperación de María Candelaria la obligará a ser modelo para un cuadro del pintor. El lienzo se convertirá en una obra de arte que proyecta belleza, pasión, vergüenza y traición. Se produce un choque de ideologías; el honor y la tradición de una comunidad indígena con la de una sociedad moderna y liberal. Con su amado tras las rejas a causa de la maldad de Don Damián, María Candelaria está prácticamente sola y sin apoyo. Son tantas las desgracias en su vida que cuando acude a la iglesia, llora en el altar de una virgen y cuestiona su fe. Su destino está marcado. Desde la ventana de la cárcel, Lorenzo Rafael será testigo de la furia del pueblo contra María Candelaria.
​

Obras citadas
Bonfil, Carlos. Carlos Monsiváis.  A través del espejo: el cine mexicano y su público. México: Ediciones El Milagro. 1994. 

Fernández, Adela. El indio Fernández: vida y mito. México: Panorama Editorial. 1986.

María Candelaria. Dir. Emilio Fernández. Perf. Dolores del Río, Pedro Almendáriz. Films Mundiales. 1943.
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Reseña de la película "My Family" (1995)

4/30/2025

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Por Juan Villa

Con la conocida y desafiante frase “te vamos a encontrar” que utilizó el actor Liam Neeson en la película Taken (2008, de Pierre Morel), el gobierno norteamericano lanzó advertencias a los miles de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. En los primeros cien días de la administración del presidente Donald Trump, se han ejecutado más de 100 mil deportaciones de inmigrantes indocumentados. El gobierno afirma que los operativos han sido en contra de personas que mayormente han tenido antecedentes criminales: “estamos llevando a cabo la mayor campaña de deportación en la historia del país” dijo la secretaria de la Casa Blanca a los medios de comunicación en abril del 2025. Sin duda, el nuevo cine documentará esta nueva realidad que viven los inmigrantes en los Estados Unidos. Es una de las cualidades del cine; servir como agente histórico. Tal como ocurrió con las deportaciones de los años treinta, en la época de la Gran Depresión, cuando miles de inmigrantes fueron repatriados a México. Fue durante la administración del presidente Herbert Hoover, cuando se instauraron nuevas disposiciones migratorias con el propósito de resolver la crisis económica del país. 

Una de las películas que representaron esas deportaciones masivas durante la Gran Depresión es My Family (1995) del director Gregory Nava. En ella, se narra la historia de tres generaciones de una familia mexicana que se forma en Los Ángeles, California, pero cuyas raíces, irónicamente, ya estaban sembradas en esa ciudad. Podemos apreciar que My Family abarca diversos temas tales como: los retos de los inmigrantes para llegar a este país, la búsqueda de una identidad y las injusticias sociales que sufren las minorías. Pero es en la primera parte del filme cuando la familia Sánchez es impactada por las deportaciones en el período del año 1933.

Por medio de Paco, el narrador de esta historia, las imágenes nos transportan a un pueblito en Michoacán para contarnos cómo, el joven José Sánchez sale del pueblo debido a la situación económica de la familia. José comienza su odisea caminando y preguntando como llegar a   “Nuestra Señora Reina de los Ángeles”, en busca de un familiar. José ignora que le tomará meses llegar a su destino. Como un errante rumbo al norte se encuentra a gente en el camino que le dice que a ese lugar no será fácil llegar pues, según ellos “está en el otro lado del mundo”.

Al llegar a Los Ángeles, José se instala en la casa de su pariente a quien conocen como el californio, un hombre mayor que reclama haber nacido en ese lugar cuando aún pertenecía a México. José trabaja como jardinero y durante sus labores en una mansión conoce a María (personificada por la actriz Jennifer López) y quien trabaja como empleada doméstica. Se casan y tienen dos hijos. Corre el año de 1933 y la joven pareja augura un buen futuro.  Un día que María va al mercado y no regresa a su hogar pues al igual que cientos de mexicanos es detenida inadvertidamente por autoridades migratorias para ser deportada. El narrador con voz en off describe la escena de la siguiente manera: 

Era la época de la Gran Depresión y los políticos decían que los mexicanos eran los causantes de la crisis. Los mexicanos se estaban robando los trabajos de los verdaderos americanos. La migra llegó e hizo una gran redada en el barrio y se llevaron a todos lo que pudieron. No importaba si habían nacido en Estados Unidos. Si tu apariencia era de mexicano, igual te deportaban. 

María estaba embarazada e imploraba a los oficiales que no la subieran al tren de las deportaciones. Les gritaba: “soy de aquí, yo vivo aquí”. Las súplicas fueron en vano, la subieron a un tren de carga junto a otros y los deportaron. Previo a esta escena, el director nos ofrece otra, donde José camina por su casa preocupado y mirando al horizonte. José y el espectador sienten el presagio. De esa manera, el director nos previene de los acontecimientos que cambiarán el rumbo narrativo del filme.  Ya en México, María recibe posada en la humilde vivienda de una tía que la reconoció. Ella mantiene la firme convicción de volver a California. Allí nace el tercer hijo de la pareja, Chucho y, después de unos meses, decide hacer el viaje de regreso a Los Ángeles.  El recorrido será largo y difícil, incluso casi pierden la vida al cruzar un río, pero al final logra llegar a reunificarse con su esposo y sus otros dos hijos. De esa manera queda cimentado el origen del legado de la familia Sánchez.

En esa primera parte de la película My Family se ofrece una perspectiva de las deportaciones en los años treinta en California. No importaba si entre los deportados hubiera ciudadanos americanos o con permiso legal para estar en el país, tal como ha ocurrido en ciertos casos durante los operativos del 2025. La retórica antiinmigrante es similar pues, se les culpa por los males que sufre el país. Los inmigrantes trabajadores que llegaron a este país como José y María Sánchez de My Family son vulnerables. La administración del presidente Trump ha lanzado una fuerte propaganda a través de los medios de comunicación masiva con el mensaje: “si estás en este país indocumentado, te vamos a encontrar y te vamos a deportar”. Incluso, instan a los inmigrantes a registrarse como indocumentados y a utilizar una app para “autodeportarse”. El futuro de los inmigrantes luce incierto. El cine vendrá a documentar las historias de sufrimiento que ya se han comenzado a escribir. 
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Reseña de la película "El billetero" (1951)

4/23/2025

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Por Juan Villa

El billetero (1951) de Rafael J. Sevilla, es un drama que aborda varios temas, entre ellos, los retos de la migración de personas a la ciudad de México, las injusticias sociales y la eterna ilusión de recuperar a un amor perdido. Se trata de una familia que apenas comenzaba a formarse pero que fue separada por la maldad de un individuo. El reencuentro pudiera ocurrir años después gracias al destino de un billete de lotería.

 Vemos el personaje de Lupita (protagonizada por la actriz Esther Fernández) una humilde mujer que guarda la esperanza de reencontrarse con Pedro (representado por el actor David Silva), su esposo desaparecido.  Lupita trabaja en el icónico mercado de la Lagunilla, vive sola con su hijo el “chiquilín”, quien se dedica a vender billetes de la lotería por las calles de la ciudad de México. Su comadre le aconseja que busque una pareja, pero ella está determinada a esperar a su amado esposo. Han pasado doce años sin saber de Pedro. Lupita le cuenta a su comadre cómo ella salió de su pueblo para venir a buscarlo a México.

Lupita se casó con Pedro en un pueblo sin saber que éste tenía un pequeño recién nacido. La madre del bebé murió en el parto. Pedro es un carpintero humilde y trabajador.  Su padrino de bodas es Marcos Aguirre, quien será el personaje antagónico en la película. Marcos figura ser una persona buena para estar cerca de la pareja, pero es un criminal estafador que busca aprovecharse de Lupita. Intenta abusar de ella y por despecho, una noche les quema su humilde vivienda. La familia sale ilesa del incendio, pero han perdido todas sus pertenencias. Es así como Pedro finalmente se da cuenta de la maldad de Marcos. Viaja a México para buscar venganza. Al encontrarlo en una cantina se pelean violentamente y a causa de ello, Pedro pierde la memoria. Lupita y el pequeño dejan su pueblo para venir a buscar a Pedro a la ciudad. No será una tarea fácil, Lupita vive con carencias económicas que le impiden sacar adelante a su hijo.

La película comienza con escenas donde vemos a Chiquilín vendiendo billetes de lotería por las calles de la Ciudad de México.  Chiquilín sobrevive en las calles de la ciudad y a pesar de la falta de un padre, es un niño trabajador que muestra valores como la humildad y la honestidad. Desde los créditos iniciales vemos tomas de la zona urbana de la ciudad. Incluso, el edificio de la Lotería Nacional, augurando el tema los billetes de lotería. Una de sus principales adversidades que tendrá que sortear Chiquilín será el acecho de una padilla de jóvenes de su edad que lo persiguen y lo acosan constantemente. De esta manera la película muestra los peligros que enfrentan los niños que trabajan en las calles. Esta temática ha sido terreno fértil para la industria del cine de esa época. En su tesis: Jóvenes marginados en el filme perfume de violetas. Nadie te oye (2000) de Maryse Sistach, Lizbeth Iris Moreno, afirma que a finales de los años 40 y los 50:

“se realizaron películas en las que se representaban elementos de delincuencia juvenil como Ángeles de arrabal de Raúl de Anda y Cuatro contra el mundo de Alejandro Galindo. Asimismo, los jóvenes estuvieron presentes en algunos filmes sobre pobreza, explotación infantil y niños de la calle, los cuales se caracterizaron por sus historias melodramáticas cargadas de moralina, como Nosotros los pobres (1947) y Ustedes los ricos (1948) de Ismael Rodriguez” (7).
 
 
Además de la temática de los niños de la pobreza, en El billetero podemos apreciar la continuidad de otros estereotipos en el cine mexicano. En el caso del personaje de Pedro, vemos a un carpintero trabajador víctima de la desgracia. Pedro al igual que “Pepe el Toro”, interpretado por Pedro Infante en Nosotros los Pobres nos permite construir a un personaje con un oficio del pueblo que se identifica con miles de los espectadores mexicanos. El personaje del carpintero incluso, lo podemos ver en la comedia de Mario Moreno “Cantinflas” en la película El Analfabeto (1961) de Miguel M. Delgado. En el caso del papel antagónico, lo mismo ocurre con el papel de Marcos, a quien la policía también lo conoce como alias zopilote. Desde las escenas primarias, el zopilote seduce a la esposa de Pedro, les quema su humilde casa y huye con el dinero de otros. Mas adelante nos damos cuenta de que un fugitivo de la ley.  La policía ya lo investigaban por fraude, extorsión y otros crímenes. Los estereotipos para robustecer el personaje del zopilote aumentan a lo largo de la trama pues siempre viste de negro, fuma constantemente y golpea a las mujeres y a los niños. El zopilote le quiso robar la mujer a Pedro, fue el causante de la pérdida de su memoria y al final de la trama su consigna es robarle su billete de lotería cuando se entera que ese es el boleto ganador de millones de pesos. Marcos hacer honor al sobrenombre de zopilote. Se comporta como un ave de rapiña, como un depredador.
 
En El billetero, un boleto ganador de un millonario premio pudiera ser la tabla de salvación para Pedro y sus seres queridos. Es el codiciado objeto que produce ambición, envidia y violencia, pero irónicamente es también la vía para recuperar la felicidad de una desunida familia.  Al igual que La perla (1947) de Emilio “Indio” Fernández, el boleto se convierte en factor de felicidad y desventura. Chiquilín vende un billete de lotería a un hombre desconocido sin saber que eso le traerá la fortuna.
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Reseña de la película "El compadre Mendoza" (1933)

4/16/2025

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"El compadre Mendoza" (1933) Cinematográfica Latino Americana S.A. (Clasa Films)
Por Juan Villa

​El compadre Mendoza (1933) de Fernando de Fuentes es considerada una de las mejores películas mexicanas cuyo legado es motivo de estudio y análisis en la actualidad. Pionera de la Época de Oro del cine mexicano, deja una sólida base para las futuras películas representativas del levantamiento armado de 1910. El escritor Carlos Monsiváis decía que “la Revolución Mexicana fue un éxito cultural”. En la fértil industria cultural del cine de los años 30, De Fuentes lo demuestra con historias derivadas del conflicto armado pues además de El compadre Mendoza, realiza Prisionero trece (1933) y íVámonos con Pancho Villa! (1935)

Cuando un grupo de soldados del General Zapata llegaron a la hacienda Santa Rosa de Don Rosalío Mendoza ya los estaban esperando con comida, bebidas y un lugar para descansar.  Sólo querían tomar aguardiente, pulque y mezcal “la bebida de hombres”. Después de un festín, Don Rosalio, el general Eufemio Zapata, hermano del General Emiliano Zapata y Felipe Nieto brindaron por el triunfo de la Revolución y por las hazañas del Caudillo del Sur. Ya entrados en tragos, negociaron una venta de armas para el ejército zapatista. Don Rosalío hacía gala de su apoyo a los revolucionarios. Orgullosamente mostraba la foto de Zapata en la sala de la hacienda y le confesó a su invitado “he consagrado mi vida y mi dinero a la causa de la revolución”. 

Los revolucionarios se fueron de la hacienda, pero días después, la foto de Zapata es reemplazada por la del general Victoriano Huerta. Don Rosalío y sus trabajadores ahora le daban la bienvenida al coronel Martínez y a sus federales. “viva el supremo gobierno” vitoreaban a su llegada. En esta visita no se ofrecía mezcal, Don Rosalío y sus invitados brindaban con coñac burlándose de la venta de armas viejas a los zapatistas. Era evidente que se trataba de un plan para afectar a los zapatistas. Su discurso ya era otro, ahora enaltecía a los federales: “ya sabe que yo estoy aquí para servirle a usted y al supremo gobierno. Todo se me hace poco para ayudar a acabar con esos bandidos”.  Hacer amistad con las dos fuerzas del conflicto armado será una de las venas narrativas de Fernando De Fuentes en El Compadre Mendoza.

Las escenas antes mencionadas nos muestran la astucia de Don Rosalío Mendoza. Era capaz de navegar con calma en las aguas de la Revolución y de servir a dos bandos a la vez para su beneficio. Se trata de un rico hacendado oportunista que busca salir ileso de un peligroso conflicto armado. En El cine mexicano como representación de la realidad del país de Amaury Fernández Reyes, se recuerda al célebre director de cine Felipe Cazals, quien describe el comportamiento de los personajes en esta época de la siguiente manera: “Aparece entonces, por primera vez, un México hipócrita y una clase social poderosa que simula estar de acuerdo con los principios de la Revolución Mexicana” (13). Esto lo reafirma Don Rosalío Mendoza a lo largo de la película. Tendrá que mentir y traicionar a los líderes de las facciones revolucionarias. Esa será la vena mayor en el guion de El Compadre Mendoza.

Don Rosalio hace un viaje relámpago a la ciudad de México para visitar a sus hermanos y supervisar otros negocios. Durante la visita conoce a Dolores, cuyo padre tiene negocios con sus hermanos. Rápidamente la convence para casarse con ella y llevarla a Santa Rosa. No pierde tiempo y reflexiona: “No hay como México para pasear, pero para los negocios el campo y la revolución”. La boda se celebra en todo su esplendor. Las familias más adineradas del pueblo acuden a ella. El general Martínez y sus federales también se unen al acontecimiento y hasta el general Huerta está presente; por lo menos en fotografía. Sorpresivamente los zapatistas llegan y toman a todos como rehenes. Don Rosalío se salva de ser fusilado pues interviene el general zapatista Felipe Nieto. Éste queda flechado por Dolores. De esa manera inicia otro hilo narrativo que embellece el filme: el amor en silencio entre Dolores y el General Nieto.

El general Nieto visita con frecuencia a la nueva pareja en la hacienda. Don Rosalío lo recibe agradecido por ser quien le salvó la vida aquel día de su boda. Se genera una amistad entre los tres. Dolores cada vez los admira más y le pregunta: 

- ¿por qué no deja la revolución general?

-Ahora hay que cumplir y que caray, algún día cuando triunfe el Plan de Ayala y todo 
esté en paz y los campesinos seamos dueños de nuestras tierras, puede que hasta nos 
guste acordarnos de todo esto.

Para asimilar la fecha exacta de estos acontecimientos De Fuentes y su cámara nos ofrecen pistas. Vemos un plano en detalle: la pared mostrando un calendario con la fecha exacta del 24 de julio de 1913. Don Rosalio está contento y comparte con el general Nieto la noticia de que Dolores está embarazada. Le dice que la criatura nacerá en el mes de octubre y le pide que se a su compadre.  La amistad se fortalece y conforme el tiempo pasa se suman nuevos conflictos afiliados a la revolución. Ahora será la lucha entre el bando carrancista y el zapatista. Don Rosalío y su hacienda de nuevo se encuentran en medio del conflicto armado. Sus intereses económicos están siendo afectados al grado de llegar a la ruina. Don Rosalío teme por la vida de su esposa y de su hijo. Su única salida es enviarlos a México para ponerlos a salvo. Los carrancistas le brindan una solución para hacerlo, pero habrá que pagar un alto precio: la carga de una traición. 

El compadre Mendoza ofrece grandes matices narrativos y personajes que acentúan escenas memorables. Como Atenógenes quien, siendo asistente de Don Rosalío, representa situaciones de cinismo y sarcasmo relativos a las clases sociales. Atenógenes coloca los retratos de los líderes revolucionarios en la sala cuando las tropas llegan o se van de la hacienda. La pared blanca de la sala siempre está lista para poner el cuadro de un gobernante o del caudillo del momento. Otro personaje es María, la sirvienta muda que es testigo de los acontecimientos de la hacienda.  Con su mirada y sus acciones reprueba la conducta de Don Rosalío. Es espía de las escenas más cruciales, pero no podrá revelar nada.

Quizá el hilo narrativo más sublime sea la historia de amor imposible que se genera entre Dolores y el general Felipe Nieto. Siendo el padrino del hijo de Dolores y de Don Rosalío, el general Nieto logra además una conexión paternal con el niño, quien incluso lleva su nombre. Dolores padece de la ausencia del general Nieto y aunque no lo manifiesta verbalmente, pone en evidencia su atracción hacia él. Se trata de un amor que florece a través del tiempo con intercambio de miradas, silencio y resignación. En El Compadre Mendoza no hay escenas de batallas sangrientas, solo ecos de los combates de la revolución y el tenaz silencio de un amor imposible.

Obras citadas

El Compadre Mendoza, Dir. Fernando de Fuentes. Perf. Alfredo del Diestro, Cármen Guerrero.                             Águila Films. 1933.
Fernández, Amaury.  Cine mexicano y realidad social Distintas miradas. México:              
             Universidad de Colima. 2024.




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    Juan Villa es periodista e investigador de cine y literatura de la frontera. Su trayectoria  incluye radio, prensa escrita y televisión. Cuenta con estudios de doctorado y Maestría en español de la Universidad Estatal de Arizona (ASU). También es egresado de la Escuela de Periodismo Walter Cronkite (ASU). Es autor del libro Coyotes en el cine fronterizo (2011).

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