Por Violant Muñoz i Genovés
España, año 2020. La vida de Kassandra Fernández transcurre entre libros e intentos por superar su pasado, pero todo se tambalea cuando su mayor enemigo hace acto de presencia de la peor forma posible, dando lugar a una cruenta guerra fría donde la estrategia, los negocios criminales y los límites entre el bien y el mal se difuminan, y en la cual la protagonista se debatirá internamente entre la venganza y la justicia, librando también una batalla interna donde tendrá que averiguar quién es en realidad. Mientras todo ocurre, el amor y la amistad parecen ser más difíciles de comprender que nunca. Abrir el cajón donde guardaba las piezas de ajedrez no será fácil, pero Kassandra Fernández ya no es solo una joven valiente y necesitada de conocer su destino, sino una salvaje mujer dispuesta a ganar la partida —o quizás no. “Reina”, el esperado desenlace de “Memorias de una salvaje”, es más que un thriller. Es un desafío a toda la sociedad. Bebi Fernández con esta novela denuncia que la trata de mujeres para ser explotadas sexualmente es un problema "enraizado en la sociedad" y apela a la población a responder ante esta situación. La autora se ha convertido en uno de los mayores fenómenos de las redes sociales en España. Su mensaje feminista sigue calando hondo entre sus casi 2 millones de seguidores. Esta historia es la segunda parte de“Memorias de una salvaje”, la novela feminista más exitosa de los últimos años, con más de 200.000 lectores. En esta segunda entrega, que cierra la bilogía Salvaje, Bebi nos ofrece un trepidante thriller sobre la violencia de género y el feminismo, pero también un retrato crudo de una sociedad que esconde grandes dosis de violencia y crueldad. Feminismo, sororidad, violencia de género, empoderamiento, mujer y trata de blancas son los temas que se suceden en esta valiente novela que deja sin aliento. Cuando Kassandra vuelve a España de Colombia a mediados de febrero no podía ni imaginar lo que ese fatídico marzo de 2020 traería consigo: una cuarentena decretada por un nuevo y contagioso virus que se estaba extendiendo por todo el mundo. Así pues, la vida tal y como la conocíamos se detuvo para todos. Durante un año y medio Kassandra y Bilma se habían ausentado para ir a estudiar a Bogotá. Durante este periodo de tiempo Aleksandra y Maisha buscaron ayuda en un centro para mujeres sobrevivientes de esclavitud sexual en Marbella, y posteriormente Aleksandra se dedicaría a la tarea de ayudar a las víctimas, lo que le permitía también estar al día de la situación de las organizaciones mafiosas. Vivían con el temor que les generaba la posibilidad de la reaparición del Rey de Corazones o sus hombres, que continuaban operando en España. Habían publicado una novela que desentrañaba el funcionamiento de los clanes de algunas de las mafias operantes en el país, por lo que la policía les había brindado protección. Parecía que el mar estaba en calma, y que todas las deudas con su padre estaban saldadas. ¿Había la vida permitido de una vez que Kassandra pudiera centrarse en existir como una chica normal? ¿Había el destino decidido que la dejaría vivir en paz? No había otra cosa que Kassandra desease más que la normalidad, poder construir su vida de nuevo, esta vez sin miedo. Sin embargo, es por todos sabido que el mejor momento para sorprender a un enemigo en la guerra o a un contrincante en el ajedrez es exactamente ese en el que se cree que la tregua se tornará definitiva. En cualquier momento, aun protegidas, los Hombres de Hielo podrían dar con el paradero de las chicas e ir a por ellas. Por más que lo intentaban, no podían vivir ajenas a ese pensamiento. La que más peligro corría es Kassandra. Nikola Tareov, su padre, se había convertido en el principal jerarca de España y su clan controlaba el tráfico de menores hacia el Marruecos pudiente y Europa. Su frialdad era la seña identitaria de su temperamento. Nikola había tratado de tallar a su hija a su imagen y semejanza, volverla oscura, de hielo como él. Y si no, acabar con ella, destruir su mundo, doblegarla ante él y su organización criminal. “…El objetivo primordial de Nikola Tareov, en un principio, era instruirla, curtirla en la violencia a través de su exposición directa y del sufrimiento en su propia piel, pero aquello salió mal y el hielo en el que quiso tallar su más bella obra e imprimir sus macabras aspiraciones, como un sello dinástico en la espada de un rey tirano, se transformó en un fuego naciente, decidido a extenderse y arrasar todo a su paso…” Los Hombres de Hielo atemorizan hasta someter. Basan su poder en su capacidad para infundir horror de manera precisa. Son prácticamente infalibles. Pero, ¿es posible que haya una pequeña grieta por la que se pueda colar la luz? ¿Queda algo de esperanza? Bilma, amiga de Kassandra, piensa que sí, y le propondrá enfrentarse a ellos. Sin embargo, esta última quiere calma, empezar una vida normal. Tiene derecho a olvidar, o al menos a intentarlo. Kassandra se sentía atraída por la normalidad porque era algo que nunca había podido permitirse, y no estaba dispuesta a convertirse en la versión femenina de aquellos monstruos. Bilma había trazado un plan: ya que no sabían el paradero del Rey de Corazones y sus hombres, lo mejor era decantarse por una guerra fría, comenzando por cortar sus suministros. Kassandra era la persona indicada para comenzar esa guerra, pues era lista y estratégica por naturaleza, y más concienzuda que impulsiva. Cuando Kassandra escucha el plan que ha trazado Bilma, piensa que se ha vuelto loca. La cocaína es imprescindible en el entramado de estas mafias, tanto para mantener activas a las chicas esclavizadas como para lucrarse con su venta inmediata a precio inflado, drogar a los clientes y atraer a narcotraficantes y adictos a sus lugares y al consumo en sus bares. ¿Y si, de golpe, se encontraran con que sus contactos no les proporcionaran la mercancía? ¿Cuánto aguantarían hasta encontrar a otros narcotraficantes que quisieran hacer negocio con gente como ellos? El plan pasaba por hablar con los amigos de su padre y cerrar un trato para que su cocaína no llegue a sus locales; provocar su ruina para que vengan a por ella o cometan errores y, una vez los tenga enfrente, que sea lo que la vida o la muerte quieran. Kassandra tendría que vender droga, una estrategia que le parecía macabra e insensible: la droga anula conciencias y destroza vidas. Kassandra tenía dudas. ¿El fin justifica los medios? Sabía que el plan podría funcionar, pero convertirse en narcotraficante suponía cuestionar muchas de sus creencias, traspasar los límites que separaban el bien del mal. Sin embargo, un doloroso incidente hará que tome una decisión y disipará todas sus dudas. Sumida en la rabia y la impotencia gestó a una nueva mujer, a la que dejaron de importarle la luz y la oscuridad; los principios y los finales; la vida o la muerte. “…La neonata se expandía, imparable y devastadora, en su interior, llevando su cuerpo a la ebullición y a un parto inminente…” Una vez tomada la decisión no habrá vuelta atrás. Viajará a Marruecos con el objetivo de establecer contacto con gente muy concreta. Su determinación la llevará a reunirse con Sadiq Alabi, más conocido como La Mano, el mayor traficante de drogas del este de Marruecos. Un hombre que resultó ser tremendamente sabio y profundo. Se infiltrará también en clubs de la zona, ganándose la confianza de alguna de las chicas para que le proporcionen información de la situación y de las conversaciones de los proxenetas. Kassandra se pondrá en la línea de fuego, convencida de que no tiene otra opción que actuar. Imaginó a cada mujer que en aquel instante se encontraba helada, en algún lugar, tiritando, presa del miedo y de aquellos monstruos, y las quiso llenar de aquella luz y de aquel calor hasta transformarlas en almenaras que prendieran en cada rincón de aquella ciudad y de cada ciudad, iluminándolas, transmitiendo unas a otras a través de su fuego el mensaje del inminente inicio de una guerra. Un incendio imparable. En esta novela, su protagonista sufre una profunda transformación personal. Así, mientras en “Memorias de una salvaje” Kassandra se descubre como quién es, en “Reina” lo comprende, afrontando así las implicaciones que esta aceptación de sus orígenes conlleva para sí misma y el devenir de su historia. “Reina” es en una sutil, estratégica y a veces divertida alusión a la segunda parte de Alicia en el país de las maravillas una mirada a través del espejo. La protagonista se observará en este espejo en varias ocasiones, descubriendo a una mujer distinta, y a un mundo opuesto e igualmente sombrío en el que tendrá que adentrarse y cuyas reglas del juego deberá acatar para poder librar la partida. Deberá librar no solo una batalla contra el mal de los Hombres de Hielo, sino contra el mal que mora en ella misma. Sus errores, uno tras otro, la llevan a encontrar las verdades necesarias para centrar su parte oscura en hallar la luz. «…Indagar en la parte oscura para poder hallar la luz…» Esta afirmación podría constituir la base de esta novela, al igual que podría constituir una de las claves del crecimiento vital de cualquier ser humano: hacer algo bueno con lo malo, con esa oscuridad que aceptamos como parte de nosotros mismos y nuestro devenir. Al igual que en la anterior novela, son continuas las referencias alegóricas en personajes, situaciones, pensamientos y lugares que inundan la novela de simbolismo y metáforas. Como explica la autora en el epílogo, conceptos como los de principio y final, o nacimiento y muerte se encuentran muy presentes; así como el ritualismo y el realismo mágico son una alegoría a la transmisión generacional de la fuerza femenina. La sororidad también está presente en la novela, reflejada en los diálogos y relatos que Kassandra mantiene con otras personas y con sus amigas muertas. Mujeres difuntas que ayudan a las vivas a guiarse en el camino cuando se encuentran perdidas. Un homenaje a todas y cada una de las mujeres que han participado en la Historia de las Mujeres. Este libro es una invitación al lector a mirarse en su propio espejo, a elegir qué hacer con la información cruel y despiadada que se desarrolla en sus páginas. Y lanza algunas preguntas que le colocan en la casilla de salida: “…¿De veras no piensa, querido lector, que existen hoy en día, en este mismo momento, hombres como Sadiq Alabi? ¿Despiadados magnates del narcotráfico y tráfico humano africano que transportan a inocentes niñas hasta sus carnicerías pornográficas para venderlas a sádicos pedófilos que destrozan sus cuerpos, sus mentes y sus vidas?...” Bebi Fernández, la autora, ofrece en este libro grandes conocimientos sobre la historia de Kosovo, y cómo sus circunstancias llegaron a forjar el carácter de los hombres que la habitan. Kosovo no se entiende sin sus guerras porque debe su nacimiento a ellas. Los niños kosovares, tanto de origen albanés como serbio, conocen desde muy tierna edad las cruentas historias de persecución y guerra que formaban parte de la idiosincrasia de su pueblo. “…La guerra no es sino el reflejo de lo que las sociedades en supuesta paz ocultan y, allí, en los secretos interiores de las vastas cordilleras de los Alpes Dinárdicos, el más fuerte nutría su fuerza del más débil, en un retrato macabro, pero fidedigno, de la estructura de las sociedades…” Los soldados de las organizaciones criminales albanokosovares son capaces de matar en segundos y no pestañean hasta que saben que su objetivo ha muerto. Lo que los diferencia del resto de los hampas mundiales es su crueldad, pero no se debe al azar: toda violencia parida debe ser antes concebida y hasta la brutalidad más fría posee su propia historia. Durante décadas, Albania vivió económica y socialmente aislada del exterior. Cuando el país más hermético de Europa se abrió al mundo, su población solo tuvo tres alternativas: emigrar, morir de hambre, o inclinarse por la delincuencia, la opción más fácil y beneficiosa. Así, los albaneses eligieron las costas del sur de Italia para el envío de droga a Europa. Durante la guerra de Kosovo, los albaneses reclamaron su independencia de Serbia. Las mafias albanokosovares desarrollaron redes de prostitución forzada aprovechándose de las grandes masas de refugiados del conflicto. Miles de chicas comenzaron a ser secuestradas y compradas en los campos de refugiados y enviadas a ciudades alemanas, italianas, belgas o francesas, no sin antes ser violadas sistemática y repetidamente en verdaderos campos de concentración donde se las preparaba para la esclavitud sexual. Los hijos de esta mafia no se emocionan, no se compadecen, no sufren, no sienten. Son verdaderos Hombres de Hielo. Bebi Fernández es el seudónimo de una autora cuya principal actividad se encuentra centrada en Internet. Activista on-line con una gran popularidad cimentada en las redes sociales, autora de dos diarios poéticos, “Amor y asco” e “Indomable”, convertidos en un símbolo colectivo de rebeldía y llamamiento a la lucha de la mujer. Nacida en el año 1992, esta escritora y activista on-line, se graduó en Criminología y obtuvo las especializaciones en Violencia de Género, Intervención Criminológica y Victimológica y Delincuencia Organizada. Tras irrumpir en las redes sociales en 2014, su cuenta personal de Twitter la convierte en una líder de opinión. Su implacable primera novela, “Memorias de una salvaje”, la ha convertido en una escritora de éxito y es una de las voces más descarnadas, certeras e irreverentes del panorama literario. Con ”Reina” pone un brutal cierre a su exitosa y salvaje bilogía. © Violant Muñoz i Genovés © Mediâtica, agencia cultural
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