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<channel><title><![CDATA[Peregrinos y sus letras - Mar&iacute;a Candelaria Cuevas]]></title><link><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas]]></link><description><![CDATA[Mar&iacute;a Candelaria Cuevas]]></description><pubDate>Wed, 07 Oct 2026 18:51:52 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[Doña Felipa]]></title><link><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/dona-felipa]]></link><comments><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/dona-felipa#comments]]></comments><pubDate>Thu, 14 Mar 2024 17:36:23 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/dona-felipa</guid><description><![CDATA[Por Mar&iacute;a Candelaria CuevasDo&ntilde;a Felipa no hablaba, ni un sollozo se le escuch&oacute; al nacer. No escuchaba ni necesitaba hacerlo. Los cristeros se acercaban a su choza y ella se fue corriendo como una venada. Cuando abandon&oacute; la choza no llevaba infierno ni mandamientos, ni cruces colgando, ella s&oacute;lo cort&oacute; un ramito de salvia para espantarse los recuerdos y a los esp&iacute;ritus que se le colgaban de los hombros. En sus pensamientos ten&iacute;a rezos, no nec [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">Por Mar&iacute;a Candelaria Cuevas<br /></font></strong><br /><span><font color="#2a2a2a">Do&ntilde;a Felipa no hablaba, ni un sollozo se le escuch&oacute; al nacer. No escuchaba ni necesitaba hacerlo. Los cristeros se acercaban a su choza y ella se fue corriendo como una venada. Cuando abandon&oacute; la choza no llevaba infierno ni mandamientos, ni cruces colgando, ella s&oacute;lo cort&oacute; un ramito de salvia para espantarse los recuerdos y a los esp&iacute;ritus que se le colgaban de los hombros. En sus pensamientos ten&iacute;a rezos, no necesitaba hablar, solo sentir.&nbsp;<br /></font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">Dec&iacute;an que ella era y a ella iban.</font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br />Do&ntilde;a Felipa le volte&oacute; la chiquilla a Er&eacute;ndira, la esposa de Prisciliano, no quer&iacute;a nacer, ven&iacute;a con el cord&oacute;n umbilical en el cuello. Do&ntilde;a Felipa puso un peque&ntilde;o petate, se hinc&oacute; y comenz&oacute; a susurrarle a la panza de Er&eacute;ndira. Qui&eacute;n sabe qu&eacute; tantas cosas le dijo sin decirle, que el beb&eacute; se desenred&oacute;. Naci&oacute; sin llanto, sin o&iacute;r y sin ver, solo abr&iacute;a sus labios buscando el l&iacute;quido precioso que la sostendr&iacute;a en este plano terrenal.&nbsp;<br /></font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">Desde ese d&iacute;a, Prisciliano nunca dej&oacute; de llevarle le&ntilde;a y, si la cosecha era buena, elotes.</font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br />Do&ntilde;a Felipa no ten&iacute;a perro que le ladrara, s&oacute;lo ten&iacute;a cuervos. Los cuervos siempre volaban en c&iacute;rculos arriba de su choza. Ol&iacute;an sus pellejitos.&nbsp;<br /></font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">Nada fue igual desde que llegaron los cristeros. Ella ten&iacute;a que esconderse para sacarles los demonios a los pose&iacute;dos; su ramito de salvia era m&aacute;s poderoso que la cruz que le quer&iacute;an enterrar en el coraz&oacute;n.&nbsp;<br /></font></span><br /><span><font color="#2a2a2a">Pas&oacute; tres d&iacute;as escondida en una cueva y, cuando sali&oacute;, no reconoci&oacute; a nadie. La gente ten&iacute;a otra mirada, otros cantos y otros miedos. Las mujeres dejaron de danzar alrededor del fuego, dejaron de tostar cacao y conectarse con su coraz&oacute;n.&nbsp;&nbsp;<br /></font></span><span><font color="#2a2a2a"><br />&#8203;Do&ntilde;a Felipa muri&oacute; convencida de que su medicina era todo<span style="font-weight:700">. </span>En la cueva d&oacute;nde una vez se escondi&oacute; ah&iacute; qued&oacute;, en una cama de flores moradas que brotaron de la tierra h&uacute;meda. Mientras el humo de su copalera se encend&iacute;a formando una espiral al cielo, esparciendo su energ&iacute;a y su rezo eterno con el viento, rezo silencioso. Su cuerpo hab&iacute;a dejado de moverse, pero su energ&iacute;a sigue sanando a trav&eacute;s de la ni&ntilde;a que estuvo a punto de morir antes de nacer, la hija de Prisciliano.&nbsp;</font> </span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Magnolia]]></title><link><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/magnolia]]></link><comments><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/magnolia#comments]]></comments><pubDate>Thu, 06 Jul 2023 07:47:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/magnolia</guid><description><![CDATA[       Mar&iacute;a Candelaria CuevasMagnolia se llamaba. Miedo me caus&oacute; su nombre. No hab&iacute;a paso que me llevara de regreso, la beb&iacute; hasta el fondo, ya estaba en m&iacute; y no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Estuve seis meses al filo del abismo, aferrada al miedo, a la&nbsp; inexplicable culpa que anidaba en mis adentros, meses sufriendo la muerte blanca del poeta, acariciando el apego, deslumbrante y falso brillo.Magnolia entr&oacute; a mi cuerpo, a mi casa en ruinas. Te [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/captura-de-pantalla-2023-07-06-a-la-s-12-56-26-a-m_orig.png" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#2a2a2a"><strong>Mar&iacute;a Candelaria Cuevas<br /></strong></font><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Magnolia se llamaba. Miedo me caus&oacute; su nombre. No hab&iacute;a paso que me llevara de regreso, la beb&iacute; hasta el fondo, ya estaba en m&iacute; y no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Estuve seis meses al filo del abismo, aferrada al miedo, a la&nbsp; inexplicable culpa que anidaba en mis adentros, meses sufriendo la muerte blanca del poeta, acariciando el apego, deslumbrante y falso brillo.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Magnolia entr&oacute; a mi cuerpo, a mi casa en ruinas. Tembl&eacute; de miedo, cada c&eacute;lula me&nbsp; vibraba sin saber porqu&eacute; ni para qu&eacute;. Tem&iacute; por mis columnas tambaleantes, a&uacute;n as&iacute;, arrastr&eacute; todas mis vidas esa noche.&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Dentro, muy dentro algo deb&iacute;a morir. Magnolia apareci&oacute; en menos de dos melod&iacute;as. En veinticinco metros de largo y diez de ancho pude ver cientos de mis vidas, l&iacute;neas de colores fosforescentes en total desorden, &iexcl;Demasiado tiempo para poder sostenerlo sola! Mi cuerpo y mi mente sent&iacute;an una expansi&oacute;n y una presi&oacute;n insostenible. Abrazada a los &uacute;ltimos residuos del apego que me imped&iacute;an liberarme, me resist&iacute; por unos minutos, defendiendo lo indefendible. No era yo en ese momento, era una vieja reprogramaci&oacute;n sosteniendo mi mano con tal sutileza para no dejarse ver por m&iacute;.&nbsp;<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Segu&iacute;a en el suelo alfombrado de gris, a punto de reventar. Magnolia me arrastr&oacute; hacia ella, la vi gigante como una monta&ntilde;a, me tend&iacute; a sus pies, grandes, largos, morenos y muy firmes.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Me enterr&eacute; en su monta&ntilde;a y en ella dej&eacute; todo lo que ya no necesitaba, luego mir&eacute; las capas de corteza y cenizas negras que me hab&iacute;an cubierto la piel como una coraza, caer como un velo.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">No pod&iacute;a respirar, le ped&iacute; a ella que soplara su dulce viento para que abriera mi coraz&oacute;n, me mir&oacute; con ojos de monta&ntilde;a, ojos de estrella eterna y sopl&oacute; su aliento largo, aliento de colibr&iacute;,&nbsp; entonces entraron en m&iacute; dos largas hojas secas de ma&iacute;z por mi nariz, llegando a mis pulmones, limpiando todo aliento viejo, aire contaminado por mis pensamientos.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">No pod&iacute;a respirar, abr&iacute; la boca tan grande como pude, intentando jalar aire a mis pulmones, cuando lo hice, vi las hojas de milpa secas saliendo en v&oacute;mito, rasgando mi garganta.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Las sent&iacute; desde lo m&aacute;s profundo de mi interior salir como lava ardiendo, las mir&eacute; limpiando como un estropajo todos los residuos negros que se resist&iacute;an a dejarme.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Estaba ciega, pero pude ver todo lo que hab&iacute;a dentro de mi ser. Apestaban las im&aacute;genes donde hice da&ntilde;o y dej&eacute; que me hicieran tambi&eacute;n.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Llor&eacute; por m&iacute;, por la ni&ntilde;a, por la joven, por la madre que ahora soy, y me ped&iacute; perd&oacute;n en un desgarrador llanto, por el da&ntilde;o que me caus&eacute; y me causaron, le agradec&iacute; a la monta&ntilde;a con aliento de colibr&iacute; por darme de sus tierras/manos, a Magnolia. </span></strong><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Lázaro Fierro... El poeta]]></title><link><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/lazaro-fierro-el-poeta]]></link><comments><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/lazaro-fierro-el-poeta#comments]]></comments><pubDate>Thu, 29 Jun 2023 06:33:31 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/lazaro-fierro-el-poeta</guid><description><![CDATA[       Por Mar&iacute;a Candelaria CuevasL&aacute;zaro FierroEs muy dif&iacute;cil en tan poco tiempo, extraer gota a gota la historia del Maestro L&aacute;zaro Fierro, les comenzar&eacute; contando que &eacute;l naci&oacute; en La ca&ntilde;a de agua, municipio de Atoyac de &Aacute;lvarez, Gro. M&eacute;x.&nbsp;Es maestro normalista, maestro catedr&aacute;tico, pasante de Derecho, y posee una maestr&iacute;a en educaci&oacute;n biling&uuml;e que curs&oacute; en la Universidad Estatal de Arizona [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/img-2095_orig.jpeg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><strong>Por Mar&iacute;a Candelaria Cuevas</strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:700">L&aacute;zaro Fierro</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Es muy dif&iacute;cil en tan poco tiempo, extraer gota a gota la historia del Maestro L&aacute;zaro Fierro, les comenzar&eacute; contando que &eacute;l naci&oacute; en La ca&ntilde;a de agua, municipio de Atoyac de &Aacute;lvarez, Gro. M&eacute;x.&nbsp;</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Es maestro normalista, maestro catedr&aacute;tico, pasante de Derecho, y posee una maestr&iacute;a en educaci&oacute;n biling&uuml;e que curs&oacute; en la Universidad Estatal de Arizona.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Ha sido docente durante casi cuarenta a&ntilde;os, ha impartido clases en todos los niveles educativos, exceptuando el k&iacute;nder.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Hasta hace unos d&iacute;as, todav&iacute;a daba clases de ingl&eacute;s como segunda lengua en una escuela preparatoria y en la Academia de ingl&eacute;s para adultos ESL de donde se jubil&oacute; hace unas horas.</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">El Maestro L&aacute;zaro Fierro, es un apasionado de la docencia, de la historia y de las letras. Ha creado talleres de literatura de los cuales han surgido exitosos escritores.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Como amante de las letras, ha escrito varios libros de diferentes g&eacute;neros: historia, educaci&oacute;n, memorias, narrativa y poes&iacute;a. Su &uacute;ltima obra De tinta y sangre, un poemario que abarca diversos temas, poemario donde nos invita a leer su nueva propuesta de estrofa llamada tetr&aacute;strofo birrimo.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">El maestro L&aacute;zaro, en su caminar por la docencia, ha ido sembrando una semilla en cada persona que se ha cruzado en su camino y ha sido reconocido por su labor altruista en varios lugares de este pa&iacute;s. Cuando &eacute;l llega a Phoenix, crea un taller con un peque&ntilde;o grupo dando clases gratuitas de escritura creativa, gram&aacute;tica y poes&iacute;a, durante varios a&ntilde;os cada domingo, ah&iacute; comenzaron a surgir nuevos escritores hispanos y nuevos libros que dejan una historia en este desierto.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Su obra desde El M&eacute;xico real, Letras de arena y de tinta y Sangre se Han ido formando poco a poco, meticulosamente perfectas y dej&aacute;ndonos un valioso regalo que naci&oacute; de uno de los nuestros, de esta ciudad y de estos tiempos como lo es la nueva estrofa: tetr&aacute;strofo birrimo.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Creador de talleres de calaveritas literarias y contador incansable de chistes, nos muestra su lado p&iacute;caro y divertido que contrastan con los temas serios de pol&iacute;tica y los controversiales sobre religi&oacute;n.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">En su m&aacute;s reciente libro publicado hace unos d&iacute;as; </span><em><span style="color:#222222; font-weight:700">Memorias de un maestro migrante</span></em><span style="color:#222222; font-weight:400"> nos presenta su caminar migrando desde muy corta edad. En su nutrida charla podemos ver la mirada de un ni&ntilde;o que ha perdido su estabilidad, pero nunca esa fuerza que lo impulsa desde muy adentro, un ni&ntilde;o que enfrenta todas las adversidades y a&uacute;n as&iacute;, decide caminar hac&iacute;a un futuro sin quedarse estancado en el pasado doloroso y un presente que se ve&iacute;a desolador.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Yo, Mar&iacute;a Candelaria, agradezco al maestro L&aacute;zaro Fierro, por crear un ambiente de confianza y respeto en cada alumno, siempre ense&ntilde;ando con mucha dedicaci&oacute;n. Nos llev&oacute; por el camino del &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo; a&uacute;n cuando nos hicieron creer que no se pod&iacute;a, nos ense&ntilde;&oacute; que por m&aacute;s dif&iacute;cil que sea nuestra situaci&oacute;n, se puede salir adelante en lo acad&eacute;mico y en la vida.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias por ense&ntilde;arme que lo aprendido debe de compartirse, aunque no tengamos t&iacute;tulos o formaci&oacute;n acad&eacute;mica.</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">&nbsp;</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias por la abundancia de ese frondoso &aacute;rbol de la sabidur&iacute;a que nos sigue cobijando bajo su ramas.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias por el mensaje de uni&oacute;n en un mundo elitista.</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Me quedo con la ense&ntilde;anza de hacer las cosas mejor, de ser exigente con lo que publicamos; que la cebolla est&eacute; finamente picada y los puntos bien puestos sobre las &iacute;es.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias por no rendirse, los sue&ntilde;os de usted y de muchos de sus alumnos comenzaron a crearse cuando una se&ntilde;ora encendi&oacute; el fog&oacute;n, puso un mantel de pl&aacute;stico floreado en una mesa afuera de su casa, y comenz&oacute; a vender enchiladas.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Ah&iacute; es donde la historia cambia, da un giro y causa un efecto favorable en muchas vidas.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias Do&ntilde;a Josefina por hacer hasta lo imposible, posible.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Gracias a ustedes dos, pude yo tambi&eacute;n cumplir un sue&ntilde;o que tuve de ni&ntilde;a; poder escribir y publicar un libro. Muchas gracias.<br /></span></strong><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:700">El poeta</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">La totalidad del ser es la conexi&oacute;n de la tierra y el infinito, es un viaje astral sin tiempo ni espacio, donde se sumerge en una profundidad interna y se expande alcanzando el puro y fr&aacute;gil &eacute;xtasis que nos permite darle un punto final a un poema o en otros casos, puntos suspensivos&hellip;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Escribir un poema es la entrega del ser superior verdadero, en esas letras no hay caretas que escondan un rostro falso. En la poes&iacute;a, se revelan amores clandestinos, asesinatos id&iacute;licos, rezos, se viaja a la galaxia en un d&iacute;a y puedes sostener en tus manos el polvo de las estrellas para luego plasmarlos y que exploten en la mente del oyente.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Escribir poes&iacute;a no es para los d&eacute;biles y escuchar poes&iacute;a es solo para los que su mente se ha expandido como el propio universo. Son pocos los poetas que son escuchados, no es culpa de ellos, ellos ya han estado en el cielo y en el infierno, ya han sobrevivido a amores que les han atravesado el coraz&oacute;n, es muy dif&iacute;cil entenderlos porque ni ellos mismos se entienden.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Los poetas crean sus propios mundos y llegan a palpar con la totalidad de su ser el infinito, no hay l&iacute;mites para el creador que escribe de su entorno, as&iacute; sean ex&oacute;ticos paisajes, apestosas alcantarillas, o cuerpos de agua, todo tiene su belleza y todo tiene su toque de realidad.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Para el poeta no se mete el sol, el sol se est&aacute; suicidando en la lejan&iacute;a dejando una oscuridad y un silencio, sabe el poeta que la noche es para sacarle provecho y la adornar&aacute; con aves que graznan en las sombras.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">A veces se escribe para no morir, pero cada vez que se escribe es una muerte segura&hellip; porque en cada letra, se dejan los minutos que ya no nunca van a regresar.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">El poeta sabe que las l&iacute;neas de su tiempo se est&aacute;n acabando en este plano terrenal, a&uacute;n as&iacute; decide a conciencia gastarlas sumergi&eacute;ndose en las horas que ya no tiene, sabe que ser&aacute; eterno, inmortal y sobrevivir&aacute; a trav&eacute;s de sus letras aunque no le importa, est&aacute; enfermo de escritura y a morir no le teme, aunque agonize.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Escribir no es f&aacute;cil, es de valientes, es un salto a una conciencia superior sin psilocibina, un salto a otros mundos donde decide hospedarse con todos sus miedos, vencerlos para despu&eacute;s tomarse una cerveza junto a ellos, es un clavado a un mar lleno de sirenas menstruando, es el pre&aacute;mbulo al chasquido de un beso h&uacute;medo.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">El poeta se convierte en m&aacute;rtir, lo disfruta hasta saciarse de su propia miseria. No le importa si un poema anida en el coraz&oacute;n de alguien porque ya anid&oacute; en el de &eacute;l y le han crecido ramas, flores y ha dado frutos. El &aacute;rbol de su poema o su historia se enra&iacute;za en todo su ser elev&aacute;ndose hasta ser inalcanzable, pero llega la muerte blanca&hellip;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">&nbsp;La percibe desliz&aacute;ndose por todos los rincones, se estremece y deja de escribir, ah&iacute; comienza su ag&oacute;nica espera, es la batalla con el guerrero invisible, el poeta sabe que debe esperar d&iacute;as con la garganta cercenada, con lagunas mentales, inm&oacute;vil, en coma, sintiendo su pesado cuerpo, en espera de ese viaje sin mezcalina que lo impulse como un cohete al infinito y volver a plasmar aunque sea una frase, una l&iacute;nea, algo que le diga que no est&aacute; muerto a&uacute;n, pero nadie entiende este sufrimiento, nadie ve las llagas invisibles que causa la inmovilidad de la pluma en la mano.&nbsp;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Dolor ajeno, dolor de escritor que ha pasado cu&aacute;ndo llega una de las nueve musas y todo comienza de nuevo; llega la primavera/invierno y los volcanes escupen los rojo/azulados vientos que calcinan las naguas de las se&ntilde;oras con sus botes llenos de nixtamal.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Es tiempo de celebraci&oacute;n, la tormenta ha pasado y todo vuelve a ser normal. Las heridas se comienzan a abrir y el poeta se moja los labios antes de&nbsp; saborearlas, recuerda en cada lamida qui&eacute;n se las hizo y con la mano temblorosa y los labios agrietados, las saborea, a&uacute;n le saben a ella o a &eacute;l, la musa le gui&ntilde;a un ojo, entonces el poeta se arrastra en su propio lodazal para tomar papel y un l&aacute;piz, es ahora o nunca y comienza a escribir, a vivir y a morir de nuevo.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#000000; font-weight:400">Mar&iacute;a Candelaria</span></strong><br /><br /><br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Carta de presentación]]></title><link><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/carta-de-presentacion]]></link><comments><![CDATA[https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/carta-de-presentacion#comments]]></comments><pubDate>Thu, 27 Jan 2022 04:36:09 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.peregrinosysusletras.net/mariacutea-candelaria-cuevas/carta-de-presentacion</guid><description><![CDATA[       Por Candelaria Cuevas&ldquo;&iquest;Recuerdas aquella tardeque le robamos a un d&iacute;a?Cu&aacute;nta pasi&oacute;n en silenciome tuve que beber&hellip;&rdquo;Santiago Vallejo me escuch&oacute; cuando ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os, esa tarde lleg&oacute; a mi casa ensopado de agua y con las botas llenas de lodo, quer&iacute;a conocer a la muchacha que escuch&oacute; leer versos en el canal de encuentro de un radio de bandas altas, recuerdo que era un modelo Cobra 158 con cha [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.peregrinosysusletras.net/uploads/7/8/6/9/78697460/published/94728322-3135752076505047-1148877827257401344-n.jpg?1643258518" alt="Picture" style="width:312;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font color="#2a2a2a"><strong>Por Candelaria Cuevas</strong></font><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">&ldquo;&iquest;Recuerdas aquella tarde</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">que le robamos a un d&iacute;a?</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Cu&aacute;nta pasi&oacute;n en silencio</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">me tuve que beber&hellip;&rdquo;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Santiago Vallejo me escuch&oacute; cuando ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os, esa tarde lleg&oacute; a mi casa </span><span style="color:#222222; font-weight:400">ensopado </span><span style="color:#222222; font-weight:400">de agua y con las botas llenas de lodo, quer&iacute;a conocer a la muchacha que escuch&oacute; leer versos en el canal de encuentro de un radio de bandas altas, recuerdo que era un modelo Cobra 158 con </span><span style="color:#222222; font-weight:400">chancla potente </span><span style="color:#222222; font-weight:400">y con una antena hecha de un&nbsp; pino muy alto que mi padre hab&iacute;a tra&iacute;do de la sierra. De Arteaga, Michoac&aacute;n ven&iacute;a a ver a la </span><span style="color:#222222; font-weight:400">Rancherita n&uacute;mero dos </span><span style="color:#222222; font-weight:400">&mdash;Nombre de la estaci&oacute;n&mdash;que transmit&iacute;a desde un cerro, con un equipo raqu&iacute;tico conectado a una bater&iacute;a de carro y que ten&iacute;a un alcance de varios pa&iacute;ses; Colombia, Venezuela, Estados Unidos y la frontera norte de M&eacute;xico. Santiago dec&iacute;a que &eacute;l era poeta, me dict&oacute; diez poemas que escrib&iacute; con exactitud, pues quer&iacute;a plasmar cada palabra de su boca en mi vieja libreta de poes&iacute;a. Sus ojos de medio siglo se humedecieron mientras se desped&iacute;a de m&iacute;,&nbsp; bajo una torrencial tormenta.</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">&nbsp;</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">&ldquo;Si esta noche me esperas</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">yo vendr&eacute; con las sombras,</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">como gota de lluvia</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">o como temblor de aurora.</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Si esta noche me esperas</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">quiero encontrarte sola,</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">solita en el regazo del azul de tu alcoba,</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">para besar tus labios,</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">para morderte toda,</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">y la cruz de tu boca</span></strong><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">con la cruz de la m&iacute;a&hellip;&rdquo;</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">El pelo me llegaba abajo de la cintura, ten&iacute;a llagas en las pantorrillas y un hueco endemoniado en el est&oacute;mago que llenaba de versos. La que caminaba descalza en los caminos de tierra colorada, no sab&iacute;a que a lo lejos hab&iacute;a un mundo donde las historias se escrib&iacute;an por montones. En el rancho donde crec&iacute;, no llegaban los maestros, pues se dec&iacute;a que en esos parajes, las mujeres </span><span style="color:#222222; font-weight:400">volteaban </span><span style="color:#222222; font-weight:400">las tortillas a balazos. El miedo les imped&iacute;a llegar, a&uacute;n as&iacute;, le susurr&eacute; a la corteza de cada &aacute;rbol palabras vivas, palabras con aliento de yerbabuena, palabras que brotaban desde mi coraz&oacute;n de arcilla, la poes&iacute;a de mis ancestros. El verso perfecto est&aacute; en los labios que besan, en los surcos de girasoles, en las llagas. Hace falta soplar al viento las miles de mariposas que se forman en el interior, para que les broten alas y se conviertan en puentes. No hay armas en las manos campesinas, s&oacute;lo pu&ntilde;os de ma&iacute;z para sembrar cada temporal de lluvias.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">Soy Mar&iacute;a Candelaria, me da mucho orgullo ser colaboradora de la revista Peregrinos y sus letras. Cuando mi madre enterr&oacute; mi ombligo en las ra&iacute;ces de un&nbsp; tepehuaje junto a los de mis catorce hermanos, nunca se imagin&oacute; que tan largo era ese cord&oacute;n umbilical, ella no pens&oacute; que a miles de kil&oacute;metros estar&iacute;a para siempre unida a mis ra&iacute;ces y les contar&iacute;a de mis costumbres. Soy una mujer rebelde, de coraz&oacute;n ind&oacute;mito, he cruzado tierras pur&eacute;pechas, guiada por la dulce melod&iacute;a de una pirekua y cobijada de un gran sue&ntilde;o con el que me cubr&iacute; los hombros como un hermoso rebozo azul.</span></strong><br /><br /><strong><span style="color:#222222; font-weight:400">En Phoenix, Arizona, encontr&eacute; un desierto con un oasis multicultural tan hermoso, que opaca el racismo que algunos se empe&ntilde;an en mantener vivo. Cerca de la v&iacute;bora de acero que nos divide, puse mi c&aacute;ntaro lleno de agua para que beba un poco del dolor que causa dejar todo atr&aacute;s, para que pruebe del sudor del inmigrante y tenga piedad, para que conozca lo qu&eacute; hay dentro del coraz&oacute;n. Aqu&iacute; encontr&eacute; mi hogar, aunque en algunas noches de a&ntilde;oranza me sue&ntilde;o hilvanando alas para regresar. En este caminar,&nbsp; </span><span style="color:#222222; font-weight:400">Peregrina con mis letras </span><span style="color:#222222; font-weight:400">bajo el brazo, me encuentran sembrando en las grietas de la urbanidad en esta gran ciudad, donde deseo poder aportar a la comunidad con mi secci&oacute;n en PYSL como coordinadora comunitaria, a quienes agradezco de coraz&oacute;n el darme la oportunidad de ser parte del comit&eacute; organizador. El fundador de Peregrinos y sus letras, David Mu&ntilde;oz, nos dijo que &iexcl;A escribir se ha dicho! Escribamos pues.</span></strong></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>