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Por Saúl Holguín Cuevas
Con la economía en el sótano y descendiendo, los precios entre los satélites y ascendiendo, el caprichoso destino, serían los Inmortales, me permitieron volver a rondar por las calles del Barrio Pacas (Pacoima, Cali). Justo cuando arranca otro mundial de fut. Rito cuatrienal organizado por piratas basados en Suiza (el Kartell FIFA) con licencia para robarnos nuestros desnutridos dolarillos que tanto sufre uno para ganarlos. Imposible ser más tontos, hemos hecho del juego una religión universal y le pagamos altos diezmos. Entusiasmo por las calles: paisas con camisetas verdes, ondea la tricolor montada en carros, entre un montón de anuncios escritos con letras desiguales pues, al parecer todos los vecinos ofrecen sus servicios o sus antojitos caseros: Roof repair, Masajista Sobador Huesero, Award Winning Tamales, no especifica quien otorgó tal premio, ni se ve cliente alguno, lo evito y sigo mi camino entre tanto puestecillo callejero, la gran mayoría chirriaderos. La mesa en casa de Piri, el anfitrión, no podía ser mejor: chicharrones y cueritos blandos del puesto ambulante de Don Juan, tacos de cabeza, de suadero (los favoritos de mi carnala) sus respectivos adornos de cebolla, cilantro y salsitas, una regañona y otra ligera de El Gorrión, (puesto callejero), sopita, chelas y sodas y aguas. ¿A qué se debe el borlote? Jugó México, ganó, pero el encuentro estuvo más aburrido que una partida de cricket de tres días. Y es apenas el principio de un hartazgo de 104 partidos durante 5 semanas. Un boleto para un partidito de segunda cuesta 1200 dólares (13 mil por una entrada al partido final), estacionamiento a 250 y una amargosa aguada a 25 maracas. Espero, lectora, lector, no les vaya a tentar el multimillonario Diablo FIFO, y se les ocurra endrogarse de por vida. Pero si acaso jugaron allá, en su lejana niñez y ya concluyeron sus labores, aviéntense unos jueguitos en la tele. La mayoría no pasan de soporíferos, toma y dame entre defensas, el mediocentro y el portero, todos millonarios, o al menos muchos de los que juegan en Inglaterra, España, Francia o Italia; espero no se vayan a quedar dormidos antes del medio tiempo. Más saludable y no se gasta un centavo, salir a caminar: se despeja la mente, se ejercita el cuerpo, se disfruta de árboles y flores y el polifónico canto de un chencho. Aunque, de pronto uno se encuentra con un vecino y se adentra a redisfrutar un golazo o a especular que selección terminará campeona: España, Francia o Argentina. Es inevitable, el balón rueda por todas partes, su vaivén nos trae bien apendejados.
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September 2026
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