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Por Daniel Vargas Minerbi El encierro empieza mañana jueves con las calles desiertas… Con mis aliados culturales como la música, artes visuales, literatura y qué decir de la cultura popular, la comida, los carteles, los grafitis, el sonido, el silencio, me acompañaran en esta travesía por más de un mes, con desvelos, alegrías, tristezas y sorpresas que nos ofrece este esta maravillosa pasión cada cuatro años. Recuerdo mis días de juventud en la Ciudad de México con un radio de transistores que me regaló mi abuelo, la televisión de 9 pulgadas en blanco y negro que había en mi departamento, mi primer mundial, el de Inglaterra 1966, con mi hermano y mi padre, a mi madre también le gustaba ese espectáculo. Con la fortuna de vivir en la Ciudad de México, en 1970, pude asistir a un partido en el Estadio Azteca para ver a México contra El Salvador. Una goleada de 4-0 con goles de Valdivia, López Salgado y Basaguren. Ir al kiosko de la esquina y comprar El Esto para leer los reportajes durante todo el mundial y ver las caricaturas en el Excélsior de Abel Quezada. Recuerdo con mucho aprecio la “Operación Riñón” de Miguel Gila, fue la primera asociación cultural dedicada al fútbol que recibí. Las estampas coleccionables que vendían en las misceláneas, las charlas con mis compañeros de la escuela primaria, unos verdaderos conocedores del fútbol, que alternaban con política, sociedad y cultura. La envidia de acompañar a mi papá en nuestro vochito para dejar a mi tío Luis hasta el Estadio Azteca para ver la gran Final y regresar a casa y verla en nuestra flamante televisión de 19 pulgadas a todo color. Los partidos de nuestro salón de 5 año de primaria en la Magdalena Mixhuca, yo entonces, jugaba de defensa lateral izquierdo para mi equipo de quinto C. Teníamos un gran equipo con nuestro capitán Chumacero en la media, mi compañero Jagou en la defensa central y arriba en la delantera con Carrillo y De la Vega, le ganamos a los temibles compañeros del sexto A el último partido de la temporada escolar. A través de los años he disfrutado los diferentes sabores que deja ser un jugador, entrenador, pero sobre todo aficionado, primero al Necaxa, luego a las Chivas y al Atlas. Siempre seguidor fiel de la selección, el famoso Tri en sus aciertos y desventuras. Por mi familia materna, me hice aficionado a las selecciones de Argentina e Italia. Después de venir a vivir a los Estados Unidos, creí que ya no habría fútbol, pero llegó a través de ser entrenador del equipo de mi hijo Raúl, con él vino el Mundial del 1994 en Estados Unidos. Tuvimos un encuentro con Bora Milutinovic, entonces entrenador del equipo nacional estadounidense, en un partido contra Dinamarca al que asistimos, afuera del Estadio Sun Devil de Arizona State University, una amena conversación que duró menos de 3 minutos, pero que me recordó esa pasión. Con mi hijo fuimos a un evento para promocionar ese campeonato de 1994 al centro de convenciones de Phoenix, donde nos encontramos nada más y nada menos al gran Roberto Rivelino, campeón mundial brasileño compañero de Pelé en 1970, que nos firmó un mini balón para mi hijo. Gracias al fútbol conocí la comunidad de jugadores dominicales y su pasión en una liga de adultos que jugaba en los parques públicos del área metropolitana de Phoenix y a su dirigente, un exjugador colombiano, Álvaro Chávez, quien se encargaba de programar los partidos de más de 2000 jugadores domingueros. Con todo eso volvió la tradición de los encierros cada cuatro años para ver las diferentes copas mundiales con mis cuñados, mi suegro, mi hijo y hasta mi esposa, nos gustaba jugar en el parque local con nuestros sobrinos y cuñados. Una vez jugamos los padres contra hijos en un estadio cubierto un partido de fútbol de salón. Qué gran emoción fue ver que todavía podía correr y pasar el esférico a mis 40 y tantos años.
Después de cada mundial siguiente hacíamos encierro viendo cada partido en un salón de nuestra casa que habíamos diseñado con una gran pantalla formada por la imagen de un proyector y un sonido con 8 bocinas. Parecía que estábamos en el estadio con nuestras camisetas y comida para ver los partidos. Cuando volví a la universidad mi cultura futbolista se enriqueció con los textos de Eduardo Galeano, Juan Villoro, Martín Caparrós y Jorge Valdano. A medida que fueron pasando los mundiales, los aficionados se redujeron a mi hijo y mi esposa, quienes pudimos ver algunos de los juegos en casa de 2014 y 2018. Este último también lo vimos en el hospital, el balón tenía que seguir rodando entre toda la familia. El Mundial en Qatar del 2022 fue algo especial para mí, disfruté recordando a todos los que ya se habían ido y mi afición a la selección Argentina tuvo un gran premio. Veremos ahora qué nos depara la Copa México/Estados Unidos/Canadá 2026, un mundial que estará aquí, allá y acullá. Espero que esté cargado de sorpresas, como una final Estados Unidos vs. México.
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Esta semana, durante una visita a un museo local, mi compañera de viaje Yoly compartió conmigo una idea sencilla pero profunda: el arte está en todas partes. Mientras caminábamos por los pasillos y observábamos las paredes del edificio, charlando con ella, comprendí que cada obra es el resultado de incontables aportaciones humanas acumuladas a través del tiempo.
Esos pequeños granos de arena que cada persona ha aportado para construir lo que hoy llamamos arte y cultura. Agradezco los esfuerzos de quienes, a lo largo de la historia, han contribuido a esta creación colectiva: los pintores, los artesanos, los impresores y los observadores; los músicos, las orquestas, los productores, las escuelas y quienes escuchan; los escultores, los excavadores y los fabricantes de herramientas; los danzantes y sus compañeras y compañeros de baile. Agradezco también a los fotógrafos, a quienes diseñaron las cámaras, fabricaron las películas, los papeles fotográficos y las ampliadoras; a los químicos y científicos que hicieron posible capturar la luz y transformarla en memoria. Pienso igualmente en los cineastas, dramaturgos, actores, guionistas, músicos y especialistas en efectos audiovisuales; en los escritores, los profesores, los editores, los fabricantes de máquinas y computadoras, los lectores y las editoriales que han permitido que las ideas viajen de una mente a otra. Y, por supuesto, agradezco a la naturaleza misma: sus paisajes, sus formas, sus colores y sus fenómenos, que han inspirado a generaciones enteras de creadores. Agradezco a los vecinos, a las familias y a los museos que han abierto espacios para compartir el arte; a los niños, jóvenes y adultos que observan, escuchan, participan y ayudan a promover la cultura; a las personas cercanas que me acompañan en el camino, que me ofrecen amistad, enseñanza y aprendizaje. También reconozco a quienes han ido más allá de lo que parecía posible. A través de las experiencias con mis mentores, Héctor, Luciana, Silvia, Raúl, Vicky, Raoul, Natalia, Justo, David, Manuel, Saúl y Yolyland, entre muchas otras personas que han dejado una huella significativa en mi manera de entender y vivir el arte. Al final, el equilibrio de todas estas aportaciones es lo que nos permite apreciar plenamente la riqueza del arte y la cultura. Ninguna obra existe de manera aislada; todas forman parte de una gran conversación humana que atraviesa generaciones, territorios y experiencias. Y tú, ¿cuál es tu historia de aprender, crear y disfrutar del arte? Agradezco también a FEXAM Cultural Center y al gran equipo de Yolyland, Felipe, Patty y Alejandra, entre nosotros hemos ayudado a que el arte y la cultura se entienda como un esfuerzo comunitario y no solamente individual. Seguiremos buscando anécdotas concretas que sirvan como un camino narrativo y hagan aún más memorable la reflexión sobre este tema. Por Daniel Vargas Minerbi Disfruta el simple hecho del deporte internacional en el que siempre hay sorpresas en cuanto al público, los jugadores, las jugadas, el entusiasmo y las anécdotas que han sido narradas por escritores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, Martín Caparrós, así como por las palabras del jugador/periodista/escritor Jorge Valdano. Para los que hemos jugado, entrenado o asistido a uno o varios juegos dentro de la experiencia futbolera, estos días cobran un tiempo de dejar al lado todo y conectarnos al “juego del hombre” en las palabras del locutor deportivo Ángel Fernández. Como aficionados sufrimos por las rivalidades, el América vs. Guadalajara, River Plate vs Boca Juniors, Real Madrid vs Barcelona, Brasil vs. Uruguay, Argentina vs Inglaterra y últimamente Brasil vs Argentina o México vs Estados Unidos. Al final, la cultura del fútbol es más que todas ellas. ¿Qué tan aficionado eres? ¿Puedes hacer lo que hace Craig Ferguson? Estoy de acuerdo con la reflexión de Juan Villoro en que ahora el futuro de este deporte está encabezado por el ejemplo del fútbol femenil. Jugar a un alto nivel técnico, con pases precisos, sin actuaciones teatrales y al máximo. Y qué decir de la publicidad, esta puede alinear a una serie de estrellas a destiempo unidas por un solo propósito, la imaginación de la mente de los aficionados a través de la creatividad comercial de la marca de las tres rayas. Por mi parte, puedo afirmar que he vivido el fútbol como hijo jugador, padre entrenador y al final, ser un simple aficionado más. Mis equipo han alineado a mi hermano, mi padre, mis amigos de la escuela como Jorge y Tomás, luego mi esposa, mis cuñados, mi hijo, mi hija, mis sobrinos y hasta mi perra. ¿Quién será el próximo? Fotos de Daniel Vargas Minerbi (2009-2015) En este Mundial de Futbol 2026 celebrado en tres países, las camisetas van a atravesar fronteras, océanos y continentes con el alma de los aficionados sin la necesidad de pasaportes o visas, como lo hacen los con equipos y selecciones que practican el juego bonito, desde los campos llaneros como La Magdalena Mixhuca, a los estadios históricos como el Azteca o si hubiera una máquina del tiempo, el Colosseo di Roma.
Mientras tanto, en los próximos días de junio, que solo ruede el balón. Por Daniel V. Minerbi
En la tradición/inspiración de Guillermo Gómez-Peña en su CODEX ESPANGLIENSIS: from Columbus to the Border Patrol, aparece ahora en el Codex Holguincuevanensius hasta la Sanjuanterreriusislosfiniquera, en la mera Saugüesera. El Xolotzcuintle - Gallus o Xologallus, la primera página de dicho códice En una esquina perdida entre el archivo sagrado y el garage cósmico del lenguaje aparece la criatura: Xologallus, también conocida como Cangallus, citada por cronistas dudosos y poetas desvelados en el Codex Holguincuevanensius. No sabemos si fue descubierto en una excavación seria, en una libreta manchada de café o en un sueño trilingüe de medianoche. Lo que sí sabemos es que existe. Porque toda persona, como nuestro escritor Saúl Holguín Cuevas, que escribe tarde o temprano escucha sus pasos. La imagen lo muestra como un híbrido imposible y por eso verdadero: cuerpo de Xoloitzcuintle, mirada ancestral, patas de caminante ritual, y la potencia solar del Gallus, gallus domesticus coronando el misterio. Perro y gallo. Tierra y amanecer. Inframundo y alarma. Silence mode y wake-up call. Un alebrije funcional para sobrevivir el día a día del escritor. En un espíritu Gómez-Peñiano, medio barrio metafísico, esta bestia no solo se contempla: se invoca. Llega al borde de la cama cuando el escritor quiere negociar cinco minutos más de sueño. Entonces cacarea versos, rasguña la pereza y recuerda que la página en blanco también es territorio sagrado. Te despierta, sí, pero no como reloj: como destino. “Órale, compa, hay palabras que sembrar, a escribir se ha dicho”. Su linaje cruza mapas y siglos con descaro postcolonial. El gallo viajó de Asia a Europa y luego a América, o quizá no fue así, en barcos llenos de ruido, plumas y conquista. El xolo venía de mucho antes, guardián mesoamericano, compañero del tránsito, psicopompo con licencia espiritual. Cuando ambos se mezclan nace algo más que una mascota mitológica: nace un manifiesto viviente sobre migración, mestizaje y memoria. Una criatura borderless before la border theory anzalduana was cool. Pero lo más entrañable del Xologallus no es su pedigrí transhistórico sino su lealtad doméstica. Te acompaña por las veredas de la tinta y el papel. Se sienta junto al escritorio cuando dudas. Gruñe ante la impostura. Canta cuando una frase por fin cae en su sitio. Y cuando llega la noche, guarda la puerta entre este mundo y el otro. En la cosmovisión de la Sanjuanterreriusislosfiniquera, en la Saugüesera, este ente alebrijado no pertenece al museo sino a la vida diaria. Es protector del que crea, del que insiste, del que vuelve a empezar. Un reminder con plumas y colmillos de que escribir también es caminar entre sombras rumbo al final del túnel donde aparece El tren. Por Daniel Minerbi Vargas
Vivir o morir con la tecnología Dedicado a Jorge Ibargüengoitia y a Yolyland, mis mentores de este pequeño ensayo Recuerdo haber leído a Jorge Ibargüengoitia en las que tenía varias columnas en el diario Excélsior que compraba en la esquina de mi casa. En ellas, abordaba los problemas cotidianos a los que se enfrentaban los lectores de la hoy Ciudad de México entre las décadas de 1970 y 1980, presentando una serie de soluciones irónicas. Hoy, en plena década de 2020, en días pasados tuve un problema con mi tarjeta de débito y por un uso indebido, mi banco me la canceló. Como era fin de semana feriado, no tuve acceso a mi dinero por tres días. Ayer, mi servicio de telefonía tuvo una interrupción de servicio que hasta hoy no se ha restablecido. Después de hacer chat con la compañía, me dijeron que posiblemente hasta mañana no se va a restablecer. En vez de vivir o morir, Jorge Ibargüengoitia y sobre todo, mi mentora, amiga y confidente Yolyland me enseñaron a estar preparado y ser paciente y en vez de morir. Ahora me he sentido más libre y me rio de estas situaciones. Ahora tengo escondido dinero en efectivo en tantos rincones de la casa que si me asaltan tendré que darles un mapa del tesoro. Tres días sin tarjeta de débito me convirtieron en un experto en el trueque. A cambio de un libro prestado, puedo conseguir una taza de café con el vecino. Me he entrenado para poder caminar hasta 10 kilómetros hasta la casa de un familiar o amistad, o caminar a tomar el tranvía por si mi auto no funciona. En cuanto al teléfono he aprendido a descansar de él y disfrutar de tener encuentros cara a cara con las personas en vez de depender de tanta tecnología. Puedo leer un libro impreso en casa, escuchar la radio en mi receptor de transistores, cocinar o preparar alimentos en mi cocina y gozar de una vida como se hacía hace unos 100 o 200 años. Agradezco eternamente a mis mentores por estas enseñanzas tan sencillas que cualquiera de nosotros puede poner en práctica. Y tú, ¿cómo te has preparado para un momento así que puede ocurrir en que la tecnología más avanzada tiene interrupciones? ¿Qué harías si no tuvieras un reloj digital, una computadora, un móvil o un auto por unos momentos o días? Yo he tenido tiempo para escribir este pequeño ensayo. Quizás la verdadera innovación tecnológica del futuro sea… aprender a vivir sin tecnología y vivir una vida más plena con la literatura y la cultura. Imágenes del autor, escalera en Porto Alegre, Brasil (2013); oásis urbano, Génova, Italia (2024). Por Daniel Vargas Minerbi
Si vemos un mapa topográfico podemos ver las simas y las cimas. Esta situación también se replica en el acceso y la producción de la cultura tanto en las zonas urbanas y rurales. Hay picos y valles donde existe una disparidad. Lo positivo es que sin importar los altos y bajos, la cultura se da. Lo negativo es el acceso tan distinto, hay que buscarlo más en las periferias urbanas y rurales. El intercambio entre las áreas urbanas y rurales es muy importante y valioso. Si hablamos de música, el rocanrol, el jazz, el tango han sido producciones que han nacido en las áreas rurales, “las sombras” y ahora han sido reconocidas por su valor en las urbanas. En pintura, la obra Jheronimus van Aken, también llamado del Bosco, de Henri Julien Félix Rousseau, el Impresionismo de Paul Gaugin, o el paisajismo de José María Velasco, han surgido en las áreas rurales y han sido transportadas a las urbanas y ahora pueblan los museos y las academias. En cada disciplina artística ha existido esa transición. Los pueblos rurales han iniciado la mayoría de cada género cultural. La periferia tanto urbana como rural también han sido la cuna de la cultura popular. Las comunidades rural y urbana son el laboratorio en el cual se han creado y desarrollado la mayoría de los movimientos artísticos. Gracias al alejamiento, a la soledad, al caos social y político el arte y la cultura han florecido. Aunado a estas ideas, también la observación de la naturaleza forma parte de cómo se han desarrollado nuestras vidas socioculturales. La cultura vive dentro de nosotros, es nuestra responsabilidad tomar acción. Si nos encontramos en las sombras y las luces podemos encontrarla, disfrutarla y compartirla. La emoción que nos causa y se manifiesta en nuestras entrañas, dictadas por nuestros estados de ánimo es lo que produce ese momento o chispa para captarla, sin importar si la entendemos o no. Debemos observar y ejecutar la cultura para absorberla y producirla. La podemos encontrar belleza o fealdad en la naturaleza, en la incertidumbre o el sufrimiento, la alegoría o la metáfora que hay en la periferia o la cercanía para nutrir nuestra alma y corazón. Ya sea que tengamos una cartografía topográfica o un gps de la cultura, debemos buscar todos los días estos momentos, observarlos y producirlos para darle un mejor sentido a nuestra vida. Estos momentos llegan sentados tomando un café, en plena caminata, en el fondo del mar, subidos en el escenario, en el caballete, sentados al piano, observando un amanecer o una puesta de sol. Les recomiendo en estos tiempos ver los videos de HAY Festival de Cartagena, Colombia de cada año, el de 2025 en Cartagena, Colombia, que no es la excepción: https://www.youtube.com/@HayFestivalESP Por Daniel Vargas Minerbi
La importancia de la cultura en nuestras vidas es el factor equilibrante con las otras partes fundamentales como nuestros seres queridos, el trabajo y qué decir de ocio. La convivencia a través de la cultura hace que nuestras rutinas, tensiones y situaciones caóticas sean más llevaderas y agradables. Aún en nuestra soledad, la cultura mantiene un balance ideal. El valor de la cultura y del arte es infinito, pero hay que invertir tiempo, esfuerzo y dinero para que el nivel de estos dos componentes se eleve y podamos disfrutar mejor de la música, el teatro, la lectura, el cine, los viajes y/o las comidas con los encuentros con nuestros seres queridos. La cultura contribuye a nuestra paz, alma y hasta a nuestro sistema político y económico. Este proceso ha existido desde que nuestros primeros ancestros vivieron en este planeta. La cultura nos ha formado, nos ha educado, nos ha dado de comer, nos ha dado nuevos descubrimientos en la ciencia. Nos ha creado como civilización. Alois Dempf escribió la Filosofía de la cultura en 1932. Dempf señala que gracias a la cultura podemos ver nuestras vidas en forma más crítica y consciente. Sin este pensamiento, no podríamos existir y mucho menos progresar. Prosigue Demf que este concepto se da todos los días en nuestras vidas, ayuda a evolucionar nuestro desarrollo en todos los sectores que nos llevan a un mejor aprovechamiento del tiempo que pasamos en este mundo. Al apoyar, participar e invertir en la cultura nos acercamos más a la plenitud de nuestras vidas. El factor tiempo es el valor más importante para que se desarrolle la cultura en nuestros círculos sociales. Hay que dedicar más tiempo para avanzar nuestras culturas para que haya más personas participando en este proceso y poder mejorar nuestro desarrollo presente e innovación futura. Hay que involucrar más a todos: niños, jóvenes, adultos y a la tercera edad para que todos nosotros estemos representados en forma más apegada a la realidad. Aquí en Peregrinos y sus Letras tomamos muy en cuenta esta idea y servimos como puente para que se realice, invirtiendo tiempo y esfuerzo. No se olvide ver el podcast de hoy miércoles 29 de enero, 2025 en Misceláneo Espiritval sobre el mismo tema a través de FEXAM Media o en YouTube. Fuentes para este escrito: “La Cultura como instrumento de transformación social” por Ronald Grätz* Filosofía de la cultura por Alois Dempf Por Daniel Vargas Minerbi
Después de cuatro talleres de teatro y tres puestas en escena, mi experiencia personal se ha nutrido y crecido en forma ascendente, he podido desarrollarme como escritor creativo, pensar no solo en los diálogos o el intercambio de mensajes. Implica también imaginarse personajes, relaciones, objetivos y lugares (PROL) cómo lo aprendí de mis instructores. La apariencia, emoción, movimiento, respiración, improvisación, también fueron una parte importante. De estas tres puestas en escena, salieron la comunicación, reacción, participación y gesticulación del público. Todos estos elementos me han convencido de que debo seguir con este arte en el resto de mi vida. En mi niñez, juventud y adultez, también había llegado el teatro a mí. Ver personas actuando en la calle fue mi primer contacto. Recuerdo a un grupo de gitanos que iba con su oso dando exhibiciones en los estacionamientos de algunos comercios y parques en la Ciudad de México. Luego los actos malabaristicos y tragafuegos en las esquinas de los cruces de avenidas como Reforma e Insurgentes. Ya en la escuela, con representaciones entre nosotros mismos en las aulas de clase, en el auditorio y en el patio con disfraces y uniformes. Tuve la fortuna de ir a eventos deportivos y espectáculos a los que asistí, desde un partido de fútbol en el Estadio de Ciudad Universitaria, conciertos musicales y óperas en Bellas Artes, el Auditorio Nacional y otros sitios, exteriores o interiores. También ahora se me ha revelado que desde mis primeros pasos en papel de alumno y público, hasta los últimos de profesor y artista, he estado en el teatro desde mis primeros días en este planeta. Esas frases que engloban la idea de que “la vida es un teatro” puedo verla aún mejor ahora y todos los días en todos los lugares que acudo. Los libros que me han rodeado desde mi niñez, desde el teatro griego, el teatro clásico español, el teatro mexicano del siglo XX, y los libros que mis padres compraron al tomar su propio taller de teatro con el gran profesor japonés radicado en México, Seki Sano antes de que yo naciera, aparte de todo lo que aparece en los medios de comunicación, radio, televisión, cine, podcasts, vídeos, etc. forma parte de este espectáculo. Participar en forma de aficionado o profesional es algo que está presente y seguirá conmigo hasta el último día de mi vida en este mundo. Estoy convencido de que todos debemos tomar esta visión sobre el teatro. Nuestra vida será mejor. Acérquense a él, encuentren a directores, actores y públicos vecinos que lo disfruten, sin importar si son aficionados o profesionales. También encontrarán nuevos amigos. Por último, estoy seguro que podrán encontrar suficiente material en cualquier calle, casa, parque, escuela, biblioteca, librería, recurso virtual, recinto cultural, etcétera. Aunque verlo con nuestros propios ojos es mucho más interesante. ¡Qué viva el teatro! Por Daniel Vargas Minerbi
Agrego a leer se ha dicho a “escribir se ha dicho”, lo cual nos decía David. A pesar de la inteligencia artificial y las tecnologías presentes y futuras, debemos seguir contando nuestras realidades. ¿Cómo estar seguros de nuestra existencia? A través del dolor, las emociones que podemos usar como acicates de nuestras plantas de los pies, de nuestras yemas de nuestros dedos. Nuestra acción lo confirma. Mientras más herramientas o complementos adquiramos, tendremos una mejor selección de lecturas por tomar, ya sea en forma oral, escrita, visual, musical o locomotor. La inteligencia artificial necesita leer todo, nosotros solo lo que deseamos. Todo lo anterior surgió después de leer No soy un robot (2024) de Juan Villoro y analizar un poco mi existencia. Logré escribir estas líneas para cerrar el año y estar contento de acabar un gran 2024 y tener la esperanza de otro igual o mejor 2025. La esperanza es una obligación ética, una facultad que usamos para sobrevivir mediante la lectura y la escritura. Algunos de los pasajes de No soy un robot nos llevan a otros libros e ideas que han tomado Homero, Cervantes, Joyce, Loos, Borges, Rulfo, Eco y hasta los más modernos como McLuhan y Hinton, estos dos últimos asociados con la inteligencia artificial. Geoffrey Hinton está preocupado en estos días, muchos años después de su creación, nos señala: “Si hay alguna forma de controlar la inteligencia artificial, debemos descubrirla antes de que sea tarde”. Esa red neuronal acuñada en 1972 fue el inicio de la IA. Se dice que la inteligencia artificial llegará a superar a la inteligencia humana en unos 30 o 50 años. El respondió, de cinco a 20 años hace poco (2023). La respuesta que Hinton da: Deberíamos poner tanto esfuerzo en desarrollar esta tecnología como en asegurarnos de que sea segura. Con las redes sociales y la tecnología hemos visto el aumento de las noticias falsas, donde la cultura de la letra se ha vuelto atmosférica, está desprendida de sus soportes más alejados, nos apunta Villoro. Este espacio se ha convertido en un sitio en el que circulan las ideas radicales populistas, la posverdad - palabra del año 2016 según el diccionario Oxford. Esta ha traído como consecuencia el uso ideológico de la mentira. Ha creado grupos pro y anti en las comunidades para aumentar el espacio entre los extremos a través de los signos de la mano con el pulgar hacia arriba o abajo. Esta mano que al moverla nos hace pensar de otro modo. Esta mano que acumula toda su fuerza en nuestros dedos, pulgar e índice, quiénes pueden tomar las decisiones como lo hacía el pulgar en el Coliseo Romano de vivir o morir. Nuestro teléfono celular se ha convertido en el artefacto que mejor nos conoce, que induce nuestra voluntad, solo nos resta ser guerrilleros digitales como antídoto contra este fenómeno. La tecnología ha estado presente desde que existimos en este planeta, la hemos usado para sobrevivir mejor, inventando objetos, algunos más necesarios y otros menos que nos han ayudado a confrontar nuestros temores y emociones. Mi padre decía que él había vivido en una época maravillosa, iniciando en 1925, al ver el auge de la radio, el nacimiento de la televisión, el auge del transporte como el automóvil, el avión, la conquista del espacio, el nacimiento de la computación, el internet y por último la inteligencia artificial hasta 2022. Con todos estos prodigios materiales, lo malo es cuando algunos de nosotros, en uno o varios momentos, tomamos ventaja de todos ellos para lucrar a costillas de los demás. En menor o mayor grado, todos contribuimos a este desequilibrio, al usar las tecnologías desde que este mundo inició. Lo bueno es que la mayoría de nosotros podemos aprovecharlos para escribir en este 2025, pero antes debemos encontrarnos con estos textos orales, escritos, visuales, musicales, motrices y saboreables que nos interesen, recorrerlos sensorialmente y vivirlos para contarlos. “El arte otorga al mundo un significado que no lo tiene” cierra Villoro. Por Daniel Minerbi Vargas Mientras esperamos el nuevo año, el 12 pedernal en Tenochtitlán, el año 13 baktún, 0 katún, 12 tun, 3 uinal, 14 k’in en Chichén Itzá. ¿Qué hiciste el año 2024? Lo más relevante: pasé casi 50 días redescubriéndome a mí mismo en un espacio nuevo para mí, una gran aventura para cualquiera. ¿Cuántos días hemos pasado en nuestras vidas en un redescubrimiento personal? Para despedir a 2024 y darle la bienvenida a 2025… tomamos prestadas las recomendaciones de nuestros amigos… En estos momentos disfruto de los miniconciertos gracias al Tiny Desk Concert de NPR: https://www.youtube.com/@nprmusic Fabiola Méndez Cat Stevens Juanes Susana Baca y muchos más como … Daniel, me estás matando: https://youtu.be/wC6iA_C_KC8?si=RhrnxfdebjfotDgp Pero la canción que me atrapó en este año de 2024 fue “Now and Then”, aunque salió a fines de 2023, su impacto logró traspasar la barrera del tiempo... https://youtu.be/Opxhh9Oh3rg?si=v0MwD_KPGlLQsdEP Recuerdo las noches en nuestro departamento de la calle Tecualiápan en donde mi hermano y yo apagábamos las luces de la sala, nos tirábamos en el piso o nos asomábamos a la ventana con nuestros audífonos para escuchar nuestros discos de vinilo… nuestros favoritos The Beatles ¿Lo has hecho tú también? Antes de ver la serie Cien años de soledad en Netflix me preparé con: “Ahora que los ladros perran, ahora que los cantos gallan, ahora que albando la toca las altas suenas campanan; y que los rebuznos burran y que los gorjeos pájaran, y que los silbos serenan y que los gruños marranan, y que la aurorada rosa los extensos doros campa, perlando líquidas viertas cual yo lágrimo derramas y friando de tirito si bien el abrasa almada, vengo a suspirar mis lanzos ventano de tus debajas.” El fragmento de José Manuel Marroquín (colombiano; 1827-1908). En: Gabriel García Márquez, Vivir para contarla. y la copia digital de… https://drive.google.com/drive/folders/1nYKDRREFUrV_y_P-22PYYMO6G22aPwXw?usp=sharing y sin faltar https://drive.google.com/file/d/1-OvRcvkBTj8kmAxC4evCPyrXiGEvQlea/view?usp=sharing junto con el árbol genealógico de la familia Buendía… https://tataranietos.com/2014/04/23/homenaje-a-gabriel-garcia-marquez/ Aunque según el artículo de Ariel Dorfman en El País, a la serie de Netflix le faltó un poco más ese espíritu macondiano latinoamericano para representar los ojos de Rebeca Buendía… “En ese estado de alucinada lucidez, no solo veían las imágenes de sus propios sueños, sino que los unos veían las imágenes soñadas por otros” “Sus ojos se iluminaron como los de un gato en la oscuridad”. Acá hay otro tipo de imágenes, las fotografías de… Disfruté de las imágenes de las fotografías de… Juan Rulfo: https://mundodelua.com/las-fotografias-de-juan-rulfo/ Sebastiao Salgado: (Paseando por la ciudad de Génova) https://www.instagram.com/sebastiaosalgadooficial/?hl=es Cristina Mittermeier: (por invitación de mis primos en Torino) https://www.instagram.com/mitty/?hl=es Gocé de las obras plásticas de: Nuestro gran amigo Nelson Suárez, visita su página de Instagram: https://www.instagram.com/nelsonsuarez331/?hl=es El pintor colombiano Omar Rayo recomendado por mi amiga Olgalucía https://artsandculture.google.com/entity/%C3%B3mar-rayo/m02pv_qg?hl=es Las puestas en escena de teatro… En FEXAM Media Taller de Teatro https://www.facebook.com/reel/2310893069262887 https://www.facebook.com/fexammedia/videos/1264332254877066 Aún puedes cambiar tu vida y registrarte para el Taller de Teatro Intensivo III https://www.facebook.com/fexammedia/videos/1674715299756891 Registro para el Taller de Teatro Intensivo III https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdNu_hJe-axfZCN9An7OyX09phw4aZX3VMan9Bq9S9qTlzaNw/viewform?usp=sharing Beca https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfIJZzS6m80EhuCsMzCji7OLHSHGwsPmvPzM4rabtiRs5u04g/viewform?usp=pp_url Los videos de… Sin control: El periodismo en asedio - https://youtu.be/9bqzZ3t6cbA?si=8MFOmDIMgbTpsWAC El filme dirigido por mi primo David Tedeschi - Beatles '64: https://youtu.be/sBiq39gfBh4?si=1KhKXdUvNjkIc2IK Los cómics de… Domingo flamenco de Olivier Schrauwen https://youtu.be/FM3vCgJhczk?si=9L1lkWF-Zzv7jfZK https://youtu.be/iPjMuSrYNOM?si=-d0x4XUm3tkuHRax https://youtu.be/T2vTSj5IOJc?si=vmZoqC1TRfCdLlvp https://www.fulgenciopimentel.com/autores/olivier-schrauwen/ Los edificios de… Oscar Niemeyer https://architectuul.com/search/query:oscar+niemeyer https://www.sayhito-atlas.com/article/sao-paulo-brazil-guide-oscar-niemeyer-copan Louis Khan - el Instituto Salk en La Jolla, CA - compartido con mi amiga Ileana https://youtu.be/47hXQTNeXO4?si=E7-EhZe8Ggs1ngNX y para filosofar un poco… Eduardo Galeano https://grandeseducadores.wordpress.com/2020/06/17/15-libros-completos-de-eduardo-galeano-en-pdf/ Con esto cerramos el 2024 y esperamos la víspera del 2025...
con muchas más sorpresas y tomando el regalo que me obsequió mi amiga Yoly… La Inteligencia Natural Yoly es una fórmula autodidacta de pensar y actuar que surge desde la conexión profunda con la intuición y el instinto —"las tripas"—, respaldada por la fuerza del alma y el hábito constante de la lectura. Esta inteligencia se convierte en un motor poderoso para la vida cotidiana, donde cada pensamiento tiene como objetivo inspirar y conducir a la acción. Es una forma de procesar el mundo que combina la sabiduría interna con el conocimiento adquirido, permitiendo tomar decisiones auténticas y creativas. La acción, como meta final de cada pensamiento, transforma esta fórmula en una herramienta dinámica y práctica para alcanzar objetivos, crecer personalmente y enfrentar los desafíos de manera intuitiva, reflexiva y decidida. Estamos donde podemos realizar muchas cosas… |
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September 2025
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